
Gregorio Morales, Antología
de laLiteratura Erótica.
El juego del vientoy la luna, Madrid, Espasa,
1998. 2ª ed. revisada: 1999. |
Antes de los conciertos, los cantantes romanos eran
obligados a llevar cinturones de castidad, pues se creía que la
cópula podía dilapidar su potencial. En la España del siglo XVII,
el piel era un objeto erótico de tal importancia que un hombre podía
enamorarse con su simple visión. Por la misma época, se solía relacionar
el tamaño del sexo masculino con la mariz. En los burdeles decimonónicos,
la visión de una mujer completamente desnuda era considerada una
aberración sexual. Félix Salten, el autor del lacrimógeno Bambi,
escribió una de las novelas más rabiosamente eróticas, obscenas
y contagiosas, afrodisíacamente hablando, del siglo XX... Todas
estas curiosidades y mil más se encuentran en el presente volumen,
el cual pasa revista a la historia del erotismo desde la Antigüedad
a nuestros días. Una antología como ésta (comentada en cada uno
de sus textos y centrada en el erotismo literario, el de más alta
densidad) viene a cumplir la ineludible tarea de mostrar hasta qué
punto la celebración de la sexualidad es connatural con el hombre
de todo los tiempos. Ni siquiera aquellos autores consagrados a
través de los siglos como modelícos, han podido eludir su fascinación
por la carne y, así, Maquiavelo, Cervantes, Shakespeare, Defoe,
Voltaire, Diderot, Moratín, Goethe, Balzac, Espronceda, Wilde, Proust,
Mann, Kafka, Lorca, Alberti, Durrell, Cela o Umbral, por hacer una
brevísima enumeración, han escrito algunas de las mejores páginas
eróticas de la literatura universal. Quien se sumerja en ellas o
en cualquier de las que las acompañan no menos atractivas-,
asistirá a una variedad y riqueza de lo erótico sin parangón, ni
siquiera con las numerosas películas e imágines sexuales que inundan
el mundo contemproráneo. |
LA
CRÍTICA HA DICHO
Echando
mano de las bibliotecas de los amigos, pasando tardes enteras enredado
con mil fichas en la Biblioteca Nacional o probando suerte como
polizonte por Internet,el escritor andaluz Gregorio Morales ha comprimido
35 siglos de erotismo literario en las mil y pico páginas de su
Antología de la literatura erótica, que presentaron en la
FNAC los escritores Jesús Ferrero y Lourdes Fernández-Ventura.
Javier Goñi, El
País, 29 de octubre, 1998
Gregorio
Morales ha rescatado en una antología los textos más significativos
y curiosos de toda la historia de la literatura erótica.
ABC, 27 de octubre, 1998
La
lectura tranquila y placentera de la antología de Morales va asentando
en tu cabeza la conciencia de que la literatura, en su vertiente
má sensualista, es un arma definitiva de pacificación, en busca
siempre de un mundo más intenso y más benigno. Y también crea la
conciencia de que ese camino, que ha tenido momentos muy gloriosos,
está lleno de tinieblas mórbidas, de miedos de delirios, de estremecimientos,
de víctimas, de verdugos, de camisas de fuerza y torturas sin número.
Nada mejor que acercarse al libro de Morales para darse cuenta de
que nada se conquista para siempre, pero, al mismo tiempo, toda
conquista en la iluminación y la glorificación de la sensualidad
queda para siempre en la memoria de la gente. Hay en la antología
de Morales un intento de mostrar una especie de dialéctica ascendente
de eros, de carácter positivo, como si pensara que nosotros podemos
ir a veces por mal camino, pero eros no, eros sigue su proyecto,
bien espléndido y bien definitivo, de hacer de nosotros en primer
lugar animales racionales, en segundo lugar animales sensuales que
ya saben hasta qué punto la piel es casi tan profunda como el ser.
Jesús Ferrero, Leer,
Nº98, Diciembre 1998-Enero 1999.
Gregorio
Morales, que acaba de ver llegar a las librerías su antología sobre
la literatura erótica El juego del viento y la luna, explicará
a Luis García Berlanga los criterios que ha seguido para la selección
de los textos (...) Tal vez sea ahora, desde la perspectiva que
da el equilibrio, el mejor momento para reunir en una antologíaun
género en el que Luis García Berlanga, director de la famosa colección
La sonrisa vertical, es todo un experto. Nadie mejor que
él para departir sobre el asunto con Gregorio Morales.
Javier Memba, El
Mundo, 31 de octubre, 1998
A
esta jugosa aportación se añade un extenso prólogo en el que, bajo
la advocación del juego del viento y la luna, en alusión
a las complejas y refinadas artes amatorias orientales, el autor
llama a cada cosa por su nombre y expone a la vez que contrasta
las distintas expresiones del erotismo y la sexualidad a través
de los tiempos y las culturas; las literaturas que han engendrado,
su evolución como fuerza civilizadora desde la función procreadora
hasta la estrictamente placentera-, sus dimensiones espirituales,
sean sacrales o sacrílegas, su carácter subversivo, etc. Aplica
a este ámbito alguno de los conceptos básicos (individuación, ánima
y ánimus, etc.) que articulan el movimiento del que es mentor, la estética
cuántica, prolijamente expuesta en su libro El cadáver de Balzac...
