SALÓN
DE INDEPENDIENTES
¿QUÉ FUE"EL SALÓN
DE INDEPENDIENTES"?
PRÓLOGO DE EL CADÁVER DE BALZAC
MANIFIESTO ÉTICO
MANIFIESTO ESTÉTICO
El Salón de Independientes
fue una agrupación de escritores que nació a mediados de los años
noventa para defender la libertad del escritor de cualquier ingerencia,
ya fuese ésta mediática, política o de cualquier otra suerte.
El grupo se dio a conocer con el llamado Manifiesto
de Granada, un texto en pos de la ética y en el que
latía una angustiosa llamada ante la degradación general de la
cultura española. Posteriormente, los miembros del Salón de Independientes
se reunieron en Valencia, donde, en esta ocasión, elaboraron un
manifiesto que se decantaba por una nueva estética en consonancia
con la más adelantada modernidad. Entre uno y otro manifiesto
(y posteriormente hasta la paulatina extinción del Salón), hubo
cientos de actividades, reuniones, actos y polémicas con los detentadores
de la cultura oficial. En algún momento habrá que realizar la
historia de este movimiento singular en las letras europeas. Reproducimos
seguidamente lo que a propósito del grupo escribe Gregorio Morales
en el prólogo de su libro El cadáver de Balzac.
PRÓLOGO
DE EL CADÁVER DE BALZAC
GREGORIO
MORALES
Amo la diferencia antes que lo gregario; prefiero al individuo frente
a la generación; busco el misterio antes que la exégesis; me interesa
más lo extraordinario que lo común; opongo el cambio interior al lifting;
creo en las emociones antes que en los fluidos; mi meta es la conciencia
y no el bosque seco de la fisiología; abomino del viaje organizado y
reivindico la incertidumbre de la aventura; me enervan más el amor y
el erotismo que la pornografía; creo que A y no A pueden existir simultáneamente;
frente a los extremos, propugno el "pensamiento borroso";
contra la simplicidad, el "pensamiento complejo".
Principios de la estética
cuántica.
El origen se
remonta al Salón de Independientes, un grito por la libertad
y dignidad del escritor, plasmado en el llamado Manifiesto
de Granada, que se dio a conocer por la prensa a mediados
de 1994 y que creó una apasionada, violenta
y ‑para todos nosotros‑ fértil polémica. Ya desde
el primer encuentro, se hizo patente que, más allá del carácter
ético y regenerador con que nació el Manifiesto, había
que explicitar la nueva estética que la mayoría de nosotros practicábamos
de un modo inconsciente y de la que estábamos seguros que sustituiría
al viejo paradigma. Fruto de ello fue el número extraordinario
que la revista Trivium dedicó al Salón, donde aparecen
textos del grupo abogando por la renovación del arte de la novela,
de la poesía y del teatro. Poco más tarde vino mi conferencia
"La diferencia cuántica", en el marco de nuestro segundo
encuentro en Valencia. El estupor, la sorpresa y la euforia que
provocó fueron inmensos. Aunque aún lo fueron mucho más los producidos
por la lectura de "La transgresión del camino literario
cuántico" en Granada. "Pena que esta brillantísima
intervención sobre astrofísica y química inorgánica no se viera
acompañada por un fondo de probetas, tubos de ensayo, alambiques,
crisoles y marmitas", escribió entre suficiente y desdeñoso
un crítico local. La cultura oficial se rasgó las vestiduras.
"Se quedan con una novela marginal, de un escritor encarcelado,
que incluyó en sus obras referencias a la tradición y cuyos personajes
son del olvido: El Quijote", llegó a escribir
con supina ignorancia otro crítico local. El tono de ironía piadosa que
adoptó el stablishment, demuestra hasta qué punto los viejos
e imperantes presupuestos se consideraban amenazados. Pero el
término y, con él, la estética que designa, se extendió. Recuerdo
a un hispanista francés que, habiendo venido a hacer una tesis
sobre la literatura de la experiencia ‑para nosotros,
lo más obsoleto del decrépito paradigma‑, se volcó entusiasmado,
tras la conferencia, hacia lo cuántico, convirtiéndose
en una de nuestros más fervientes valedores allende las fronteras.
Vinieron posteriormente más reuniones y más comunicaciones
y manifiestos, con todos los cuales se fue elaborando la presente obra.
Había que definir, en todos los aspectos, lo que era una estética nueva.
Vivíamos con la sensación de estar conquistando una terra incognita.
Traíamos lo que había de venir. Portábamos nuevos paradigmas. Nos habíamos
acercado sin prejuicios a nuestro tiempo, absorbiendo lo más renovador,
lo más fecundo. Ofrecíamos ideas singulares y transgresoras.
