Criterios filosóficos
Te has parado a pensar sobre ...
TEMAS: *LA LIBERTAD: Una realidad de la Vida.- *Buscando razones en mi pensamiento.- *Vivir la Vida.- *Entrelazados.- *Cómo soy.- *Algo más sobre la Libertad.-
LA LIBERTAD: Una realidad de la Vida.-
Nuestro ser mental está constituido por una cantidad innumerable de fuerzas psíquicas que se estructuran de modo análogo al de los diámetros que constituyen una esfera.
Solemos decir que en el hombre se dan una serie de Dimensiones: Tres, cuatro, siete o doce; pero en realidad son incontables, sólo que al agruparse dentro de características concretas, aparecen esos números reducidos y específicos.
La figura de la "neura de la vida" con la que yo muestro la personalidad humana, con doce vectores de diferente intensidad, representativos de cada una le las doce Facetas que contempla la Astrología, y que parten de un punto común a modo de vértice, donde cada vector apunta a uno de los 12 sectores de treinta grados que constituyen el plano circular, muestra la intensidad con la que el individuo vive cada una de aquellas doce fracciones del Todo de su personalidad humana.

La personalidad resultante es aquella que define la característica psíquica del individuo.
Nuestras limitaciones, y de ellas nuestra Falta de Libertad, surgen de la falta de posibilidades que dicha estructuración psíquica otorga.
Somos conscientes de muchas de nuestras posibilidades, pero no del antagonismo que dicha diversidad ocasiona, donde se encuentra la razón del no logro de nuestros deseos, suscitados en nosotros en momentos de eclipse conciencial de los valores contrarios, pero que a la hora de acometerlos, nuestra propia actitud o actividad hace resurgir.
Nuestro destino es obra de nuestro libre albedrío, pero éste se constituye como el resultante del actuar de todas esas fuerzas que han ido operando en nuestro interior, a la mayoría de las cuales olvidamos y es por lo que no comprendemos y a veces no aceptamos lo que son las circunstancias que nos depara aquel.
La vida es regida por un "cosechar lo que se siembra", donde el acto primero es libre, aunque condicionado por lo que somos o hemos llegado a ser en cada momento, donde nuestra propia voluntad, una vez alcanzado nuestro ser el libre albedrío donde se desarrolla aquella, es la única responsable de ello; y un segundo acto, forzoso, el de la cosecha, distante en el tiempo uno del otro en función del tipo de siembra y de nuestras posibilidades de uso y reconocimiento de la cosecha.
De estos conceptos enumerados surge el de la privación de libertad con que se caracteriza nuestro juicio sobre la forma de desarrollarse la vida; mas cuando sabemos apreciar la voluntariedad que llevan los actos de nuestro subconsciente, enormemente más fuerte aún que nuestra conciencia, pero "nosotros" al fin y al cabo, observamos la perfección, justicia y bien que existe en los actos de la vida, tendentes todos a procurar el desarrollo superior de toda personalidad, de característica evolutiva y eterna como son todas las que se expresan en "La Vida" y que dan lugar a lo que conocemos como Universo.
Ser libres consiste pues en "poder ser lo que somos". No consiste en "conseguir lo que pensamos", pues habrá otra parte de nosotros con cualidad de contradicción sobre lo anterior y que, haciendo ésta acto de presencia en nuestro fuero interno, dificultará nuestra realización deseada.
El libre albedrío surge en el hombre como posibilidad de contradicción en nosotros mismos. No sufre contradicción el gato (en estado salvaje, no sujeto a la voluntad del hombre) ni el leopardo ni la serpiente; por eso no enferma ni psíquica ni fisiológicamente; sus traumas físicos tienen ausencia de sufrimiento, pues la acomodación a sus circunstancias no alcanza al traumatismo mental humano.
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BUSCANDO RAZONES EN MI PENSAMIENTO
Vida se busca en la vida. Vida es búsqueda de sí. En la vida nos hallamos y en la vida nos buscamos.
Buscamos colmar las ansias, y en llenarlas nos vaciamos. Es la vida rompedora de la paz que anhelamos.
AL LLENAR NUESTRO CONTENTO, NUEVOS VACÍOS CONTEMPLAMOS. ¡EL EQUILIBRIO EN LA VIDA, DIFÍCIL LO IMAGINAMOS!
Y es que la vida es dual, con sus polos enfrentados; de lo que el uno carezca, en el otro lo encontramos.
