
|

La presente comunicación pretende mostrar aquellos factores que convierten la utilización de la biografía histórica, por una parte, en un medio lícito para estudiar el movimiento obrero, y, por otra, en el más adecuado para abordar algunos temas específicos dentro de éste, y en particular el posibilismo libertario. Dicha argumentación tomará como punto de partida nuestra experiencia en la investigación del posibilismo libertario en un pequeño pueblo de La Rioja, Nájera.
Con el concepto de posibilismo libertario, utilizado a
lo largo de la siguiente exposición, hemos designado la postura de aquellos
anarquistas que, sin renunciar a sus fines revolucionarios, decidieron apoyar a
la Segunda República e integrarse en el sistema democrático, actitud que en
algunos casos se plasmó en la participación en el poder político. La mayor
parte de los anarcosindicalistas de Nájera optaron, desde los inicios del nuevo
régimen, por el posibilismo, dándose un fenómeno de doble militancia,
sindical y republicana, y produciéndose la entrada de uno de los dirigentes del
Sindicato Único en el Ayuntamiento. Con el objetivo de analizar
cualitativamente esta corriente posibilista y determinar en qué circunstancias,
desde qué presupuestos teóricos, con qué objetivos, y de qué modo
intervinieron los libertarios en la vida política local durante la Segunda República
se escogió como método la biografía del dirigente del movimiento que ejerció
el poder municipal, Félix Morga[1].
Félix Morga Rocandio contaba con una larga
experiencia como líder anarcosindicalista en el momento de proclamarse la República,
bajo la cuál, sin dejar de mantener su carácter de comunista libertario, pasó
a militar en el Partido Radical Socialista, primero, y en Izquierda Republicana,
después, llegando a ocupar los cargos de Alcalde de Nájera y, más tarde, de
diputado provincial. Al mismo tiempo siguió ejerciendo el papel de dirigente
obrero al frente del Sindicato Único que, tras su expulsión de la CNT, quedó
convertido en Sindicato Autónomo, independiente tanto de esta central como de
la UGT.
La primera cuestión que se debe afrontar al escoger
la biografía como método para estudiar, como en este caso, un sujeto colectivo
es establecer los términos de la relación entre el biografiado y el movimiento
obrero del que éste formó parte, enunciado particular de un problema más
general, la relación entre individuo y sociedad. Esta conexión ha adquirido
carácter central en la práctica historiográfica reciente, a través de la
biografía contextualizada, es decir, aquella que analiza la trayectoria vital
de un individuo como el resultado de la influencia mutua entre éste y la
sociedad de su época. Un planteamiento que constituye uno de los factores de la
actual revalorización de la biografía como medio para abordar la comprensión
de fenómenos y problemas históricos de tipo general o colectivo[2].
Entre las obras pioneras en estudiar, desde un punto
de vista dinámico, la trama de relaciones del sujeto con su contexto histórico,
derivadas de o implícitas en las actividades políticas, debemos citar dos
biografías a las que se puede conferir carácter ejemplar y que adoptamos explícitamente
en nuestra investigación como modelo metodológico[3]:
la ya clásica William Morris, de E.
P. Thompson, y El emperador del Paralelo,
de J. Álvarez Junco[4].
Desde los planteamientos de la biografía
contextualizada, al abordar el estudio del individuo también se accede a la red
de relaciones en la que éste se inserta y al contexto histórico con el que
interactúa. En palabras de Isabel Burdiel, quien recientemente ha realizado una
completa reflexión acerca de esta cuestión:
Cada
individuo es inducido, desde su nacimiento, a una conversación múltiple que
abarca diversos espacios y diversos interlocutores a menudo contradictorios
entre sí. Es esa conversación, o conversaciones, con el entorno la que permite
a cada individuo concreto considerarse como tal, pensarse, definirse, orientarse
en el mundo y actuar. Es también la que le permite hablar e intervenir[5].
