zurdos,
tartamudez y dislexia
¿ Qué noción tenemos de la causa de ser zurdos o de tartamudear o de ser disléxicos ? ¿ Son malos hábitos del aprendizaje con la escritura y la lectura, o se deben a modos de intervención de cada uno de los dos hemisferios de nuestro cerebro, al margen de nuestra voluntad consciente ?
Voy a tratar aquí de estas tres opciones de comportamiento, que mucho tienen que ver unas con las otras, aunque no necesariamente deban darse todas ellas juntas en una misma persona.
Lo primero esencial a conocer es la diferente especialización que ha adquirido cada hemisferio cerebral, de todos conocido, pero no ya tanto sobre los modos de su intervención en la enseñanza escolar.
Con el lado izquierdo ejercitamos nuestra analítica. Con el derecho nuestra percepción (conocimiento). Con éste último nos podemos llenar de datos, y con el primero llegar a comprenderlos.
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Cuando un niño
o niña en su inicio escolar tiende a estar muy persistentemente en su cerebro
emocional (el derecho), y consigue o tiende a mantenerse en él a pesar de tener
que "estar aprendiendo", tenderá a hacer intervenir
su mecánica de escritura con la mano izquierda, lo cual hará que esos "datos
de su aprendizaje" se almacenen de forma principal o directora en el cerebro
derecho.
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Y qué ocurre en el cerebro izquierdo mientras tanto. Pues que esos mismos datos se irán almacenando también en este otro hemisferio (en el mismo orden temporal) de modo simétrico respecto del eje medio cerebral (ver figura).
Pero da la circunstancia de que la "grafía" del lenguaje (los signos de la escritura) no es legible fácilmente cuando tratamos de acceder a ella desde el modo inverso al que lo hemos escrito (verla en un espejo a su lado); y esto es lo que genera tartamudez cuando tras haber grabado nuestro aprendizaje lector con el cerebro derecho nos encontramos en una situación en la que, generalmente por ambiente disciplinario o de desconfianza, nos situamos en el cerebro izquierdo, y desde ahí tratamos de intervenir dialécticamente recuperando aspectos de la información que tenemos almacenada.
Pero abordemos esta idea desde un aspecto práctico para llegar a captarla suficientemente y así comprender esos comportamientos.

La frase "mañana es domingo" escrita con la mano derecha bajo la figura del cerebro, si pretendemos escribirla con la izquierda de forma simétrica (desplazamiento de la mano izquierda hacia la izquierda), obtendríamos lo que en dos líneas he repetido; frases éstas que más o menos repiten los caracteres grafológicos de lo que escribió la mano derecha arriba de ellas, cosa que no ocurriría si con mi mano izquierda tratara de escribir esa frase al modo que lo haría un zurdo, es decir, con desplazamiento de la mano izquierda hacia la derecha, tal como un diestro hace con su mano derecha al escribir (ver figuras del encabezamiento).
Si tratara de escribir como si fuera zurdo, el esfuerzo por hacer claras las letras sería muy grande y, a pesar de ello, no lo conseguiría, apareciendo rasgos gráficos que de mala manera expresan las letras que yo pretendiera, algo análogo a lo que sería un tartamudeo escritural, pues en mi cerebro derecho la imagen lectiva o descodificadora de esa expresión verbal aparece tal como lo expreso en la figura escrita (las frases escritas en sentido inverso), la cual surge "sin esfuerzo alguno por saber los rasgos que he de hacer". Sólo hay que pretender que "salga escrita" la frase que tenemos en la mente, con tan sólo ir dejando desplazar la mano izquierda de derecha a izquierda. No obstante, precisaremos para esto último un mínimo de agilidad en el dominio de la sensibilidad mecánica de la mano izquierda.
No es éste el espacio oportuno para desarrollar con la amplitud necesaria una materia como ésta, pero la clave fundamental está abordada. Quizás vayan surgiendo otras cuestiones donde irla completando.
La Dislexia, tan frecuente en la infancia estudiantil, no es más que la intervención instintiva del sujeto desde el otro hemisferio del que tiene la información "al derecho", haciendo surgir a veces el orden de las palabras al modo en el que están "impresas" en el cerebro que no intervino como director al efectuar el aprendizaje e incorporación de aquellas, es decir, al revés, leyendo a veces sílabas en orden inverso.
Sirvan estos ejemplos para ver cuán importante es comprender la estructura cerebral, antes de intervenir en la mecánica docente.
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