Cuestión de dureza
Un tiempo de desintoxicación, de relax y meditación para una banda que durante cuatro años no había parado ni una sola semana seguida. Todo había salido rodado, quiza demasiado bien como para en ese momento, en el borde absoluto del éxito poder plantearse seriamente el contenido del otro lado del abismo. En esa época, poco antes de que saliera a la luz del recopilatorio de los singles, Dave comentó que estaban en el borde justo entre ser un grupo minoritario y uno absolutamente masivo. La decisión estaba en sus manos y el resultado en "Black Celebration" (marzo de 1986), un disco premeditadamente oscuro, en el que la técnica se convierte en absoluto protagonista y que coloca al grupo en un estado intermedio, casi ideal, en el que venden como un grupo de consumo masivo y son considerados, especialmente en algunos países como España y Alemania, una banda cercana a las de culto. Respecto a la preparación del nuevo disco, Alan declaró en aquella época a la revista "Keyboard" que el sampler había sido -como vendría ocurriendo en adelante- un elemento imprescindible en ese trabajo. "Cuando empezamos a grabar el nuevo album nos pasamos los primeros días sampleando sonidos sin parar. Alquilamos una batería y otros instrumentos de percusión y los grabamos en el sampler desde distintas habitaciones y en ambientes diferentes. Después nos bastaba con acudir a nuestra librería de sonidos para buscar el que mejor encajaba con con la canción en la que estabamos trabajando". El disco se grabó a medio camino entre los estudios Westside de Londres y el Hansa Studio de Berlín, donde se hicieron las mezclas de "Stripped" el primer single del disco. La vuelta hacia lo industrial, la dureza romántica de algunos temas que harían historia, como "Fly on the Windscreen" o "Question of Lust", consiguieron que la crítica, nunca demasiado amable con el grupo, virtiera algunos comentarios bastante favorables. Steve Sutherland del Melody Maker decía : "Con este disco Depeche Mode se están acercando quizá inconscientemente, a lo sublime. En "A Question of Lust", "Question of Time" y "Stripped" alcanzan un equilibrio casi perfecto entre luz y oscuridad, palabra y lujuria. En muchos sentidos, estos tres singles marcan su punto de salida. Por primera vez suenan seguros de sí mismos y capacitados para correr riesgos. Da la impresión de que, por primera vez, Depeche Mode están preparados para dar el gran salto definitivo". John Peel habló magníficamente en su programa de la actuación del grupo en el Wembley Arena. En cambio, Andrea Miller, les destrozó en un par de frases desde las páginas del New Musical Express, en su crítica de una actuación del grupo en Glasgow. "Son el grupo más mediocre que ha creado en mucho tiempo la industria del pop británico... Depeche Mode están faltos de talento de una manera absolutamente cómica".
El estatus "asentado" del grupo, el hecho de haber madurado (ya tenían todos entre 26 y 28 años) les hizo replantearse cuestiones no solo de índole artístico. En una entrevista reciente Dave comentaba que al principio de su carrera estaban convencidos de que la promoción era fantástica, cuantas más veces apareciera el grupo en revistas más fácil era darse a conocer y vender discos. "Pero a partir del 86 nos dimos cuenta -comentaba Dave- de que no era necesario que hablaran de tí constantemente; a veces es mejor aparecer en una sola revista, estando seguro de que lo que escriben es lo que tú has dicho. La prensa británica ha sido siempre muy dura con nosotros. Siempre tenemos que estar justificándonos ante la prensa en Gran Bretaña y eso, sinceramente, nos llega a ofender".
En otra entrevista mantenida en el año 91, Andy comentaba que el problema de la crítica con ellos era exclusivamente de edad. "Los críticos durante muchos años -comentaba- han sido personas de treinta y pico o cuarenta años, criados con ritmos acústicos y los postulados del rock más clásico. Cuando nosotros aparecimos, aportando un concepto musical totalmente distinto, los periodistas que adoraban a Dylan, evidentemente se ensañaban con nosotros, no entendían nada. Ahora las cosas comienzan a cambiar porque los críticos actuales son, algunos, más jóvenes y entienden lo que hacemos. Su educación musical es similar a la nuestra y, por tanto, hablamos un lenguaje parecido, nos movemos con un "background" afín".
De todas formas, en el 86, cuando salió a la luz "Black Celebration" la actitud general -de prensa y público- respecto a Depeche cambio radicalmente; las estridencias de su etapa anterior quedaron absolutamente olvidadas, para echar un vistazo a letras menos optimistas y, seguramente, bastante más acordes con los sentimientos íntimos de su público.
"Celebrar el hecho
de que hemos mirado hacia
atrás
y ha pasado otro día
negro"
era el ejemplo de una de
las letras del nuevo disco, un trabajo del que Alan decía que era
"simplemente realista; no creo que resulte pesimista". Las alusiones al
sexo "peligroso", a la necesidad de cambiar el mundo y hacer pensar a la
gente se difuminaban en el pasado; con "Black Celebration" Depeche buscaban
la sobriedad. Incluso el guardarropa "festivo" comenzó a mutarse
en uno prácticamente existencialista, (donde el negro, por supuesto,
continuaba siendo imprescindible). Martin y compañía se volvían
cada vez más escépticos y reconocían que, a la vista
de los resultados, no tenían ningún interés en cambiar
un ápice del mundo. "No pretendo -declaraba Martin- que la gente
cambie su vida al oír las canciones de "Black Celebration". La música
no puede cambiar la opinión de nadie. El público, simplemente,
busca canciones que coincidan con su forma de pensar e intenta reforzar
esas ideas".
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