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* Este trabajo ha contado con una Ayuda a la Investigación del Instituto de Estudios Riojanos de la Consejería de Educación, Cultura, Juventud y Deportes del Gobierno de La Rioja.
FUENTE: República Española. Cortes Constituyentes, s.l., Editorial Rivas, 1931, p. 49. Reproducción fotográfica cortesía de la Biblioteca y el Archivo del Congreso de Diputados
Resumen
El objetivo del presente trabajo es exponer el pensamiento de Eduardo Barriobero y Herrán, dirigente republicano federal, abogado y escritor natural de La Rioja, en torno a la cuestión central en su ideario y práctica políticas: las relaciones entre republicanismo y movimiento libertario.
Dicha exposición nos permitirá determinar la existencia de un corpus ideológico común a republicanos y anarquistas en el primer tercio del siglo XX, factor no tenido en cuenta en recientes monografías dedicadas a la figura de Barriobero y su papel dentro movimiento federal, y especificar sus componentes, algunos de cuales ya habían sido determinados por anteriores estudios, aunque restringidos al periodo comprendido entre el último tercio del siglo XIX y los años iniciales del siglo XX.
Palabras clave:
Partido Republicano Federal, Anarquismo, Anarcosindicalismo, Historia Contemporánea,
Pensamiento político, Movimientos políticos y sociales.
Republic and Anarchy: the political thought of Eduardo Barriobero (1875-1939)
Abstract
This work aims to describe Eduardo Barriobero y Herrán's thought, federal republican leader, lawyer and writer born in La Rioja, about the central subject of his political ideology and performance: the relations between republicanism and libertarian movement.
This description will reveal the existence of several ideas shared by republicans and anarchists in the first third of the XXth century, ignored in recent monographs about Barriobero and his rol in the federal movement, and some of those wich had been indicated by precedent studies, although limited to the period between the last third of XIXth century and the begining of XXth century.
Keywords: Federal Republican Party, Anarchism, Anarchosyndicalism, Contemporary History, Political thought, Political and social movements.
1. INTRODUCCIÓN
El objetivo del presente trabajo es exponer el
pensamiento de Eduardo Barriobero y Herrán, dirigente republicano federal,
abogado y escritor natural de La Rioja, en torno a la cuestión central en su
ideario y práctica políticas: las relaciones entre republicanismo y movimiento
libertario. Dicha exposición nos permitirá comprobar la persistencia de un
corpus ideológico común a republicanos y anarquistas durante el primer tercio
del siglo XX.
Las
relaciones de cooperación entre republicanos y anarquistas, y la existencia de
principios ideológicos comunes en la base de los pensamientos republicano y
libertario, han sido señalados por recientes trabajos de investigación histórica,
aunque circunscritos en su mayor parte al periodo comprendido entre el último
tercio del siglo XIX y los años iniciales del siglo XX.
El
principal ámbito de acción compartido entre ambas corrientes fueron las
organizaciones obreras, impulsadas en buena medida por los republicanos como
medio de mejora de las condiciones sociales de los trabajadores, y las escuelas
racionalistas. En tal espacio de cooperación, el federalismo se destacó por
mantener unos vínculos de acción conjunta más intensos con el movimiento
obrero, debido al contenido social de sus programas[1].
La
existencia de elementos comunes al ideario anarquista y al republicano fue
descrita por José Álvarez Junco en La
ideología política del anarquismo español (1868-1910). Estos elementos
comunes eran tres fundamentalmente: la fe en el poder emancipador de la cultura,
la fe en el progreso, o sea, la confianza en el irresistible devenir de la
historia hacia sistemas de organización social cada vez más avanzados, y el
anticlericalismo, estando los tres íntimamente relacionados entre sí, por
cuanto el progreso se vinculaba a la difusión del pensamiento racionalista, y
ésta a la destrucción del control ideológico de la Iglesia, a la que se
identificaba con el fanatismo y la reacción[2]. A estos aspectos de
confluencia genéricos se añadía un cuarto que unía específicamente el
pensamiento libertario con el republicanismo federal: la adopción del libre
pacto entre individuos y municipios como base de la organización social, aunque
los modelos de sociedad perseguidos por una y otra corriente difirieran en
cuanto al tipo de ordenación de la economía (colectivista en el caso
libertario, capitalista en el republicano) y en cuanto a la persistencia del
principio de autoridad (que desaparece por completo en las propuestas
anarquistas)[3].
Estudios
posteriores han confirmado la existencia de tales vínculos ideológicos entre
republicanismo y anarquismo, en el marco más general de los existentes entre
republicanismo y movimiento obrero, centrándose sobre todo en el periodo de
finales del siglo XIX y principios del siglo XX[4],
aunque también exista alguna aproximación al respecto referida al primer
tercio del siglo XX[5].
Como veremos a continuación, la figura de Eduardo Barriobero y Herrán, cuya actividad política y producción intelectual se localizaron entre principios del siglo XX y el final de la Segunda República, constituyó un exponente de la persistencia de las coincidencias ideológicas entre republicanismo y movimiento libertario en este último periodo, tema aún escasamente estudiado.
3. PERFIL BIOGRÁFICO DE EDUARDO BARRIOBERO
La
trayectoria vital de Eduardo Barriobero constituye por sí misma un ejemplo de
los vínculos de cooperación entre anarquistas y republicanos durante el primer
tercio del siglo XX. Acerca de su figura existen recientes estudios biográficos,
a los que debe remitir obligatoriamente el siguiente resumen[6].