W. Carlos Lozano, El
Fingidor, julio-septiemre, 2000
La publicación de
Antología de la literatura erótica del novelista Gregorio
Morales supone un gran acierto en el momento actual y un intento
de traer a la normalidad un principio del ser humano, el principio
del placer, a través de lo más granado de la literatura erótica
de todos los tiempos, desde el Papiro Doulaq (1500 a. C.) hasta
los textos recientes de Anchee Min (...) En muchos casos se trata
de autores o fragmentos malditos, repudados, porque ya se sabe que
el erotismo en la literatura siempre ha sido una molesta piedrecita
en el engranaje de las convenciones sociales (...) La obra está
también llena de curiosidades, por ejemplo, la costumbre de los
primeros sacerdotes de no llevar nada debajo de sus faldones y cómo
se le veían sus parte pudendas en los ritos religiosos, o la explicación
del concepto testículo y la costumbre de sellar un pacto colocándose
las manos en ellos (siglo VIII a. C.), los conceptos de amor pandémico
(vulgar) y amor uránico (celeste), el erotismo y la fantasía del
Panchatandra (siglos I a. C. a II d. C.), la hermosa descripción
de la desfloración en el Centón Nupcial de Ausonio, el amor udrí
que renunciaba al contacto físico e influyó en el amor cortés (siglos
X-XIII), las canciones del fornicador, pendenciero y grosero Guillermo
IX, que decía entre otras si todo merma con el uso, en cambio
el coño crece, las actas contra sor Benedetta por lesbianismo,
la eyaculación fin fin de Wang Shih-Chên, el coño de Irene de Louis
Aragon, etc. por citar sólo algunos títulos de una extraordinaria
obra, plenamente recomendable.
Francisco Morales Lomas, La Estafeta
Literaria, Nº 11-12, 2000
La reciente publicación
de la Antología de la Literatura Erótica (Espasa, Madrid,
1998), una selección de alcance universal, primera que se hace en
España y con tales características, posee la virutd incial de hacernos
mirar a nosotros mismos, al plantear una cuestión que afecta tanto
a los instintos de cada cual cuanto a la cultura de las diversas
épocas, dado que lo que se debate es un concepto íntimo visto desde
las vertientes éticas, sociales, religiosas y psicológicas de amplio
espectro, referidas a la colectividad.
Antonio Enrique, Cuadernos del Sur,
24 de junio, 1999
Gregorio Morales
ha editado en Espasa Calpe una admirable Antología de la Literatura
Erótica. Mil doscientas y pico deliciosas páginas en las que
se recoge una caudalosa tradición de imaginación, escritura y sentimiento
que ésta nos ha traído de su suave y dulce mano (...) Así que entren
y pasen y vean un libro amable, que se desliza desde el gusto más
abrupto hasta la mayor delicadeza...
Ricardo
Bellveser, Las Provincias, 1 de agosto, 1999
Un
repaso a la historia del erotismo, desde la Antigüedad a nuesrtos
días, plagado de jugosas anédotas.
Elle, marzo, 1999
Un buen relato
erótico es, normalmente, más efectivo que la Viagra. La frase
podría ser cierta/falsa dependiendo de quien la haya pronunciado.
Nosotros la damos por buena ya que pertenece a Gregorio Morales,
filólogo granaíno,que es una de las personas más versadas de nuestros
país en erotismo.
Cándido, Lib Internacional, Nº
537, junio 1999
Preciosa
y extensa recopilación de los textos eróticos que han alimentado
la imaginación más calenturienta del ser humano. Los encontrarás
todos, desde los clásicos, los textos hindúes sobre el amor tántrico
y piezas de la literatura cortés, hasta los autores más modernos.
Cosmopolitan, Febrero, 1999
Gregorio
Morales rastrea la literatura erótica universal y nos ofrece una
antología afrodisíaca para templar las frías tardes del invierno.
GQ, diciembre,
1998
El escritor granadino
Gregorio Morales ha escrito un verdadero tratado de la literatura
erótica en el que se repasan textos, curiosidades y anécdotas...
Ideal
Un homenaje a
la sexualidad, comentado magistralmente, que se pasea por las líneas
más ardientes de autores de primer orden, como Shakespeare, Defoe,
Voltaire, Diderot, Maquiavelo, Alberti, Umbral o Cela. Ni lo dudes.
Después de sumergirte en las páginas de este completo volumen podráspresumir
de ser un erudito en el tema. La práctica ya es cosa tuya.
Tendencias, diciembre,
1998
Desde la cultura egipcia,
los adultos han necesitado la literatura erótica tanto como los
niños los cuentos de hadas, una necesidad que el escritor Gregorio
Morales han tratado de llenar con una antología que recorre desde
los textos más significativos alos más curiosos de toda la hitoria
(...) El autor considera que la represión crea obscenidad
o un erotismo enfermo, mientras que el sano está en todo
el universo y forma parte de toda la vida, no sólo del acto sexual:
el universo es sexual, un juego de partículas que se atraen
y repelen, una enorme sinfonía sexual. El origen del universo y
el de la energía sexual son el mismo, asevera.
El adelantado de Segovia, 6 de noviembre,
1998
Experimentado narrador
y un asiduo al género, Gregorio Morales ha recopilado más de 200
títulos para la primera Antología de la literatura erótica
publicada en lengua española y una de las pocas existentes en el
mundo. Una concienzuda labor detres años en los que ha recorrido
los infiernos así se denominan los apartados específicos
que recogen esta producción en las grandes bibliotecas-, y en la
que se ha nutrido de centenares de lecturas, sacadas de su propio
repertorio, de las viejas librerías o proporcionadas por otros aficionados
o amigos.
J. García Velayos, Alerta Santander |