"A propósito de La muerte de Lucano, cuadro de J. Garnelo"

Juan J. Cienfuegos

 


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Quelli è Omero poeta sovrano
l'altro è Orazio satiro che viene;
Ovidio è il terzo, e l'ultimo Lucano

(Dante, Inferno IV. 88-90)

 

 

Este cuadro1 de J. Garnelo se me antoja singular por muchas cosas, pero llamo la atención en este momento sobre dos. Primero, su pésimo estado de conservación y, segundo, que, en una época en que Lucano no interesaba nada ni en España ni en Europa2, lo eligiera el pintor para una composición suya.
Garnelo pinta la muerte del poeta cordobés tal vez influido por su padre, que tiene un cuadro con el mismo tema3, o bien atraído por la propia romántica figura de Lucano, de aquel favorito primero y enemigo después del imprevisible emperador Nerón. No estará demás que se conozcan algunos detalles de esta escena para que el espectador con ellos en la mano pueda extender sus reflexiones más allá de lo que permite la mera contemplación del cuadro. Con este ánimo y en pro de la recuperación de este cuadro de Garnelo escribo, sabedor de que en este caso, como casi siempre, no hay nihil novi sub sole.
Es bien sabido que el poeta cordobés Marco Anneo Lucano murió a los 25 años en Roma, acusado por el emperador Nerón de estar, junto con otros, entre ellos su tío Séneca, en la llamada conspiración de Pisón (65 d.C.). La historia de esta muerte presenta unos ribetes indudablemente dramáticos pero al mismo tiempo ilustra de una manera jocosa si se quiere una relación de poetas llena de celos y envidias, aviso que será para todos aquellos que se atrevan a ofender a un príncipe metido a artista. En el año 54 d.C. Nerón, que es dos años mayor que él, enterado del talento de aquel prodigio cordobés de 15 años, lo hace venir de Atenas y lo incopora a su cohors amicorum. En las tertulias poéticas del Palacio brillan y rivalizan entre ellos, Nerón y Lucano. En el año 60, Nerón, como no podía ser de otra manera, gana el concurso de poesía de los juegos quinquenales llamados Neronia. Pero el vencedor moral fue Lucano con unas Laudes Neronis por las que su todavía amigo lo premia con un nombramiento político. Es el momento del apogeo de la estrella de Lucano en la corte de Nerón. Con 21 o 22 años es íntimo amigo del emperador, es un poeta reconocido y, para colmo, cuestor y augur. Mas, si rápida llegó la gloria, más rápido viene el desastre. Entre el joven emperador degenerado y el orgulloso poeta, enamorado de la libertas, irremediablemente tenían que saltar chispas y saltaron. El emperador intenta acallar la fama del poeta llegando incluso a prohibirle la publicación de sus su obras4. Lucano, sin embargo, no se doblega, sino que devuelve el golpe componiendo poemas contra el emperador y sus poderosos amigos. Así estaban las cosas cuando en cierta ocasión, en medio de una lectura de Lucano, Nerón se marcha de manera ostensible, alegando que necesita tomar el aire. La respuesta de Lucano llega enseguida. Un buen día entra en unas letrinas públicas y mientras desahoga ruidosamente su vientre recita el siguiente verso del emperador: sub terris tonuisse putes. Presas del pánico, como era de esperar, los que están en ese momento en las letrinas salen huyendo para no verse implicados en el crimen perpetrado por el poeta.
Después de este incidente se comprende bien que ningún poeta como Lucano, que había subido tan rápidamente al Olimpo, bajara a los infiernos (literalmente) en tan poco tiempo. Los acontecimientos, en efecto, se van a precipitar en una funesta carámbola una vez que el poeta aparece involucrado en la llamada conjura de Pisón. Tácito5 y Suetonio6 no dudan de la participación de Lucano pero la crítica moderna conviene unánime en que debió de ser mucho más determinante para su suicidio decretado la inquina que le profesaba Nerón por las dotes poéticas del vate hispano. Tácito es, precisamente, la fuente que nos ha transmitido los detalles de su muerte, inspiradora del cuadro de Garnelo:

