HAMBURGUESAS DE MAMÁ
Siguiendo con mi curso
"Cocina para torpes. Es tu momento" que inicie con mi
suculenta receta de salsa brava, hoy me toca comentar un plato
que ya exigirá un manejo medio/alto de la cocina.
En estos momentos de temor, aprovecharemos para hacer una receta
con ternera, pues está mucho más barata que de costumbre y la
posibilidad de que nuestro carnicero nos ponga carne en mal
estado es relativamente baja (¿qué es la vida sin un poco de
emoción?).
Es el plato ideal para una cena romántica, para dos personas
necesitamos 4 hamburguesas de mamá congeladas, no sé como, pero
las hamburguesas de mamá siempre son supergordas y tiernas,
porque por lo visto conoce al carnicero, y le pide carne de la
buena (si ese individuo no le inspira confianza la pica ella en
casa con la turmix que para eso le compramos en el día de la
madre la de 350 watios). Bueno, pues tu madre supongo que coge la
carne picada, hace una mole con forma de filete y la fríe con un
poco de perejil o ajo, o algo, no sé, especias seguramente.
El caso es que cuando tú te dispones a cocinar esta delicatessen
ya tienes cuatro hamburguesas congeladas en un tupper (que coño,
una fiambrera, larga vida al castellano). Pues eso, las sacas del
tupper y las pones en un plato, preferiblemente llano, éste lo
distinguirás de los hondos, porque tiene menos capacidad
volúmica (no confundir con bulímica, que es esa vecina gordita
que tiene problemas de autoestima y vomita todo lo que come).
Y aquí nos encontramos con el primer problema: ¿qué hacer con
el tupper? ¿tirarlo a la basura? Pues no, al parecer se puede
reutilizar, pero hay que lavarlo y tal, así que tú mismo.
Una vez tenemos las cuatro hamburguesas en el plato, las
distribuiremos evitando lo que en cocina llaman "que se
monten". Las meteremos en el microondas un tiempo prudencial
para su descongelación, que dependiendo de la potencia del
aparato puede variar entre 7 minutos a 200w y horas si tienes un
aparato muy viejo, je je. Una vez pasado este tiempo comprobamos
que todo ha ido bien tocando las hamburguesas con el dedo
índice, si están blanditas y calentitas podremos pasar al
siguiente paso, si no lo están...no lo sé porque nunca me ha
pasado, pero supongo que has estropeado la cena, porque bien
sabido es que lo de poner una cosa en el microondas un tiempo y
luego volverla a meter siempre acaba mal (véase palomitas
chamuscadas).
Si la suerte ha estado de nuestra parte, sacaremos el plato del
microondas y procederemos a la fase definitiva y especial de esta
receta.
Cogemos un bote de pepinillos y sacamos unos ocho (al final
tendrás que meter el dedo en el bote y untarte de vinagre para
conseguirlo), los cortamos horizontalmente para que no abulten y
los disponemos sobre la superficie de la carne. Ahora
procederemos a buscar el bote de ketchup, que suele ser rojo y
poner "ketchup", cruzamos los dedos para que ya esté
abierto (si no lo estuviera ya habría que utilizar arma blanca)
y echamos un chorrete en cada hamburguesa. Ya casi para terminar
cogemos un envase de tranchettes (no digo marcas por no hacer
publicidad) y extraemos de su interior cuatro lonchas;
lamentablemente, la higiene ha llegado tan lejos que cada
lonchita tiene su envase individual, por lo que tras comprobar
que no nos tiembla el pulso cogemos el tranchette como si fuera
una mujer, de un modo delicado a la par que firme, y con la mano
derecha (muy importante) procedemos a tirar de los bordes del
plástico con mucho cuidado de que no se rompa la lonchita.
Tranquilos, ¿quién no ha roto un tranchette?, no os desaniméis
si no os sale bien al principio, es cuestión de práctica. Una
vez estén fuera los cuatro, hacemos que aterricen suavemente
sobre cada hamburguesa, con mucho cuidado de que ningún trozo
quede sin cubrir, pues sería fatal para nuestros propósitos. Y
cuando ya está todo listo al microondas un minuto a tope, y
listo, un plato digno del mismísimo Arzak preparado en un
plis-plas.
Para servirlo lo más aconsejable es el pan burguer bimbo, que
tiene una dificultad más: para abrirlo hay que retirar una cinta
plástica que lo ata, que tampoco es manca, pero a estas alturas
seguro que ya estamos preparados para ello.
Como opción está servirlo acompañado de patatas fritas, pero
entonces la dificultad pasa de media/alta a alta directamente,
así que ni lo intentéis.
¡Buen provecho cocinillas!