De este modo, volviendo a nuestra investigación
sobre el posibilismo, el haber trazado la biografía de Félix Morga no
significa reconstruir una postura individual, más o menos peculiar o
excepcional, sino acceder a su través a toda una corriente política. Porque Félix
Morga desempeñaba en el seno de la sociedad (y de la historia), siguiendo el símil
de la conversación, un diálogo complejo, a través de las funciones que ejerció
como líder, ideólogo y gobernante municipal.
En lo que se refiere a las relaciones que más nos
interesan, las que le unen al colectivo específico de sus seguidores de carácter
posibilista libertario, y también al más amplio formado por el sector
republicano de izquierda, Félix Morga estableció relaciones mutuas a través
de las tres facetas mencionadas.
En primer lugar, como representante de un grupo político del que formó parte, y el cual
le eligió como dirigente y portavoz, ya en los cargos de la jerarquía del
partido republicano en el que militó, el radical-socialista, y de los
sindicatos Único y Autónomo, de carácter libertario, ya en calidad de
delegado a asambleas y organismos regionales, ya en el ejercicio de un cargo público,
primero el de concejal y luego el de Alcalde.
En segundo lugar, como ideólogo, transmisor de un pensamiento político adquirido durante
su formación intelectual, en diálogo con fuentes a veces muy remotas, en
ocasiones reelaborado, y siempre asimilado, que se encargó de propagar, bajo la
forma de un discurso particular, en reuniones, hojas sueltas, manifiestos, mítines,
colaboraciones periodísticas, fundamentalmente en el semanario Izquierda
Republicana, y plenos del Ayuntamiento, que constituían verdaderas
audiencias públicas.
Y en tercer lugar, como agente, desde el momento en que influyó en el curso de los
acontecimientos, como gobernante municipal, por una parte, y por otra como líder,
organizador y participante de movimientos sindicales y políticos y de sus
actividades, desde fiestas de reafirmación a protestas y
huelgas.
Gracias a las facetas referidas, Félix Morga cobra
una dimensión colectiva, a través de la cual podemos llegar hasta aquellos que
le apoyaron o le siguieron, que constituyeron su base social, y que junto a él
también fueron agentes y partícipes de la historia, sus interlocutores
inmediatos. Por una parte, el estudio de la gestión llevada a cabo por Morga en
el Ayuntamiento, en cuestiones como el suministro de empleo, las relaciones con
la Iglesia, el mantenimiento del orden público, la actitud hacia los órganos
de gobierno superiores, los actos simbólicos y el comportamiento ante
movimientos insurreccionales y golpistas, permiten establecer el modo en que
este representante libertario ejerció el poder local, y los objetivos
perseguidos con su actuación. Y, por otro lado, el análisis de su pensamiento
permite, en combinación con el aspecto anterior, establecer los fundamentos
ideológicos en los que se basó el apoyo al régimen democrático y la
participación política de los anarcosindicalistas.
Además de con el movimiento libertario, y parte del
republicano, a escala local y regional, la actividad política de Félix Morga
también implica relaciones con distintas instancias: con otras fuerzas políticas
y sindicales, con otros grupos sociales, con los diversos referentes culturales
de la sociedad de su época y con los sistemas e instituciones de poder.
Relaciones múltiples, a diferente escala (local, provincial y nacional), que se
resolvieron en colaboración, resistencia u oposición, y que
estuvieron sujetas a evolución a lo largo del tiempo. De este modo, en
la biografía de Morga se encuentran incorporados los condicionantes en los que
el movimiento posibilista libertario surgió y se desarrolló.
La primera parte de la labor que nos proponíamos ya
ha quedado expuesta, esto es, la adecuación del método a la materia de
estudio. Pero existen algunos factores que, además, hacen de la biografía el
medio más apropiado para investigar el posibilismo libertario en particular y,
en general, el movimiento obrero.