También Suetonio, lo mismo que Tácito, recoge esta terrible anécdota de Lucano recitando unos versos de su Farsalia en el último trance. Y parece ser que el pasaje en cuestión es el de la muerte de un marinero griego en el asedio de Marsella por las tropas de César que, aunque un poco extenso me permito reproducir para recrear una vez más la atmósfera patética de los últimos momentos del poeta:


Más que nunca en aquellos trágicos momentos es cuando surge el hombre y el poeta, por eso no podía faltar en esta fatal circunstancia de la muerte de Lucano la sangre, un elemento recurrente en la ékfrasis del poeta cordobés, un verdadero apasionado por la truculencia9. Queda patente en este sanguinolento pasaje recién citado que la sensación de la muerte se presenta repartida en dos partes del cuerpo del marinero griego. Las manos y los pies se le vuelven fríos, mientras que el pecho aún conserva el calor de la vida. El detalle trabaja a favor de quienes sostienen que sus últimas palabras fueron los versos que he trasladado más arriba, frente a algunos estudiosos que defienden otros textos lucáneos. En efecto, también en esos versos citados, como en la muerte real de Lucano, aparece escindido en dos mitades el cuerpo del moribundo Lícides.
Dejo ahora a Lucano en su agonía y dirijo mi mirada a otro lugar del cuadro, porque quiero traer ante el lector a la mujer a la que el pintor concede casi el primer plano. Esa mujer no es otra que Pola Argentaria, la esposa del poeta. Realmente acertó aquí Garnelo, porque esta dama, con la que se había casado poco antes de su fatal destino, merece esa posición central. Pola es un modelo de fidelidad valiente y apasionada. A pesar de que Lucano había muerto bajo la acusación más terrible y de que su evocación podría traele más de un problema, esta mujer enamorada no tuvo miedo de continuar celebrando cada año el aniversario del nacimiento del poeta.
Incluso consiguió que afamados escritores celebraran a su marido en sus poemas. En primer lugar le dedicó sus versos precisamente un paisano, Marco Valerio Marcial, que también fue un fiel amigo. Cuando Marcial llegó a Roma lo acogió la familia Annea10, pero esos amigos no tuvieron mucha suerte como ya vimos, al descubrirse la conspiración de Pisón. De todas maneras, Marcial no abjuró de ellos, ya que a Lucano le dedica tres poemas. No obstante, antes de entrar en el estudio de ellos vamos a detenernos en un epigrama que se ha relacionado alguna vez con Lucano. Pasa, en efecto, como dirigido a la hermosa Pola este fino poema:

A Pola

Sin embargo, esta "verdadera gema becqueriana"12 es muy poco probable que fuera para nuestra Pola porque de ser así tendríamos que admitir toda una historia de amor entre la viuda y el poeta hispano, una relación que habría tenido mucho más eco en la obra de Marcial. Muy posiblemente este bello epigrama se lo debió de componer Marcial a algún amor pasajero13. Pues era costumbre del enamorado enviar a su amiga flores, con la pretensión de que ella se las devolviera y el amante complacerse en esta, por así decir, vaporosa presencia de la amada. Como las había tenido en las manos su amiga, quedaban con eso las flores tocadas del hálito de su dueña y por eso este enamorado Marcial prefiere las rosas ajadas a las nuevas14.
En el poema 10,64, este sí dirigido a nuestra Pola, Marcial le ruega que no se escandalice con las chanzas de sus libritos. Es uno más de esos poemas en los que el epigramista pide excusas por la procacidad de su lengua15 y Pola no es más que mera excusa para lanzar su aviso Marcial. Ahora bien, los que nos interesan son los tres epigramas dedicados a glosar a Lucano16. Vamos a ellos. El primero es un original genethliacon17.