Eduardo
Barriobero y Herrán nació en Torrecilla de Cameros en 1875, hizo estudios de
bachillerato como alumno libre en el Instituto Provincial de Logroño y se
licenció en Derecho en Zaragoza, lugar donde ingresó en el Partido Federal.
Iniciado en el periodismo en los diarios de tendencia republicana de La Rioja[7],
colaboró pronto en los de ámbito nacional[8],
trasladándose a Madrid a finales de siglo. Aunque en adelante fijó su
residencia en la capital, donde desarrolló la mayor parte de su actividad pública,
nunca perdió los vínculos afectivos y políticos con su tierra de origen[9].
En lo que respecta a la militancia política, Barriobero se mantuvo siempre dentro del republicanismo de izquierda, aunque manteniendo una postura independiente. Así, durante la Restauración se vinculó a distintas plataformas de conjunción republicana, llegando a abandonar en ocasiones la disciplina del Partido Federal.
A
su llegada a Madrid ingresó en Acción Democrática[10],
agrupación cívica ligada a la corriente "germinalista" de Ernesto
Bark, quien pretendía la unión en un mismo frente de todos los republicanos,
junto con los socialistas y anarquistas, para instaurar un auténtico régimen
democrático[11]. En 1903 se adhirió a la
Unión Republicana impulsada por Salmerón, al servicio de la cuál publicó su
libro Lo que debe saber todo buen
republicano[12],
y, aún dentro del germinalismo de Bark, reemprendió como director la edición
del diario Germinal, siguiendo una línea
pro federal, aunque con la misma vocación de hacer frente común con los
anarquistas[13].
En
1910 formó parte del grupo de federales partidarios de la unidad de acción con
el Partido Radical, en cuya candidatura concurrió ese año a las elecciones a
Cortes[14].
Es de destacar que dentro de su actividad en favor de esta formación,
Barriobero participó en Logroño, el 9 de enero, junto al propio Lerroux y a
Hermenegildo Giner de los Ríos, en el mitin de propaganda a raíz del cuál se
organizó en La Rioja el Partido Republicano Radical[15].
En 1914 obtuvo acta de diputado, por la circunscripción de Madrid, como
candidato federal en la conjunción republicano-socialista. No obstante, su
regreso al Parlamento en 1918, como diputado por la circunscripción de Valverde
del Camino, lo hizo como republicano independiente, apoyado por los trabajadores
de las minas de Río Tinto, en cuya defensa había intervenido en un reciente
proceso, y ya no se reincorporaría oficialmente al Partido Federal hasta 1930.
Revalidada la representación por Valverde en 1919, participó desde su cargo
durante esta legislatura en algunas iniciativas de concordia entre republicanos
impulsadas por el Partido Radical, como la Federación Republicana o el Congreso
de la Democracia Republicana, celebrado en Madrid en noviembre de 1920[16].
En estos últimos años, de finales de 1918 a principios de 1920, la recuperada
inmunidad parlamentaria permitió a Barriobero hacerse responsable, como
director, de varias publicaciones republicanas, amparando de este modo a la
plantilla de periodistas: El Parlamentario,
de Madrid, República, de Sevilla,
La Federación, de Gijón, y República,
editado por la Federación Republicana de Orense[17].
Durante
la Dictadura de Primo de Rivera Barriobero estuvo implicado en las principales
conspiraciones cívico-militares para derrocar el régimen: la
"Sanjuanada", fracasada en 1926, en la que sirvió de enlace con el
Comité Nacional de la CNT, entonces residente en Gijón, y la promovida por Sánchez
Guerra, abortada en enero de 1929[18]. Al parecer, también
participó en una conspiración organizada en paralelo a la Sanjuanada por
elementos anarquistas, destinada a implantar la República Federal, en cuyo
Gobierno se le reservaba el cargo de Ministro de Justicia[19].
Debido a esta actividad opositora resultó varias veces detenido y encarcelado.
Reincorporado
en marzo al Partido Republicano Democrático Federal, salió elegido Presidente
de esta agrupación en agosto de 1930. A partir de este momento Barriobero
imprimirá al PRDF una orientación obrerista, dirigida a la búsqueda del voto
libertario, y maximalista en lo referente al cumplimiento del Programa
pimargalliano de 1894, pasando a liderar, hasta la Guerra Civil, a un importante
sector del federalismo español identificado con esta postura. Ya bajo la
Segunda República, la XII Asamblea Federal de mayo de 1931 le confirmó en su
cargo, en el marco de una creciente disensión ante la línea imprimida al
partido por el riojano, que había colocado al PRDF al margen de cualquier
entendimiento con los restantes grupos republicanos. Esta división entre los
que Millares Cantero denomina barrioberistas
o neointransigentes, partidarios de
Eduardo Barriobero, y los franchystas
o neobenévolos, el sector moderado
del partido, favorables a la concordia con otras fuerzas republicanas de
izquierda y contrarios a la postura procenetista de aquéllos, acabó por
producir la escisión del PRDF. La separación se consumó en febrero de 1932
con la formación de otro Partido Federal de ámbito nacional, bajo la
presidencia de José Franchy Roca (de ahí el apelativo de franchystas para
referirse a esta corriente), pero ya se había traducido en 1931 en la dispersión
de los diputados federales en dos grupos parlamentarios diferentes[20].
Eduardo
Barriobero resultó elegido diputado a Cortes Constituyentes por Oviedo en las
elecciones de junio de 1931[21].
