SOVIET Y
REPÚBLICA. ![]()
LA LÓGICA INSURRECCIONAL DE LA EXTREMA IZQUIERDA REPUBLICANA
DURANTE EL TRIENIO BOLCHEVISTA*
Jesús RUIZ PÉREZ

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* Deseo expresar mi agradecimiento por sus sugerencias a Francisco J. Romero Salvadó, que accedió a revisar una primera versión de este texto durante mi estancia en el Cañada Blanch Centre for Contemporary Spanish Studies (London School of Economics); por supuesto, la responsabilidad de cualquier posible error me corresponde en exclusiva.
1. Introducción
La huelga general revolucionaria de agosto de 1917 constituyó un hito en la historia de las relaciones de cooperación entre los republicanos y los anarcosindicalistas. La joven CNT se prestó entonces a apoyar a los políticos burgueses en un movimiento insurreccional cuyo objetivo manifiesto era instaurar un régimen republicano[1].
Pocos meses después la revolución bolchevique de octubre de 1917 vino a ejercer un fuerte influjo sobre los anarquistas y los anarcosindicalistas españoles. La CNT se adhirió a la III Internacional, algunos de sus líderes llegaron a aceptar la existencia de una etapa (siempre transitoria) de dictadura del proletariado y el ejemplo del triunfo obrero en Rusia funcionó como estímulo, sobre todo entre el campesinado andaluz, para desplegar una intensa actividad huelguística de 1918 a 1920, periodo conocido como "trienio bolchevista"[2].
En tal contexto tuvo lugar un nuevo acercamiento al anarcosindicalismo del sector republicano más extremista, que intentó aprovechar la fortaleza de los sindicatos de la CNT y el ímpetu revolucionario en el que se encontraban inmersos para alcanzar la instauración de la República por la vía insurreccional.
Este fenómeno, cuyas expresiones, en particular las plataformas periodísticas El Soviet, de Madrid, y República, de Sevilla, son el objeto del presente trabajo, tuvo un carácter marginal. Pero su estudio permite poner de manifiesto las conexiones y vínculos de cooperación entre republicanos y libertarios durante el periodo, y analizar la “lógica insurreccional”, siguiendo el término acuñado por Enric Ucelay-Da Cal y Susanna Tavera, que subyacía a estas relaciones[3]. De este modo podremos comprobar cómo empezó a tomar forma al final de la Restauración, bajo el sistema parlamentario liberal, la estrategia de intervención política adoptada más tarde, durante la Dictadura de Primo de Rivera y la Segunda República, por un sector del anarquismo y de la extrema izquierda burguesa.
2. Las Izquierdas (1918)

Tras la victoria de la revolución bolchevique, parte de la opinión liberal española quedó convencida de que el proyecto republicano debía añadir a las reivindicaciones políticas tradicionales otras de índole social, a fin de incorporar a los trabajadores al proyecto democrático. Personas como el doctor Simarro, presidente de la Liga Española para la Defensa de los Derechos Humanos y Gran Maestre del Grande Oriente Español, quien a mediados de 1918, en el marco de una campaña nacional para denunciar la represión ejercida sobre los huelguistas en agosto de 1917, constataba "(...) la preponderancia que en todo el mundo civilizado adquiere el nuevo principio de organización de las sociedades modernas como democracias de trabajadores (con exclusión de elementos parásitos, dominación de clases, servidumbres tradicionales e instituciones muertas hace tiempo) (...)"[4]. En la Europa de postguerra el progreso en las formas de gobierno parecía conducir irremediablemente al aniquilamiento de monarquías y oligarquías y a la participación de los obreros en la dirección de las naciones avanzadas.
Con el objeto de fomentar la colaboración entre republicanos y socialistas en contra el régimen, en noviembre de 1918 apareció en Madrid el semanario Las Izquierdas, dirigido por Ezequiel Endériz. En la declaración de intenciones el periódico establecía su alineamiento, dentro de la coalición opositora constituida por ambos grupos en el Parlamento, "la alianza de izquierdas", con la tendencia obrera y revolucionaria:
"(...)
Aún más que republicanos y socialistas, somos lo que esos partidos tengan de
radicales, extremistas, revolucionarios... Creemos que las circunstancias
actuales no son para detenerse a mirar filiaciones secundarias... Por eso hemos
creído en el pacto de izquierdas que han hecho todos los partidos de oposición
(...) Por eso titulamos nuestro periódico LAS IZQUIERDAS"[5].
También dejaba
claro que su combatividad no se limitaría a las palabras, sino que aspiraba, en
última instancia, a la acción insurreccional:
"Los
que van a hacer LAS IZQUIERDAS son jóvenes, recios, audaces y están decididos
a dejar huella con sus campañas y sus hechos en el cuerpo pudibundo y fétido
de la monarquía... Saben cuanto vale para una causa una pluma acerada, de buen
temple, de intención dura; pero saben también que a la palabra hay que acompañar
la acción y que a la pluma hay que ayudarla con la aventura, con el paso
adelante..."[6]
No
en vano prestaron su colaboración al semanario dirigentes socialistas y
republicanos implicados en la organización de la huelga general revolucionaria
del año anterior, como Indalecio Prieto[7],
Francisco Largo Caballero[8],
Marcelino Domingo[9] y Ángel Samblancat[10]. Y la iniciativa también
contó con el apoyo del diputado Eduardo Barriobero, el único de filiación
republicana que, junto con Domingo, había denunciado en el Congreso las
extralimitaciones en el uso de la violencia cometidas por miembros del Ejército
y de la Guardia Civil durante la represión de la huelga[11].
Barriobero utilizó su inmunidad parlamentaria para amparar a Las Izquierdas
frente a un delito de lesa
majestad, autoinculpándose como autor de un editorial y una viñeta que habían
sido denunciados por presuntas injurias al Rey[12].
Las
Izquierdas
combinó el apoyo a las iniciativas parlamentarias de coalición entre las
fuerzas opositoras al régimen con los diagnósticos acerca de una inminente
revolución popular que les otorgaría el poder. Así, celebró la formación de
la Federación Republicana, constituida, a iniciativa de Lerroux, por los
diputados parlamentarios de dicha tendencia,
con el titular "Horas de revolución"[13],
al tiempo que dedicaba el editorial correspondiente a amenazar al régimen con
una explosión de violencia si volvía a reprimir la voluntad popular de
cambio, tal y como hiciera en la huelga general de agosto de 1917:
"El pueblo pide República solamente; pero si se le niega y le dan pólvora y plomo, entonces ha de pedir República y sangre. Y ya no parará hasta que se sacie de ambas cosas..."[14]
El director, Ezequiel Endériz, ya había invocado esta amenaza, la explosión de la ira justiciera del Pueblo, en el primer número del semanario[15]. Y los colaboradores se ocuparon de recordarla de modo recurrente al dedicar sus comentarios a la victoria del «bolchevikismo» en Rusia, celebrada como modelo revolucionario y síntoma del inicio de una ola emancipadora en toda Europa[16].
Las Izquierdas convivió parte de su andadura, probablemente efímera[17], con otro semanario, El Soviet, con el que compartió recogidas policiales, firmas y orientación editorial, aunque en este caso las admoniciones revolucionarias apelaban al respaldo de las masas libertarias. Todo apunta a que ambas publicaciones mantuvieron vínculos entre sí, y de hecho la última noticia de la salida de Las Izquierdas nos la proporciona El Soviet, cuando menciona las crónicas sobre la revolución rusa escritas en aquel semanario por Waisbein, "socialista revolucionario" exiliado en España[18].
3. El Soviet
(1918-1919)
El Soviet, “periódico revolucionario, escrito para intelectuales, obreros y soldados”, apareció en Madrid el 19 de diciembre de 1918. Sólo se conserva un ejemplar de esta cabecera, el primer número, depositado en la Hemeroteca Municipal de Madrid[19]. No obstante, gracias a un suplicatorio ante el Congreso, solicitando permiso para procesar al diputado Eduardo Barriobero por un artículo publicado en El Soviet, sabemos que vio la luz al menos su tercer número, aparecido el 2 de enero de 1919, y que tuvo carácter semanal[20].
El contenido de los artículos de El Soviet permite identificarlo como entusiasta admirador de la Revolución Rusa, pero también como periódico no marxista. El triunfo bolchevique no se utilizó en sus páginas para confirmar los análisis del materialismo histórico, y, de hecho, uno de los colaboradores lo esgrimió como triunfo de la voluntad y, por lo tanto, demostración de la falsedad del "dogmatismo de Marx y de Engel con su interpretación natural de la Historia”, que negaba la potencia del espíritu[21].
