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LA INDIVIDUACIÓN
(editorial Alhulia, Granada,
2003)
El misterioso asesinato de su mejor
amigo alerta a Gabriel de que ha estado viviendo un infierno en
Madrid. Cuando él mismo está a punto de ser asesinado,
pone tierra por medio y se refugia en Solaire, donde rememora otro
crimen que presenció en su niñez. Dos historias, pues,
componen La individuación:
la primera, ambientada en la efervescente movida madrileña;
la segunda, en una pequeña y turbulenta ciudad de provincias.
No obstante, conforme el lector va avanzando y ha pensado ya que
lo que tiene entre manos son dos novelas diferentes, comprueba que
es justamente en la segunda parte donde se encuentran las claves
para desvelar los enigmas planteados en la primera. Estamos por
tanto ante una novela policíaca singular donde el escenario
del crimen no es el que parece, sino otro alejado en el espacio
y el tiempo. La individuación propugna que, mientras
no nos conocemos, estamos condenados a repetir una y otra vez la
misma historia. Es lo que le ocurre al protagonista: ambas narraciones
representan la emersión de Gabriel desde lo colectivo y uniformador
hacia su propia "música". Esta relatividad subjetiva
(cada persona conforma su universo) es característica de
lo que se ha dado en llamar literatura cuántica, cuyo
objetivo es ampliar los límites de la realidad.
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