Durante casi toda su gestión parlamentaria se encontró en la oposición, como
los demás representantes neointransigentes
del PRDF oficial, convergiendo en esta labor con otros diputados de extrema
izquierda: Antonio Jiménez, José Antonio Balbontín, Ramón Franco, Salvador
Sediles, Ángel Samblancat, Rodrigo Soriano. Junto a éstos acabó constituyendo
la Alianza de Izquierdas, en enero de 1932, y animó distintas plataformas de
propaganda y acción ligadas al republicanismo burgués más radical y crítico
con el Gobierno: el semanario anticlerical Fray
Lazo, del que Barriobero fue una de sus principales plumas, la IRA
(Izquierda Republicana Anticlerical), el diario La Tierra y el proyecto editorial La Novela Proletaria, estas dos últimas publicaciones que también
contaron con anarcosindicalistas entre sus colaboradores[22].
Los
dos bloques del federalismo acordaron reunificarse en una nueva Asamblea
Nacional, celebrada en abril de 1933, momento en que Barriobero resignó sus
poderes, que pasaron a una nueva Directiva. Durante esta etapa de concordia se
produjo la polémica colaboración de los federales con el Gobierno de Azaña,
muy controvertida entre las bases del partido y frente a la cuál Barriobero se
mostró crítico desde el primer momento, desvinculándose muy pronto de la
misma[23].
La unificación del federalismo resultó endeble y pasajera, volviendo a
disgregarse las tendencias enfrentadas tras la Asamblea Nacional de octubre
de1933.
En
abril de 1935 Barriobero volvió a ascender a la presidencia del PRDF, desde la
cuál firmó, tres meses más tarde, un pacto de acción conjunta con el Partido
Sindicalista de Ángel Pestaña. No obstante, este acuerdo quedó roto al formarse el Frente Popular, en el que la formación
libertaria consiguió ingresar mientras se excluía a los federales, por
indicación expresa de Azaña, de las candidaturas conjuncionistas[24].
Durante la Guerra Civil seguiría ostentando el liderazgo de buena parte de las
bases federales, resultando elegido, en marzo de 1937, para integrar una Junta
Nacional de Unificación Federal, destinada a superar la división interna,
aunque el encarcelamiento que sufrió poco después le impidió participar en
dicha tarea.
Junto
a la actuación de Barriobero como dirigente republicano, la otra faceta
destacada de su biografía la constituye una constante actividad en defensa de
los derechos de las organizaciones obreras, y del anarcosindicalismo en
particular. Iniciada su carrera jurídica en 1907, se especializó muy pronto
como criminalista en procesos político-sociales, de los que destacan el proceso
por los sucesos de Cullera (septiembre de 1911), que habían repercutido en la
ilegalización de la CNT al año siguiente de su fundación, y la defensa de
anarquistas desarrollada en Barcelona a principios de los años 20, durante el
periodo álgido del pistolerismo, intervención que, de acuerdo con el
testimonio del abogado, le valió tres tentativas de asesinato a cargo de
elementos del Sindicato Libre[25].
Barriobero relató en folletos los pormenores de algunos de las causas más célebres
de las que se ocupó, cuya publicación constituyó una forma de denunciar públicamente
el maltrato a que se sometía a los detenidos, las irregularidades judiciales
cometidas en su procesamiento y la dureza de las penas solicitadas para los
inculpados, erigiéndose estas obras en alegatos contra la represión[26].
Esta labor jurídica y propagandística se completó con campañas dirigidas a
la opinión pública para denunciar la persecución policial contra el
movimiento libertario y las arbitrariedades judiciales y para solicitar medidas
de gracia o amnistías. A finales de 1913, Barriobero tomó parte en la fundación
de la Liga Española para la Defensa de los Derechos del Hombre, siendo elegido
miembro del primer Comité Nacional de esta organización[27].
Así mismo, llevó las reivindicaciones garantistas al Parlamento destacando sus
intervenciones respecto a los sucesos de Cenicero de 1915 y la huelga general de
agosto de 1917, y las varias dedicadas a la promulgación de un indulto general
en las legislaturas de 1918 y 1919[28].
Este último año utilizó su condición de aforado para amparar un delito de
imprenta cometido por la CNT durante el conocido como Congreso de la Comedia,
celebrado en Madrid por esta organización[29].
Las
intervenciones de Barriobero como abogado de anarcosindicalistas y activista por
los derechos civiles le llevaron a colaborar estrechamente con la CNT, en la que
ingresó en la temprana fecha de 1912[30].
Al proclamarse la Segunda República Barriobero ya había intervenido en unos
500 procesos a anarcosindicalistas, por lo que era considerado por la CNT uno de
sus principales abogados[31],
y bajo el nuevo régimen siguió acudiendo en multitud de ocasiones a los
tribunales para defender a los anarquistas; a principios de 1933, según sus
declaraciones, tenía a su cargo "unos doscientos procesos de la
Confederación Nacional del Trabajo"[32].
Entre otras causas, intervino en las seguidas en La Rioja y Aragón por la
insurrección libertaria de diciembre de 1933[33]
y en Asturias por la revolución de octubre de 1934, participando como letrado
en el consejo de guerra por los sucesos de Turón, en el que se solicitaban
cuarenta penas de muerte. Como parte de este trabajo a favor del amparo de los
derechos de las organizaciones obreras, ejerció como abogado del Socorro Rojo
Internacional[34]. Su prolongado compromiso
como defensor de la CNT, durante más de 25 años, hizo gozar a Barriobero de
gran popularidad entre los anarcosindicalistas y del aprecio de figuras
destacadas del movimiento libertario[35].