El Soviet consagró sus páginas a ensalzar la victoria bolchevique, ejemplo de la capacidad del pueblo para derrumbar el régimen de tiranía y explotación al que se encontraba sometido, y a animar a los españoles a repetir la gesta rusa, incitándoles a la insurrección:
“Somos
revolucionarios y por la revolución lucharemos denodadamente.
(...)
No tenemos otra bandera que la causa del pueblo. Todo el que está dispuesto a
hacer la revolución nos tendrá a su lado.
(...)
La perseverancia y tenacidad de los bolchevikis rusos dio al traste con todas
las injusticias del gran ex Imperio moscovita. Menos consistente el Imperio de
los borbones, no ha de resistir el empuje de los bolchevikis españoles.
A
los intelectuales, a los obreros, a todos, en fin, que trabajan y sufren es a
quienes corresponde la obra de liberación”[22].
La exculpación de la violencia rebelde, y la incitación a la misma, concebida como paso necesario para la emancipación, fueron la tónica de los artículos de El Soviet. Así Salvador Goñi, en el artículo que dedicó a exaltar a los asesinos del dictador portugués Sidonio Paes, hacía una imprecación digna de Ravachol: “¡Dinamita quiere decir Justicia, quiere decir redención! Es algo que viene a exaltar el poder de los pueblos y a afirmar que todas las soberbias y todos los absolutismos son humo ante el humo de una leve explosión”[23]. Y en el artículo atribuido a Barriobero, “Óyeme, paria”, correspondiente al tercer número, se echaba en cara a los desposeídos, con acentos dramáticos, su pasividad y su postración, para sugerirles a continuación un fácil remedio, atracar las casas de juego donde la burguesía gozaba entre lujos, lugares menos protegidos que otras posibles presas, “los bancos”, “las casas ricas”, “la Caja de cualquier Ministerio” o “cualquier iglesia”. No en vano la acusación judicial contra Barriobero fue de “inducción al robo y asesinato”[24]. Los textos de El Soviet se caracterizaron por la virulencia en el tono, en el lenguaje y en las ideas expresadas, y por un estilo de fácil comprensión, que sobre los argumentos elaborados primaba las diatribas en contra de las injusticias.
El periódico sintetizó las medidas supuestamente aplicadas por los bolcheviques desde el poder en un "Idearium bolcheviki" de 13 puntos que venía a describir un proyecto muy similar al comunismo libertario[25]. De acuerdo con el "Idearium", el poder era ejercido en Rusia, tras la supresión del Estado, por los Soviets, asambleas de “soldados, obreros e intelectuales” federadas entre sí y representadas en el Soviet Central, y la dictadura del proletariado se dirigía únicamente contra “la burguesía” y “las clases plutocráticas”, de modo provisional, hasta conseguir su desaparición. La propiedad de la tierra había pasado a manos de los campesinos, y la de las fábricas a las de los obreros organizados en Comités, se habían nacionalizado los transportes y la banca y se habían declarado gratuitas las “materias de primera necesidad”. Además el Ejército y las fuerzas policiales habían sido disueltos y reemplazados por una “Guardia Roja de voluntarios adeptos a la República social”, y se había suprimido el clero[26].
En vista de estas presuntas realizaciones, el director de El Soviet, el anarquista Miguel Pascual[27], no vaciló en afirmar que la posibilidad de poner en práctica “los principios de emancipación anarquista”, la supresión de la propiedad privada, la autoridad, la religión, el Ejército y las fronteras, quedaba plenamente probada “con la revolución bolcheviki de Rusia”. Aunque, consciente de que allí se ejercía una dictadura, matizara: “No decimos esto por lo que hoy, en período revolucionario, hacen, sino por lo que propenden a hacer los elementos que en Rusia predominan”[28].
Pese al indudable carácter obrero de la publicación, cabe señalar que ésta mantuvo la ambigüedad respecto a una posible participación en el proceso revolucionario de los grupos republicanos. Una ambigüedad patente en principio por la misma presencia de colaboradores republicanos en El Soviet, y también en la heterogeneidad de los artículos, cuyos contenidos llegaban a presentar contradicciones entre sí.
En los llamamientos a la insurrección se apelaba, contra el régimen monárquico y burgués, al pueblo, de modo genérico, y a los obreros, a los intelectuales, a los soldados y grados medios del Ejército, en particular, pero no se excluía por completo el concurso de “los que están en la política de oposición”, es decir, los republicanos, a quienes la Redacción se dirigió para advertirles que fiscalizaría su actuación, a fin de evitar que engañaran al pueblo[29].
Por su parte el abogado y político Ángel Samblancat hizo desde El Soviet un llamamiento expreso a sus correligionarios republicanos para que depusieran la actitud de condenar la revolución bolchevique, porque ésta representaba un movimiento esencialmente emancipador, y quienes se oponían a ella “se enajenan el cariño del proletariado, su aliado natural”. “La ligereza de esta conducta la pagaremos. Los obreros nos retirarán su amistad y los burgueses no nos prestarán su concurso”. Samblancat justificó el elemento más contradictorio con el talante democrático republicano, “la dictadura del proletariado”, como una necesidad para consolidar la revolución frente a los ataques de la reacción. “El terror en Francia, como en Rusia, no aparece hasta que los revolucionarios no ven al mundo entero conjurado contra sus teorías y contra sus obras”[30].
Junto a Samblancat publicó un artículo en el primer número del periódico el director de Las Izquierdas, Ezequiel Endériz, que se pronunció en contra de la desigual distribución de la riqueza vigente en la sociedad capitalista[31]. Y, como ya se ha adelantado más arriba, hubo un tercer republicano de renombre vinculado al equipo de El Soviet, Eduardo Barriobero.
Por lo que respectaba a la deseada cooperación del Ejército con los revolucionarios, se plasmó en la propia publicación a través de la presencia entre sus redactores de Tomás de la Llave, sargento expulsado del Ejército, próximo a las posturas anarcosindicalistas y probablemente ya miembro de la CNT[32]. Además de colaborar en el semanario, De la Llave sacó a la luz, en enero de 1919, otra cabecera, La Chusma Encanallada, explícitamente vinculada a El Soviet. Los responsables del nuevo periódico, todos ex miembros de las Juntas de Sargentos, expulsados del Ejército, en enero de 1918, por negarse a disolverlas, se presentaron a la opinión pública como defensores del “Idearium bolcheviki” publicado en El Soviet, definiéndose al mismo tiempo como republicanos y socialistas[33].
Integraron El Soviet, además de los ya mencionados, Xavier Bóveda, poeta de los marginados[34], y los periodistas republicanos Alfonso Vidal Planas, también bohemio radicalizado[35] y reciente colaborador de Las Izquierdas[36], Salvador Goñi[37] y Antonio Lagunas Alemany[38]. Una nómina en la que predominaban los republicanos de extrema izquierda que se movían en ambientes próximos al anarquismo, corriente cuyos ideales, como hemos comentado, pretendieron ver plasmados en la revolución bolchevique.
4.
República (1919)
La esperanza depositada por algunos republicanos en la movilización revolucionaria de los obreros, a raíz del triunfo soviético, tuvo su expresión en otro proyecto periodístico efímero, el diario República, de Sevilla, dirigido por Eduardo Barriobero. Los únicos ejemplares que se conservan de esta publicación son aquellos que las autoridades judiciales adjuntaron como prueba a los suplicatorios que enviaban al Congreso para procesar a Barriobero, un total de diez números completos más un fragmento[39].
El primer número de República, “Órgano de la democracia andaluza, Diario republicano-socialista”, apareció el 17 de enero de 1919[40]. El último del que queda constancia salió el 28 de febrero de 1919[41]. Probablemente la responsabilidad de este final abrupto correspondió a las frecuentes recogidas y denuncias de las que fue objeto el diario, a pesar de la protección que le brindaba la calidad de aforado de su director. El pulso con las autoridades ya consiguió mantenerlo suspendido varios días, a principios de febrero de 1919, y probablemente el proyecto de fundar la Editorial República, financiada mediante la emisión de acciones, constituyó un intento de salvar el diario de la bancarrota[42].
Al igual que El Soviet, República se dirigió reiteradamente a los trabajadores para pedirles que prestaran su concurso a un movimiento insurreccional a fin de instaurar un régimen republicano de corte obrerista. E invocó, como modelo exitoso de movilización popular, la revolución soviética, aunque situando junto a la transformación económica otro objetivo extraño en principio a aquélla, el de la regeneración democrática.
