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de imágenes
Tertulia de creadores
Prometeo
desciende a la Tertulia de Creadores
GALERÍA
DE IMÁGENES
Reunión de la tertulia.
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Programa de una de las tertulias.
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El espíritu de la tertulia.
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Gregorio Morales y José
Luis Moreno-Ruiz |
Gregorio Morales coordinando una
de las tertulias. |
LA
TERTULIA DE CREADORES
La Tertulia de Creadores se celebró durante los años
de 1983 y 1984 en la Sala Minerva del Círculo de Bellas Artes de Madrid.
Durante ese tiempo pasaron por ella los más renovadores músicos, cantantes,
escritores, críticos, dramaturgos, directores de cine, ambientadores,
pintores, modistos, diseñadores... La ilustración adjunta reproduce
una invitación donde constan algunas de las sesiones programadas. El
texto que reproducimos, publicado por Gregorio Morales en Ínsula,
ahonda en ello. La Tertulia
de Creadores fue adscrita por la mayoría al bullicioso ambiente
que entonces vivía la capital de España, el de la posmodernidad, considerándose una ruta imprescindible
del circuito posmoderno (véase el artículo que reproducimos, publicado
por el sociólogo Pedro Mansilla en la revista Nueva).
PROMETEO
DESCIENDE A LA TERTULIA DE CREADORES
La vida moderna ha ido conduciendo al hombre hacia una especialización
excesiva. Los campos son tan amplios, que ya no hay tiempo para el viejo
humanismo. Hay que concentrar todas las fuerzas en el objeto de interés
y, aun así, éste no acaba de abarcarse por completo. Si esto es perjudicial
para el hombre en general, imaginemos lo fatal que resulta cuando ese
hombre es además artista o creador. Porque el creador, para tener fuerza,
para llegar a todos, para ser verdaderamente nuevo y demoledor, necesita
tener una visión de la vida en su conjunto, necesita saber no sólo del
arte que él practica, sino también de todas las demás. Esto, claro,
es obvio. Y más en el momento presente, cuando los géneros cada vez
se rompen más, y todo se encuentra interpenetrado, recíprocamente influido:
así, refiriéndonos únicamente a
la literatura y a la música, observamos cómo el compositor Luis de Pablo
se inspira en escritores como Mercé Rodoreda, Gil-Albert, Fernando Pessoa,
Jorge Guillén o Vicente Aleixandre; algo semejante hace el compositor
americano John Cage, que utiliza como materia de sus composiciones el
I Ching o la obra de Joyce. Y también, al contrario: Alejo Carpentier,
en su Concierto Barroco, se basa precisamente en un concierto
de este tipo; lo mismo hace el francés Philippe Sollers, cuya novela
Paraíso se basa en la estructura musical de una fugaj de Bach
(y no olvidemos el ilustre y excelente precedente de Aldous Huxley,
en su novela Contrapunto). Pues bien, esto ocurre hoy con todas
las artes y en todas las direcciones, en un caos que es motivo de riqueza
y fecundidad.
Sin embargo, y pese a ser esto así, la verdad es que la mayor parte
de nuestros creadores viven aún enclaustrados en su arte concreto, interesándose
únicamente por él, y teniendo sólo leves atisbos de todo lo demás. Hacía
por tanto falta algo que pusiera a esos creadores en contacto entre
sí, que les mostrara las parcelas desconocidas o desconsideradas, que
los estimulara a adentrarse en otros campos, a bucear en otras obras
que podrían ser origen de múltiples y fascinantes sugerencias para su
propia obra. Esta es precisamente la razón, el objetivo de la tertulia
de creadores.
La idea de la tertulia viene de junio del pasado año y fue madurando
durante el verano. Una vez iniciado el nuevo curso, nos pusimos a trabajar
en ella, y la primera tuvo lugar el dieciocho de octubre pasado, con
el tema de Modernidad y posmodernidad.
Un análisis del momento creativo actual. A partir de entonces, nos
hemos reunidos todos los martes a las siete y media de la tarde en la
Sala Minerva del Círculo de Bellas Artes, y puedo asegurar que, hasta
el momento, nuestro objetivo se ha cumplido con creces, porque a las
conversaciones e han acercado creadores de lo más variado: músicos,
actores, fotógrafos, novelistas, poetas, realizadores de vídeo, sociólogos,
inventores, creativos publicitarios, gente de la radio, periodistas,
directores de cine, pintores, diseñadores, cantantes, modistos, dramaturgos,
arquitectos, escultores... Si a esto añadimos que, aparte de unos cuantos
temas monográficos, la mayoría han sido sin embargo pensados para recoger
aportaciones desde las más variadas ópticas, nuestro objetivo aparece
aún más claramente cumplido.
