Click para ampliar foto de Gregorio Morales
Biografía del autor
Obras de Gregorio Morales
Entrevistas con el autor
Artículos y conferencias del autor
Artículos aparecidos en el diario IDEAL
Ampliar informaciones
Novelistas y poetas de especial calidad
Enlaces de estética cuántica
Eventos en que participa el autor
Marilyn no es Monroe
Concurso de Literatura de Terror
Antonio Arellanes, "Interfrecuecy7"
Textos sobre el nuevo movimiento literario
Participa con tus opiniones
Una perspectiva original del poeta Juan  Eduardo Cirlot
Federico García Lorca bajo la perspectiva de la estética cuántica
poesía de la ciencia
Monográfico de la revista
J. M. Rodríguez Acosta, "La noche", circa 1941
Página del autor sobre erotismo literario
Artículos erótico
Curiosísimo artículo erótico
Expresa tus sugerencias u opiniones al autor Haz click para contactar con el autor
Entrevista sonora con Gregorio Morales
Diario republicano en la red
Contactar con el webmaster
Free counter and web stats

POSMODERNIDAD

Aunque inserta en lo que mundialmente se ha dado en denominar posmodernismo, la movida fue un movimiento específico que se dio en España, y sobre todo, en Madrid, a comienzos de los años 80 y que impregnó todos los elementos creativos. Reproducimos un artículo publicado en El País junto a los consejos que sobre el Madrid posmoderno ofrece el sociólogo Pedro Mansilla en la revista Nueva.

Tratar de definir un término de nuevo cuño, como es el de posmodernidad, es como debatir el sexo de los ángeles. El coloquio sobre Narrativa en la posmodernidad celebrado el martes en el Círculo de Bellas Artes fue un agitado diálogo donde casi nada quedó claro. Hubo un par de manifiestos en pro de la posmodernidad, porque “sucede simplemente que vivimos en la posmodernidad y que hay autores que son más sensibles a este hecho”, mientras otros negaron rotundamente su existencia.

NUEVOS NARRADORES INTENTAN DEFINIR LA POSMODERNIDAD

Gabriela Cañas

Cervantes y Lope de Vega son precedentes de la posmodernidad, según informó a los asistentes Gregorio Morales, escritor, que leyó un pequeño escrito intentando delimitar el nuevo concepto. Morales hizo un canto contra los años cincuenta y los sesenta y en pro de los primeros treinta de este siglo–Gómez de la Serna, Eugenio D’Ors-, de donde ha de mamar la posmodernidad. Abogó por un escritor vividor, que conozca de cerca los mundos quele rodean, que conozca la calle, y, después de tres folios, terminó apostando por la literatura española de este tiempo, posmoderna o no. La Luna de Madrid, revista literaria de reciente creación, es para muchos el símbolo por excelencia de la posmodernidad. Algunos de los invitados al coloquio son colaboradores asiduos de la misma, como Javier Barquín,Gregorio Morales y José Luis Moreno. El moderador, Juan Carlos de la Iglesia, es jefe de diseño de la revista, y otro de los invitados, José Tono, es redactor jefe. El director, Borja Casani, formaba parte del público y, desde su silla, proclamó la importancia del movimiento, aunque sólo fuera por su función de “agitación y convulsión”. Y meditaba en alto: “Aquí se acepta cualquier etiqueta que venga de fuera sin rechistar, ya sea el funky o la imagen de Michael Jackson, y se desecha cualquier innovación interior.” José Tono, al igual que Morales, hizo su manifiesto. Habló de este siglo como del “siglo de la decepción”, calificó a Bergamín de posmoderno y defendió la nueva literatura, “cargada de pasión, aventura, desenfado o una esnifada de perico.” Luis Mateo y José Antonio Gabriel y Galán confesaron desconocer absolutamente el fenómeno del que se estaba hablando, aunque admitieron la existencia de un cierto movimiento urbano y de un afán de nuevas formas de creación. Otro invitado-escritor, Ramón Mayrata, manifestó su escepticismo ante el nuevo término. Una joven asistente exigió, incluso, la elaboración de un manifiesto en contra de la existencia de la llamada posmodernidad, porque ésta sólo se ha manifestado “fundamentalmente en la arquitectura y en la música”. Casani fue el más optimista. “Creo que el arte español necesita este tipo de análisis”, dijo. “Es la primera vez que una generación sumida en el marasmo consumista se pone a analizar”. Tono corroboró esta opinión. Al menos, la palabra posmodernista supone un esfuerzo teórico de análisis; si no se definen unas cuantas claves, nos perdemos un poco”.

Javier Barquín, visiblemente colocado y con las pupilas desmesuradamente dilatadas, dio la chispa de humor del coloquio. Defendió la escritura telegráfica, porque ya no hay tiempo para escribir y leer gruesos tomos, y puso el punto final a la discusión. “Lo único evidente”, dijo, “es que el pueblo unido siempre será machacado”.