La orientación expuesta quedó definida con claridad en el primer número. Respecto a la República de contenido social, afirmaba la Redacción:
“Baste
saber a quienes por el programa nos pregunten, que como nuestro título indica
sin ambigüedades venimos a difundir y propagar el ideal republicano, a defender
la República cuando esté instaurada y a sembrar democracia (...).
Que
nuestra República, la que acariciamos en nuestra mente, la de la realidad tan
cercana, por fortuna para todos, tiene soluciones para el problema social, para
el problema económico, para el problema político y para el problema
internacional (...)”[43].
Compartiendo primera plana junto a este manifiesto, el propio director Eduardo Barriobero se encargó de elogiar a la revolución rusa como modelo a seguir, con un artículo en el que hacía hincapié en la reforma económica emprendida por los bolcheviques, que resumió en el lema, tópico entre socialistas y libertarios, “quien no trabaja, no come”, y donde, tras un repaso a la agitación social que recorría Europa, auguraba la inminencia de una revolución popular en España[44].
Hay que hacer notar que, dado que Barriobero residía en Madrid, donde atendía a su cargo de diputado, la máxima responsabilidad del diario recayó sobre el redactor-jefe, Eladio Fernández Egocheaga[45]. Egocheaga era uno de los dirigentes del PSOE de Sevilla, y había sido elegido Secretario de la Casa del Pueblo, que agrupaba a las organizaciones sindicales de tendencia socialista, en diciembre de 1917[46]. En este caso la alianza republicana-socialista quedó representada de forma cabal en el equipo de Redacción.
Entre los “distinguidos escritores” que el periódico anunciaba como colaboradores se encontraban, además de Egocheaga, los socialistas Indalecio Prieto, Julián Besteiro y Luis de Araquistáin, una representación tanto de dirigentes de la línea moderada como del sector tercerista, y, junto a ellos, reconocidos republicanos, librepensadores y figuras de la bohemia literaria: Marcelino Domingo, Emilio Carrere, Miguel de Unamuno, Mario Roso de Luna, Manuel Marraco, Antonio Zozaya, Roberto Castrovido, Basilio Álvarez, Julio Milego, Antonio Jaén, Lázaro Somoza...[47] Plumas a las que se unió, también, la de Ángel Samblancat.
La alianza entre políticos republicanos y colectividades obreras quedó subrayada por la Redacción poniendo desde el primer número a disposición de las sociedades obreras las páginas de República, “para que desde ellas defiendan sus sacrosantos ideales”.
“Acaso,
en alguna ocasión no estaremos identificados con las diversas teorías que
sustentan, pero ello no implica para convertir nuestro diario en tribuna libre
de las reivindicadoras exaltaciones populares. (...) Los trabajadores tendrán
por lo tanto en nosotros los más denodados paladines de sus justicieros ideales
y en nuestras columnas hallarán siempre eco las lamentaciones, las protestas,
las aspiraciones y las rebeldías proletarias, contra las demasías de los que
se aprovechan de su fuerza de trabajo y de su indefensión”[48].
En coherencia con este ofrecimiento, República incorporó en todos sus números noticias sobre los conflictos huelguísticos planteados por los trabajadores y se encargó de denunciar los abusos cometidos por las fuerzas de orden público, las autoridades, los empresarios y los terratenientes. Además reservó un espacio específico a recoger las notas enviadas por las sociedades obreras, “La voz clamante de los oprimidos”[49].
A mediados de febrero los promotores del diario anunciaron una nueva iniciativa que aumentaba su compromiso con los sindicatos, la Editorial República, que prometieron dedicar a la edición de “publicaciones obreras y societarias”[50].
Como se ha adelantando más arriba, República compartió con El Soviet las frecuentes llamadas a la sublevación, dirigidas a los trabajadores, en idénticos tonos de profundo patetismo. A veces un suelto recordaba, de modo ominoso, el leit motiv:
“Las
hoces, los picos, las palas y las hachas son en estos momentos de rebelión
armas que se alzan amenazadoras contra la plutocracia ancestral”[51].
Un llamamiento a la insurrección de “los rebeldes, los trabajadores, los oprimidos” que se desarrolló más por extenso en varios artículos[52].
A las referencias continuas a los bolcheviques y a la oleada revolucionaria en Europa hay que añadir algunos artículos que se ocupaban explícitamente de ellos, como la crónica de Tasin sobre el “Congreso maximalista de Moscú”[53], y el panegírico escrito por Ángel Samblancat con motivo del reciente asesinato de Rosa Luxemburgo, “arcángel batallador y guerrero del socialismo y del comunismo”, “rosa espartaca”, “bolchevikis”[54].
El paralelismo con la revolución bolchevique necesitaba otro ingrediente, sumado a la rebeldía de obreros y campesinos y al papel director de la vanguardia de políticos: el Ejército. República dedicó uno de sus artículos de fondo a predecir el factible apoyo de los soldados a la inminente revolución. Una revolución de matiz obrero, sí, pero, una vez más, republicana y democrática, puesto que en el mismo texto se designaba como sus dirigentes a Marcelino Domingo y a Lerroux, figura política cuyo conservadurismo era cada vez mas manifiesto[55].
Resulta notoria en República la ausencia de colaboradores anarquistas, en favor de los socialistas. No obstante, dado que el diario apareció en una Andalucía agitada por las huelgas cenetistas, en pleno apogeo del “trienio bolchevista”, y en una ciudad donde la CNT constituía la organización obrera mayoritaria, parece fuera de duda que el llamamiento a la insurrección, una y otra vez repetido desde las páginas del periódico, no se dirigía sólo a los socialistas, sino también a los anarcosindicalistas[56]. De hecho Egocheaga se mostró firme partidario de la fusión entre la UGT y la CNT, en aras del objetivo común de implantar “la República de los soviets rusos” a través de “procedimientos revolucionarios”, postura que defendió desde las páginas del diario[57].
Precisamente durante la breve vida de República tuvieron lugar en Sevilla algunas acciones colectivas en las que confluyeron socialistas, anarcosindicalistas y republicanos, y que demuestran la existencia de vínculos efectivos entre ellos, aunque también, en última instancia, lo frágil que resultaba su cooperación.
El día 4 de febrero se inició en Sevilla una huelga general, en defensa de los derechos sindicales, convocada por la Federación Local de la CNT, a la que se adhirieron al día siguiente, tras la detención de varios dirigentes anarcosindicalistas y la clausura de la Casa del Pueblo, los sindicatos de la UGT. En la negociación con las autoridades tuvieron protagonismo Egocheaga, miembro del Comité de Huelga de “las sociedades no federadas” (socialistas), y Barriobero, quien llegó desde Madrid el mismo 5 de febrero para, según sus propias declaraciones, “buscar una solución que deje a salvo los intereses de la clase trabajadora”. Tras la liberación de los detenidos, la noche del día 5, tuvo lugar un mitin conjunto multitudinario (asistieron al acto unas 14.000 personas), con participación de oradores socialistas y anarcosindicalistas. En él tomaron la palabra tanto Barriobero como Egocheaga, quien incitó a la violencia revolucionaria e invocó el ejemplo de Rusia.
La unión duró poco: Egocheaga pactó el final del paro de los sindicatos bajo control socialista dos días más tarde, mientras las sociedades de la Federación Local mantenían la huelga general hasta el 10 de febrero. La gestión de Egocheaga provocó el rechazo de los anarcosindicalistas, y originó una viva polémica entre éste y el líder anarquista José Sánchez Rosa[58].
No se conservan ejemplares de República correspondientes a los días en que se desarrolló el conflicto en Sevilla, y probablemente la suspensión que sufrió por entonces tuviera lugar al inicio de la huelga. Una vez reaparecido, el día 13 de febrero, recogió el anuncio del fin de la huelga general por parte de "los federados" (anarcosindicalistas), congratulándose de su decisión, que venía a ratificar el criterio de las sociedades obreras no federadas, y anunciaba una próxima contestación a los ataques que en mítines recientes habían dirigido contra Barriobero, Egochega y República varios oradores anarquistas, entre ellos Sánchez Rosa: "(...) Con el tiempo hablaremos de qué clase de "políticos" son los que han intervenido en la huelga"[59].