Haec est illa dies, magni quae conscia partus
Lucanum populis et tibi, Polla, dedit.
Heu! Nero crudelis nullaque invisior umbra,
Debuit hoc saltem non licuisse tibi. (Mart. 7,21)

El poema tiene dos partes bien diferenciadas. En la primera predomina un tono moderadamente alegre para celebrar el nacimiento de Lucano. El auditorio captará inmediatamente el género literario por la presencia del término dies que, al mismo tiempo que se ve realzado mediante el illa, merced a la especificación que le añade la proposición de relativo ("quien, cómplice de un gran parto, ...") queda identificado como el día del nacimiento, de modo que no hay duda de que se está elogiando el natalis dies de Lucano. Naturalmente, la exigencia retórica18 de color encomiástico para este género queda sobradamente satisfecha cuando Marcial dice que el día engendró a Lucano "para los pueblos". Pues no otra es la función que el término populis desempeña en la estructura del poema de tal modo que cubre, por así decir, la esfera pública del poeta, cuyo destino será ser celebrado por los pueblos, es decir, por el mundo entero. En cambio el tibi, Polla representa una mirada a la intimidad, a la aventura personal del poeta.
El segundo dístico marca un cambio radical en el tono respecto a lo anterior. Si en la primera parte predominaba una moderada alegría, súbitamente se pasa a un aire tristísimo con el Heus! que abre esta segunda sección dominada por la figura de Nerón. Su espectro es el más odioso de todos en el infierno. Y en el último verso Marcial lanza un desesperado reproche final: concedamos que hiciera Nerón otros desmanes, mal estaba, pero este debería habérsele prohibido. Y de este modo queda el lector asomado a una interrogante ambigua: ¿quién, quién tiene la facultad de impedirle ese crimen? El destino, sin duda. Se nos antoja, para acabar este somero análisis, una última consideración. Hay un enorme contraste entre este dístico y el primero, hasta tal punto que el epigrama más parece un epicedio que un natalicio. La explicación está a la mano, no en balde este es uno de los pocos ejemplos de genethliacon de un fallecido.
Respecto al segundo poema de homenaje a Lucano, Marcial se lo plantea de modo similar al primero.


Da la impresión de ser una variación del anterior o, al menos parece que una parte del material del 7.21 se ha tomado para realizar este segundo epigrama. Así, la explicitación del género está constituida aquí por la metonimia lux, en vez del dies del epigrama anterior. Al partum del anterior le replica aquí magno ortu. El elogioso dedit populis encuentra respuesta en el simple memorabile. Pero en este segundo poema Marcial pone en marcha la imitatio cum uariatione, de modo que a lo anterior añade la novedad de una invocación a las Musas (turba Aonidum) para que asistan al sacrificio de homenaje a Lucano, que es uno de los tópoi del género, (justamente el único presente porque al ser, como antes dijimos, el genethliacon de un difunto, no serían coherentes en este caso otros tópoi que denotan alegría, como los ricos vestidos, el banquete, la música y la fiesta en general). No obstante, la presencia de las Musas no es demasiado común salvo en las ocasiones en que o bien es el cumpleaños de la amada, como en el caso de Propercio 3.1019, o como aquí que es el aniversario del propio poeta. El día, sigue el poeta, se merece todos los sacrificios (favere sacris) que le están dedicando porque ha sido el que ha regalado a Lucano a las naciones para que, además, el río Betis se pudiera unir así con la fuente Castalia, en un sentido piropo a la tierra natal del poeta.. Y el tecero y último de los epigramas a Lucano es también otro genethliacon.