Siempre esfuerzos en nosotros llevaremos de la mano, pues los cerebros del hombre no saben que son hermanos.
UNO SE ESFUERZA EN SENTIR, PARECIENDO MAS HUMANO, Y EL OTRO POR SUPERAR LO QUE PAREZCA MUNDANO.
Los esfuerzos en la vida algo dejan boca abajo, dominado por aquello que razón se le ha llamado.
Mas, ojo que en esta vida no hay arriba ni hay abajo, pues lo que hoy se precia mañana es despreciado.
LA DUALIDAD DE LA VIDA SIEMPRE ME SURGE PENSANDO CUAL DE MI PROCEDER DEBO DE IR DOMINANDO.
POR UNA PARTE EL SENTIR LO QUE LA VIDA ME HA DADO, Y POR OTRA EL CORREGIR LOS FALLOS QUE VOY NOTANDO.
Pues lo que algo te aporta, algo también deja a un lado, y al percibirlo tu ser puedes quedar cabizbajo.
Nuestras fuerzas principales marcan nuestro trabajo, a nuestro modo de estar y a quien tenemos al lado.
El vencer esta inercia y ponernos boca abajo, sabiéndonos apartar de lo que hemos dominado,
es objetivo de vida para seguir caminando en senderos que el destino nos tiene ya preparados,
para que seamos seres no sólo cuadriculados queriéndonos mantener por caminos ya pasados,
donde supimos tener nuestro respaldo guardado, aunque llenos de rutinas por lo mucho en él andado.
Y mucho en la vida está queriendo ser transformado, como nuestro proceder y aptitudes de trabajo,
pues muchas razones hay que en tintero se han quedado deseando ser vividas aunque lo sean a destajo.
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Con esto sólo pretendo ayudarme en mi pensar, trasladando a este papel mis dudas en el obrar,
pues inquietudes me surgen cuando no concibo en paz los distintos procederes que dominan mi actuar.
Por un lado está el destino; por otro la libertad; y en el callejón de en medio mi conciencia busca paz,
imprescindible en mi ser cargado de libertad, que no admite un doble juego donde exista falsedad,
pues concibo que ambos polos, razón y emotividad, en mi cerebro han de ser amantes de una verdad.
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VIVIR LA VIDA
En muchas ocasiones somos conscientes de que después de haber realizado algo importante o haber vivido alguna situación muy interesante para nosotros, experimentamos una sensación de nostalgia o de vacío de lo que nos parece necesario o sustancial para encontrar sentido a nuestra vida.
Si miramos hacia atrás, hacía lo recientemente vivido pero que aparece como algo que necesitamos volver a vivir porque ya se nos fue, porque ya es pasado y no forma parte de nuestro presente, es posible que nos hagamos la siguiente pregunta:
¿Cómo vivir un presente para que no se convierta enseguida en pasado y nos acompañe de forma que el mismo llene también lo que es futuro, evitando así esa melancolía que puede originar su no permanencia en nosotros?
Tenemos que saber llenarnos o impregnarnos de aquello que necesitamos sentirlo en nosotros.
Pero cómo llenarnos de algo que ha de quedar fuera de nosotros; cómo llenarnos de algo que no podernos ingerir.
No se trata de que lo comamos, sino de que lo asimilemos.
El valor principal de las personas, cosas y circunstancias no es su aspecto físico, sino la energía que representan tales presencias físicas. De sus aspectos materiales gozamos, pero de sus energías nos alimentamos.
Y para que algo quede en nosotros es importante que nos impregnemos profundamente de ello; es importante que lo vivamos en nuestro interior; que su energía cale profundo en nosotros.
De las personas, cosas y circunstancias solemos aceptar unas partes y marginar o despreciar otras. Son estas partes marginadas las que irán alejando o neutralizando en nosotros aquellos valores que deseamos mantener de lo vivido con los demás.
Será esto como la energía negativa o antienergía que, neutralizando la considerada positiva, origina ese agujero negro generador de nostalgias que precisamos llenar de nuevo con vivencias repetitivas.
Lo que deseemos quede en nosotros ha de ser aceptado en toda su extensión o personalidad y con todas sus consecuencias. Debemos concebir que su energía nos inundará, al mismo tiempo que habremos de poner en juego con ello toda nuestra energía, es decir, toda nuestra atención para con lo que estamos viviendo.