No podemos olvidar el origen del apelativo con
que se nos conocía: Aquel "Salón de los Independientes" de
Paris, que comenzó a colgar los cuadros que no eran aceptados en las
exposiciones ortodoxas. Éramos el porvenir.
¿Pero por qué pedir el cadáver de Balzac?
¿Es que hemos dejado de amarlo? No, ni mucho menos... ¡Pero ha parido
tantos hijos! Cuando una cosmovisión se estanca, comienza a apestar.
En los tiempos en que frencuentaba los ambientes literarios de Madrid,
llegué a asfixiarme con el manido tópico que casi todos esgrimían con
trascendente seriedad: El de intentar retratar a su generación.
Con la misma frecuencia con que de viva voz lo escuchaba antes, lo sigo
escuchando ahora en los medios de comunicación. A mí me basta con que
alguien me formule esta famosa intención, para saber que estoy ante
un aficionado, ante alguien que no tiene ni idea de lo que es la literatura,
independientemente de que haya publicado en las mejores editoriales
o estén atentos a él los más leídos periódicos.
Rebeldes contra tanto dislate, ¿cómo no asesinar
a Balzac? Al Balzac inane y adulterado que tanto diletante lleva dentro,
al Balzac secuestrado, manipulado, tergiversado... Cuando la comedia
humana nos martillea continuamente a través de los poderosísimos
mass media, ¿qué sentido tiene empecinarnos en seguir escribiéndola?
Es necesario ir más allá, allí a donde se extingue el poder de las cámaras
y la crónica de los periodistas. Si la fotografía y el cine liberaron
a la pintura de su mimetismo realista, la superfinformación del mundo
moderno, ¿no librará a la literatura de su servidumbre a lo más apabullante
del acaecer? Se han escrito cientos de comedias humanas, pero
se ha ido muy poco , diciéndolo de una manera gráfica, a lo humano
de la comedia. Por eso me hacen reír los originales que están
siempre con "la generación" en la boca: ¿Cómo va a retratar
a su generación quien no haya tenido como condición irrecusable la de
conocerse antes a sí mismo? ¿Cómo va a plasmar su tiempo quien no ha
profundizado ni una sola vez en lo más ignoto de un corazón humano?
La diferencia
que hay entre una y otra actitud es la misma que existe entre
un realismo social y la estética cuántica. Las páginas
que siguen van dirigidas a derribar las inanes creencias admitidas, apuntando los
caminos que tiene que transitar una literatura que quiera seguir
existiendo en el siglo XXI. Aunque las beatas se escandalicen,
¡demos sepultura de una vez al cadáver de Balzac!
MANIFIESTO ÉTICO
(MANIFIESTO DE GRANADA)
La literatura española contemporánea ha llegado a una situación de peligroso anquilosamiento, entre otras cosas
por el silencio en que se ha tenido a una gran parte de escritores, relegados
por causas tan ajenas a la verdadera literatura como sectarismos políticos,
imposiciones estéticas o dudosos intereses personales. Es hora de destruir
el laberinto que ha enrarecido y mixtificado nuestro panorama durante
las últimas décadas poniendo justicia e imparcialidad en esta inmensa
herida. ¿Qué se puede ganar descartando a unos si no es el mayor medro
de otros? No estamos tan sobrados de buenas obras como para permitirnos
quemar gran parte de ellas. Invitamos a la crítica independiente, aquella
que, a la larga, descubre lo mejor de una literatura, a volver, en un
movimiento de justicia, sobre ellas. A menudo es en el lado de la sombra
donde anida el futuro y la renovación de las estructuras. El éxito inmediato
que se ha impuesto en los últimos años es un doloroso síntoma de que no
se están ofreciendo ni alternativas ni novedades al mundo en que vivimos.
No somos un grupo ni una generación,
y nuestros credos son tan diferentes como los de la sociedad; no nos unimos
para pedir la cabeza de nadie, pero sí la demolición de los caminos viciosos
que han permitido esta sangría: Premios amañados, cenáculos auspiciados
por el poder, consignas de dudosos jefes literarios, patentes de corso
para impartir prestigio, críticos sectarios... Denunciamos especialmente
el estado de arbitrariedad de los poderes públicos en orden a subvenciones
que provocan el tráfico de influencias en manos de particulares. Exigimos
a los gestores públicos en el Ministerio de Cultura, consejerías autonómicas,
universidades, diputaciones y ayuntamientos, que reflexionen acerca de
que gran parte del malestar existente en la cultura radica en su modo
sesgado de actuar, favoreciendo con criterios políticos a determinados
grupos, los cuales se sirven de los impuestos de los ciudadanos para imponer
sus intereses, aplastando y condenando al silencio a los que representan
diferentes alternativas. Por ello nos reafirmamos en los valores constitucionales
y exigimos su estricto cumplimiento a quienes están obligados a velar
por ellos.
