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POSMODERNIDAD
Aunque
inserta en lo que mundialmente se ha dado en denominar posmodernismo, la movida
fue un movimiento específico que se dio en España, y sobre todo,
en Madrid, a comienzos de los años 80 y que impregnó todos los elementos
creativos. Reproducimos un artículo publicado en El
País junto a los consejos que sobre el Madrid posmoderno ofrece
el sociólogo Pedro Mansilla en la revista Nueva.
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Tratar de definir un término de nuevo cuño, como es el de
posmodernidad, es como debatir el sexo de los ángeles. El
coloquio sobre Narrativa en la posmodernidad celebrado
el martes en el Círculo de Bellas Artes fue un agitado diálogo
donde casi nada quedó claro. Hubo un par de manifiestos
en pro de la posmodernidad, porque sucede simplemente
que vivimos en la posmodernidad y que hay autores que son
más sensibles a este hecho, mientras otros negaron
rotundamente su existencia. |
NUEVOS NARRADORES INTENTAN DEFINIR LA POSMODERNIDAD
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Gabriela
Cañas
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Cervantes y Lope de Vega son precedentes de la posmodernidad,
según informó a los asistentes Gregorio Morales,
escritor, que leyó un pequeño escrito intentando delimitar el
nuevo concepto. Morales hizo un canto contra los años cincuenta
y los sesenta y en pro de los primeros treinta de este sigloGómez
de la Serna, Eugenio DOrs-, de donde ha de mamar la posmodernidad.
Abogó por un escritor vividor, que conozca de cerca los
mundos quele rodean, que conozca la calle, y, después de tres
folios, terminó apostando por la literatura española de este
tiempo, posmoderna o no. La Luna de Madrid, revista literaria
de reciente creación, es para muchos el símbolo por excelencia
de la posmodernidad. Algunos de los invitados al coloquio son
colaboradores asiduos de la misma, como Javier Barquín,Gregorio
Morales y José Luis Moreno. El moderador, Juan Carlos de
la Iglesia, es jefe de diseño de la revista, y otro de los invitados,
José Tono, es redactor jefe. El director, Borja Casani, formaba
parte del público y, desde su silla, proclamó la importancia
del movimiento, aunque sólo fuera por su función de agitación
y convulsión. Y meditaba en alto: Aquí se acepta
cualquier etiqueta que venga de fuera sin rechistar, ya sea
el funky o la imagen de Michael Jackson, y se desecha
cualquier innovación interior. José Tono, al igual que
Morales, hizo su manifiesto. Habló de este siglo como del siglo
de la decepción, calificó a Bergamín de posmoderno y defendió
la nueva literatura, cargada de pasión, aventura, desenfado
o una esnifada de perico. Luis Mateo y José Antonio
Gabriel y Galán confesaron desconocer absolutamente el fenómeno
del que se estaba hablando, aunque admitieron la existencia
de un cierto movimiento urbano y de un afán de nuevas formas
de creación. Otro invitado-escritor, Ramón Mayrata, manifestó
su escepticismo ante el nuevo término. Una joven asistente exigió,
incluso, la elaboración de un manifiesto en contra de la existencia
de la llamada posmodernidad, porque ésta sólo se ha manifestado
fundamentalmente en la arquitectura y en la música.
Casani fue el más optimista. Creo que el arte español
necesita este tipo de análisis, dijo. Es la primera
vez que una generación sumida en el marasmo consumista se pone
a analizar. Tono corroboró esta opinión. Al menos, la
palabra posmodernista supone un esfuerzo teórico de análisis;
si no se definen unas cuantas claves, nos perdemos un poco.
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Javier Barquín, visiblemente colocado y con las pupilas
desmesuradamente dilatadas, dio la chispa de humor del coloquio.
Defendió la escritura telegráfica, porque ya no hay tiempo para
escribir y leer gruesos tomos, y puso el punto final a la discusión.
Lo único evidente, dijo, es que el pueblo
unido siempre será machacado.
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Vitalidad
y diversión
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Del coloquio
Narrativa en la posmodernidad surgió al menos una cuestión
en la que todos parecieron coincidir. La literatura disfruta
hoy de una vitalidad sin precedentes. José Antonio Gabriel y
Galán calificó el hecho de fiebre escritural.