A mediados de febrero República se unió a la campaña contra el cacique local, Pedro Rodríguez de la Borbolla, animada por la Unión Comercial, entidad patronal regeneracionista, y que culminó el día 15 en un entierro simulado del primate liberal al que asistieron cerca de 10.000 personas, incluyendo grupos de estudiantes universitarios y de obreros[60].
Todo apunta a que República gozó de de influencia y capacidad de movilización entre los trabajadores sevillanos, a los que prestó sus páginas. No obstante, la popularidad de sus responsables entre los obreros libertarios quedó seriamente perjudicada tras la huelga general de febrero.
Los días 14 y 15 de marzo de 1919 se celebró en Sevilla una asamblea regional para unificar las fuerzas republicanas, con la presencia en la ciudad de Lerroux, Domingo, Giner de los Ríos y Marraco, miembros del Directorio Nacional de la Federación Republicana. La asamblea tuvo como resultado la constitución del partido Democracia Andaluza, que recogió entre sus objetivos la colaboración con “la clase proletaria andaluza” para impulsar reformas sociales. El mitin de clausura, celebrado en la plaza de toros de la Monumental, con asistencia de 14.000 personas, en el que participaban como oradores Barriobero y los mencionados Domingo, Marraco y Giner de los Ríos, fue reventado por grupos de anarquistas, que interrumpieron los discursos con gritos de “políticos y farsantes”, y acabó en una pelea que se saldó con dos muertos por heridas de bala[61]. La concordia buscada por los republicanos contaba con firmes opositores dentro del movimiento libertario, aunque gozara también, como veremos a continuación, de simpatizantes.
5. Los extremos fluidos:
actividades de los republicanos de extrema izquierda dentro del movimiento
libertario
Barriobero, Samblancat y Endériz, y en particular los dos primeros, mantuvieron una relación estrecha con la CNT durante el “trienio bolchevista”, a través de diferentes plataformas y actividades, colaboración que se prolongó hasta el periodo de la Segunda República y la Guerra Civil[62].
Poco después de producirse el triunfo bolchevique, en los últimos días de 1917, Ezequiel Endériz, periodista de El Liberal y literato, escribió La Revolución Rusa. Sus hechos y sus hombres, que apareció en 1918 con prólogo de Ariquistáin. La carencia de información precisa acerca del rumbo adoptado por la Revolución de Octubre no impidió al autor celebrar con entusiasmo este acontecimiento político, “que con su ejemplo ayudará a la liberación de los demás pueblos”[63]. Una actitud que, como hemos comprobado, se mantenía doce meses después, cuando sacó a la luz Las Izquierdas y colaboró con El Soviet.
En abril de 1919 fue elegido Presidente del Sindicato de Periodistas de la UGT de Madrid. No obstante meses después tuvo lugar su ingreso en la CNT, al parecer a raíz de las conferencias impartidas en la capital por Salvador Seguí y Ángel Pestaña, a principios de octubre de 1919, que decidieron a muchos periodistas a entrar en el Sindicato Único de Artes Gráficas. A ello apunta el que Endériz, durante la huelga general de periodistas de Madrid, convocada a principios de diciembre por la UGT y la CNT, y que llevó a varios grupos de redactores a separarse de los diarios en los que trabajaban para formar otros nuevos, ocupara en un primer momento el cargo de director de Nuestro Diario, periódico fundado por los huelguistas del Sindicato Único de Artes Gráficas. A mediados de diciembre de 1919 pasó a trabajar en La Libertad, otro diario creado por huelguistas, en este caso los periodistas que abandonaron El Liberal[64]. Endériz inauguró sus colaboraciones en esta nueva empresa con un artículo en el que reprobaba la decisión del PSOE de no adherirse a la Tercera Internacional, adoptada en el Congreso Nacional que el partido estaba celebrando esos mismos días en Madrid, de modo simultáneo al de la CNT[65].
Ángel Samblancat, abogado y periodista, miembro fundador del Bloc Republicà Autonomista en 1915, formó parte al año siguiente, junto con Francisco Layret y Gabriel Alomar, de la candidatura de Reivindicación Republicana Autonomista, y se incorporó en 1917 al Partit Republicà Català. Colaborador habitual de la prensa republicana, se aproximó al anarcosindicalismo tras la huelga general de agosto de 1917, momento a partir del cual inició sus colaboraciones en Solidaridad Obrera[66]. En Madrid, a donde llegó en 1918 tras imponérsele una pena de destierro por delitos de opinión, continuó sus colaboraciones con la prensa republicana y liberal, en las cuáles mostró con frecuencia su apoyo a la revolución bolchevique, que conciliaba de modo explícito con su militancia republicana[67].
Entre sus muchas contribuciones periodísticas, colaboró de modo habitual con El Comunista, periódico libertario de Zaragoza de tendencia probolchevique, dirigido por Buenacasa, que se publicó de 1919 a 1920, y donde también aparecieron artículos de Ezequiel Endériz y Eduardo Barriobero[68]. Buenacasa, por su parte, pidió a Samblancat que escribiera un prólogo para su libro La Rusia roja, a finales de 1919, por las fechas en que, como Secretario General de la CNT, se encontraba organizando el Congreso Nacional donde se acordaría, gracias entre otras intervenciones a la suya propia, la adhesión a la III Internacional[69]. Durante la celebración de dicho Congreso, Samblancat publicó una célebre crónica en el diario republicano España Nueva, por entonces portavoz oficioso de la Confederación, en la que introducía su interpretación personal del anarcosindicalismo en clave bolchevique, al emplear por dos veces como sinónimos “Sindicato” y “Soviet” y aludir también a la propia asamblea como “Soviet de los Trabajadores”[70].
La relación de Samblancat con Buenacasa tuvo una manifestación más en el proyecto, anunciado desde España Nueva en junio de 1920, y al parecer nunca llevado cabo, de constituir la Biblioteca “Antorcha Roja”, dedicada a distribuir libros sobre la Rusia revolucionaria a precios económicos, empresa que contó también con el apoyo de otros miembros del diario republicano, de la CNT y del Ateneo Sindicalista. Ese mismo año Samblancat publicó su contribución personal al género, el libro La Revolución rusa[71].
Eduardo Barriobero y Herrán, periodista, escritor y dirigente republicano federal, ya tenía tras de sí, en el momento en que salió a la luz El Soviet, una larga trayectoria como abogado defensor al servicio de la CNT, organización en la que llegó a ingresar en 1912. Como político, expresó desde el principio de su carrera la esperanza de que el movimiento libertario cooperara con los republicanos para instaurar un régimen democrático, concebido como primer estadio hacia formas de organización social más avanzadas[72]. Y a pesar de participar de forma regular en las elecciones, contempló desde los inicios de su carrera política la posibilidad de acceder al poder gracias a una insurrección victoriosa[73].
Eduardo Barriobero salió elegido en 1918 y en 1919 diputado a Cortes por el distrito de Valverde del Camino, gracias a los votos de los trabajadores de las Minas de Río Tinto, en buena parte anarcosindicalistas[74]. En el Parlamento se integró en el grupo de diputados aglutinado en torno a Lerroux, la Federación Republicana, aunque Barriobero no dudó en declarar ante sus socios, en el Congreso de la Democracia Republicana, celebrado a la altura de noviembre de 1920, que consideraba al régimen soviético un modelo a imitar en el terreno económico, si bien lo condenaba en el político, por tratarse de una dictadura[75].
Además de utilizar su condición de aforado para proteger a la plantilla de las publicaciones con las que se vinculó durante el periodo, entre ellas, como hemos visto, Las Izquierdas, El Soviet y República, Barriobero también la empleó para amparar un delito de imprenta cometido por la CNT durante la celebración del Congreso Nacional de la Comedia en diciembre de 1919. En esta ocasión el diputado republicano asumió la autoría de varios pasquines firmados por la Federación Local de Barcelona, que habían sido impresos en Madrid al final de la reunión. Las hojas de propaganda contenían proclamas relacionadas con los acuerdos adoptados en el Congreso, del tenor del siguiente texto:
“¡Proletarios!
¡Mientras los políticos directores de la Unión General de Trabajadores
acordaban en un Congreso la continuación en la Segunda Internacional, guarida
de los asesinos de Rosa Luxemburg y Carlos Liebnek, la Confederación Nacional
del Trabajo acuerda únicamente el mantener intactos los principios
revolucionarios que la informan! ¡Obreros! ¡Paria! ¡Trabajador! Razona y
juzga. Los políticos de la Nación quieren someterte y sacrificar tus
principios revolucionarios a sus bastardos apetitos. La Confederación Nacional
del Trabajo, organismo neta y eminentemente obrero y revolucionario, se une a
los revolucionarios rusos. ¡Trabajadores! ¡Con la Unión a la esclavitud, con
la Confederación al Comunismo! ¡Obrero! ¡Paria! Medita y escoge. Federación
Local de Barcelona”[76].