La primera de ellas es la escasez documental. Para el
periodo de la Segunda República, y en mayor medida para el primer tercio de
siglo XX, en La Rioja contamos con unas fuentes documentales limitadas en lo que
se refiere al movimiento obrero. Además, fundamentalmente se trata de fuentes
mediatizadas, ya se trate de los organismos oficiales, que pretenden controlar a
dicho movimiento, aunque más a menudo reprimirlos, ya de la prensa, politizada
y de signo burgués. De este modo, existen omisiones y silencios, a veces
impuestos y otras debidos a la misma persecución de las organizaciones obreras,
que las relegaba a la clandestinidad, y las fuentes presentan además a éstas
bajo una visión sesgada, al hacer hincapié en los episodios de conflicto, que
son los que cuentan con trascendencia periodística y policial.
A todo lo cuál hay que sumar los persistentes efectos del proceso de damnatio
memoriae desencadenado tras el triunfo de la rebelión militar en la región,
que tuvo como consecuencia la destrucción de gran parte de la documentación de
los sindicatos de clase y el exterminio de muchos de sus miembros. Por ello la
historia del movimiento obrero riojano constituye una parte de nuestra historia
deliberadamente relegada y perseguida en su tiempo, una mutilación que hemos
heredado. Una de las formas de subsanar esta dificultad es la ofrecida por el
enfoque biográfico, que permite integrar, en la reconstrucción de trayectorias
vitales y redes de relaciones sociales, las fuentes, múltiples y de distinta
naturaleza, en las que los individuos dejaron una huella de su actividad[6].
A lo que hay que añadir que aporta criterios para depurar la información
mediatizada de la que dependemos. En palabras de los historiadores italianos
Ginzburg y Poni:
(...)
Si el ámbito de investigación está suficientemente circunscrito, cada serie
de documentos puede superponerse en el tiempo y en el espacio de manera tal que
nos permita encontrar al mismo individuo o grupo de individuos en contextos
sociales diferentes. El hilo de Ariadna que guía al investigador en el
laberinto de los archivos es el que distingue a un individuo de otro en todas
las sociedades que conocemos: el nombre[7].
Estas consideraciones pueden extenderse, en general,
para la historia del movimiento obrero español, al que también atañe, en
muchas zonas e intervalos temporales, el problema de la escasez documental. En
el caso del anarcosindicalismo, casi todas las investigaciones se centran en los
periodos de actividad legal, en tanto que los de persecución o mayor
intolerancia, en los que se restringe la documentación disponible, tienden a
presentarse como retrocesos del movimiento[8].
Ante esta situación, la biografía constituye un elemento integrador, que, a
través del vínculo personal, relaciona unos acontecimientos con otros, con
frecuencia presentados como episodios aislados, hasta darles coherencia, y añade
datos nuevos, antes desapercibidos o no tenidos en cuenta. Por ejemplo, en el
tema concreto de la clandestinidad, el más difícil de abordar por su misma
naturaleza, la biografía de Félix Morga revela que en La Rioja los
anarcosindicalistas colaboraron con los republicanos en conspiraciones contra la
Dictadura de Primo de Rivera casi desde la instauración de ésta, circunstancia
hasta entonces ignorada por la historiografía; y de este modo, pone de
manifiesto, al mismo tiempo, el hecho de que los sindicatos de la CNT contaron
con cierta estructura organizativa en la región durante este periodo,
circunstancia que contribuye a explicar el poderoso resurgimiento de los
Sindicatos Únicos una vez proclamada la Segunda República[9].
En segundo lugar, respecto a las ventajas de la
utilización del enfoque biográfico para abordar el estudio del movimiento
obrero, trazar la biografía de sus líderes permite reconstruir las
experiencias en las que éstos se formaron, intelectuales, laborales y vitales
en general, así como los rasgos que fundamentaron su liderazgo y la articulación
de su función dirigente con las otras facetas de su actividad pública y
privada[10].
