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"CANTO CUÁNTICO"
(selección)
PODER DE LAS PARTÍCULAS
Aunque cuanto dejamos de hacer
prosigue en universos paralelos,
tenemos rotas las alas
para volar hacia ellos.
El inconsciente decide por dónde ir
porque de antemano sabe
cuál es el camino.
El inconsciente es nuestro guía.
El inconsciente es nuestra gravedad.
El inconsciente es nuestro dios.
Somos esclavos de lo ignoto,
de las sombras,
de las profundidades,
de lo infinitesimal.
DESTINO
Una gota de agua
es más poderosa que la tempestad.
Hay más materia
en las tinieblas que en la luz.
Las nubes van más lejos
que los ríos.
Lo sutil domina a lo pesado,
lo ínfimo a lo enorme,
lo humilde a lo poderoso.
En un punto
entre la materia y el espíritu,
yo fui hecho por mi pensamiento,
yo decidí inexorablemente
mi pasado, mi presente y mi futuro.
LUZ
Partículas,
sois los ocres y oros
de la tarde de otoño,
el límpido azul
de una mañana,
el mar tornasolado
de turquesas y violetas,
la coagulada sangre
del crepúsculo,
los ágatas y jades
del bosque,
el seno rosado
de la joven
y este rostro mío,
oscuro,
asombrado,
que os interroga en el espejo.
OLAS
La memoria va y viene
como olas
y me invade con retazos
de las edades y siglos
que he transitado,
cuando era polen sideral
a través del cosmos,
cuando era las tinieblas,
y el rayo que surca el universo,
cuando copiaba papiros
en la sesteante penumbra
de un templo egipcio,
cuando hervía en el magma
del volcán Cotopaxi,
cuando paseaba
por las verdes colinas de Roma,
cuando era perro, y grillo,
y águila,
cuando dichoso bullía
en el tragicómico Madrid
del Diecisiete,
cuando navegaba
por los escarpados cañones
de Nueva Inglaterra,
cuando era cuarzo, y hierro,
y oro, y plata,
cuando disparaba al horizonte
desde las trincheras pestilentes
de España.
He sido.
Soy.
Seré.
Gregorio Morales, Canto cuántico,
Granada, Ediciones Dauro, 2003
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