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Cuando hablo de asimilar, tengo en mi mente no a nuestro aparato digestivo sino al respiratorio, pues se está hablando de energías.
Respirar de una persona, de una cosa o de una situación, es disponerse a que toda ella cale en nosotros, pero es preciso que la concibamos, no en su valor material o físico, sino como ser irradiante de la energía que lo caracteriza como criatura de la vida.
Fijaos que no digo retener en nosotros las cosas, sino que nos impregnemos de ellas, que nos calen y las asimilemos, y es por ello que la respiración (nasal) es fundamental.
Retener en nosotros es cargar nuestro ser a través de nuestros factores memorísticos. Asimilar es hacerlo cuerpo con nuestro ser, es afectar nuestras estructuras; es evolucionar en la comunión de los demás.
Al sistema respiratorio se le considera fundamental en varias disciplinas de tipo mental y, aunque sobre sus técnicas existan diferentes puntos de vista, es cierto la trascendencia que tiene en la cualidad de las vivencias y actitudes de cada persona.
Para la idea que trato de expresar aquí, la respiración es utilizada tanto en la inspiración como en la expiración, sin una metodología especial sobre los tiempos a invertir en cada fase. Precisa que sea nasal para que intervengan los elementos cerebrales de toma de conciencia.
Está basada en el criterio de rompimiento de los límites del yo personal; es decir, en la ampliación de los límites de nuestra conciencia, de lo que nos sentimos ser, hacia lo que es la presencia-existencia de los demás, en un acto de unificación e interrelación de sus energías con la nuestra.
Se trata de respirar de lo que percibimos pueda ser la emanación energética de los demás, o de una persona o cosa específica, en una inspiración lenta y profunda, sintiéndola en nuestro interior mezclarse con la nuestra, para exhalar dicha mezcla (igualmente con lentitud y profundidad) dirigida ahora a la otra persona, consciente de que en ella va nuestra energía y la suya modificada con su permanencia anterior en nosotros.
Esa exhalación debe ser portadora de un sentimiento de serenidad o de paz, que hará abrir los posibles bloqueos que entre ambas energías existan, los cuales no serán otros más que los factores de enfrentamiento o de no aceptación entre ambas personalidades.
De esta manera, tras estas conexiones energéticas, los valores psíquicos que motivan o dirigen las conexiones físicas entre personas, encuentran más eficacia en sus objetivos, afectando a los factores específicos de las personalidades que intervienen.
Durante el acto de estas respiraciones, lentas y cargadas de serenidad, sintiéndonos respirar del marco ambiental o extrapersonal, podremos apreciar que el "yo" que respira no está ubicado en nuestra corporalidad, sino que es envolvente de todo aquello que entra en el marco de lo respirado.
Así, con estas prácticas, nos llegamos a sentir parte de un todo más amplio que el que anteriormente sentíamos que nos configuraba.
La ventaja principal que tienen estas prácticas es la de mantenernos en una gran serenidad y transmitir paz a aquello hacia lo que nos proyectamos, con lo que nuestra mente se sitúa más cercana a las ondas alfa, donde se adquiere mayor equilibrio emocional y mayor posibilidad de conexiones extrasensoriales.
Pienso que este puede ser un camino para la pacificación de nuestro entorno vital, para nuestra paz interior y para dar vida a ese concepto de comunión espiritual que persiguen las prácticas místicas, a través del rompimiento de las fronteras de toda personalidad y la consiguiente ampliación de la conciencia de ser.
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Hilando el punto al cual he llegado en el desarrollo de esta idea, con el título de la misma "vivir la vida", siento que es de esta manera de caminar por la vida como menos ansias y vacíos se producen en nuestra mente.
La serenidad que vamos generando se va a ir encargando de suavizar los cortes entre nosotros y los demás; entre nosotros y nuestras diversas circunstancias, dando lugar a un hilo continuo que muestre la siempre presencia de un presente enriquecedor.
La serenidad con la que de esta manera nos acercarnos a los demás, a las cosas y a las circunstancias, y con la que nos retiramos o sentimos que se retiran o distancian de nosotros, no deja huellas de ruptura ni, por tanto, de desgarros ni violencias.
Todo se hace así más permanente en nosotros porque nos sentirnos más unidos en nuestras esencias, donde las distancias (tiempo y espacio) adquieren otra dimensión. Al mismo tiempo, se genera un mayor sentimiento de libertad dentro y fuera de nosotros, pues son las formas (las estructuras) las que atan y condicionan a los individuos.
