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Los primeros días de creación

En la narración en Génesis, las etapas de la creación se organizan en días. La creación de la primera pareja humana se relata en el sexto día. Nosotros solemos pensar en la definición moderna del día como un período de tiempo de duración de 24 horas. Así pareciera que, en el relato de Moisés, la creación del universo era solamente 120 horas antes de la creación de los humanos modernos. Esto contradice lo que ya sabemos, que el universo tiene 13 700 millones de años. Pero la discrepancia se resuelve cuando uno considera la definición de un día, tal como Moisés la pone en su narración.

La definición de un día

La definición más primitiva de un día es la de un ciclo que alterna entre oscuridad generalizada en la naturaleza e iluminación. También se usa la palabra "día" para la fase iluminada del ciclo. En el relato de Génesis, cuando al principio Dios creó los cielos y la tierra, se nos dice que había tinieblas en todo el universo, pero luego Dios creó la luz. Inmediatamente se interrumpe el relato con declaraciones y definiciones. Dios llama a la luz día y a la oscuridad noche. Moisés añade que: La tarde y la mañana fue un día.  Las ordena así porque la oscuridad fue primero, y luego la luz.

Esta definición no menciona la palabra "hora." Este intervalo definido de tiempo tampoco viene en ninguna parte del Antiguo Testamento. Los romanos introdujeron la hora cuando inventaron artefactos fiables para medir el transcurso de tiempo. Cuando Moisés escribió, esta tecnología no existía. La gente medía el tiempo por el movimiento aparente del sol o de las estrellas. La identificación de un día con la duración de un intervalo de tiempo es una definición derivada y secundaria.

La duración de un día usual

Ni en el primer día, ni en los dos siguientes, hay indicio alguno sobre la duración de estos días. Dios mismo se encargaba de separar la luz de la oscuridad. Todo lo que él hace es bueno. Confiamos que también era buena su regulación del transcurso de los tres ciclos de oscuridad y luz. Solo en el cuarto día llegamos al factor determinante de la duración de los días, y se aplica solamente a los días siguientes. En el cuarto día Dios delega en el sol la función de separar la luz de las tinieblas. Le da al sol autoridad para gobernar. Recibida esta tarea y comisión, desde entonces el sol ha regido el día con rigor y precisión. Podemos estar seguros que los días cinco, seis, siete, y todos los siguientes hasta el día de hoy han sido de 24 horas.