Rosa roja sobre fondo negro


Tras otra meta conseguida, cumpliendo la máxima de Daniel Miller al principio de la carrera del grupo, que decía : "Primero no puedes creerte que estes dentro del Top 70, después te resulta increíble haber entrado dentro de los 20 primeros; más tarde no puedes creer que hayas llegado a número uno en Inglaterra y después te parece casi normal ser disco de platino en varios países del mundo", Depeche Mode comenzaban la nueva década con una responsabilidad para acabar con la paciencia de cualquiera. "Con "Violator" nos sentimos como si estuvieramos empezando de nuevo. Siempre hemos pretendido que este disco fuera muy directo, casi minimalista -hasta donde Depeche Mode pueda serlo-. Ya sé -confesaba Martin- puede resultar pretencioso, pero considero que "Violator" es un disco muy maduro, sólido, un Lp. sin adornos. Después de esto la gente nos considerara un grupo auténtico. Eso me gusta. Quién sabe lo que puede pasar después de este disco". El concepto de volver a empezar, regresar a las raíces y dar pinceladas, aunque sólo fuera de pasada, a los temas que les pusieron en el candelero unos cuantos años atrás están más que presentes en "Violator" (1990) un disco oscuro, más cercano a "Black Celebration" que a "Music for the Masses", por poner un ejemplo , y en el que, una vez instalados en el Olympo, Depeche Mode podían hacer exactamente lo que les apetecía. El primer single del disco, "Personal Jesus" fue un éxito absoluto en todo el mundo. En EEUU llego a número uno (algo que sólo habían conseguido con "People are People") y con él tuvieron, por primera vez en su carrera un disco de oro en norteamérica pero continuando con la saga de "escándalos" iniciada con "Some Great Reward", "Personal Jesus" tuvo que obligarles a volver a verse las caras con la censura británica. La culpa la tuvo la promoción previa al lanzamiento del disco; en una serie de anuncios de prensa y vallas publicitarias una frase : "Si llamas a este número de teléfono tendrás un Jesus muy particular", invitaba sin más a que el público oyera un adelanto del single, pero la censura vio implicaciones blasfemas y la creatividad publicitaria se fue al traste.

Con "Violator", estos músicos que al principio de su carrera confesaban no acabar de entender porqué sus discos tenían tanto éxito en las discotecas, si a ellos no les gustaba en absoluto acudir a ellas, el status de grandes gurús de la música de baile se confirmó más que nunca. Los remixes de "Enjoy the silence" y "Personal Jesus" invadían las discotecas de todo el mundo. E incluso los herméticos "Warepartys" y los templos del rave más radical, de vez en cuando, hacían un guiño a las raíces y desempolvaban discos de Depeche.

Cuando el Lp salió a la calle el grupo no estaba muy seguro de la dirección a tomar. Se produjo una crisis existencial (parecida, pero menos grave que la del 85), en la que la banda se replanteó su vida. "Llega un momento -declaraba en el 90 un Dave Gahan entonces felizmente casado y padre de un niño- en el que comienzas a plantearte cuánto de tu vida le has dado al grupo. Yo espero que si seguimos con esto dentro de cinco o diez años, que podamos continuar ofreciendo nuevas cosas al público. Me pregunto si manteniendo este ritmo, tour tras tour, disco tras disco, dentro de un tiempo continuaremos siendo tan creativos... Creo que de ahora en adelante vamos a intentar frenar un poco; hacer giras menos largas, distanciar más la edición de los discos. Con el tiempo nos hemos dado cuenta -y podemos permitirnos el lujo- de que los discos hay que hacerlos cuando uno está preparado para ello y no cuando el mercado lo reclama". Pese al ansía de tranquilidad y con la conciencia tranquila, después de saber que casi todo el deber estaba ya cumplido, Depeche Mode se embarcaron en una gira casi suicida para dar a conocer "Violator". Jonathan Roberts, uno de los técnicos del tour explica en el fanzine Bong los entresijos de un espectáculo magnífico (en el que eran teloneados por Electribe 101) que él califica de "pesadilla técnica".

"Cuando vas a ver a Depeche Mode en concierto, ¿ qué es lo que oyes? : un cantante, tres sintetizadores y una caja de ritmos... eso es más o menos cierto; porque lo que escuchas realmente es el resultado de un montón de meses de trabajo. Todos los efectos que Depeche incluyen en el disco serían imposibles de llevar en una gira mundial, así que lo que se hace con ellos es samplearlos (en el caso de este grupo con el sampler E-Max II turbo) y se van disparando a medida que se necesitan. En la gira de "World Violation" hay dos sintetizadores delante de cada músico, pero sólo se usa uno; el otro está perfectamente sincronizado para que si falla el primero no ocurra nada. Martin y Andy también tocan a lo largo del concierto percusiones electrónicas, que también están dentro del programa del sampler. Con estas percusiones el grupo tiene la posibilidad de mostrar una puesta en escena más dramática, especialmente en canciones como "Master and Servant" o "Everything Counts". Alan también toca la percusión en esta gira y se le ha construido un aparato especial para que además de poder disparar los sonidos de batería desde su sintetizador, que pueda golpear las percusiones electrónicas y que el efecto suene. Con la caja de ritmos hacemos lo mismo que con los sintetizadores; hay dos perfectamente sincronizadas, gracias al computador general, y si una falla, la otra continúa perfectamente. Si preparas un concierto para 50.000 personas no puedes permitirte el lujo de que todo se venga abajo porque una caja de ritmos se estropea".

Después de la gira, grabación de los vídeos del disco con Anton Corbijn (el de "Personal Jesus" estaba hecho en Almería) y la edición de un libro de fotos, con el grupo en Andalucía, Estambul y otros países que visitaron durante la gira, Depeche Mode se dedicó a actividades paralelas, como la de intervenir en la banda sonora de "Hasta el Fin del Mundo", de Wim Wenders; participar en el disco de Nitzer Ebb, celebrar el 30 cumpleaños de Martin y Andy (que también por esas fechas tuvieron sendos hijos) con una fiesta loca, en la que Gore interpreto, junto a Wayne Hussey de The Mission, canciones del glam de los 70, como "Hello Hello, I'm back again", de Gary Glitter; "Dancing Queen", de Abba o "20th Century boy" de T Rex; Martin y Alan continuaron con sus proyectos en solitario; Martin Gore y Recoil, respectivamente; Andy -el cerebro cabal del grupo- se dedicó a asegurar su vejez abriendo un restaurante en Londres (llamado "Gascogne") y Dave dió un vuelco total a su existencia, se separó de su mujer y volvió a casarse con una norteamericana, al parecer, conectada con el mundo de la industria discográfica.
 
 

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