El poeta se ciñe una vez más al patrón de los poemas anteriores, bien que ahora invocando a Apolo para que le asista con la inspiración que le dio a Lucano cuando compuso su Farsalia. El asunto del aniversario del nacimiento viene de nuevo de la mano del término luce como referencia al día del nacimiento. No falta tampoco el elogio, sustanciado en el hecho de que el propio Apolo le ha entregado a Lucano la segunda lira del Lacio (la primera es de Virgilio, claro). Y en las súplicas que acompañan a la ceremonia el poeta pide que Pola venere constantemente a Lucano y que, como si estuviera vivo, él perciba esa devoción continuada de su esposa.
En resumen los tres epigramas de Marcial nos presentan a una Pola entregada a la tarea de hacer perdurar el recuerdo del marido, pero lo más sobresaliente tal vez sea que Marcial haya querido celebrar tanto como la gloria de Lucano la devoción de su esposa, de modo que la inmortaliza también a ella en el homenaje a Lucano. Los poemas son, por supuesto, un canto de la gloria de Lucano pero también y, sobre todo, un admirado reconocimiento de la fidelidad de Pola lleno de una sentida emoción que el lector capta fácilmente.
Además se da el caso de que generalmente de la bella dama sólo se mencionan dos escuetos datos de su personalidad, a saber, que habría sido esclava y que Lucano la desposó poco antes de su muerte. Realmente es decir poco de esta mujer. Pola tuvo que ser dueña, además de una belleza turbadora, de una personalidad sobresaliente, como se trasluce, entre otras cosas, por su amistad con el poeta Marcial, como acabamos de ver, y también con Estacio. Precisamente la obra de este último abunda en noticias suficientes para formarnos un retrato más completo de esta mujer singular. Primero que nada Estacio debió de admirar, como hizo Marcial, la constancia de su amor, si no no es posible que diga que es "la más extraordinaria de las esposas20" quien le pide un natalicio para Lucano. Y eso que cuando el poeta la conoce ya Pola no es una jovencita sino una mujer madura pero que, con todo, sigue conservando su encanto y que incluso ha reunido en torno a ella a un exquisito grupo de mujeres21. Pola pertenece, pues, a ese selecto grupo de los íntimos del poeta, entre quienes goza además de un trato especial, como vamos a ver enseguida. En cierta ocasión el poeta confiesa que viaja hasta Puteoli llevado "por la elocuencia del apacible Polio y la juvenil gracia de la elegante Pola"22. En otro momento, cuando el poeta está narrando en 3,1.87 una especie de "hapenning", a la única que cita por su nombre es precisamente a la elegante (nitida) Pola. Estos dos detalles son muy indicativos de la estrecha amistad que había entre ambos.
Pero hay otro pasaje de Estacio en el que se manifiesta de manera más evidente la personalidad de Pola. En un poema a Hércules23, se exhorta al héroe a que ponga las manzanas de las Hespérides en el regazo de la venerabilis Pola, porque ella no deshonrará ese alto honor. Las manzanas de las Hespérides, en efecto, simbolizan las tres virtudes de la ética estoica que son la ausencia de cólera, de amor al dinero y de amor al placer. Y el elogio termina redondo cuando Estacio la compara con Ónfale24, la reina de Lidia que compró como esclavo a Hércules, obligado a venderse para expiar la muerte de Ífito. Tan enamorado estuvo de la reina el héroe que accedió incluso a vestirse de mujer e hilar en un revolucionario cambio de los papeles de hombre y de mujer, uno de los casos de travestismo más célebres de la mitología. Estacio apura el exemplum afirmando que si Pola recobrara el dulce encanto de sus verdes años (quod si dulce decus viridesque resumeret annos) , el héroe se dejaría someter y aceptaría de nuevo ponerse a hilar lana.
De modo que Pola debió de ser una de las personas más queridas por Estacio a juzgar por las relativamente numerosas veces que la trae a sus escritos y el afecto sincero con el que está tratada su figura. En otras dos ocasiones aparece en escenas de gran ternura acogiendo en su regazo como si fuera su abuela a los nietos de Menecrates25 y los besa con tanto cariño cual si fueran suyos26.
Esta intimidad de la relación entre el poeta y la dama procederá, por supuesto, de la admiración sincera de Estacio por Lucano, pero sin duda ha crecido a la muerte de éste gracias a la personalidad de Pola. No es extraño, pues, que Estacio dedicara un largo genethliacon al aniversario de Lucano, con el que vamos a cerrar este estudio. En efecto, en la Dedicatoria27 del libro segundo Estacio se refiere al poema que cierra el libro, al natalicio, con estas palabras.