Esta constituye quizás la principal aportación de la biografía, al recuperar
la militancia obrera como modo de vida y como cultura antagonista frente al statu
quo[11].
Precisamente en nuestra investigación sobre Félix Morga comprobamos cómo en Nájera
los anarcosindicalistas mantenían un espacio propio, articulado en torno al
sindicato, pero también la solidaridad con los presos, las fiestas de
reafirmación o los entierros civiles, desde el que ejercían el cuestionamiento
radical de la sociedad de su tiempo y ofrecían proyectos y alternativas para
sustituirla, conformando una cultura política que presentaba elementos comunes
y ámbitos de confluencia y cooperación con la republicana[12].
La existencia de esta cultura alternativa, opuesta a la hegemónica, constituyó
un factor clave en el surgimiento del posibilismo libertario, en tanto el apoyo
a la Segunda República y el ejercicio del poder local, contradictorios ideológicamente
con la ortodoxia anarquista, resultaban coherentes con su tradición opositora e
iban encaminados a preservar su espacio de intervención en la vida pública,
fundamentalmente a través de la salvaguarda de las libertades democráticas.
Antes de acabar la comunicación, es preciso poner de
relieve que la biografía y, en general, el enfoque microhistórico, pueden
poner al descubierto aspectos históricos pasados anteriormente por alto en las
investigaciones a mayor escala, contribuyendo de este modo a introducir nuevos
temas de estudio o a replantear las interpretaciones vigentes[13].
Este es el caso del trabajo realizado acerca del posibilismo libertario en Nájera,
una investigación a pequeña escala que contribuye a "extender nuestro
concepto de lo posible"[14].
La intervención de libertarios en el ejercicio del poder antes de la Guerra
Civil ha sido considerada en la historiografía acerca de la Segunda República
y del anarquismo como un fenómeno marginal, casi anecdótico, y siempre
limitado al ámbito de las Cortes[15].
Desde tales supuestos científicos, el que un cenetista pudiera presentarse a
las elecciones municipales de su pueblo y ejercer de concejal resulta una contradictio
in terminis, un caso insólito y difícil de explicar, y, por tanto, una hipótesis
descartable (de hecho, el que escribe esto la descartó en un principio). Esta
expresión del posibilismo libertario ha sido excluida del filtro al que
sometemos los hechos históricos y por consiguiente escapa a él.
Del mismo modo, la aceptación de la República como
marco político bajo el cuál desarrollar las actividades sindicales por una
parte del movimiento libertario ha sido estudiada considerando solamente los
Sindicatos de Oposición, escindidos de la CNT, cuya relevancia se restringe a
Cataluña y el País Valenciano[16].
No obstante, no se había tenido en cuenta hasta ahora la existencia de
Sindicatos Autónomos de signo libertario en otras regiones españolas, como el
que se creó durante la Segunda República en Nájera, ni se había analizado el
funcionamiento de éstos[17].
Demostrar que el posibilismo libertario, en los términos
definidos al principio de esta exposición, que incluyen el ejercicio del poder
local y la militancia en partidos políticos republicanos, tuvo lugar
efectivamente en un caso, y analizar exhaustivamente el cómo y el por qué de
su aparición, permitirá reconocerlo o admitirlo como hipótesis en otros
lugares, sobre la base de datos antes desestimados o interpretados en otro
sentido. La investigación realizada sobre el posibilismo libertario en Nájera,
a través de una biografía, la del dirigente obrero Félix Morga, colabora así
a restituir en el terreno de la historia a un sujeto político hasta ahora
ignorado, incorporándolo al campo de lo posible.
Queda abierto el campo para nuevas investigaciones
que ayuden a precisar el alcance y los términos de la diversidad de reacciones
suscitadas en el seno de la CNT por la llegada de la Segunda República, en cuyo
contexto surgió el posibilismo libertario[18].