Así, en sucesivos martes, hemos hablado de Creación y recreación,
Creación e industria, Revistas y nueva creación, Artista y medio social,
Tertulias y creación, El arte deshumanizado, Amor y creación, Trasvases
entre artes, Mitología y creación, etc. Es decir, temas en torno
a los cuales se podían articular las más variadas sugerencias y desde
los puntos de vista más diversos.
Pero tampoco hemos descuidado los temas concretos, pues, como he
dicho antes, consideramos básico el conocimiento de otras parcelas diferentes
a la propia, y, además, un conocimiento que sea profundo y efectivo.
De este modo, hemos hablado de relaciones entre Cine y literatura,
de La publicidad y el arte, del Sentido de la música moderna,
de Nueva poesía y mass-media, de Narrativa
en la posmodernidad, de Un mundo sin literatura, de La moda como arte, del Nuevo pop-rock,
o hemos llevado a cabo Reflexiones sobre el teatro. También hemos
dedicado algunas tertulias a creadores concretos, en las que ellos,
por supuesto, estaban presentes, y así, hemos hablado de la música de
Llorenç Barber, de la prosa y del verso de Caballero Bonald o de la
pintura de Rafael Canogar. Ahora bien, hemos tenido bastante cuidado
de que entre los invitados a opinar en cada uno de esto temas,
viniera por lo menos alguien de un campo diferente. Por ejemplo,
en la tertulia Nueva poesía y mass-media, junto a los poetas
José María Parreño, Elsa López y Vicente Presa, estuvo el fotógrafo
Juan Ramón Yuste. En la realizada En torno a la música de Llorenç
Barber, intervinieron un especialista en su música –José Ices-,
un antropólogo –Francesc Llop i Bayo-, un novelista –Javier Barquín-
y una poeta –Amaranta Ortega.
Pero no todas las tertulias han sido únicamente diálogo. Le hemos
concedido igualmente una gran importancia a la imagen, al ambiente,
al happening. Hemos iniciado un ciclo de seis exposiciones denominado
Nueva plástica en Madrid, de las que hasta ahora hemos llevado
a cabo dos, las de “pseudofiguración” y “abstracción”. En cada una de
estas exposiciones, no sólo se han colgado los cuadros, sino que ha
habido proyección de películas, música compuesta especialmente para
el caso, juegos de iluminación, etc. En torno a cada exposición, ha
tenido lugar una tertulia. Hemos llevado a cabo también representaciones
de teatro, como la que de la obra No puedo imaginar mañana, de
Tennesse Williams, hizo el grupo Quicio. Le hemos concedido también
una importancia fundamental a la ambientación de la sala. Y es que una
tertulia no es solamente la reunión o el conjunto de todos aquellos
que la forman. Una tertulia es también el lugar en que se desarrolla,
la atmósfera que la rodea, el ambiente que hay en ella. Por eso, es
muy de destacar la “ambientación para una tertulia” que llevó a cabo
el plástico Valentín Zapata, precisamente el día que reunimos en la
Sala Minerva a representantes de todas las tertulias de Madrid. Y otras
veces, no nos hemos resistido a introducir en los coloquios algún elemento
de juego, de diversión, ya que todo no tiene por qué ser forzosamente
serio y encopetado. Y así, el día en que hablamos de Amor y Creación
–precisamente un catorce de febrero, en el que, entre otros, estuvieron
con nosotros Lourdes Ortiz, José Luis Temes, Apuleyo Soto, Carmen Utrilla,
Marisa Ares, etc.-, regalamos claveles a todos los contertulios, y también
invitaciones a consumir más “endorfina” (que, como se sabe, es la sustancia
cerebral provocadora del amor). Otra tertulia la dedicamos a Procedimientos,
manías, fobias, filias y otros fetichismo del proceso creativo,
en la que intervinieron Luis Alberto de Cuenca, Javier Utray y Sigfrido
Martín Begué, y en la que, entre otras extrañas incidencias, asistimos
al cante de una jota por parte de Javier Utray...
En fin. La gran cantidad de asistentes que, martes a martes, se
han ido sumando al núcleo inicial, demuestra que el enfoque de la tertulia
ha sido acertado, y que hacía falta algoa de este tipo, algo que fuera
más allá de los cenáculos cerrados y especializados que son otras tertulias.
Porque en ésta, al traspasar los límites de los géneros, de las calificaciones
y definiciones, lo que hemos hecho ha sido adentrarnos en el núcleo,
en la esencia de la verdadera creación. Nos hemos llenado de sugerencias,
de estímulos, de ideas, de posibilidades... En definitiva, es como si
todos los fuegos de la creación los hubiéramos traído a la Sala Minerva
en forma de chispa de Prometeo, y luego esa misma chispa, pura, nueva,
hubiera vuelto a encender en los espíritus las llamas del arte, un arte
nuevo tal vez, distinto. El arte de ahora, el que necesita la nueva
época en que nos encontramos. Y, quién sabe, quizás también el mañana.
Insula, Nº 451, pág. 22, Madrid, 1984.