Al
igual que durante la Restauración, bajo la Segunda República Barriobero
complementó la acción en los tribunales con la parlamentaria y propagandística,
centrando estas últimas en el objetivo de lograr el respeto a la libertad de
asociación y de propaganda del movimiento libertario y el cese de la represión
gubernamental ejercida sobre el mismo.
La
reivindicación de los derechos societarios del proletariado anarquista conservó
vigencia durante el primer bienio de la Segunda República debido a la política
laboral y de orden público puesta en marcha por los sucesivos Gobiernos. En lo
que respecta al orden público, el Gobierno de conjunción republicano
socialista se comportó desde el principio de forma poco tolerante hacia las
perturbaciones sociales, mostrándose contundente a la hora de reprimir los
conflictos planteados por la CNT, pacíficos o violentos, y se dotó de amplios
poderes de excepción, de entre los que destacó la Ley de Defensa de la República,
que le permitió suspender publicaciones, clausurar sindicatos y detener a
militantes libertarios por cauce gubernativo, al margen del sistema judicial. Y
desde el Ministerio de Trabajo, que permaneció casi en exclusiva en manos de
Largo Caballero, Presidente de la Unión General de Trabajadores, se llevó a
cabo una política de desarrollo del corporativismo obrero destinada a
fortalecer a la UGT en detrimento de la CNT, que, reacia a integrarse en los órganos
de mediación, quedaba marginada en las negociaciones laborales. Tales medidas
suscitaron el rechazo de los anarcosindicalistas y les llevaron a una dinámica
de radicalización en su enfrentamiento con el poder, de la que la estructura de
la CNT salió muy debilitada y en el curso de la cual acabaron en presidio
muchos de sus afiliados[36].
Ante
esta situación Barriobero consagraró la mayor parte de sus intervenciones en
el Congreso durante la Segunda República a garantizar los derechos y
libertades, de los ciudadanos en general, y de los sindicalistas libertarios en
particular[37].
De entre éstas destacan su oposición a la Ley de Defensa de la República,
haciendo hincapié en que dejaba sin efecto los derechos y libertades
consignados en la Constitución, "como en los tiempos de la Dictadura"[38],
y la denuncia de todos los casos en los que la represión de conflictos sociales
resultó notoriamente desproporcionada y violenta: los sucesos del Parque de María
Luisa en Sevilla, respecto a los que afirmó que se había aplicado la ley de
fugas[39], los sucesos de Arnedo,
que adució como síntoma de un estado de "anormalidad completa en el
ejercicio de la función de la autoridad”[40],
las deportaciones de los detenidos tras la insurrección libertaria de Suria y Fígols,
que denunciará como contrarias a la Constitución, pidiendo varias veces su
cese[41],
y, sobre todo, Casas Viejas, sucesos por los que pedirá la dimisión del
Gobierno para depurar sus responsabilidades políticas, derivadas tanto por ser
causante de la insurrección, al perseguir a los anarcosindicalistas, como por
haber incurrido en negligencia respecto a las extralimitaciones cometidas por
las autoridades[42].
El
carácter central de la reivindicación de los derechos y libertades vulnerados
por la práctica gubernamental se evidenció a la hora de negociar la entrada en
el Gabinete Azaña de la minoría federal, coyuntura en la que Barriobero
propuso, además de la derogación de la Ley de Defensa de la República y la
promulgación de una amplia amnistía, puntos que contaron con una apoyo unánime
entre sus compañeros, varias condiciones más, entre las cuáles se
encontraban: "trato de igualdad a las organizaciones obreras",
postulando un republicano para ocupar la cartera de Trabajo, "desaparición
de las restantes leyes de excepción" y "abolición del fuero militar,
prisiones gubernativas y persecuciones por delitos de opinión"[43].
Durante
el bienio radical-cedista, en el que la represión sobre el movimiento obrero
resultó más fuerte y generalizada, Barriobero, excluido de su escaño, mantuvo
la defensa de las garantías para el asociacionismo proletario como punto
central del programa del PRDF[44],
e impulsó la formación del Comité Nacional Pro Amnistía, creado en mayo de
1935, en cuyo equipo fundacional coincidió con su antiguo correligionario José
Franchy Roca[45].
Al
inicio de la Guerra Civil, Barriobero fue designado por la CNT para dirigir la
Oficina Jurídica de la Audiencia de Barcelona, cargo que ocupó hasta que la
Generalidad disolvió este organismo en noviembre de 1936. A finales de dicho
mes el cenetista Juan García Oliver, Ministro de Justicia, le escogió a su vez
para desempeñar la Fiscalía General de la República, nombramiento que quedó
anulado por imposición del Presidente Azaña[46].
Detenido
en septiembre de 1937 por el Gobierno de la República, acusado del robo y evasión
de 8 millones de pesetas durante la administración de la Oficina Jurídica,
delito del que le declaró finalmente absuelto el Tribunal Supremo en noviembre
de 1938, pasó encarcelado el resto de la guerra, los últimos meses, enfermo de
gravedad, bajo custodia en un hospital[47].
Tras la rendición de Barcelona, el 7 de febrero de 1939, fue sometido a Consejo
de Guerra sumarísimo y fusilado.
Este
repaso no puede concluir sin mencionar otras dos facetas de la actividad pública
de Barriobero, la de infatigable propagandista anticlerical y la de literato.