Todo lo que hacemos ansiosos, sin sentirlo con serenidad en nuestro interior, de poco nos sirve más que para que genere en nosotros nuevas ansias por vivirlo, pues al poco de experimentarlo se origina en ello sensación de pasado, de algo que quedó atrás o que ya se fue. Es corno la actividad de los estómagos voraces, que engullen sin apenas masticar ni paladear y pronto precisan de comer de nuevo.
Para vivir serenamente algo ha de hacerse con aceptación plena, sin posibilidad de remordimientos ni arrepentimientos, y con confianza y sinceridad. Cualquier otra forma dejará algún tipo de herida o insatisfacción que dañará tal vivencia y demandará volver a ser vivida hasta que su desarrollo sea completo y satisfactorio, alimentando mientras tanto nuevos deseos y necesidades; ansias en definitiva.
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Y, por último, sólo añadir que en todas nuestras acciones debernos poner en juego sólo lo que son nuestras posibilidades, pues lo vivido gracias a estímulos ajenos a nuestras facultades, también generarán agujeros de necesidad futura y de descontentos pasados, comprometiendo la serenidad de nuestro presente.
Algo similar a los alimentos que ingerimos y que no se adaptan a nuestras facultades digestivas ni a nuestras cualidades fisiológicas; a la larga serán elementos de alteración orgánica y factores de enfermedad que condicionen la paz y eficacia con la que precisarmos desarrollar nuestra vida para que sintamos que somos nosotros quienes la vivimos y no que es ella la que nos arrastra.
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ENTRELAZADOS
¿Qué es la Lógica? Una herramienta de la Razón.
¿Qué es la Razón? El arte de discurrir para dar conformidad o no a una actitud.
¿Qué es la Verdad? La esencia de la Vida.
¿Qué es la Vida? El proceso de reconocimiento de su esencia.
¿Qué es la verdad humana? El factor de objetividad del conocimiento.
¿Qué es la objetividad? El argumento impuesto por el poder o la mayoría.
¿Qué es la conciencia? El factor de reconocimiento del proceder.
¿Qué es el subconsciente? El director del proceder vital.
¿Qué es el Todo? La integridad potencial.
¿Qué es la Unidad? El factor de personificación.
¿Qué es Unidad? La conjunción de valores polares.
¿Qué es la Polaridad? El componente dual de toda unidad. La separación de los valores complementarios. El factor de manifestación de la Vida.
¿Qué es Complemento? Aquello que sentimos nos falta. Aquello que motiva nuestro caminar. Aquello que nos muestra qué somos.
¿Qué somos? Vida en proceso de reconocimiento.
¿Qué somos en cuanto vida? La expresión de nuestra existencia.
¿Qué es expresión? La manifestación estructurada de la esencia.
¿Qué es estructuración?
La ordenación condicionante de la integridad, enfocada a su proceso evolutivo
de manifestación.
¿Qué es Manifestación? Hacerse presente en la polaridad.
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CÓMO SOY
Ante todo diré que no me gusta forzar la actitud de nadie, y que prefiero no preguntar sino analizar los hechos. Lo mismo deseo que ocurra respecto a mí, que no necesiten de mis palabras sino de mis actuaciones. Y tampoco accedo a que se me fuerce a lo que no deseo o no está en mí ser o hacer.
Amo mi libertad y la de los demás; igual que amo mi realización y el colaborar con la de los demás en la medida de mis posibilidades, aunque, eso sí, siempre que no se contradiga con mis principios. En lo opuesto a mí consiento, pero no colaboro.
Descubrir verdades a la vida y esclarecer incongruencias ocupa una gran parte de mis objetivos de vida.
Creo en el amor de pareja, siempre que éste sea recíproco y manifiesto o expresado. No me bastan los sentimientos, aunque son fundamentales; necesito de expresiones en el comportamiento.
Soy un enamorado de la belleza femenina, pero no de sus formas aisladas, sino de su contenido armónico y de suavidad o delicadeza y, al mismo tiempo, de fuerza de personalidad, sin que ninguna de ellas se contradigan en ningún momento.
Mis objetivos con el trabajo, aparte de ser un factor de consecución de elementos para la subsistencia, me llevan a la realización de aquello que más se identifica con mis cualidades personales y diferentes de los demás, dentro de un cometido social de colaboración a la superación del dolor y causas del sufrimiento.