Una tarea en la que deberá considerarse como una herramienta privilegiada,
tanto por las limitaciones documentales existentes como por la ubicación del
problema en el plano de la cultura política, la biografía contextualizada de
los dirigentes anarcosindicalistas.
NOTAS
[1] El trabajo de investigación, realizado como créditos prácticos dentro del programa de doctorado, dio como resultado el estudio Jesús RUIZ PÉREZ, Félix Morga y el posibilismo libertario en Nájera durante la Segunda República (239 pp.), defendido el pasado septiembre de 2002 en el Departamento de Humanidades de la Universidad de La Rioja, donde se encuentra en depósito [ya publicado: Jesús RUIZ, Posibilismo libertario. Félix Morga, Alcalde de Nájera (1891-1936), Nájera, Ilustre Ayuntamiento de Nájera y Universidad de La Rioja, 2003].
[2] Una reflexión reciente acerca de la necesidad de enfocar la biografía como interrelación entre individuo y sociedad, en Isabel BURDIEL, "La dama de blanco. Notas sobre la biografía histórica", en Isabel BURDIEL y Manuel PÉREZ LEDESMA (Coords.), Liberales, agitadores y conspiradores. Biografías heterodoxas del siglo XIX, Madrid, Espasa Calpe, 2000, pp. 17-47, donde además se repasa el debate suscitado en los últimos años respecto al "retorno de la biografía" y se cita bibliografía específica respecto al mismo. Para la defensa de las posibilidades de la biografía contextualizada como herramienta histórica, José ÁLVAREZ JUNCO, El Emperador del Paralelo. Lerroux y la demagogia populista, Madrid, Alianza Editorial, 1990, pp. 10-12 y 17-18, obra a la que, como reiteraremos más adelante, cabe atribuir carácter pionero y modélico en el panorama historiográfico español, y, también, Gracia GÓMEZ URDÁÑEZ, Salustiano de Olózaga. Élites políticas del liberalismo español, Logroño, Universidad de La Rioja, 2000, pp. 15-26, y Xosé Ramón VEIGA ALONSO, "Biografía y conocimiento histórico. El caso del Conde de Pallares", en Historia Contemporánea, Nº13-14 (1996), A vueltas con el sujeto, pp. 341-349. Así mismo, hay que tener en cuenta la contribución a esta perspectiva de la microhistoria (Isabel BURDIEL, "La dama...", p. 41), algunas de cuyas obras paradigmáticas toman como objeto de estudio individuos, como es el caso de Carlo GINZBURG, El queso y los gusanos, Barcelona, Muchnik, 1982, considerada como el principal exponente de esta corriente historiográfica (véase al respecto Justo SERNA y Anaclet PONS, Cómo se escribe la microhistoria. Ensayo sobre Carlo Ginzburg, Valencia, Cátedra, 2000). Dentro de la microhistoria, las relaciones entre individuo y sociedad se establecen desde la concepción de la libertad como capacidad de elección ejercida dentro de un marco de posibilidades limitado, condicionado fundamentalmente por la cultura; véanse Carlo GINZBURG, El queso..., p. 22, y Giovanni LEVI, "Sobre microhistoria", en Peter BURKE (Ed.), Formas de hacer Historia, Madrid, Alianza, 1993, pp. 119-143, aquí pp. 121, 134 y 138. Respecto a las relaciones mutuas entre los enfoques macrohistórico y microhistórico, véase también Natalie ZEMON DAVIS, "Las formas de la historia social", en Historia Social, Nº10 (primavera-verano de 1991), pp. 177-182, aquí p. 178. Aparte de las anteriores elaboraciones de carácter teórico, existen múltiples investigaciones que aplican como método la biografía contextualizada dentro del panorama historiográfico español, como los trabajos recogidos en Isabel BURDIEL y Manuel PÉREZ LEDESMA (Coords.), Biografías heterodoxas..., y los expuestos en el citado monográfico de Historia Contemporánea, Nº13-14, 1996, A vueltas con el sujeto. Algunos ejemplos significativos de la producción de biografías históricas en los años 90 por parte de contemporaneístas españoles, en Gracia GÓMEZ URDÁÑEZ, Salustiano..., p. 19.