Respecto a la primera, cabe reseñar su participación en el Congreso de
Librepensadores, celebrado en Madrid en noviembre de 1903[48],
su papel como fundador de la Liga Anticlerical Española, que impulsó, a
finales de 1911, como director del semanario La
Palabra Libre, y, en los inicios de la Segunda República, la ya comentada
pertenencia a los grupos Fray Lazo y
la IRA, y sus discursos, como diputado, en el debate constitucional acerca de la
“cuestión religiosa” [49]. En cuanto a la segunda, Barriobero fue un prolífico
creador literario, ligado a los círculos de la bohemia madrileña, dedicándose
también a la edición a partir de los años 30; según
propia estimación, en 1931 llevaba publicados 160 libros, "entre chicos y
grandes"[50]. Su actividad como
escritor y editor constituyó extensión de las políticas, dando a la imprenta
libros de contenido anticlerical[51],
y colaborando como autor en colecciones obreras, como la ya mencionada La Novela
Proletaria, o La Novela Roja, de más clara orientación libertaria, editada
entre mediados de 1922 y finales de 1923, en la que dominaron temáticamente
"los distintos aspectos de la cruenta represión gubernativo-patronal”[52].
Por
último, hay que apuntar la pertenencia de Barriobero al Gran Oriente Español,
desde principos de siglo hasta la Dictadura de Primo de Rivera, obediencia masónica
en la que llegó a ocupar los cargos de Vice Gran Maestre y Gran Maestre
interino. Constituye esta adscripción una expresión más de sus convicciones
democráticas y librepensadoras, en tanto él mismo, años después, definió la
masonería como entidad impulsora de la libertad y la democracia, guiada por los
principios de la tolerancia y la razón, y por tanto opuesta a la opresión política
representada por los regímenes autoritarios y a la opresión ideológica
representada por la Iglesia[53].
4. El pensamiento político de Eduardo Barriobero y Herrán
Como dirigente del PRDF durante la Segunda República, Eduardo Barriobero se caracterizó por acentuar el contenido social del programa del partido y por buscar el apoyo electoral de los anarcosindicalistas. Tal postura, y la división que provocó en el seno del federalismo, constituyen la base de la tesis doctoral que dedicó a esta cuestión Agustín Millares Cantero[54].
Este autor hace hincapié en el sesgo filocenetista que Barriobero imprimió al PRDF, bien profundizando en aquellos aspectos tradicionales del federalismo que ofrecían analogías con las aspiraciones anarquistas, como la amplia autonomía municipal y el radicalismo en la secularización de la sociedad, bien incorporando otras medidas socializantes susceptibles de atraer el interés libertario, como las nacionalizaciones de industrias estratégicas y las expropiaciones de latifundios, en ambos casos para poner la gestión y explotación en manos de los sindicatos correspondientes[55]. Millares Cantero sostiene que con esta línea obrerista Barriobero intentó “proletarizar el republicanismo” y convertir al PRDF en un partido obrero “expresión política del anarcosindicalismo”, e interpreta tal transformación como una estrategia electoral, un giro demagógico para atraer el voto cenetista[56].
Respecto a esta argumentación, debemos hacer notar en primer lugar que, como el propio Millares Cantero reconoce, las modificaciones programáticas que auspició Barriobero para dar cabida a las reivindicaciones obreras no resultaban extrañas al federalismo, que se había caracterizado desde sus inicios por propugnar un programa social avanzado y arrogarse el papel de representante de los intereses de los trabajadores. La pugna entre tendencias más moderadas o más obreristas en el seno del Partido Republicano Federal se había producido desde principios del siglo XX, resultando sintomático que la única adición al Programa de 1894 aprobada en este intervalo se produjera, en 1919, para otorgar a los Sindicatos representación en los órganos administrativos, como mecanismo de conciliación entre las distintas clases sociales, lo que se denominó “federalismo integral”[57]. De hecho, incluso la tendencia franchysta, presuntamente más moderada, mantuvo su ingrediente obrerista, aunque decantara sus preferencias hacia el socialismo, que dirimía sus luchas por cauces legales[58].
Las siguientes líneas pretenden demostrar que la apelación de Barriobero al voto cenetista no se basó en una presunta promesa de implantar el comunismo libertario desde el poder, sostenida por los aspectos obreristas de su programa, sino apelando al desarrollo, bajo el régimen burgués, de aquellos principios republicanos compartidos ideológicamente por una parte significativa del anarcosindicalismo.
Dentro del pensamiento político de Barriobero, el elemento fundamental, que le permite integrar su proyecto político republicano con el libertario, lo constituye la fe en el progreso, expresado en los mismos términos que acabamos de comentar más arriba: como un proceso de evolución histórica hacia formas de organización social cada vez más perfectas[59]. Sobre esta base descansa su concepción del anarquismo y de la República como sistemas políticos complementarios. Para Barriobero el anarquismo representa la mejor ordenación de la sociedad, un ideal hacia el que avanza la historia, pero cuya aplicación todavía no resulta posible, por no existir todavía las condiciones para ello. Y, dentro de este esquema, Barriobero atribuye a la República el carácter de etapa necesaria en el progreso de la humanidad hacia la redención total, un sistema político muy desarrollado que resulta preciso agotar antes de que se pueda producir la llegada de la Acracia. Esta gradación, que coloca a la República como etapa que prepara el camino de la Anarquía, destinada a sucederle en el tiempo, la encontramos ya en el folleto Lo que debe saber todo buen republicano, de 1903:
El concepto de la igualdad dentro de la República no determina una nivelación social efectiva y absoluta a la que sólo puede llegarse destruyendo la propiedad, la jerarquía y el Poder, reformando las condiciones esenciales de la humanidad actual y curándola además de esa anemia que le hace arrastrarse vacilante sobre las muletas de la Ley y el Estado: esta es la igualdad anárquica; la igualdad republicana, más asequible y próxima, garantiza la destrucción de privilegios y la igual aplicación de la ley (...).