Con que, efectivamente, es a petición de Pola por lo que escribe Estacio el natalicio de Lucano más extenso que nos queda, el poema 2,7. En líneas generales es un producto más bien soso, aunque sea un poema formalmente muy bien construido, pero, definitivamente, no transmite la emoción de los de Marcial. Lo podemos dividir en cuatro partes.
I. Invocación (1-24)
II. Alabanza de la Bética (25-35)
III. Elogio de Lucano en boca de Calíope (36-104)
IV. Apóstrofe del poeta a Lucano (105-135).
I. Invocación.
La primera parte presenta nada más empezar una interesante novedad cual es que al motivo del diem, preceptivo para centrar al auditorio en el género, como hemos visto en los poemas de Marcial, Estacio le asigna el adjetivo proprium con el que ha querido sorprender porque, si hasta ahora era el dies natalis, el poeta prentende que en adelante esa fecha ya no sea recordada sino como de la propiedad de Lucano, como dies Lucani. Por lo demás la invocación está dirigida a un selecto catálogo donde entran por supuesto todos los poetas inspirados junto con los dioses del oficio, Mercurio (inventor de la cítara), Baco, Apolo, y las Musas y sus bosques de Beocia, donde habitan. Recoge, pues, de la poesía tanto la faceta apolínea como la dionísiaca. Tampoco falta la mención de las guirnaldas ni de los altares perfumados (v. 15-17) abundando en los motivos celebratorios del aniversario.
II. Alabanza de la Bética
El elogio de la tierra natal ocupa estos inicios de la parte ya nuclear del poema. La Baetica es una tierra felix et beata ya que tiene la dicha de ver la caída del Sol y escuchar el estruendo de su ocaso. Otra virtud de esta tierra es su aceite (tan traído y llevado en estos tiempos de ahora) por el que desafía a Atenas. Pero el punto culminante del crescendo de sus honores, lo que más gloria le proporciona es haber dado a Lucano. No es extraño, por tanto, que el Betis sea más ilustre que el río de Jonia a cuyas orillas se cree que nació Homero, el Melete, y que hasta Mantua, la patria de Virgilio tenga que ceder ante el río de Lucano (Estacio no cita, extrañamente, a Córdoba, que es el término con el que se debería comparar a Mantua en estas sýncriseis).
III. Elogio de Lucano
Se omite el preceptivo elogio de la familia y se pasa directamente a pintar la escena del nacimiento del poeta, cuya partera es nada menos que la Musa Calíope, que es la forma que adopta el tópos de los sýmbola del nacimiento, destinados a avisar la gloria futura del infante. Precisamente a la divina palabra de Calíope se encomienda el relato de los éxitos de Lucano, para lo que Estacio acude al recurso de la profecía post eventum en estas originales práxeis que, como es natural, vienen a constituir el meollo del elogio de Lucano. Y en efecto, la Musa en su discurso vaticina la publicación de todas las obras que jalonarán la exitosa vida literaria de Lucano. Para empezar, el niño Lucano viene al mundo a enjugar las lágrimas de la Musa por la muerte de Orfeo y a sobrepujarlo en sus hazañas, porque, lo mismo que Orfeo, el cordobés va traer tras de sí a un río, el Tíber en este caso, pero en vez de las fieras que encantaba Orfeo, nuestro poeta arrastrará detrás algo mejor, porque lo seguirán los senadores y los doctos equites romanos. Las obras de Lucano que le predice Calíope son el poema épico Iliacon, el viaje infernal Catachtonion (donde cantaba a Orfeo), un elogio de Nerón, un poema al incendio de Roma, una carta en verso a Pola y la Farsalia.
En esta sección se incluye como otro merecimiento más de Lucano su unión con Pola de la que se inserta un corto elogio: "también te ofreceré, con las teas nupciales, una esposa escogida, digna de tu talento, como te la ofrendarán la dulce Venus y Juno, con su belleza, su ingenuidad, su encanto, su fortuna, su nobleza, su gracia, su finura."30
Y el discurso de Calíope y por consiguiente la sección de los Hechos del encomio31 llega a su fin con la lamentación de la temprana muerte de Lucano que es parangonado en este aspecto con los héroes y los dioses: Alejandro Magno, Aquiles y Orfeo.
IV. Apóstrofe a Lucano
La sección comienza con un violento cambio donde a la fórmula de cierre del discuso de la Musa le sigue el abrupto apóstrofe At tu