Soy también un enamorado de la Naturaleza y sus maravillosos, justos y ordenados aconteceres y expresiones.
Concibo que la actitud que va imperando en la vida de cada individuo es la que origina la marcha de sus aconteceres y del entorno. Nuestra responsabilidad es total, del 100% en todo ello, sin que los demás, llámense terceras personas, espíritus o virus, hagan otra cosa que colaborar en nuestros propios procesos de ajuste o de desajuste de los distintos valores de nuestra vida humana.
Los "míos" son todos aquellos que se sienten vinculados a mí y yo a ellos, aunque la peculiaridad de cada cual tenga diferenciaciones en los matices del comportamiento. Por ellos me preocupo siempre que aprecio espíritu de superación o actitudes de esfuerzo o de responsabilidad.
Sentirse vinculado a mí requiere aceptar mis influencias, aunque en las dosis que el proceso de cada cual requiere.
No me gusta pedir ayuda y prefiero que me deban a yo deber. Detesto el aplauso y agradezco la crítica. Prefiero reconocer mis errores e ignorancia a ser soberbio u orgulloso. Prefiero inducir a la superación que proteger; inquietar a silenciar; soltar a atar.
Soy sensible emocional y romántico; pero también frío cerebral y analítico. Prefiero atar amando a dando. Prefiero dar de mí a regalar.
Quiero compartir ideales, objetivos de vida y principios del comportamiento. Pero es preciso que cada cual tenga su papel humano, diferente de los demás.
Los miembros de una pareja, hacia los demás serán íntegros; hacia su pareja la mitad o polo que los diferencia o distingue.
No me afecta lo que hagan los mios siempre que no aprecie algún condicionante que se estén generando en lo que tratan de vivir.
Soy partidario del no uso de estimulantes y de ir con mis simples capacidades y en actitud consciente plena.
Para mí lo negativo es sólo el desconcierto y el sentimiento de impotencia.
Detesto las apariencias, la mentira y la ostentación.
Trato de vivir la serenidad de espíritu y la tranquilidad de conciencia; no tener que ocultar nada ni esconderme de nada.
El dinero para mí es utensilio de superación y no de acomodación. No sé comerciar, sino producir sólo lo útil y trascendente a mi concepto de la vida.
Mi diversión es mi realización, mi superación y fortalecer mis vínculos afectivos.
Soy radical en mis actitudes, pero sitúo a cada cual en las suyas.
Me gusta el orden y la organización, y no soporto la rutina ni el no sentir lo que se vive.
Deseo aprender a amar, a vivir intensamente el amor de pareja, pero a ello debe saber colaborar ella, de quien necesito recibir su aliento de cariño, su feminidad y coquetería.
Investigar el orden, amor y justicia que rige la vida, y desarrollar la colaboración plena del amor humano, expresado en el binomio hombre-mujer, son los pilares de mi comportamiento.
Soy complicado en mi retórica, pero sencillo en mi actuar.
El deporte es para mí una herramienta para ejercitar la voluntad y mantener activa y entrenada mi estructura orgánica y cerebral.
Concibo a mi cuerpo como la expresión material o encarnada de mi mente. Sobriedad y eficacia estarán en él siempre presente.
Me alimento para saber estar en la actitud y eficacia de vida que pretendo. Mis conocimientos y descubrimientos son utilizados en estos menesteres.
Soy osado pero respetuoso; optimista y no rencoroso. No guardo heridas ni me ato a nada que me condicione la serenidad de vida que deseo vivir.
Necesito vivir un estrecho vínculo con mi pareja y sentirme muy unido a ella.
Me gusta vivir con ella una mezcla constante de sensualidad, emotividad y raciocinio.
Me gusta saber que se cuida para mí y por ella. Y lo mismo hacer yo, cuidarme para ella y por mí, para que se sienta orgullosa de mí en todos los niveles: físico, moral, sensitivo, afectivo e intelectual.
Mi sentimiento de unión con ella es la base de mi fidelidad.
Me siento un revolucionario de preceptos sociales, morales e intelectuales.
Necesito mucho aire para mis pulmones y cerebro. Aire limpio y fresco, por el día y por la noche.
Paladar muy suave, tanto en mi alimentación como en mis relaciones afectivas.
Tierno y violento en el amor de pareja; director y entusiasta de hacer brotar en ella toda la feminidad que posea.
Capaz de llevar todo, pero deseoso de compartir tareas y repartir cometidos.