La imaginación de los que confían sus reivindicaciones a una política democrática y a un gobierno honrado no debe embriagarse con las ideales concepciones de la igualdad anárquica, que si bien es encantadora en su forma externa, lleva en su fondo gravísimos problemas cuya solución no compete a la humanidad actual, sino a otras humanidades venideras, que serán, por tanto, más experimentadas y más inteligentes[60].
Dejó plasmado el mismo principio al consignar los objetivos políticos de la nueva andadura de Germinal, iniciada bajo su dirección:
Somos
republicanos "germinalistas". Germinal se detendrá en la República tanto tiempo como sea preciso
para preparar esas organizaciones futuras que según Spencer han de envolver
entre sus resplandores a todas las conocidas hasta la fecha[61].
Seguros podemos estar de que si el 29 de Septiembre se implanta la República, República tendremos hoy robusta, fuerte, (...) que verán nuestros hijos o nietos quizá establecida como camino para llegar a la realización de teorías que hoy solo vislumbramos como ideales filosóficos[62].
La complementariedad entre la República y el advenimiento de la sociedad anárquica fue mantenida en los términos anteriores por Barriobero durante la Segunda República:
(...)
La República nuestra sembrará de flores el camino que ha de llevar a esas
grandes concepciones especulativas que no están todavía cuajadas en los
estratos y yacimientos de la política y de la filosofía[63].
Nuestra
República (...) no será una República sindicalista ni comunista, como dicen
los detractores, sino federal de la más amplia base; respetará como cosa
sagrada los deseos de los trabajadores, sus Sindicatos y sus propagandas, y
dejará franco el paso en su día a cualquier forma de organización sindical,
societaria o económica que haya perfeccionado el progreso[64].
Yo veo venir, en un horizonte próximo, una revolución social y económica que transformará el mundo, que eliminará para siempre a la clase capitalista. Pero de esa revolución nosotros no somos los técnicos; la harán los hombres de acción, los que profesan el credo socialista, el comunista, el anarquista, todos los que se llaman credos libertadores. (...) Hay que delimitar los campos. Nosotros no engañamos a nadie (...)[65].
Como hemos podido ver, el supuesto de que todavía no se daban las condiciones para que se llegara a implantar la sociedad libertaria fue la piedra angular en la que se hacía descansar la necesidad insoslayable de un periodo de transición previo, la República. Por lo que se refiere al comunismo libertario en particular, a juicio de Barriobero sólo era todavía una idea confusa, indeterminada programáticamente, una forma de "mitomanía", o sea, una más de las "construcciones imaginativas de imposible materialización" que sitúa en el origen de algunos delitos políticos (sedición y rebelión, principalmente)[66].
4.2. LA EDUCACIÓN COMO MEDIO DE AVANCE GRADUAL HACIA LA SOCIEDAD LIBERTARIA
Para
Barriobero los medios que harían posible el advenimiento final de la revolución
social consistían básicamente en la educación y la propaganda, confianza en
el poder emancipador de la cultura que constituía desde la segunda mitad del
siglo XIX, como hemos visto anteriormente, otro de los principios ideológicos
compartidos por republicanos y anarquistas.
Encontramos
la educación como medio de acción anarquista y como ineludible instrumento de
transformación de las conciencias, contrapuesta a los procedimientos
terroristas, en el folleto D. José Nakens
(1906):
Los
anarquistas, al formular su doctrina, no han establecido ningún inciso que
autorice ni apruebe el procedimiento terrorista o catastrófico; en sus
Congresos internacionales votaron siempre contra el crimen político, y para la
realización de su ideal proponen dos procedimientos; uno pacífico: la educación
de la Humanidad hasta conseguir que se atrofien en ella los órganos que ejercen
la función del egoísmo, rémora de la solidaridad que es el cimiento de la
vida anárquica; otro revolucionario: la huelga general con la consiguiente
apropiación de los instrumentos de trabajo[67].
Este
folleto estaba dedicado a defender el anarquismo como doctrina política
respetable, desvinculando ante la opinión pública al movimiento libertario,
básicamente altruista, del terrorismo ejercido en su nombre por una minoría
degenerada: "mi aspiración de que entre gobernantes y gobernados limpiemos
para siempre una doctrina honrada de las manchas que sobre ella quieren derramar
criminales"[68].
Precisamente
la condena de los métodos terroristas, achacados a degenerados sociales o
delincuentes que no comprenden el verdadero ideal anarquista, esencialmente
altruista, es el objetivo central del libro de André Lorulot Entre
los lobos, que Barriobero tradujo del francés y publicó,
significativamente, en 1923, cuando todavía se encontraba vigente el
pistolerismo en Barcelona[69].
Durante la Segunda República Barriobero redundó en el papel fundamental de la educación en el progreso hacia la revolución social de forma pacífica, rechazando la violencia[70] y descartando la posibilidad de éxito de los métodos insurreccionales, tanto por la capacidad de defensa ante tales ataques del moderno "Estado-gendarme"[71] como por la falta de apoyos entre el proletariado (al cual primero había que concienciar, a través de la necesaria difusión ideológica):
Destruir la civilización actual, fundada sobre cimientos de democracia -falseada cuando el Poder cae en manos de arrivistas y aventureros- no está al alcance de los explosivos. Tienen mayor fuerza rompedora las ideas, y las del comunismo libertario sólo han podido convencer hasta hoy una respetable minoría.