 

Vitalidad y diversión

Del coloquio Narrativa en la posmodernidad surgió al menos una cuestión en la que todos parecieron coincidir. La literatura disfruta hoy de una vitalidad sin precedentes. José Antonio Gabriel y Galán calificó el hecho de “fiebre escritural”.

Hay muchos escritores, y la difusión de sus obras o artículos, a través de publicaciones periódicas, es un fenómeno en aumento; un hecho que acaparó la atención de los asistentes al coloquio durante el largo debate y que demuestra una sanidad literaria que muchos quisieron que se tuviera en cuenta. “En efecto, ahora hay mucha gente que escribe”, decía Javier Barquín en su tono siempre socarrón. “Yo creo que no falta talento, desde luego, pero no hay más cera que la que arde, y con el tiempo se verá qué es lo que permanece. La crisis económica nos deja tres millones de artistas”. Y muchos millones de lectores, parece ser, porque también se puso de manifiesto el afán consumista de cultura de la generación actual. La vitalidad no es sólo un problema de números; también es una cuestión de diversión. Los posmodernos y los que se reunieron con ellos están por una literatura desenfadada, porque, como dijo Luis Mateo, “ya está bien decosas aburridas”. Para José Tono, la posmodernidad recupera, precisamente, “la vitalidad, la desenvoltura, el ilusionismo...”. “Hay algunos que tienen el careto de momia tan aburrido que ya no importa lo que digan...”.

El País, jueves 15 de marzo de 1984

POSMODERNIDAD. ÉTICA Y ESTÉTICA

Pedro Mansilla

Esa palabra incesante ha cumplido un siglo. Tanta es su aureola de significante fresco, novísimo, joven, fuerte, radical o último... que se supone que ha nacido hace apenas dos años. Ya algunos de los mínimamente informados sobre los epicentros de la “movida madrileña” estarán presuponiendo que el fenómeno... nació aquella noche de diciembre de 1983 en que los “chicos” de la Luna, “tomando” simbólicamente el Palacio de Invierno, convocaron a sus “íntimos”, “intermedios” y “aproximados” a una fiesta inconformista en el Hotel Palace de Madrid.
Esa palabra inevitable está de moda. Ha llegado a convertirse en el “test” de lo “in” o lo “out” que estamos con respecto al rollo más “chic” del Madrid de los 80. Está de moda ser posmoderno, y, con ello, queda bien hablar desenvueltamente de posmodernidad, estar considerado posmoderno, ser encontrado entre posmodernos.

TOME NOTA, POR FAVOR.
Si usted se siente atraído por el diseño interiorista, funcional, mediado exquisitamente por la concepción útil-inútil, de pequeña serie industrial, a base de negros y grises mates con pequeñas rupturas geométricas a lo Kandinski o Mondrian que se exponen en LOCAL, por ejemplo; y le encantan, en la zona de Almirante, la ropa de ENRIQUE P., ARARAT, AGATHA RUIZ DE LA PRADA, ELISA BRACCI, etc. Si compra habitualmente libros, revistas o tarjetas en la galería-antigalería MORIARTY, y le parecen fantásticas las fotos de VALLHORANT, CABRERA, RUGIERO o de OUKA-LELE; si sintoniza con los dibujos de CEESEPE, del HORTELANO o los diseños de MARISCAL; si de Televisión sólo le interesa LA EDAD DE ORO, se le gustan las joyas de VERAO y los zapatos de DEL VALLE, CARBOCCI, MAUD FRIZON, STEPHANE KELIAN; ha visto en los ALPHAVILLES: “LIQUID SKY” (cielo líquido), “LES NUITS DE LA PLEINE LUNE” (las noches de la luna llena); “LABERINTO DE PASIONES”, “PINK FLAMINGOS”, etc., y se considera lector asiduo de LA LUNA DE MADRID y de MADRID ME MATA, no hace falta que explique nada, usted puede pasar por posmoderno
La posmodernidad es un estilo de salir a la calle o de meterse en la cama sin demasiadas pretensiones teóricas. Como una forma “con cierto encanto contradictorio” de tomarse una copa, ir a las
tertulias de BELLAS ARTES con GREGORIO MORALES, haberse pasado por la CAIXA a ver la exposición de la Transvanguardia Italiana, controlar a los Post-expresionistas alemanes en el Retiro, ver los Post-hiperrealistas norteamericanos en BELLAS ARTES, saludar a los posmodernos españoles en AIZPURU o VIJANDRE y reírse con los posmodernos de Madrid en el CENTRO COLÓN...”

NUEVA,  Nº 41, del 12 al 26 de marzo, 1985