Es ésta mi Autodefinición.
Algo más sobre la Libertad
¿Es el Ser humano libre en su conjunto?
Tendríamos
que preguntarnos primero cuál es "el conjunto del Ser humano".
Si consideramos lo que sobre la Individualidad nos ha
enseñado la Física Cuántica [ No existe el elemento aislado,
existe la "realidad de Campo"; es decir, Somos en cuanto Colectivo,
mas no como Individualidad ], terminaremos diciendo que no somos libres, pues
nuestra realidad personal se constituye gracias a lo que del Colectivo que sí
Somos acaparamos hacia nosotros.
Con otras palabras: Nuestra personalidad radica en "lo
que acaparamos de" los valores inherentes al Colectivo (el Ser que Somos).
De esto podemos inferir que la realidad de un Sujeto es un acto de depredación
o competitividad esencial (quitamos de lo que podrían expresar otros).
¿Cruel realidad? No, simplemente "dura realidad", a saber llevar
y conducir hacia el sentido de sí misma.
La Libertad, por tanto, surgirá sólo a partir
del sentimiento de Desapego a todo cuanto es manifestación, a todo cuanto
es (en lo humano) Personalidad.
¿Es una Locura aspirar a saber ser en la Nada?
Si sabemos "mirar", en esta última se constituye nuestra Esencia,
desde ella "nos" nutre, y hacia ella camina la Conciencia que vamos
alcanzando a Ser.
*** *** ***
El comportamiento humano parece estar regido por una serie de factores que le dan carisma matemático. ¿Realmente podemos ser "Libres"?
Básicamente soy muy pasional (escorpio de pura cepa, como diría un astrólogo), pero pienso que mi libertad parte del suficiente control de mis instintos, si llamo instinto a lo que demandan los sentidos y no mi cerebro.
Para
ser fuertemente libre, pienso que debemos estar fuertemente atados a nuestros
criterios de razón.
¿Veis contradicción, o cordura en ello?
*** *** ***
Las cosas son para cada cual en función del color de gafas que llevamos en cada momento. Y esto lo refiero aquí hacia el concepto que tengamos de lo que es (o debe ser) un "criterio de razón".
Para mí, que intervengo desde la implicación de mi mente hacia contenidos trascendentes de los procesos de la vida, que van más allá de los preceptos sociales tradicionales, el guiarse por "esa otra" Razón nos permite situarnos por encima de los condicionantes emocionales que rigen la generalidad de los comportamientos y que son la base de las ataduras que privan al ser humano del sentimiento de libertad.
Mi Razón no se basa en las "normas" educacionales; ha sido entrenada, por mí mismo, de una forma autodidacta, hacia la significación de todo acontecer humano, para entender los modos de influencia social y las bases estructurales de la naturaleza de nuestros instintos, que no por intervenir desde los niveles subconscientes hacen a la persona libre cuando ellos intervienen, sino todo lo contrario.
Una cosa es la libertad hacia la acción a la que nos tienden los instintos; otra el sentimiento de no libertad que la razón educacional social nos hace sentir en nuestros modos "obligados" de comportamiento; y otra la Libertad que sientes en ti cuando alcanzas a conocer que los sentidos son herramientas válidas para alcanzar el desarrollo del discernimiento, pero sin sentido de vida en sí mismos, y que ese discernimiento te va aportando una razón de vida a todo cuanto te acontece, con suficiente significación en ti y para ti, donde cada vez importan menos las limitaciones que puedas percibir, pues vas sintiendo la Vida que eres, que nada de cuanto realmente eres desaparecerá de ti, a pesar de las apariencias sensoriales.
En el Instinto al
que generalmente se alude cuando hablamos de "obrar con libertad desde lo
instintivo", están las bases ascentrales de nuestra naturaleza animal,
con mucha fuerza aún hacia nuestros sentimientos, y es por eso que si se
aflojaran las normas sociales, aún más se agudizarían la
violencia, los enfrentamientos y la desigualdad. Ciertamente no estamos aún
en la escala humana; la estamos atisbando; estamos pretendiendo salir de la fase
de "bestia", más allá de lo puramente animal, es decir,
en el animal capaz de ir contra sí mismo, su especie y su medio. Pero ¡no
nos preocupemos! todo es cuestión de tiempos. Hay que saber que entre una
lombriz y un ángel sólo hay de por medio eones de años. La
Libertad Responsable es aún pura falacia; tan pronto sentimos tenerla como
tan pronto la vida nos demuestra que somos capaces de despotricar a la primera
de cambio.