6. La estrategia insurreccional de
la extrema izquierda tras el trienio bolchevista
En 1921 remitió de forma generalizada el fervor por el régimen soviético entre los anarcosindicalistas, actitud que acabó imponiéndose definitivamente en la Conferencia Nacional de Zaragoza, celebrada en junio de 1922, donde se acordó que la CNT abandonara la III Internacional. Pero no por ello cesó la relación con el mundo libertario de Endériz, Samblancat y Barriobero, quienes siguieron una trayectoria política inestable, aunque coherente, por cuanto no abandonaron nunca la militancia republicana ni el obrerismo, ni tampoco sus vínculos con la CNT.
La vocación revolucionaria expresada durante el trienio bolchevista por los republicanos de extrema izquierda no se tradujo en una acción efectiva; no obstante, la tendencia insurreccional que representó, y el contexto de relaciones fluidas con el movimiento libertario del que formó parte, supusieron un precedente para tentativas posteriores, y un factor que contribuye a hacer comprensible que éstas pudieran llegar a gestarse.
En marzo de 1923, en la riera del Besós, los dirigentes de la CNT se reunieron para planear una acción de respuesta al reciente asesinato de Salvador Seguí, y entre las opciones barajadas, además del recurso a atentados personales contra figuras prominentes de la represión, se debatió también la posibilidad de emprender un movimiento revolucionario con el apoyo de los republicanos Lerroux y Marcelino Domingo, vía que quedó cerrada debido a la negativa de estos últimos a secundar el proyecto[77]. Pedro Vallina cuenta en sus memorias que dos meses antes el propio Lerroux, durante una visita a Sevilla, se entrevistó con él para pedir el apoyo de los libertarios a una insurrección republicana, ante la eventualidad de que los militares descontentos decidieran retirar su apoyo al rey; y que, pese a las reservas iniciales, tanto el médico anarquista como varios de sus compañeros de confianza decidieron adherirse al proyecto[78]. La existencia de tales negociaciones resulta sorprendente, e incluso dudosa, debido al manifiesto carácter conservador de Lerroux por aquel entonces; pero no lo es tanto si se tiene en cuenta que el dirigente radical nunca dejó de liderar el bloque político en el que se encontraban integrados los republicanos de extrema izquierda, de lo que dieron testimonio, como hemos visto, tanto Endériz en Las Izquierdas como Barriobero en República.
Durante la Dictadura de Primo de Rivera, Barriobero fue el único republicano que intervino en la conspiración preparada hacia 1925, en paralelo a la "Sanjuanada", por dos figuras del movimiento libertario con las que había mantenido buenas relaciones, Manuel Buenacasa y Tomás de la Llave. La trama, que acabó siendo cancelada, tenía por objetivo implantar "una República federal, libertaria y social"[79].
Una vez instaurada la Segunda República, tanto Barriobero como Samblancat y Endériz estuvieron vinculados a la Alianza de Izquierdas y al diario La Tierra, plataformas que pretendían impulsar en un sentido revolucionario el nuevo régimen, y que se caracterizaron por la violencia verbal y por estar orientadas a reclamar el apoyo político de los anarcosindicalistas[80]; una tendencia "ultrarrepublicana" que Ucelay da Cal y Tavera incluyen entre las diversas manifestaciones de la lógica insurreccional en este periodo[81].
Por último, durante la Guerra Civil, cuando se inició la revolución por tanto tiempo invocada en España, los tres republicanos a los que hemos venido siguiendo la pista se pusieron al servicio de la CNT: Samblancat y Barriobero para organizar el nuevo sistema judicial, dependiente del Comité de Milicias Antifascistas[82], y Endériz para integrarse en la plantilla de publicistas del movimiento libertario[83].
7. Conclusión
El entusiasmo revolucionario que se extendió por Europa tras la revolución bolchevique contó en España con fervientes admiradores tanto entre los anarcosindicalistas como, en menor medida, entre los republicanos, atraídos por la nueva organización social que se fraguaba en Rusia.
En el caso de unos y otros, no obstante, la adhesión se produjo en tanto creyeron ver en esa distante revolución aquello que deseaban impulsar en su propio país: unos la realización del comunismo libertario, otros la instauración de una república democrática sensible hacia las demandas de los trabajadores. Aún reciente la confluencia de ambos proyectos durante el malogrado intento revolucionario español de agosto de 1917, algunos republicanos extremistas pretendieron aprovechar el nuevo clima de entusiasmo y la actividad subversiva desplegada por los obreros anarcosindicalistas, que volvía a desafiar al deteriorado sistema político de la Restauración, para conseguir la implantación de un régimen republicano por la vía insurreccional. Este intento de atraerse a las masas cenetistas, y, en general, al movimiento obrero, se plasmó en las plataformas de colaboración periodísticas que se han analizado en el presente artículo, El Soviet y República, así como en unas relaciones de cooperación fluidas entre los libertarios y algunos republicanos de extrema izquierda, en particular Ezequiel Endériz, Ángel Samblancat y Eduardo Barriobero.
Los periódicos El Soviet y República, y la colaboración que acompañó su andadura, ofrecieron como aglutinante entre republicanismo y movimiento libertario la revolución en sí, el objetivo representado por la destrucción del régimen de la Restauración. Tal y como sucediera en agosto de 1917, se solicitaba el concurso de las fuerzas de los anarcosindicalistas "en la calle", sin un programa definido, aparte del inequívoco matiz obrerista de los convocantes. Tal indefinición en cuanto a los objetivos es la que permitía a República contar entre sus potenciales aliados para la futura revolución con una figura tan conservadora en el aspecto social como Lerroux, socio político de su director, Eduardo Barriobero. Y es que el análisis ideológico de las plataformas periodísticas animadas por los burgueses de extrema izquierda durante el trienio bolchevista, desde las que se defendieron a un tiempo la regeneración democrática y las nuevas fórmulas sociales obreras, revela un único elemento de coherencia interna: la fe en la inminencia de la revolución, y el deseo de protagonizarla. Su discurso, presidido por la exaltación de la violencia revolucionaria y el continuo llamamiento a la rebelión, estaba dirigido a suscitar un movimiento contra el sistema político vigente.
A pesar de que el fenómeno descrito tuvo carácter minoritario, y de que no logró resultados efectivos en el terreno insurreccional durante el trienio bolchevista, su estudio pone de relieve las relaciones que, en una situación de crisis del sistema y de esperanza revolucionaria generalizada, se mantuvieron entre el ámbito libertario y el republicanismo[84].
Así mismo pone de manifiesto el desarrollo en el seno de la extrema izquierda burguesa de la lógica insurreccional descrita por Enric Ucelay-Da Cal y Susanna Tavera, tendencia que cobró relieve e intensidad en el periodo inmediatamente posterior de la Dictadura de Primo de Rivera y la Segunda República.
[1]
Acerca del desarrollo de la huelga general revolucionaria de agosto
de 1917, y el contexto de profunda crisis del sistema político de la
Restauración en el que tuvo lugar, véase ROMERO SALVADÓ, F. J.: España,
1914-1918. Entre la guerra y la revolución, Barcelona, Crítica, 2002,
y MEAKER, G. H.: The Revolutionary
Left in Spain, 1914-1923, Stanford University Press, 1974, pp. 62-91.
Para la actitud de la CNT, dispuesta en un principio a la instauración de
un régimen republicano, pero sin renunciar a imprimir al proceso un sentido
revolucionario, AVILÉS FARRÉ, J.: La fe que vino de Rusia. La revolución
bolchevique y los españoles (1917-1931), Madrid, Biblioteca Nueva y
UNED, 1999, pp. 37-38, donde se apunta la influencia de la revolución rusa
de febrero de 1917, y BAR, A.: La CNT en los años rojos. Del
sindicalismo revolucionario al anarcosindicalismo (1910-1926), Madrid,
Akal, 1981, pp. 416-427.