, dirigido a Lucano. Manda, en efecto, la retórica que para el epílogos se formulen buenos deseos hacia el elogiando. En este caso, sin embargo, lo que pide el poeta está condicionado porque se trata del elogio de un difunto, de modo que no hay más remedio que pedir un imposible, cual es que Lucano vuelva al mundo de los vivos. Algo que a primera vista es incompatible con la razón consigue, con todo, ser coherente gracias al oportuno recurso del exemplum mitológico que viene a encajar aquí como anillo al dedo para dotar de verosimilitud al deseo, dado que sitúa la escena en un mundo donde el prodigio de la resurrección es divinamente posible, como le ocurrió a Protesilao32. La conjunción de las dos súplicas, la del héroe griego y la de su viuda consiguió de los dioses el regreso al más acá por tres horas. Eso es lo que Estacio le dice a Lucano que ha de pedir porque se lo está reclamando a su vez la amada (vocante Polla). Y continúa el desarrollo del exemplum casi hasta el final del poema. Si Laodamía se consolaba con una estatua de cera reproducción del difunto Protesilao a la que abrazaba en secreto siguiendo un ritual báquico, Pola lleva a Lucano en el fondo de su corazón y su único consuelo es la máscara de oro de Lucano sobre su lecho y su sueño. Conmina, por último, a marcharse a las deidades infernales y termina el poema con dos buenos deseos para Pola expresados en sendas antítesis. Primero que el aniversario de la muerte se convierta en: (...) vitae genialis (...) origo, esto es, el comienzo de la truncada vida matrimonial, lo que en cierta manera, constituye una variante del tópos de la fecundidad. Y en segundo lugar, pide que las lágrimas de Pola sean dulces, como también ha de ser festus su dolor33.
Si el poema es notable tanto por su métrica como por su sinceridad, como dice Torrent34, y también por su propia composición diría yo, no me parece tan emocionante y cercano al lector como aquellos breves epigramas de Marcial. El poema de Estacio es esencialmente frío y distante, quizás porque peca de un manierismo excesivo, demasiado apego a las exigencias del género y un retoricismo tal que acaba por oscurecer el propio virtuosismo del poeta, que no es pequeño. Estacio es consciente de que está escribiendo un natalicio (genethliacon Lucani lo llama en la Dedicatoria del libro), de modo que la primera parte está repleta de guiños para que, cuanto antes, el lector clasifique al poema dentro de su propio conocimiento de los géneros: el dies, las guirnaldas, los altares perfumados y las ofrendas son los tópoi del género presentes en otros ejemplos de natalicios como los de Ovidio, Propercio y Tibulo35. Sin embargo, este natalicio de Estacio pertenece a un nuevo tipo, distinto de los anteriores, un hecho que es claramente perceptible desde la segunda sección del poema. Desde ese punto el poema va a seguir de manera aproximada estas reglas: "Primero se debe componer un proemio, luego se alabará el día, aprovechando la circunstancia de que sea un día sagrado o alguna fiesta. Se ha de basar el encomio, por tanto, en las circunstancias del día, y si éste no ofreciera nada que decir se hablará de la estación. Después se pasará al encomio de la familia, nacimiento, crianza, acciones con sus respectivas comparaciones y según sean las acciones, en la paz o en la guerra. Y después se vuelve otra vez al motivo del día"36. Por eso mismo, las siguientes tres secciones del poema han tomado un rumbo distinto del natalicio romano anterior y son el anuncio de un nuevo tipo de poemas de aniversario que cuajarán en el natalicio cristiano conmemorando la muerte del santo que es realmente, desde la óptica de los creyentes, el de su nacimiento para la eternidad. Y esta es la razón de que hace poco yo dijera que si le faltaba calor al poema de Estacio, no estaba en absoluto exento de ingenio en la composición.
Es hora ya de concluir este trabajo en que hemos prentendido cumplir el doble objetivo de ambientar históricamente la escena de la muerte de Lucano, por un lado, y, por otro, de rescatar la personalidad de Pola, que no es simplemente la viuda de un escritor, ni tampoco es sólo la mujer consagrada a perpetuar la memoria del hombre ilustre injustamente asesinado, sino que me parece que en aquel mundo refinado de la sociedad romana culta sobresalía por sus propios méritos. Todo ello, además, me ha servido de magnífica excusa para una aproximación literaria a un género menor, el genethliacon, que, sin embargo, gozará de larga vida en la tradición occidental.

