VIAJE AL PAÍS DE LOS ORISHAS. CUBA.

 

Cuando los españoles masacraron a la población aborigen de Cuba en la colonización de la isla, se dieron cuenta que se habían quedado sin mano de obra para cultivar la tierra, para explotar las minas, para el servicio domestico, y todo aquello a lo que desagradaba realizar al hombre blanco. La solución: Importar negros africanos y someterlos a la esclavitud. Ante la dureza de trabajo al que eran sometidos en pocos años agotaban su vida como obrero, alrededor de los siete años; debido a esto se hacía preciso el reponer las plantillas continuamente así que fueron muy numerosos los esclavos que traídos de África (Entre 1821 y 1860 alrededor de 350.000) los que dejaron su sudor y vida en la explotación comercial del Nuevo Mundo.

 

Los Africanos llegados a Cuba procedían de la región que se extiende desde el Senegal a Liberia; de la Guinea Francesa; la Cuenca del Congo y Angola; la Costa del Oro y la llamada Costa de los Esclavos; Costa de Marfil; Calabar, región sudeste de Nigeria. Siendo una de las culturas mas importantes llegadas a la isla la de los yorubas, procedentes del antiguo Dahomey, de Togo y del sudoeste de Nigeria.

 

En la masiva llegada de mano de obra, no viajaban solamente esclavos, eran personas arrancadas por la fuerza de su mundo, con todo lo que ello encierra, folklore, creencias, costumbres, música, formas de ver la vida muy distinta a la de sus futuros amos, y sobre todo su religión; sus dioses, sus Orishas.

 

Ya en tierra caribeñas los esclavos debían recibir unas clases de idioma, el español; y una doctrina religiosa, la católica. El idioma es evidente ya que era necesaria la comunicación entre el amo y el siervo y la enseñanza religiosa era mas por el propio amo que por el alma del esclavo, ya que debían de mantener la apariencia y evangelizar a todo ser vivo. Una vez aprendido el idioma, el adoctrinamiento religioso ya no era tan importante,  pues quitaba de no buenas horas que se podían dedicar mas provechosamente recogiendo caña de azúcar; así que dejaron de ostigarles con la fé católica; aunque siempre guardando las apariencias.

 

Los esclavos en sus pocos ratos de ocio; más en la ciudad que en el campo, celebraban sus fiestas, con su música, sus bailes, siendo interpretado por los amos como simples formas de divertirse lo que realmente estaban haciendo era convocar a sus deidades ancestrales y celebrar una determinada liturgia religiosa.

 

De esta forma intentaban que no les fuese arrancado todo aquello a lo que estaban acostumbrados, era una forma de rebeldía callada y en ella adoctrinaban a sus hijos, descendientes que lo supieron mantener y es ahora cuando podemos encontrar verdaderas culturas africanas por la que parece no haber pasado el tiempo en Cuba. Son incluso mas puras que las de origen ya que se resistieron a ser contaminadas.

 

El porque de que se hable de sincretismo entre la religión católica y la santeria (mejor llamada regla de Ocha).

 

Ante la imposibilidad de celebrar libremente los esclavos sus ritos religiosos decidieron enmascararlos haciendo creer que aceptaban la fé católica, a ojos de sus amos rezaban  a la Virgen de la Caridad del Cobre (Patrona de Cuba), pero en realidad a quien veían era a Ochun, dueña del amor, de la sexualidad, símbolo de la gracia y la coquetería, su color el amarillo; a la Virgen de Regla, pero a quien dirigían sus pensamientos, era a Yemayá, madre universal, representa al mar, fuente fundamental de la vida y madre de todos los Orishas, su color el azul; a San Lázaro, quien sincretiza con Babalú Ayé, deidad de la viruela, la lepra y las enfermedades venéreas. Y así sucesivamente se podría comparar todo el panteón que rige la vida religiosa de católicos y santeros.

 

La religión yoruba en sus comienzos rendía homenaje a mas de doscientos Orishas, pero con el paso del tiempo y la dispersión de sus practicantes quedo reducido este culto a apenas mas de una veintena.

 

Como toda religión tiene a sus mandatarios o dirigentes:

 

Orisha: Santo o deidad.

 

Babalawo: Sacerdote de Ifá, que adivina según este método y tiene ahijados dentro de la religión.

 

Santero: Son los que ya han tomado; han seguido el rito para que el Orisha del que es hijo se apodere de él.

 

Babalocha: Padre de santo. Aquél que inició a otro, lo cuida, orienta y atiende en la vida religiosa, pero también lo aconseja en la vida normal.

