Los primeros tres díasDios no tenía ninguna obligación de limitar la duración de los primeros tres días a las 24 horas que después serían la regla usual. Antes que la tierra fuese formada, ella no podía girar. Noche y día eran determinados por la falta o la presencia de luz. Al estudiar los descubrimientos de la cosmología y la astrofísica, podemos identificar tres épocas de oscuridad en el desarrollo del universo desde la creación, interrumpidas por tres épocas de iluminación de la materia de la tierra en formación. Los ciclos alternados de oscuridad e iluminación eran los primeros tres días. Conjuntamente suman a 13 700 millones de años. Todas las transiciones entre día y noche, ocurridos en los primeros tres días, han sido fotografiadas por astrónomos. Los astrofísicos reconocen los paralelosLos astrofísicos reconocen los paralelos entre Génesis y la cosmología moderna. Muchos, sin profesar ser creyentes, han notado los paralelos entre la cosmología y lo que Génesis dice explícitamente. El Dr. Robert Jastrow, en su libro titulado Dios y los Astrónomos, indica como, a lo largo del siglo veinte, los grandes científicos se reconciliaron con la evidencia cumulativa de que el universo tuvo un comienzo. Este principio era, en sus aspectos físicos, como la Biblia dice. Moisés entreteje, correctamente, los tres grandes descubrimientos en los primeros ocho versos de su relato. Vemos detenidamente los paralelos. Primera tardeEn el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba sin forma y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. El universo consistía en rayos gamma muy energéticos. Una parte de los rayos contenía la energía que iba a materializarse y formar la tierra. La tierra estaba sin forma alguna, porque los rayos iban en todas las direcciones. Antes de materializarse, la tierra estaba vacía pero existía, porque la energía existía. Las aguas también existían, pero no eran formados todavía. Los rayos no eran visibles, así que había tinieblas, la primera tarde. La energía tiene densidad y hace presión como cualquier fluido. También es atraída por la gravitación hacia las regiones de mayor densidad. Pero al principio la uniformidad casi total hizo que la atracción fuese casi igual en todas las direcciones. No había gravitación perceptible. Por eso, la tierra era un gran abismo lleno de fluidos, donde uno estaría en caída libre sin encontrar donde afirmar el pie. Primera mañanaY dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. No sabemos cuanto tiempo duró la primera tarde, porque no sabemos cuanto tiempo había antes que los rayos gamma chocaron. Sí tuvo que durar por lo menos una milésima de billonésima parte de un segundo, antes que la primera vibración de una onda de luz pudiera desarrollarse. Los rayos gamma entrechocaron unos con otros y materializaron en componentes de los átomos. La energía sobrante se convirtió en luz y calor. Los instrumentos del COBE comprobaron que esa luz es exactamente como la luz producida por cualquier cuerpo caliente, como el filamento de una lámpara eléctrica. Dios la llamó luz en el sentido ordinaria, tal como los niños entienden la palabra. El amanecer del primer día probablemente nunca será observado con ningún telescopio, porque la mezcla de luz y partículas libres era translúcida pero no transparente. Las partículas libres que llevan una carga eléctrica, como el electrón, siempre dispersan la luz en direcciones aleatorias, como una bruma matinal. Había mucha luz, pero no se podía distinguir ningún objeto con claridad. Los teóricos de la física nuclear hablan de muchas partículas extrañas que se produjeron en la alta temperatura y enorme presión de esa mezcla. Eventualmente predominaron los componentes de los átomos: protones, neutrones, y electrones. Algunos protones y neutrones hicieron combinaciones de dos, tres, cuatro, seis o siete partículas, mientras que otros protones quedaron libres. Así se hicieron los núcleos de los elementos químicos más ligeros: hidrógeno, helio y litio. La formación de los núcleos ligeros era casi completa en los primeros tres o cuatro minutos después de la creación. No había combinaciones de cinco o de ocho, porque estos núcleos no son estables. Su falta de estabilidad impidió la formación de combinaciones más grandes, es decir, mayores de siete partículas en total. Los elementos pesados no podían formarse en los primeros minutos del universo. Segunda tardeLuego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así. Y llamó Dios a la expansión Cielos. La expansión es la prueba contundente de que el universo tuvo un comienzo y por eso, un Creador, la Primera Causa. La palabra hebrea traducida aquí como expansión se usa con el mismo sentido en todo el Antiguo Testamento. Algunas traducciones llaman a los cielos "el firmamento." Esta traducción dio oportunidad a los críticos de acusar a los hebreos de creer que los cielos era una placa metálica. De hecho, la Biblia usa la misma palabra para describir la lámina de oro con que Moisés recubrió el arca de la alianza. Los metales dúctiles se expanden bajo la presión de golpes repetidos. La presión en los cielos originales también forzó una expansión del universo, y la expansión lo enfriaba. Casi todos los rayos de muy alta energía estaban ya fragmentados, y las partículas entrechocaban unas con otras menos frenéticamente. Transcurridos 380 mil años, cuando la temperatura era sólo de tres mil grados, los núcleos pudieron captar los electrones libres para formar los primeros átomos. La dispersión de la luz menguó, como cuando una bruma se disipa. La luz también menguaba y se hizo rojiza, como un fuego que se apaga. La última luz viajaba libremente en todas las direcciones, de todas las partes y hacia todas las partes del universo. El universo llegó a ser oscuro y transparente, abierto a nuestra inspección. Segunda mañanaUna vez que las regiones densas se hicieron compactas, tenían una fuerte gravitación que