BIBLIOGRAFÍA
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1 El cuadro se encuentra depositado en el Ies. P.L. Coloma de Jerez de La Frontera.
2 "En toda la literatura romántica ni siquiera alusiones a nuestro poeta encontramos" dice V. J. Herrero Llorente, 1967 xlvii, uno de sus mejores conocedores y traductores al español. Y en Europa D. Nisard (citado por A. Holgado 1984 52) en la parte 2ª de su libro considera a Lucano símbolo de la "decadencia". Sin embargo dedicaron su atención a Lucano dos importantes gaditanos, Adolfo de Castro y Emilio Castelar (su tesis fue precisamente "Lucano, su vida, su genio, su poema", en V.J. Herrero Llorente 1967 xlvii).
3 Es lo más probable. La existencia de ese cuadro de su padre está recogida en el art. dedicado al pintor en el Espasa y en el art. de Mª Dolores Rodríguez Doblas 1989.
4 Tac. ann. 15, 49: initium coniurationis... et Lucanus Annaeus Plautiusque Lateranus uiuida odia intulere. Lucanum propriae causae accendebant, quod famam carminum eius premebat Nero prohibueratque ostentare, uanus adsimulatione (adsimulatione M: aemu- Justo Lipsio en el aparato crítico). La traducción para Belles Letres de H. Goelzer 1969 reza así:"car voulant étouffer sa renommée de poète, Néron lui avait interdit de faire montre de ser vers, dont, par comparaison, sa vanité prenait ombrage." Se traduce el término del códice Mediceo, adsimulatione. La otra lectura, la de Lipsio, da la impresión que es la que traduce J.L. Moralejo 1980 248 en Gredos: "lleno de vana envidia". EL asunto no tiene mucha más enjundia: en un caso la explicación de la orden de no publicar las obras de Lucano es porque Nerón siente que le hacen sombra a las suyas y con la lectura de Lipsio la razón es la mera envidia sin más detalles.
5 Véase el aludido texto de Tac, ann. 15, 49 y también de los Anales 56, 1 y 58, 1.
6 Suetonio lo llama signiferPisonianae coniurationis. Y añade que confesó su participación fácilmente llegando para salvarse a acusar a su propia madre, esperando encontrar clemencia, dice Suetonio, con el futuro parricida en el odio materno (Suet. poet. 19-26).
7 Cf. J.L.Moralejo 1980 266.
8 La versión española, que ganó el Premio Nacional a la Traducción es la del llorado profesor de la Univ. de Cádiz A. Holgado 1984. En cuanto a si fueron esos los versos que recitó Lucano en sus últimos momentoes, esta es la opinión mayoritaria de los editores y estudiosos, pero hay quienes creen que esas últimas palabras del poeta fueron los vv. 811-814 y ss. del libro 9 (muertede Tullo, soldado de Catón, mordido por una hemorrois). Sobre este debatido problema cfr. V. Ussani 1903 donde defiende el texto de los vv. 4, 556 y ss. (muerte de Vulteyo y sus compañeros).
9 Para ilustrar este aspecto se pueden leer los siguientes textos lucáneos: 1 39; 1 330; 1 567; 1 615; 2 120; 2 140; 3 572; 3 635; 3 746; 4 566;6 215; 6 665;7 608; 9 811.
10 Ver Mart. 4, 40.
