A VECES SUEÑO...
| Maldita
publicidad engañosa, que si cafeína, Pepsi Boom, que si
gatos muertos a patas de perros asesinos, es todo
mentira. Por ejemplo, el café descafeinado, es mucho
peor que el normal, sí, sí, el tiempo y un laboratorio
de Alcobendas me darán la razón. De hecho la última
vez que tomé Nescafé Descafeinado... Todo comienza en mi cama (jeje, parece que va a haber sexo, pero por desgracia no). Tras haber cenado un embrión de gallinita frito, acompañado de unos tubérculos me encontraba yo ya rezando el "cuatro esquinitas tiene mi cama, cuatro angelotes que me la guardan". El viento del Cantábrico golpeaba con fuerzas las ventanas y las persianas volaban por la calle cual elefantes voladores. Y entonces, cuando menos me lo esperaba....zas!, caí en brazos de Morfeo (que por cierto hace honor a su nombre, porque es feo de narices el pobre hombre). Ahí estaba yo, en el mundo de los sueños (¿o tal vez la verdadera realidad?). Sin saber como estaba sentado en una silla de estas de jardín con otras veinte personas en un receptáculo que parecía un cine comunitario. En esto me fijo en una pared y pone...¡Universidad de Cantabria!, mira tú, estaba en el cine ese semi-gratuito al que nadie va. Cuando estaba a punto de salir de mi asombro, viene alguien por detrás y... me toca la espalda. Me giro, porque es una mala costumbre que tengo cuando me hacen eso, y veo a...Moyano, el tío de Álgebra, sí, ya sabéis, ese que siempre va por la acera de enfrente, el que tiene un coche rosa con una pegatina que pone: "I love Camilo Sesto, to live this way is to die of love or something like that", y yo, todo reflejos digo: "Eeeee, ¿sí? ¿qué pasa? Upsss, aaaaaa", a lo que el Moyano contesta: "Vete a hacer un cafelito anda". Y yo como soy muy obediente voy y le hago caso; pues el caso es que, no me preguntéis como, en el cine hay una cocina, sí, en una esquinita, pero con un mármol muy bonito y una decoración como recomienda el CasaDiez del último mes. Me encuentro con un nuevo problema, ¡no hay cafetera!, así que salgo a la calle, y mira tú por donde, han puesto un Hipercor al lado de la Facultad. Total que entro y todo son stands de la UC (University of Cantabria), pues entre sudaderas horteras y carpetas de esas que todo el mundo tiene menos yo (las que ponen "25 años", que deben de ser por las bodas de plata de Botín) encuentro una cafetera preciosa. Es como la del anuncio de "Cuando arrivi a casa, Nescafé Capuccino, suave, cremoso, per disfrutare a tuti pleni", pues igual, pero cromada, como de diseño y pone UC. Le digo a la dependienta ¿cuánto vale?, me dice que 1.500, con lo que pienso que he de volver más por esa tienda y pago con mi tarjeta de la Univesidad. Cuando vuelvo al cineclub ese, está como muy cambiado, las paredes se han medio venido abajo y hay un montón de goteras, pero tampoco me asusto, porque eso es una tradición cántabra. La película ya ha empezado (juraría que es "Fantasía", pero no me da tiempo a verla) así que me voy corriendo a preparar el café. Desembalo la cafetera, no hago el primer café de prueba sólo con agua porque no tengo tiempo, y la pongo al fuego. Me voy a ver el film porque Mickey Mouse está haciendo algo muy gracioso, y de repente, a los diez minutos oigo a alguien gritar: "¡Socorro! ¡Ayuda!", es Moyano, que sale corriendo de una cocina en llamas mientras se le están quemando los pantalones. Yo corro a la calle a toda leche (ya, se me olvidó ayudar al prójimo) y nadie más salió de allí, murieron calcinados por no perderse el final de "Fantasía". Esto nos demuestra que la Disney mata, y que son mejores las cafeteras de enchufar a la corriente. Al día siguiente, desperté (es otra mala costumbre) y cuando fui a la Facultad vi a Moyano en la cafetería degustando un descafeinado. Él me miró, yo le miré, no nos dijimos nada, pero ambos sabíamos lo que el otro estaba pensando, y con un gesto de complicidad levantamos la cabeza al tiempo dando gracias por seguir viviendo. |
nnn