[2] MEAKER, Gerald H.: The Revolutionary..., op. cit., BAR, A.: La CNT..., op. cit., y AVILÉS FARRÉ, J.: La fe..., op. cit. Sobre el "trienio bolchevista", también DÍAZ DEL MORAL, J.: Historia de las agitaciones campesinas andaluzas. Córdoba, Madrid, Alianza, 1984, y REY REGUILLO, F.: "El empresario, el sindicalista y el miedo", en CRUZ, R., y PÉREZ LEDESMA, M. (eds.), Cultura y movilización en la España contemporánea, Madrid, Alianza, 1997, pp. 235-272.
[3] UCELAY-DA CAL, E., y TAVERA, S.: “Una revolución dentro de otra: la lógica insurreccional en la política española, 1924-1934”, en ARÓSTEGUI, J. (ed.): Violencia y política en España, Ayer, 13 (1994), pp. 115-146, y UCELAY-DA CAL, E.: "Buscando el levantamiento plebiscitario: insurreccionalismo y elecciones", en JULIÁ, S. (ed.): Política en la Segunda República, Ayer, 20 (1995), pp. 49-80.
[4] SIMARRO, L.: “Prólogo”, en TORRALVA BECCI, E., y VIVERO, A. (eds.): Los sucesos de Agosto ante el Parlamento, Madrid, LIF, 1918, pp. V-XVI; la cita, en pp. VI-VII. La presencia de Simarro como prologuista no era casual: la editorial LIF, acrónimo del lema masónico “Libertad, Igualdad, Fraternidad”, pertenecía al GOE (debo agradecer este dato a Antonio San Román Sevillano, siempre erudito y amable), y esta Logia estaba a su vez estrechamente vinculada a la Liga de los Derechos del Hombre, responsable de una suscripción nacional en favor de las víctimas de la represión de agosto de 1917; FERRER BENIMELI, J. A.: “La masonería española y la cuestión social”, en Estudios de Historia Social, Madrid, Nº40-41 (1987), pp. 7-47, aquí pp. 33-34.
[5] "Fe de vida", Las Izquierdas, 15-IX-1918, p. 1. Tras la huelga general de agosto de 1917 el PSOE obtuvo unos resultados electorales sin precedentes, consiguiendo llevar seis diputados a las Cortes, entre ellos los cuatro miembros del Comité de Huelga; ROMERO SALVADÓ, F. J., España..., op. cit., pp. 187-188.
[6] "Fe de vida", Las Izquierdas, 15-IX-1918, p. 1.
[7] "Una interviú con Indalecio Prieto", Las Izquierdas, 15-IX-1918, p. 1.
[8] "Palabras de Largo Caballero", Las Izquierdas, 15-IX-1918, p. 2.
[9] DOMINGO, M.: "Las Izquierdas. Programas los hay; lo que no hay es espíritu de continuación", Las Izquierdas, 15-IX-1918, p. 2.
[10] Entrevista de CASANOVA, M.: "Ángel Samblancat. Un cerebro rebelde", Las Izquierdas, 17-XI-1918, pp. 3-4.
[11] Discurso reproducido en TORRALVA BECCI, E., y VIVERO, A. (eds.): Los sucesos..., op. cit., pp. 301-320.
[12] Archivo del Congreso, Serie General, Suplicatorios (1919), Leg. 456, Nº7, donde se incluye, como prueba, el ejemplar de Las Izquierdas recogido, el Nº10, de 17-XI-1918; constituían el objeto de la denuncia el artículo "El ultimátum" y la viñeta "Buen viaje", alusivos ambos al deseo de que Alfonso XIII abandonara el trono y el país.
[13] "Horas de revolución. Por la noche, los parlamentarios republicanos acuerdan, en el Ateneo, la «Unión Sagrada». A la salida, Lerroux habla a la multitud del próximo advenimiento de la República", Las Izquierdas, 17-XI-1918, p. 1. Más información sobre la Federación Republicana en MARSÁ BRAGADO, A. (dir.), Libro de oro del Partido Republicano Radical, Madrid, Sucesores de Rivadeneyra, s.a. [1935], p. 98.
[14] "Se volverán las tornas", Las Izquierdas, 17-XI-1918, p. 1.
[15] ENDÉRIZ, E.: "A los siete meses de ocupar el Poder. La obra del Gobierno Nacional", Las Izquierdas, 15-IX-1918, p. 2
[16] GRACIANI, A.: "Sociología barata. La ruta del socialismo", Las Izquierdas, 17-XI-1918, p. 1, anunciado como una serie de artículos sobre el mismo tema, y, en el mismo número, GABIRONDO, V.: "La aurora roja. El despertar de la humanidad", p. 2, y VIDAL Y PLANAS, A.: "Prosas bárbaras. La mueca del «bolchevikismo»", p. 2.
[17] Los únicos ejemplares de Las Izquierdas que se conservan son los ya citados Nº1, de 15-IX-1918, que se encuentra en la Hemeroteca Municipal de Madrid, y Nº10, de 17-XI-1918, custodiado en el Archivo del Congreso.
[18] M. B. [Miguel BIESCAS]: “La Jornada miente”, El Soviet, 19 de diciembre de 1918, p. 4. Acerca de Wasbein, y su amistad con Samblancat, AVILÉS FARRÉ, J.: La fe..., op. cit., pp. 95-96.
[19] SERRANO PRIETO, M.: “Catálogo de prensa obrera madrileña, 1910-1923”, en VV. AA.: Prensa obrera en Madrid, 1855-1936, Madrid, Comunidad Autónoma de Madrid y Revista Alfoz, 1987, pp. 697-718, aquí pp. 716-717.
[20] Archivo del Congreso, Serie General, Suplicatorios (1919), Leg. 456, Nº35.
[21] LAGUNAS ALEMANY, A.: “La razón del «Bolchevikismo»”, El Soviet, 19 de diciembre de 1918, p. 3.
[22] "Lo que somos y a lo que venimos", El Soviet, 19 de diciembre de 1918, p. 1.
[23] GOÑI, S.: “Ha sido ejecutado otro tirano”, El Soviet, 19 de diciembre de 1918, p. 3.
[24] Archivo del Congreso, Serie General, Suplicatorios (1919), Leg. 456, Nº35.
[25] Llega a una conclusión similar SERRANO PRIETO, M.: “Catálogo de prensa...", op. cit., pp. 716-717.
[26] “Idearium bolcheviki”, El Soviet, 19 de diciembre de 1918, p. 4.
[27] Miguel Pascual desempeñó el cargo de redactor del periódico libertario Rebeldías, de Madrid (1915-1916); ÍÑIGUEZ, M.: Esbozo de una enciclopedia histórica del anarquismo español, Madrid, Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo, 2001. Durante la I Guerra Mundial, y hasta principios de 1918, fue uno de los dirigentes anarquistas cuyas actividades financió la Embajada de Alemania, con el objeto de estimular la propaganda en favor de la completa neutralidad de España y boicotear las exportaciones a los aliados; ROMERO SALVADÓ, F. J., España..., op. cit., pp. 197-198.
[28] PASCUAL, M.: “Paso a la caravana”, El Soviet, 19 de diciembre de 1918, p. 1.
[29] “Lo que somos y a lo que venimos”, El Soviet, 19 de diciembre de 1918, p. 1.
[30] SAMBLANCAT, A.: “¡Que viene el coco!”, El Soviet, 19 de diciembre de 1918, pp. 1-2.
[31] ENDÉRIZ, E.: “Himno al sol”, El Soviet, 19 de diciembre de 1918, p. 2.
[32] Tomás de la Llave asistió al Congreso de la Comedia como delegado por la Sociedad de Obreros y Obreras del Ramo de la Juguetería y similares de Madrid, un indicio de su popularidad entre los cenetistas madrileños; CNT.: Memoria del Congreso celebrado en el Teatro de la Comedia de Madrid, los días 10 al 18 de diciembre de 1919, Barcelona, Tipografía Cosmos, [1932], p. 3.
[33] Sobre La Chusma Encanallada, SERRANO PRIETO, M.: “Catálogo de prensa...", op. cit., p. 716. Para las Juntas de Sargentos, o Unión de Clases de Tropa, ROMERO SALVADÓ, F. J.: España..., op. cit., p. 186.
[34] ESTEBAN, J., y ZAHAREAS, A. N.: Los proletarios del arte. Introducción a la bohemia, Madrid, Celeste, 1998, pp. 51 y 231.
[35] Escritor de vida difícil, Alfonso Vidal Planas dirigió los periódicos republicanos El Loco (1915) y España Republicana (1917), y colaboró en España Nueva y El Parlamentario, donde coincidió en 1918 con Samblancat y Barriobero; ESTEBAN, J., y ZAHAREAS, A. N.: Los proletarios..., op. cit., pp. 125-129, 153-155, 164-168, 221 y 232.