11 Este libro se publica el año 96 estando ya Marcial en Hispania.
12 Así la llama M. Dolç 1964 184, quien cree que esta Pola puede ser nuestra Pola Argentaria. Además reproduce en la nota ad locum la hermosa traducción que hizo Juan de Iriarte (Suárez Capalleja, E., II pág. 301):
"¿Por qué de nadie tocadas
tu amor guirnaldas me envía?
Más quisiera, Pola mía,
rosas de tu mano ajadas."
13 En el índice de su tradución Juan Fernández 1997 propone entender a "Pola" como un nombre ficticio en los epigramas 3 42,2; 10 40, 1; 10 69, 1, 2; 10 91, 2 y también en este 11 89,1.
14 Ver Ov. ars 3 71-72 nec tua frangetur nocturna rixa/ sparsa nec inuenies limina mane rosa ("y las nocturnas peleas no romperán tu puerta, ni encontrarás por la mañana tus umbrales sembrados de pétalos de rosa", trad. de V. Cristóbal 1989 en la B.Cl. Gredos).
15 Ver del propio Marcial sin ir más lejos, el poema 1, 4, (lasciva est nobis pagina, vita proba).
16 El libro 7 fue escrito el año 92.
17 Cf. R-E sub voce Genéthlios hémera. E. Cesareo 1928 p. 111.cita los genethliaca de Marcial.
18 Menander rhetor II.8, parágrafo. 412, (cf.Russell & Wilson 1981 159-161).
19 Cf. Cairns 1971 154.
20 Stat. silv., prefacio al libro 2. 23 ss. quod Polla Argentaria, rarissima uxorum, cum hunc diem forte consuleremus, imputari sibi voluit. Era una esposa singular, rarissima, en el sentido de que destacaba por encima de lo esperado de una esposa por su fidelidad y seguramente porque aun después de la muerte de su esposo sigue actuando como una uxor y no sólo como una mulier. Nótese, de otra parte, cómo era tema de conversación de Pola con sus amigos la rememoración de la fecha de la muerte de Lucano en ese cum .... consuleremus.
21 Stat. silv, 4, 1.87: nitidaeque cohors gratissima Pollae.
22 Stat. silv. 2, 2.10 (nitidae iuuenilis gratia Pollae).
23 Stat. silv. 3, 1.179.
24 Sobre el travestismo de Hércules, cf. Ov., epist. 9, 53-118, una breve alusión en Prop. 3, 11, 17-20 y más extenso en Ov. fast. 2, 305-357. Las fuentes y variantes de este episodio se hallan muy bien recogidas en A. Ruíz de Elvira 1975 245.
25 Stat. silv. 3, 1.179.
26 Stat. silv. 4, 8
27 Versos 24 y ss.
28 Rarissima uxor, son las palabras exactas, como ya vimos en una nota anterior.
29 En efecto, el poema 2, 7 está en endecasílabos falecios.
30 Stat. silv. 2, 7 81-86.
31 Cairns 1972 137: "The due and proper perfomance ot the birthdy rites is son linked with encomium ot the persone whose birthday is that..."
32 Primer héroe griego que murió en Troya. Sobre su resurrección ver Apoll. epit. 3 32; Hyg. fab. 103; Ov. epist.. 13,, ars 3, 18 38.
33 Se creía de mal fario la visión de un duelo o de funeral el día del cumpleaños. Por eso Estacio invierte con la antítesis el sentido del dolor para que sea festus (cf. Cairns 1971 p.150.
34 Cf. Fco. Torrent 1995.
35 Ov. trist. 3,13.Prop. 3,10, dedicado a un cumpleaños de Delia. Tib. 1,1; 2, 2.
36 Menander par. 412 (cf.Russell & Wilson 1981).