 

Iyabó: El que tiene asentado santo. Hombre o mujer iniciado, novicio de la Regla de Ocha.

 

La ceremonia mas importante que se celebra dentro de esta religión es la de tomar el santo. Dura siete días y durante este tiempo se rinde homenaje al Orisha necesitando para ello gran numero de objetos y alimentos, llegándose a sacrificar varios animales en el transcurso de la ceremonia.

 

Los animales, todos saludables, hermosos y bien alimentados, pues son mensajeros que van a reunirse con Ocha. Durante la matanza se sienta a la Iyabó en un trono,  podrá ponerse de pie y durante el sacrificio se arrodillará. Antes de la inmolación, al animal se le ofrecerán hojas de un árbol consagrado al dios que ha de recibir su sangre. Si las come es señal de que el Orisha lo recibirá con agrado. La víctima atada por las patas es arrojada a un lecho de hojas de plátano donde será degollada por el Babalawo y la sangre recogida en una vasija. Cortada la cabeza del animal, ésta es aproximada a la boca del novicio que lame la sangre fresca y luego la escupe hacia arriba. Inmediatamente se produce un baile del Babalawo con la cabeza del animal y se la ofrece al Orisha cantando,  acto que se repetirá con cada una de las partes descuartizadas del animal.

 

Es el Día de Enmedio uno de los mas vistosos, pues es en ese día cuando se puede visitar a la Iyabó, profanos y extraños. La Iyabó habrá dormido en el suelo a los pies de los Santos rendida por la fatiga y el cansancio de los días anteriores. Este día es el considerado como nacimiento de un nuevo ser, y por lo tanto es cuidado como si de un recién nacido se tratara. Hay que protegerlo, cuidarlo, darle de comer y beber, llevarlo al aseo cubierto con una toalla o una sábana blanca, bañarlo, etc. El día finaliza con una gran comida para los sacerdotes y visitantes en donde se podrán degustar pollos, gallos, gallinas, palomas, guineos, carnero, harina de maíz, ñames, plátanos, etc. Los Orishas invitan a todos, y no comerla es ofenderlos, pues es sabido que es beneficiosa para la salud de los que la saborean.

 

Al llegar al séptimo día se su Asiento, la Iyabó tiene que ir de madrugada a comprar al mercado una canasta colmada de frutas que ofrecerá a los Orishas. Irá vestida de blanco, medias y zapatos blancos, la cabeza, que no debe de exponer a los rayos del sol, cubierta por un pañuelo del mismo color inmaculado y sobre los hombros un chal también blanco. Si es hombre ira también vestido de blanco, con alpargatas blancas y un gorro blanco. En este trayecto irá acompañada por una persona de confianza de la Iyaré.

 

Terminado el Asentamiento, la Iyabó es ahora esposa del Santo. Volverá a su hogar pero no podrá hacer una vida normal en un año. Durante este año si esta casada dormirá en cama aparte, si es soltera esquivará la compañía de los hombres. No dará la mano pues es intocable. Dormirá con la cabeza cubierta con un pañuelo blanco. Todos los días vestirá de limpio su cama y se cambiará de ropa y mudará cada vez que advierta que esta sudada. No les esta permitido visitar enfermos, ni asistir a velatorios ni acercarse a un cementerio. Vestirán siempre de inmaculado blanco. No se podrán maquillar ni mirarse a un espejo. Durante los tres primeros meses tiene prohibido sentarse a la mesa a comer con otras personas. Solo se servirá de una cuchara para comer y cortara la carne con las manos. No saldrá de noche y evitará el calor y el frío. Protejerá siempre su cabeza.

 

La peor de las faltas que pueden cometer es la de faltar a su castidad.

 

Estas normas son tanto para la mujer como para el hombre. Pasado el año podrá volver a la vida normal pero siempre con decencia.

 

Siendo una de las religiones más antiguas del planeta, es ahora cuando más protagonismo esta tomando, especialmente desde que dejo de estar prohibida hace apenas unos años. Son frecuentes las conferencias así como la celebración de los ritos con las puertas abiertas.

 

Más información sobre el tema:

Los Orishas en Cuba. Natalia Bolivar Aróstegui.

El Sistema religioso de los afrocubanos. Rómulo Lachatañeré.

Yemayá y Ochún. Lydia Cabrera.

El Monte. Lydia Cabrera.

Un catauro de cubanismo. Fernando Ortiz.

El engaño de las razas. Fernando Ortiz.

 

Fotos y texto: Francisco Brioso

Inicio