[36]
VIDAL Y PLANAS, A.: "Prosas bárbaras...", op. cit., artículo
desabrido de exaltación de la violencia revolucionaria digno de El
Soviet, en el que se profetiza que, cual "tigre rabioso", sobrevendrá la revolución de los
hambrientos y desposeídos, que asesinarán a los usureros y a los
magistrados prevaricadores y violarán a las bellas mujeres de los ricos.
[37] Salvador Goñi dirigió el periódico Talión, de Huesca (1914), y colaboró en Los Miserables, de Barcelona, e Ideal de Aragón, de Zaragoza, todos los cuáles contaron con Ángel Samblancat como colaborador habitual, y el último también con Eduardo Barriobero. Junto con Samblancat promocionó en 1918 la candidatura republicana de Pío Baroja por el distrito de Fraga; DUEÑAS LORENTE, J. D.: Costismo y anarquismo en las letras aragonesas. El grupo de Talión (Samblancat, Alaiz, Acín, Bel, Maurín), Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 2000, pp. 64-94, 113-118 y 132-133 y 137-139.
[38] Redactor de la revista republicana Rebeldía, de Alcañiz (1916); DUEÑAS LORENTE, J. D.: Costismo..., op. cit., pp. 75-76.
[39] Archivo del Congreso de Diputados, Serie General, Suplicatorios (1919), Legajo 456, Nº20, 30, 32, 36, 44, 45 y 47, y Suplicatorios (1921), Legajo 464, Nº15, 38, 120 y 132.
[40] Archivo del Congreso de Diputados, Serie General, Suplicatorios (1919), Legajo 456, Nº30.
[41] Archivo del Congreso de Diputados, Serie General, Suplicatorios (1921), Legajo 464, Nº132.
[42] “Nuestro eclipse”, República, Sevilla, 15 de febrero de 1919, p. 3.
[43] La Redacción: “Para todos. Al empezar”, República, 17 de enero 1919, p. 1.
[44] BARRIOBERO Y HERRÁN, E.: “El bolcheviquismo”, República, 17 de enero de 1919, p. 1.
[45]
GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, A.: Utopía y realidad. Anarquismo,
anarcosindicalismo y organizaciones obreras. Sevilla, 1900-1923,
Sevilla, Diputación de Sevilla, 1996, p. 314, n. 165; también DÍAZ DEL
MORAL, J.: Historia..., op. cit.,
p. 511.
[46] GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, A.: Utopía..., op. cit., p. 278.
[47] República, 24 de enero de 1919, p. 1.
[48] “República a las colectividades obreras”, República, 17 de enero de 1919, p. 2.
[49] El apartado “La voz clamante de los oprimidos” apareció al menos desde el Nº9 de República, de 25-I-1919.
[50] “Nuestro eclipse”, República, 15 de febrero de 1919, p. 3. La oferta de acciones de Editorial República apareció anunciada en el periódico al menos desde el 20 de febrero de 1919.
[51] República, 21 de enero de 1919, p. 1.
[52] “Al márgen de la política. Se abren las Cortes el 22”, República, 18 de enero de 1919, p. 2, donde se identifica como origen del próximo estallido revolucionario en España el avance del bolcheviquismo por Europa y América, “Los dos problemas del proletariado andaluz”, República, 24 de enero de 1919, p. 1, “La vieja y la nueva Andalucía”, República, 25 de enero de 1919, p. 1, de donde se ha tomado la cita, y SOMOZA SILVA, L.: “¡A ver qué hace un hombre!”, República, 21 de febrero de 1919, p. 1, artículo zahiriente que recuerda al “¡Óyeme paria!” de El Soviet, y que acaba con esta imprecación a la Muerte: “Señora: Haceos bolchevique y emplead vuestra guadaña en arreglar el mundo...” También, EGOCHEAGA, E.: “La agitación campesina. Ante un problema pavoroso”, República, 17 de enero de 1919, p. 2, donde se profetizaba la próxima conversión de las protestas campesinas de Córdoba en un movimiento revolucionario.
[53] TASIN, N.: “Lo que proponen los bolcheviques. Hacia la Internacional maximalista”, República, 13 de febrero de 1919, p. 1, reseña informativa sobre los trabajos preparatorios de la III Internacional, y que omite la opinión del autor sobre la dictadura del proletariado. Tasin era un menchevique exiliado, crítico con el carácter dictatorial del régimen soviético, y este mismo año publicaría en España una obra en la que denunciaba el terror político imperante en su país, La revolución rusa (1919); AVILÉS FARRÉ, J.: La fe..., op. cit., pp. 69-75.
[54] SAMBLANCAT, A.: “Rosa la Roja”, República, 26 de enero de 1919, p. 1.
[55] “El Ejército en el momento actual”, República, 21 de enero de 1919, p. 1. Sobre el creciente perfil conservador de Lerroux en los últimos años de la Restauración, ÁLVAREZ JUNCO, J.: Alejandro Lerroux. El Emperador del Paralelo, Madrid, Síntesis, 2005, pp. 364-365. Tras la sublevación del Cuartel del Carmen, en enero de 1920, Lerroux pronunció en el Parlamento su célebre advertencia "El Soviet ha llamado a la puerta de los cuarteles", si bien vinculó el mantenimiento del orden a la urgente puesta en marcha de reformas sociales; BOYD, Carolyn P.: Praetorian Politics in Liberal Spain, University of North Carolina Press, 1979, p. 135 (http://libro.uca.edu/boyd/praetorian.htm).
[56] La Federación Local de Sociedades Obreras, adscrita a la CNT, decía contar con 17.842 afiliados en diciembre de 1919, en tanto las sociedades obreras no federadas, entre las que había autónomas y adheridas a la UGT, encuadraban a unos 10.000 obreros; GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, A.: Utopía..., op. cit., pp. 280-281.
[57] EGOCHEAGA, E.: “La UGT y la CGT [por Confederación General de Trabajadores]. Hacia un pacto trascendental”, República, 26 de enero de 1919, p. 1, artículo donde comenta el acuerdo en favor de la fusión sindical con la CNT adoptado días atrás, durante un pleno nacional de representantes regionales de la UGT celebrado en Madrid.
[58] GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, A.: Utopía..., op. cit., pp. 342-350, y GUTIÉRREZ MOLINA, J. L.: La tiza, la tinta y la palabra: José Sánchez Rosa, maestro y anarquista andaluz (1864-1936), Ubrique - Madrid, Tréveris - Libre Pensamiento, 2005, pp. 90-91.
[59] "Los conflictos sociales", República, 13 de febrero de 1919, p. 3.
[60] GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, A.: Utopía..., op. cit., p. 314, y "RIPA. Bajará hoy a la tumba D. Pedro R. de la Bambolla...", "La Chica y D. Pedro" y EGOCHEAGA, E. F.: "Estudiantes rojos", los tres en República, 15 de febrero de 1919, p. 1.
[61] GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, A.: Utopía..., op. cit., pp. 353-354.
[62] Detallar la trayectoria completa de estos tres republicanos excede el marco del presente artículo. Para Eduardo Barriobero, MILLARES CANTERO, A.: Barriobero contra Franchy. Los federales de Pi y Margall en la Segunda República española, Tesis Doctoral, UNED, 1994, de la que existe publicación parcial, MILLARES CANTERO, A.: Franchy Roca y los federales durante el bienio azañista, Las Palmas de Gran Canaria, Ediciones del Cabildo Insular de Gran Canaria, 1997, BRAVO VEGA, J.: Eduardo Barriobero y Herrán (1875-1939). Una nota sobre su vida y escritos, Madrid, Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo, 2002, y RUIZ PÉREZ, J.: “República y Anarquía: El pensamiento político de Eduardo Barriobero (1875-1939)”, Berceo, Logroño, Nº144 (2003), pp. 177-202 (http://www.terra.es/personal2/cap.nemo/barriobero.htm). Para Ángel Samblancat, SAMBLANCAT MIRANDA, N.: Ideario y ficción en la obra novelística de Ángel Samblancat (1922-1945), Publicaciones de la Universidad Autónoma de Barcelona, 1990, Tesis Doctoral de la que exite publicación parcial, SAMBLANCAT MIRANDA, N.: Luz, fuego y utopía revolucionaria. Análisis de la obra literaria de Ángel Samblancat, Barcelona, La llar del llibre, 1993, y DUEÑAS LORENTE, J.D.: Costismo..., op. cit. Para Ezequiel Endériz, GARCÍA-SANZ MARCOTEGUI, A.: “E. Endériz (1889-1951) y V. Gabirondo (1884-1939). Dos exponentes del periodismo de la República y la Guerra Civil”, en GARITAONANDIA, C., et al. (eds.): Comunicación, cultura y política durante la II República y la Guerra Civil, tomo I, País Vasco (1931-1939), Bilbao, Universidad del País Vasco, 1990, pp. 268-281. Véanse también las reseñas biográficas correspondientes en MARTÍNEZ DE SAS, M. T., y PAGÉS I BLANCH, P. (coords.): Diccionari biogràfic del moviment obrer als països catalans, Universidad de Barcelona y Abadía de Montserrat, Barcelona, 2000, y en ÍÑIGUEZ, M.: Esbozo de una..., op. cit.