Efectivamente, cuando las energías de enfrentamiento
se apliquen a estar centrados hacia lo que cada uno de nosotros tenemos que ir
superando de nuestras actitudes para con nosotros y, en función de ello,
para con los demás, la transformación del mundo será una
realidad. Pero para ello hemos de tener que transformar toda la negatividad que
existe en la atmósfera terrestre, que cuando no nos pilla a unos nos pilla
a otros, pues son energías vivas y "aún libres" para intervenir
en las conciencias, dominadas por los instintos que antes comenté. Aún
estamos lejos de ese número "crítico" necesario para impactar
en la conciencia colectiva; más bien casi parece lo contrario, pues la
sutileza del mal es tan poderosa que actúa solapadamente desde detrás
de banderas de paz, de democracias, de religiosidades y nuevas espiritualidades,
de ONGes, de la Red que a todos nos tiene ya unidos, etc.
Conclusiones.- Mi Yo no es libre; tu Yo tampoco; sólo
existe la libertad en el SOMOS que somos. Situarnos en él es ir posibilitando
nuestra transformación y, con ella, la del mundo entero, pues poco a poco
vamos quitando parcelas de intervención a lo que conceptuamos como el Mal,
que no es otra cosa que lo que nos impulsa y posibilita el desarrollo de lo que
conceptuamos el Bien.
*** *** ***
Sobre las ATADURAS: Libres de qué y para qué
Si consideramos la
base sobre la que se establece la vida de un alma en la Tierra, vemos que son
precisamente los apegos a vivencias emocionales los que nos ofrecen esta posibilidad
de vida en ella.
El corazón terrestre alimenta emociones; sin nada
de ellas nuestro ser no podría permanecer ni un sólo día
en su faz; nuestro estómago se negaría plenamente a sus secreciones
clorhídricas; no habría ni apetito ni digestión; nuestro
corazón percibiría un frío sepulcral; nuestros pies se helarían;
etc. etc. etc
Esto que digo no es romanticismo,
es pura lógica racional fisiológica sobre el ser humano terrestre.
No es pues extraño que la vida se desarrolle sobre
ATADURAS.
Mas si sabemos encarar éstas con entendimiento,
podremos decir que ¡BENDITAS ATADURAS!
El problema está cuando no sabemos "bien atarnos",
pues podemos atarnos a ideales, a sufrimientos, a materialidades, a sensorialidades,
... Y es aquí donde estriba la clave del sentido que obtengamos de esta
vida.
¿Libres de qué?
Libres de todo aquello que entendamos debemos liberarnos y no alcanzamos a saber
hacerlo.
¿Libres para qué?
Libres para sentir que Somos, que la vida fluye en nosotros y que colaboramos
a que fluya como algo liberador, trascendente de todo sentimiento de finitud y
de decrepitud.
Los modos de la Libertad son todos Subjetivos, pues en
la Objetividad no cabe el Sentimiento, y la Libertad precisa de éste para
ser percibida. En lo Objetivo simplemente "es", pero se precisa percibirla
para alcanzar a ser tal como vivencia, donde encuentra enriquecimiento la Objetividad.
El Sentimiento más liberador es aquel que hace
sentirte en el ser que Somos como Colectividad, donde no posees por ti, sino como
parte del colectivo, percibiendo como hasta los dones más preciados están
para que sean cultivados y engrandecidos por aquellos que van alcanzando la conciencia
de su valor, transmutando en sí mismos los sentimientos de carencias, de
finitud, de muerte, de limitaciones y de caducidad; sentimientos estos sólo
sujetos a los procesos evolutivos de la propia conciencia de eternidad y universalidad.
Dentro de la Unicidad que Somos está Todo. Saber
ser Ella es nuestro objetivo; su Camino es el desarrollo del Discernimiento, trascendido
a la consideración de Sabiduría, con el que alcanzaremos la conciencia
del Amor que es nuestra Esencia.
Un saludo a tod@s l@s que han intervenido en el grupo
de mensajes de la Cdad LIBRES sobre "Ataduras", por la inspiración
que me ha posibilitado la lectura de todas vuestras aportaciones.
Cualquier comentario
que desees hacer sobre este documento,
puedes remitírmelo directamente por el E-mail que figura
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