Sin demora debe desaparecer de
todos los ámbitos cualquier discriminación. Un escritor sólo puede y debe
ser juzgado por la calidad de lo que escribe, lo que no ha sucedido en
la literatura española actual. Aunque somos conscientes de que las estéticas
exclusivistas que han actuado de gendarmes de la cultura conllevan en
su proceder su propio desprestigio, no toleraremos por más tiempo semejante
situación.
Firman (por orden alfabético): José Asenjo Sedano.
Ricardo Bellveser. José Barranquí. José Carlos Cataño.
Carlos Clementson. Miguel Angel Diéguez. Emilio Durán.
Antonio Enrique. Nicolás Extremera.
Domingo F. Faílde. José Fernández Castro. Antonio Gala.
Manuel García Viñó. José Gaitán. Juan Goytisolo. Carmelo Guillén Acosta.
Miguel Herráez. Francisco Izquierdo. Manuel Jurado López.
José G. Ladrón de Guevara. Juan León. Jacinto López Gorgé.
José Lupiáñez. Manuel Mantero. Gregorio Morales. Enrique Morón.
Mª Antonia Ortega. Pedro J. de la Peña.
José Polo. Eduardo Pons Prades. Antonio Porpetta.
Vicente Presa. Carlos Rigual. Antonina Rodrigo. Antonio Rodríguez Jiménez.
Pedro Rodríguez Pacheco. José Antonio Sáez. Andrés Sorel.
Eduardo Tijeras. Javier Tomeo. Alberto Torés. Miguel Veyrat.
Manuel Villar Raso. Fernando de Villena.
MANIFIESTO
ESTÉTICO
(MANIFIESTO
DE VALENCIA)
DECLARACIÓN
DEL SALÓN DE INDEPENDIENTES
La
posesión por un arquetipo reduce al hombre a una mera figura colectiva,
a una especie de máscara bajo la cual la naturaleza humana no puede evolucionar,
sino degenerar progresivamente.
Carl. G. Jung
PREÁMBULO
La situación
degradada de numerosos ámbitos de la literatura actual, exige una toma
de posición que propicie la regeneración de esos hábitos viciados. Tras
años de anquilosamiento, de continua caida en la impostura, de un "arte
de explicación contra un arte de expresión", de un realismo decimonónico
empobrecedor, creemos llegado el momento de situarnos ante las raíces
de un arte que nos desarrolle hacia el siglo XXI. Digamos en voz alta
que lo que los actuales delimitadores del arte consideran realidad
no es nuestra realidad. "La realidad no consiste en meras
cosas, sino que representa un orden de inconcebible sutileza
y multiplicidad de niveles", como ha escrito Titus Burckhardt.
De este modo, la estupidez realista de una llamada modernidad, ha tajado
las ricas variantes de la conciencia humana. Se nos está hurtando en
nombre de un determinado tipo de civilización, nuestra auténtica naturaleza
creadora. Como escritores y escritoras consideramos que es preciso,
por pura supervivencia, una clara rebelión contra todo lo que supone
la llamada cultura del poder, contra la política controladora, contra
el falso progreso que camina hacia una riqueza expropiadora del mundo
y de la mente antes que hacia la felicidad humana.
Herederos de los
movimientos que han auspiciado la audacia imaginativa, la búsqueda de
lo extraordinario antes que lo común, nos enfrentamos resueltamente
a la parálisis cultural econocimicista y a todas las formas represivas
de la moral impuesta. La renovación, bajo tales postulados, se funde
en una necesidad de concertar época actual y futura. Partiendo de una
estética que llamamos cuántica, las técnicas literarias deben
experimentar una profunda regeneración. La escritura debe evolucionar
en un progreso paralelo con otras facetas artísticas, para conectar
con el ser humano actual. Es cometido inexcusable la búsqueda y práctica
libre y plural de esos métodos renovadores mediante una literatura rica
en sugerencias, en libertad, que rompa los nudos convencionales que
mantienen atada la expresividad y supere las normas academicistas encorsetadoras
que sirven hoy para valorar las calidades literarias. ¿Quién nos impide
romper esas sujeciones?