[63] GARCÍA-SANZ MARCOTEGUI, A.: "E. Endériz...", op. cit., p. 270.
[64] COMÍN COLOMER, E.: Historia del anarquismo español, vol. 1, AHR, Barcelona, 1956, pp. 344-346 y 350-351, GARCÍA-SANZ MARCOTEGUI, A.: "E. Endériz...", pp. 269-271, quien diverge del anterior al considerar que durante la huelga Endériz seguía al frente del sindicato ugetista, aunque admite su acercamiento a la CNT en fechas próximas, que no determina, y MOLINA JAVIERRE, M. P., en MARTÍNEZ DE SAS, M. T., y PAGÉS I BLANCH, P. (coords.): Diccionari biogràfic..., op. cit., p. 494. También “La Libertad”, La Libertad, 13 de diciembre de 1919, p. 1, artículo de presentación publicado en el primer número del nuevo diario, del que ocupó la dirección Luis de Oteyza. Poco después de su aparición, La Libertad recibió el patrocinio económico de Santiago Alba, entonces al frente de Izquierda Liberal; Antonia SAGREDO SANTOS, Franklin D. Roosevelt y la problemática agraria: su eco en la prensa española, 1932-1936, Tesis Doctoral, Universidad Complutense de Madrid, 2004, tomo II, pp. 121-122 (http://www.ucm.es/BUCM/tesis/fll/ucm-t25284.pdf), y ROMERO SALVADÓ, F. J., España..., op. cit., pp. 182-183, donde se da para el diario una fecha de inicio anterior, que corregimos aquí.
[65] ENDÉRIZ, E.: "Socialismo moderado", La Libertad, 13 de diciembre de 1919, p. 1.
[66] TAVERA GARCÍA, S., en MARTÍNEZ DE SAS, M. T., y PAGÉS I BLANCH, P. (coords.): Diccionari biogràfic..., op. cit., pp. 1253-1254.
[67] DUEÑAS LORENTE, J. D.: Costismo..., op. cit., pp. 119 y 223-224.
[68]
DUEÑAS LORENTE, J. D.: Costismo...,
op. cit., pp. 255-256, y, también,
MADRID SANTOS, F.: La prensa
anarquista y anarcosindicalista en España desde la I Internacional hasta el
final de la Guerra Civil, Barcelona, Publicaciones Universitat de
Barcelona, 1991, vol. I,
tomo 1, pp 338-339
(http://www.cedall.org/Documentacio/IHL/Tesis_Paco_Madrid_completa.pdf).
[69] BUENACASA, M.: El movimiento obrero español (1886-1926). Historia y crítica, Madrid, Júcar, 1977, p. 222.
[70] El artículo, "Congreso Rojo", aparece reproducido en BUENACASA, M.: El movimiento..., op. cit., pp. 60-61. España Nueva constituyó, de mediados de 1919 a 1921, un portavoz oficioso de la CNT, papel reforzado tras la clausura gubernativa de Solidaridad Obrera en enero de 1920; MADRID SANTOS, F.: La prensa anarquista..., op. cit., vol. I, tomo 1, pp. 471-474 (http://www.cedall.org/Documentacio/IHL/Tesis_Paco_Madrid_completa.pdf). De hecho, los días previos al Congreso de la Comedia los cenetistas mediaron para poner fin a la huelga de periodistas en sus talleres, y permitir así que el diario cubriera la convocatoria y el desarrollo de la asamblea; COMÍN COLOMER, E.: Historia..., op. cit., pp. 354-355. La equiparación entre soviets y sindicatos preludiaba la buena acogida que Samblancat dispensó, a mediados de 1922, al folleto de Joaquín MAURÍN, El sindicalismo a la luz de la Revolución Rusa, que proponía el desarrollo en España de una adaptación similar del modelo soviético; BONET, P., y ALONSO, L.: “Joaquín Maurín Juliá” (http://www.fundanin.org/jmaurin.htm) [Consulta: 21/04/2006].
[71] DUEÑAS LORENTE, J. D.: Costismo..., op. cit., pp. 220-221 y 225.
[72] Se analiza el modo en el que Barriobero articuló en un discurso político coherente, a lo largo de toda su trayectoria, la compatibilidad entre el régimen republicano y las aspiraciones revolucionarias anarquistas, en RUIZ PÉREZ, J.: “República y Anarquía...”, op. cit. (http://www.terra.es/personal2/cap.nemo/barriobero.htm).
[73] Acerca del “conspirativismo de corte zorrillista” de Barriobero a la altura de 1911, MILLARES CANTERO, A.: Barriobero contra Franchy..., op. cit., p. 263. Ya había expresado tal actitud en 1903, como director de Germinal, cuando planteó el retraimiento electoral de los republicanos, apuntando en su lugar a la consumación de un movimiento revolucionario; BARRIOBERO Y HERRÁN, E.: “Nuestro triunfo”, Germinal, 23 de septiembre de 1903, p. 1.
[74] MILLARES CANTERO, A.: Barriobero contra Franchy..., op. cit., p. 274.
[75] MARSÁ BRAGADO, A. (dir.): Libro de oro..., op. cit., p. 107.
[76] Archivo del Congreso, Suplicatorios (1921), Leg. 464, Nº41, de donde procede la cita, y Leg. 464, Nº78.
[77] GARCÍA OLIVER, J.: El eco de los pasos, Barcelona, Ruedo Ibérico, 1978, pp. 627-630, probablemente la fuente seguida por GONZÁLEZ CALLEJA, E.: El máuser y el sufragio. Orden público, subversión y violencia política en la crisis de la Restauración, Madrid, CSIC, 1999, p. 219, donde se afirma que Marcelino Domingo y Lerroux asistieron de hecho a la reunión.
[78] VALLINA, P.: Mis memorias, Madrid - Sevilla, Libre Pensamiento - Centro Andaluz del Libro, 2000, pp. 200-201, y GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, A.: Utopía..., op. cit., pp. 430-431.
[79] BUENACASA, M.: El movimiento..., op. cit., pp. 223-229.
[80] MILLARES CANTERO, A.: Franchy Roca..., op. cit.
[81] UCELAY-DA CAL, E., y TAVERA, S.: “Una revolución...", op. cit., y UCELAY-DA CAL, E.: "Buscando...", op. cit., lugares donde también se hace referencia a figuras como Ramón Franco o José Antonio Balbontín, que se integraron en la Alianza de Izquierdas y que estuvieron así mismo vinculadas con La Tierra.
[82] BARRIOBERO Y HERRÁN, E.: Memorias de un tribunal revolucionario, Barcelona, Hacer, 1986, MASJUAN, E.: "Eduardo Barriobero y Herrán y la justicia revolucionaria en la Barcelona de 1936", en BICEL, 14 (2003), pp. 33-39 (http://fal.cnt.es/sites/all/documentos/bicel/Bicel14/22.htm), y SAMBLANCAT MIRANDA, N.: Luz, fuego..., op. cit., p. 31.
[83] GARCÍA-SANZ MARCOTEGUI, A.: "E. Endériz...", op. cit., pp. 275-276.
[84] Constituyó otra vertiente de tales relaciones, en este caso electoral, el conocido proyecto de Francesc Layret, abogado de la CNT de gran popularidad, de imprimir al Partit Republicà Català carácter obrero y formar candidaturas conjuntas con socialistas y anarcosindicalistas, plan que impulsó durante la segunda mitad de 1920 y que truncó su asesinato a manos de pistoleros de la patronal; AVILÉS FARRÉ, J.: La fe..., op. cit., pp. 190-192, y MEAKER, G. H.: The Revolutionary..., op. cit., pp. 334-336.
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