definía las direcciones "arriba" y "abajo." Los fluidos de arriba, que eran otras regiones compactas, se separaron de los fluidos de abajo, que era donde se formaría la tierra. La energía gravitacional de la materia que caía adentro calentó otra vez la región, produciendo de nuevo luz. La región se convirtió en la galaxia ahora llamada La Vía Láctea, se formaron las primeras estrellas, y la segunda mañana empezó. Las estrellas primitivas estaban compuestas de elementos livianos como hidrógeno, helio, y litio. Muy profundo en el interior de las estrellas más masivas, los núcleos estaban bañados en luz y calor, con mucha presión. Pero esta vez el calor y la presión duraron unos cinco mil millones de años. Los núcleos chocaban entre sí y ocasionalmente se pegaban el uno al otro. Los elementos químicos más pesados tuvieron tiempo de formarse como cúmulos de los livianos. Se formaron núcleos de carbono, de seis protones y seis neutrones cada uno. Las moléculas complejas de carbono e hidrógeno son la materia prima de toda la vida en la tierra. El Oxígeno (8 protones, 8 neutrones) es imprescindible para nuestra respiración. El Hierro (26 protones, 30 neutrones) es indispensable para la formación de los glóbulos rojos de la sangre que transportan el oxígeno a todas las células. La presencia de todos los 92 elementos químicos naturales era necesaria para posibilitar nuestra vida. El elemento natural más pesado, el uranio (92 protones, 143 o 146 neutrones) era necesario para dar calor en el centro de la tierra, para levantar las montañas y continentes y dejar en otros lugares las cuencas de los océanos. Todos los elementos se "cocinaban" lentamente, a millones de grados de temperatura, en el interior de estrellas masivas, mientras estas quemaban su combustible, el hidrógeno. Pero ¿cómo podrían los elementos salir para formar un planeta habitable? Tercera tardeDijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Las palabras del relato pueden interpretarse en dos sentidos para describir dos eventos. Cuando una estrella masiva ha consumido la totalidad de su hidrógeno, empieza a quemar el helio. Acabado este combustible secundario, y faltando la presión de la energía producida, las capas exteriores de la estrella empiezan a caer hacia el centro y producen todavía más calor y presión en el interior. Los elementos pesados llegan a la temperatura de ignición casi al mismo momento. Por unos días la estrella llega a ser más brillante que la totalidad de las otras estrellas de su galaxia. Desde lejos parece ser una nueva estrella, porque antes, como estrella ordinaria, quizás no se veía. Muy pronto la conflagración la hace estallar. Una estalló en nuestra galaxia y fue observada en 1987. Pero unos cuatro mil millones de años antes, otra estalló, y dispersó su interior como polvo seco en una gran región del espacio. Así se descubrió lo seco. La extinción de la estrella y el enfriamiento repentino de la materia produjeron la tercera tarde. Como cuando un hierro caliente se saca del fuego y se mete en agua, la luz desapreció con el calor. Este polvo contenía el hierro que sería el centro de la tierra, y todos los elementos que debían encontrarse en la corteza de la tierra para dar una química rica, la base de la vida. Tercera mañanaLas estrellas primitivas se habían formado en la segunda mañana, mayormente en los centros de las galaxias. Pero en los perímetros de las galaxias quedaron nubes frías de gases, como hidrógeno, que tardarían miles de millones de años en compactarse y hacerse estrellas. Cuando algunas estrellas primitivas estallaron y dispersaron el contenido de sus interiores, el polvo formó largas hileras extendidas entre las nubes de gases. Algunas galaxias giran como remolinos y las hileras de polvo parecen líneas envueltas en el centro. Se mezclaba algo del polvo con las nubes de hidrógeno. Cuando estas formaron nuevas estrellas, los elementos pesados las hicieron brillar con colores como amarillo en vez del intenso blanco azulado de las estrellas primitivas. Una de estas estrellas amarillas estaba debajo de los cielos porque estaba en la región del polvo que iba a formar la tierra. Circulaba en los brazos de la Vía Láctea, recogiendo un disco de polvo que luego acumuló en un cortejo de planetas. Poderosos vientos y chorros de esta estrella y otras forzaban ondas de choque en las nubes de gases, calentándolas. Esto favorecía la reacción de hidrógeno con oxígeno, y producía agua. (En 1998 el Observatorio Infrarrojo Espacial mostró que, en una nebulosa de Orión, se hace continuamente agua que podría llenar los mares terrestres cinco veces cada dos horas. Las palabras Júntense las aguas. . .descúbrase lo seco también describen este momento del relato del tercer día, cuando la tierra es formada y tiene superficie. Las montañas y continentes se proyectaron y se secaron, y las aguas de los océanos buscaron sus cuencas. Los primeros microorganismos acondicionaron el suelo, y las condiciones eran propicias para la creación de vegetación. Los árboles crecieron de las semillas creadas por Dios. Tardaron varios años en levantarse, si crecieron con la lentitud normal. Con la rotación de la tierra alternaban luz y oscuridad en la superficie, pero vista en su totalidad la tierra estaba siempre cerca del sol y bañada en luz. Así toda esta época de formación de la tierra era parte de la tercera mañana mientras Dios retenía la autoridad de separar día y noche. Los días siguientesEl punto de vista del narrador cambia a un lugar específico de la superficie de la tierra solamente cuando se acerca el momento de la creación de los seres humanos. Dios elige una puesta de sol como el inicio del cuarto día. En este día Dios delega la autoridad de gobernar en el sol. El sol serviría de señal, pero ¿a quién? No puede ser señal a ninguno salvo a seres creados inteligentes. En dos días gobernados por el sol, Dios crea los animales y la pareja humana, para terminar su obra. |