PUNTOS BÁSICOS
-Respeto absoluto
a la individualidad y a la diversidad. Nuestra referencia es el universo
múltiple: Cada persona es un conjunto de vibraciones único e irrepetible.
No buscamos lo que unifica al ser humano, sino lo que le distingue.
El misterio más la diferencia.
-Apuesta permanente
por la audacia imaginativa. En el individuo está incluido todo: Desde
lo infinitamente pequeño, a modo de partida, hasta lo infinitamente
grande, a modo de llegada.
-Nosotros, como escritores
y escritoras de literatura, como intérpretes y creadores de realidad,
solidarios con los lectores, ambicionamos siempre lo extraordinario
antes que lo común.
-Consideramos la
heterodoxia como elemento enriquecedor.
-Partimos de una
vocación independiente y renovadora, para crear obras de arte que aporten
la plenitud del descubrimiento, la libertad del espíritu, el disfrute
de la belleza y el progreso en el conocimiento.
-Como universalistas,
no podemos considerar la obra de arte como un producto exclusivamente
localista. Nuestro propósito principal es la libertad para una expresión
cuántica.
-Entendemos la literatura
como una revelación, tanto para el creador como para el lector. Rechazamos,
por tanto, a los propagadores de sueños ortopédicos.
-Desestimamos toda
obra literaria que esté al servicio de cualquier fundamentalismo, sea
de carácter religioso, político o moralizante.
Valencia,
Palau de la Música, 9 de junio de 1995
José Asenjo Sedano, Ricardo Bellveser,
Juana Castro, José Carlos Cataño, Carlos Clementson,
Angel Cobo, Antonio Costa, Miguel Angel Diéguez, Antonio
Enrique, Nicolás Extremera, Domingo M. Faílde, José Fernández
Castro, Josefa F. Fernández Garzón, Manuel Fernández Ruiz,
Jesús Ferrero, José Gaitán, Antonio Gala, José García
Pérez, Manuel García Viñó, Alfonso Garrido Espínola, Juan Goytisolo,
Miguel Hérráez, Francisco Izquierdo, Manuel Jurado López,
José G. Ladrón de Guevara, Juan León, Jacinto López Gorgé,
José Lupiáñez, Manuel Mantero, José Martín Recuerda, Francisco
Morales Lomas, Gregorio Morales,
Marily Morales Segovia, Enrique Morón, Mª Antonia Ortega,
Pedro J. de la Peña, José Polo, Eduardo Pons Prades, Vicente
Presa, Eduardo Quiles, Carlos Rigual, Antonina Rodrigo, Antonio
Rodríguez Jiménez, Rosa Mª Rodríguez Magda, Antonio Romero Márquez,
Ana Mª Romero Yebra, Jaume B. Rosa, José Enrique Salcedo, Pedro
F. Sánchez Granados, Andrés Sorel, Javier Tomeo, Alberto
Torés, Eduardo Tijeras, Miguel
Veyrat, Manuel Villar Raso, Fernando de Villena, Pedro José
Vizoso.
Ideal, 4 de junio de 1994; El
País, 7 de junio de 1994; ABC; Diario
16;
Granada, Palacio de los Condes
de Gabia, 8 de octubre de 1994.
Considero que mi primera obra donde se originan
íntegramente las nuevas concepciones es La cuarta locura, Grijalbo‑Mondadori,
Barcelona, 1989.
Trivium. Anuario de Estudios Humanísticos,
Jérez de la Frontera, Nº 7, Noviembre de 1995. El monográfico sobre
el Salón de Independientes abarca las páginas 9 a 52, y consta
de artículos de Pedro J. de la Peña, Manuel García Viñó, Fernando
de Villena, Antonio Rodríguez Jiménez, Miguel A. Diéguez, Fernando
de Villena, Manuel Villar Raso, Gregorio Morales, José Lupiáñez y
Antonio Enrique.
Capítulo 5 de este libro. Fue leída el 9 de junio
de 1995 en el Salón de Actos de la Fundación Bancaixa (Valencia).
Durante el congreso Nuevas Tendencias Literarias,
Carmen de los Mártires, del 25 al 28 de enero de 1996. Capítulo 1
de este libro.
Los cuánticos en Ideal,
28 de enero de 1996, página 5.
Involución cuántica en Ideal,
3 de febrero de 1996.
Es modélica a este respecto la crónica aparecida
en El País Andalucía de 27 de enero de 1996 (página
10).
Nómina de escritores que, en aquellas fechas,
componían el Salón de Independientes. No todos asistieron a
la reunión de Valencia y suscribieron, por tanto, de forma directa,
la Declaración. Quienes lo hicieron, aparecen en cursiva.
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