En cambio, la democracia administrada por hombres leales, es camino seguro y tranquilo, absolutamente libre de riesgos, para llegar a convertir los ensueños en realidades.
(...)
Otro camino no hay, porque el Estado-gendarme (...) siempre podrá fabricar y
lanzar más bombas que entre todas las organizaciones proletarias (...)[72].
En
España no han llegado a los campos las propagandas societarias y se está
viviendo a costa de un fantasma, ya que en una selección de societarios
honrados de todos los colores daría una cantidad equivalente a cuatro millones
de hombres, y frente a ellos están veinte millones dispuestos a defender el régimen
capitalista, y en mano de estos veinte millones se encuentra la Gaceta,
(...) y se encuentra la Aviación, (...) está el Ejército y están todos los
resortes del Poder; es decir, que el tipo de Estado moderno, el Estado gendarme,
está armado hasta los dientes contra la invasión societaria, y hace falta,
para vencer el poder del Estado, una situación intermedia que nacionalice los
Bancos y abra paso a las corrientes revolucionarias, a fin de que esto se
produzca sin violencia para nadie. Este puesto lo ocupamos nosotros[73].
Nosotros
queremos abrir el camino a los trabajadores desarmando al capital para que
avance la revolución. El Estado tiene fusiles, cañones y ametralladoras, y si
los trabajadores se lanzan a una revolución serían las víctimas. Nosotros
queremos desmilitarizar el Estado para que la revolución necesaria llegue a ser
un hecho. Todo esto (...) ha de ser obra de la enseñanza, que es la base
principal[74].
Creemos que el pueblo sensato y consciente, (...) debe acercarse a nosotros y cobijar sus Sindicatos de trabajo a la sombra protectora de nuestra bandera, la que no le impide soñar, ni elevarse, ni luchar por la emancipación completa, ni conquistar el Estado para diluirlo en la sociedad y substituir sus elementos de coacción por otros de razón y de armonía.
Pero a todo esto se puede y se debe llegar por la propaganda, por el convencimiento, por el concierto del mayor número de voluntades y no por la fuerza, que siempre será inferior a la de quien vive sin otra aspiración que la de ser fuerte[75].
Debe hacerse notar que los anteriores ejemplos, integrados en un discurso de transición a la sociedad libertaria gradual y no violenta, básicamente consensuada, las referencias a la desmilitarización del Estado-gendarme no aludían a un desmantelamiento de la capacidad defensiva del Estado como paso previo al triunfo de la insurrección, sino a la desarticulación de su sistema represivo, que impedía a los anarquistas fortalecer sus organizaciones y ejercer la propaganda, aspecto que abordaremos en el siguiente apartado.
4.3. LA REPÚBLICA COMO RÉGIMEN QUE GARANTIZA LA ACCIÓN DE LAS SOCIEDADES
OBRERAS
El respeto a la libertad de
asociación y de propaganda y el cese de las persecuciones discriminatorias y
represivas hacia el movimiento libertario fue esgrimido por Barriobero como el
principal objetivo común entre los republicanos federales y los anarquistas
durante la Segunda República. Como hemos podido comprobar al repasar su
trayectoria biográfica, la defensa de estos principios, por los que Barriobero
llevaba abogando desde los inicios de su vida pública en el Parlamento, en los
tribunales y como propagandista, continuó ocupando un lugar central en su
actividad pública durante la Segunda República.
En
particular, Barriobero articuló su discurso de oposición al Gobierno de
coalición republicano socialista en torno al tema del déficit democrático.
Este discurso partía de la premisa de que la implantación de la República había
sido sólo aparente, persistiendo en lo esencial el sistema monárquico, o sea
autoritario, anterior. Tras encumbrarse, los nuevos dirigentes habían
traicionado los anhelos del pueblo, incluidos los de los "apolíticos",
quienes también habían prestado su concurso a la caída de la Dictadura, y a
los que ahora se reprimía, pretendiendo imponer el predominio de la UGT para
satisfacer a los socialistas, circunstancia que planteaba "una dolorosísima
guerra civil entre dos sectores de la opinión trabajadora". Para llevar a
cabo una verdadera transformación democrática era necesaria la llegada al
poder de "un Gobierno homogéneamente republicano", no sometido a los
intereses de los socialistas, y el único capaz de intervenir de forma
conciliadora en los conflictos sociales[76].
Un buen ejemplo de este discurso lo encontramos en el debate acerca de los sucesos de Casas Viejas, en el que vinculó explícitamente la necesidad de democratizar la República y "gobernar en republicano" a la de integrar en el régimen a la CNT:
Este movimiento se imputa, casi con unanimidad, a los que representan un sector obrero que no está incorporado al partido socialista ni a la Unión General de Trabajadores; se imputa a la Confederación Nacional de Trabajo y a la Federación Anarquista Ibérica, y esto es precisamente lo que hay que señalar: quién es o quién puede ser, por lo menos circunstancialmente, el adversario del orden republicano, no de la República, porque tengo motivos para suponer, yo he recibido muchas veces sus confesiones íntimas, que enemigos de la República no son, materia disponible a ayudar a una restauración, tampoco; enemigos del orden actual, sí lo son. Es preciso estudiar por qué lo son y cuál es el valor que esto tiene. En primer lugar, ellos están en esta postura porque se les ha tratado exactamente igual que los trataba la monarquía; se les clausuran por cualquier pretexto sus Sindicatos, como si no hubiera Constitución; se les detiene en masa, se inventan reuniones clandestinas, se hace todo lo que se hacía con aquella nefasta manera de gobernar de los antecesores nuestros en el orden monárquico; y si viven sin garantías, y si viven perseguidos, y si no tienen derechos de ciudadanía, y si no se sienten libres dentro de la libertad republicana, tienen que vivir alentados por un espíritu de protesta que en un momento de arrebato tiene que llevarles a realizar estas perturbaciones del orden. (...) Este sentirse perseguidos, este sentirse ciudadanos amputados a la vida social, tiene que producir todas estas cosas y tiene que estallar, naturalmente, en bombas y en perturbaciones de orden social (...).