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Hay muchos escritores,
y la difusión de sus obras o artículos, a través de publicaciones
periódicas, es un fenómeno en aumento; un hecho que acaparó
la atención de los asistentes al coloquio durante el largo debate
y que demuestra una sanidad literaria que muchos quisieron
que se tuviera en cuenta. En efecto, ahora hay mucha gente
que escribe, decía Javier Barquín en su tono siempre socarrón.
Yo creo que no falta talento, desde luego, pero no hay
más cera que la que arde, y con el tiempo se verá qué es lo
que permanece. La crisis económica nos deja tres millones de
artistas. Y muchos millones de lectores, parece ser, porque
también se puso de manifiesto el afán consumista de cultura
de la generación actual. La vitalidad no es sólo un problema
de números; también es una cuestión de diversión. Los posmodernos
y los que se reunieron con ellos están por una literatura desenfadada,
porque, como dijo Luis Mateo, ya está bien decosas aburridas.
Para José Tono, la posmodernidad recupera, precisamente, la
vitalidad, la desenvoltura, el ilusionismo.... Hay
algunos que tienen el careto de momia tan aburrido que ya no
importa lo que digan....
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El
País, jueves 15 de marzo de 1984
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POSMODERNIDAD. ÉTICA Y ESTÉTICA
Pedro Mansilla
Esa palabra incesante
ha cumplido un siglo. Tanta es su aureola de significante fresco,
novísimo, joven, fuerte, radical o último... que se supone que
ha nacido hace apenas dos años. Ya algunos de los mínimamente
informados sobre los epicentros de la movida madrileña
estarán presuponiendo que el fenómeno... nació aquella noche de
diciembre de 1983 en que los chicos de la Luna, tomando
simbólicamente el Palacio de Invierno, convocaron a sus íntimos,
intermedios y aproximados a una fiesta
inconformista en el Hotel Palace de Madrid.
Esa palabra inevitable está de moda. Ha llegado a convertirse
en el test de lo in o lo out que
estamos con respecto al rollo más chic del Madrid de los
80. Está de moda ser posmoderno, y, con ello, queda bien hablar desenvueltamente
de posmodernidad, estar considerado posmoderno, ser encontrado entre
posmodernos.
TOME NOTA, POR FAVOR.
Si usted se siente atraído por el diseño interiorista, funcional,
mediado exquisitamente por la concepción útil-inútil, de pequeña
serie industrial, a base de negros y grises mates con pequeñas
rupturas geométricas a lo Kandinski o Mondrian que se exponen
en LOCAL, por ejemplo; y le encantan, en la zona de Almirante,
la ropa de ENRIQUE P., ARARAT, AGATHA RUIZ DE LA PRADA, ELISA
BRACCI, etc. Si compra habitualmente libros, revistas o tarjetas
en la galería-antigalería MORIARTY, y le parecen fantásticas las
fotos de VALLHORANT, CABRERA, RUGIERO o de OUKA-LELE; si sintoniza
con los dibujos de CEESEPE, del HORTELANO o los diseños de MARISCAL;
si de Televisión sólo le interesa LA EDAD DE ORO, se le gustan
las joyas de VERAO y los zapatos de DEL VALLE, CARBOCCI, MAUD
FRIZON, STEPHANE KELIAN; ha visto en los ALPHAVILLES: LIQUID
SKY (cielo líquido), LES NUITS DE LA PLEINE LUNE
(las noches de la luna llena); LABERINTO DE PASIONES,
PINK FLAMINGOS, etc., y se considera lector asiduo
de LA LUNA DE MADRID y de MADRID ME MATA, no hace falta que explique
nada, usted puede pasar por posmoderno
La posmodernidad es un estilo de salir a la calle o de meterse
en la cama sin demasiadas pretensiones teóricas. Como una forma
con cierto encanto contradictorio de tomarse una copa,
ir a las tertulias de BELLAS ARTES con GREGORIO
MORALES, haberse pasado por la CAIXA a ver la
exposición de la Transvanguardia Italiana, controlar a los Post-expresionistas
alemanes en el Retiro, ver los Post-hiperrealistas norteamericanos
en BELLAS ARTES, saludar a los posmodernos españoles en AIZPURU
o VIJANDRE y reírse con los posmodernos de Madrid en el CENTRO
COLÓN...
NUEVA,
Nº 41, del 12 al 26 de marzo, 1985
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