[3] Coincidimos al respecto con Gracia GÓMEZ URDÁÑEZ, Salustiano..., p. 19 y, de la misma autora, "Salustiano de Olózaga. La necesidad de una biografía histórica", en Historia Contemporánea, nº13-14, 1996, A vueltas con el sujeto, pp. 239-250, aquí p. 241.
[4] Edward Palmer THOMPSON, William Morris. De romántico a revolucionario, Valencia, Edicions Alfons el Magànim, 1988; la primera edición en inglés se realizó en 1955. En su obra Thompson analizó la corriente socialista liderada por este diseñador, poeta y político inglés al final de su vida (entre1883 y 1896). La obra de José ÁLVAREZ JUNCO, El emperador..., está dedicada a estudiar el movimiento político dirigido por Alejandro Lerroux a principios del siglo XX en Barcelona, para caracterizarlo como de tipo populista.
[5] Isabel BURDIEL, "La dama...", p. 39.
[6] Carlo GINZBURG y Carlo PONI, "El nombre y el cómo", en Historia Social, Nº10 (primavera-verano de 1991), pp. 63-70, ponen de relieve este aspecto, asociado al método microhistórico que denominan "prosopografía desde abajo", propuesto en el artículo para la reconstrucción de la red de relaciones en que se inscriben los individuos de las "clases subalternas".
[7] Carlo GINZBURG y Carlo PONI, "El nombre...", p. 67.
[8] Clara E. LIDA, "Clandestinidad y cultura en el discurso anarquista", en Revista de Occidente, Nº129 (1992), pp. 112-119, aquí pp. 114-115.
[9] La existencia de estas conspiraciones, iniciadas en La Rioja al menos desde 1924, con frecuencia ramificaciones de complots a escala nacional, no es considerada en la monografía sobre este periodo en la región, Carlos NAVAJAS ZUBELDIA, Los cados y las comadrejas. La Dictadura de Primo de Rivera en La Rioja, Logroño, IER, 1994, faltando también la mayor parte de las mismas, con excepción de las dos últimas, de los años 1929 y 1930, en la por otra parte completísima monografía de Eduardo GONZÁLEZ CALLEJA, El maúser y el sufragio. Orden público, subversión y violencia política en la crisis de la Restauración (1917-1931), Madrid, CSIC, 1999. Así mismo, sólo se menciona la conspiración postrera contra la Dictadura, que culminó en la huelga general revolucionaria de 1930, en las obras que abordan el estudio del movimiento obrero riojano en el primer tercio del siglo XX, María José LACALZADA DE MATEO, La lucha entre dos modelos de sociedad. Aproximación al comportamiento obrero riojano (1875-1975), Logroño, Gobierno de La Rioja, 1987, y Carlos GIL ANDRÉS, Echarse a la calle. Amotinados, huelguistas y revolucionarios (La Rioja, 1890-1936), Zaragoza, PUZ, 2000.
[10] Julián CASANOVA, De la calle al frente. El anarcosindicalismo en España (1931-1939), Barcelona, Crítica, 1997, p. 251; debido a ello, este autor apunta, entre los caminos para continuar de forma enriquecedora la investigación del anarcosindicalismo en España, "hacer una clara apuesta por la biografía y la utilización de las autobiografías escritas por los propios militantes".
[11] Respecto a la consideración de estos elementos como componentes básicos del movimiento obrero, debe citarse el ya clásico estudio de Edward Palmer THOMPSON, La formación de la clase obrera en Inglaterra, Barcelona, Crítica, 1989, cuya primera edición en inglés se publicó en 1963.
[12] El tema de la existencia de una cultura política común a republicanos y anarquistas se aborda, fundamentalmente, en José ÁLVAREZ JUNCO, La ideología política del anarquismo español (1868-1910), Madrid, Siglo Veintiuno, 1976, y también, del mismo autor, en El emperador..., subrayando su utilización por Lerroux como recurso de movilización electoral de los obreros ácratas en Barcelona a principios del siglo XX, "Un anarquista español a comienzos del siglo XX: Pedro Vallina en París", en Historia Social, Valencia, Nº13, 1992, pp. 23-37, y "«Los amantes de la libertad»: la cultura republicana española a principios de siglo XX", en Nigel TOWNSON (Ed.), El republicanismo en España (1830-1977), Madrid, Alianza, 1994, pp. 265-292. Para el periodo de la Segunda República y, en general, el primer tercio del siglo XX, constituyen dos aproximaciones Ángel DUARTE, "La esperanza republicana", en Rafael CRUZ y Manuel PÉREZ LEDESMA (Eds.), Cultura y movilización en la España contemporánea, Madrid, Alianza, 1997, pp. 169-199, y Jesús RUIZ PÉREZ, Eduardo Barriobero y Herrán, exponente de una cultura política común a republicanos y anarquistas en el primer tercio del siglo XX (36 pp.), trabajo de investigación depositado en el Instituto de Estudios Riojanos, 2002 [ya publicado: Jesús RUIZ PÉREZ, “República y Anarquía: El pensamiento político de Eduardo Barriobero (1875-1939)”, Berceo, Nº144 (2003), pp. 177-202].
[13] Han incidido en este efecto los microhistoriadores, responsables en buena medida de investigaciones de tipo biográfico que han tenido el resultado descrito. Véase al respecto Natalie ZEMON DAVIS, "Las formas de la historia social", en Historia Social, Nº10 (primavera-verano de 1991), pp. 177-182, aquí p. 179, Carlo GINZBURG y Carlo PONI, "El nombre...", p. 69, donde se utiliza el concepto "excepcional normal", término originalmente acuñado por Edoardo Grendi, para designar los "casos marginales" que "funcionan como pruebas o indicios de una realidad escondida que a través de la documentación general no es posible observar", señalados por ello en el artículo como uno de los objetos relevantes del análisis microhistórico, Gionvanni LEVI, "Sobre microhistoria", p. 140, y Carlo GINZBURG, El queso..., pp. 13 y 23.
[14] Empleamos aquí la expresión utilizada por Natalie ZEMON DAVIS, "Las formas...", p. 179.
[15] El Partido Sindicalista obtuvo dos diputados en el Congreso en las elecciones de febrero de 1936, uno de ellos el fundador de esta formación, Ángel Pestaña, y el otro el abogado libertario Benito Pabón; para una aproximación biográfica al primero, Antonio ELORZA, "El sindicalismo de Ángel Pestaña", en Ángel PESTAÑA, Trayectoria sindicalista, Madrid, Tebas, 1974, pp. 5-77, y acerca del segundo véase Manuel J. PELÁEZ, "El diputado anarquista Benito Pabón y Suárez de Urbina (1ª parte)", en Cuadernos Republicanos, Nº41 (enero de 2000), pp. 109-116.
[16] Eulàlia VEGA, El trentisme a Catalunya. Divergències ideològiques en la CNT (1930-1933), Barcelona, Curial, 1980, y, de la misma autora, Anarquistas y sindicalistas durante la Segunda República. La CNT y los Sindicatos de Oposición en el País Valenciano, Valencia, Alfons el Magnànim, 1987.
[17] La presencia de Sindicatos Autónomos libertarios, escindidos de la CNT, en Cataluña y Valencia, en Eulàlia VEGA, Anarquistas..., pp. 161 y 230, y también 222-224.
[18] La diversidad de posturas evidenciada ante la instauración de un régimen democrático hace a Julián Casanova hablar al respecto de "varios anarquismos"; Julián CASANOVA, De la calle..., pp. 91.