Se han hecho leyes que ellos han creído que iban contra sus organizaciones y en vez de darles una explicación se les ha querido coaccionar y someterles a la fuerza. (...)
(...) Vais a curar esto con leyes de represión, con leyes de excepción, y es un camino completamente equivocado. (...) No es este el procedimiento; sabéis que estos no son, repito, adversarios de la República, sino anhelantes de justicia, de que la Constitución sea verdad, de que existan los derechos individuales, de que tengan el mismo derecho a la vida las entidades de todos los colores (...)[77].
La
"republicanización de la república" y la defensa de las libertades
en la que se inserta fueron también defendidos por Barriobero fuera del
Parlamento, en procesos por delitos políticos y sociales, mítines,
colaboraciones periodísticas y libros[78],
y constituyeron presupuestos asumidos programáticamente por las plataformas políticas
de extrema izquierda en que participó el PRDF durante el bienio republicano, la
IRA y la Alianza de Izquierdas[79].
Es de destacar que en lo que respecta a la salvaguarda de las libertades y
derechos individuales y la censura de los mecanismos de represión desplegados
por el Estado todos los federales se mostraron acordes, constituyendo tales
principios un elemento básico del ideario federal[80].
4.4.
LA REPÚBLICA COMO OBJETIVO COMPARTIDO POR LOS LIBERTARIOS: LA OFERTA
BARRIOBERISTA AL ANARCOSINDICALISMO
Como
hemos pretendido demostrar en el anterior apartado, en el pensamiento de
Barriobero la principal oferta hecha al movimiento libertario estribaba en la
puesta en vigor de una democracia auténtica, aunque todavía burguesa, y un
estado de derecho, una "República republicana", en la que los
anarcosindicalistas pudieran desarrollar sin trabas sus actividades sindicales.
Los contenidos obreristas del programa del PRDF, acordes con la tradición social del partido, nunca llegaron a constituir un proyecto de implantación del comunismo libertario "desde arriba". De hecho, Barriobero no dudaba en negar las etiquetas de "anarquista" que le atribuían, ni en declarar que al llegar al Gobierno su partido no realizaría la revolución social, sino que se limitaría a profundizar en la democracia republicana, estableciendo una "República federal de amplia base", pero todavía burguesa:
(...) En cuanto a mi posición política, soy republicano y republicano federal y (...) la forma de Gobierno nuestro todavía es burguesa[81].
Tengo por seguro que la República será nuestra forma de gobierno durante una etapa larga, hasta que los partidos o agrupaciones de médula económica hagan su revolución social.
(...) Algún mastodonte (...) eructa en sus oídos [los del Gobierno] que somos anarcosindicalistas y comunistoides, como si no tuviésemos un programa de gobierno perfectamente practicable y acogido con entusiasmo por el sector más amplio de la opinión española y una fe republicana probada en treinta años de constante batallar[82].
Es cierto que el partido, en lo que va de República, ha tratado de acercarse al pueblo, y singularmente al pueblo proletario, como en los tiempos de su glorioso fundador; pero ha tenido el exquisito cuidado de no solidarizarse con ninguna de las tendencias exclusivamente societarias. Somos esencialmente políticos, y estamos seguros de que una buena y honrada política federal puede garantizar al pueblo la satisfacción de sus legítimas aspiraciones (...).
Aspiramos a ser, porque a ello nos da derecho nuestra doctrina, un partido popular, pero político, que un día conquiste la República para acercarla al pueblo[83].
El
PRDF no era, ni pretendía ser, el brazo político para la implantación de una
sociedad libertaria desde el Estado.
La
defensa de las libertades garantizadas por la democracia burguesa constituyó,
efectivamente, el punto de coincidencia del barrioberismo con la corriente
moderada del anarcosindicalismo, desde unos principios similares a los aducidos
por el dirigente federal. La libertad de propaganda y actuación para sus
sindicatos había sido condición de la CNT a la hora de colaborar en las
conspiraciones contra la Dictadura, y también el motivo de que una parte
considerable de libertarios participara en las elecciones del 12 de abril. El
restablecimiento de dichas garantías con la República hizo que ésta fuera
celebrada casi unánimemente, actitud que posibilitó en el Congreso de junio de
1931 el triunfo (aunque con críticas de los anarquistas más radicales) del
dictamen "Posición de la CNT frente las Cortes Constituyentes",
que consistía en un
programa de reivindicaciones mínimas bajo las cuáles se estimaba que el
sindicato podría iniciar "un periodo constructivo". Por último, las
posibilidades de organización y difusión ideológica existentes bajo un Estado
de derecho constituyeron la base sobre la que acabó cimentándose el
"treintismo", la corriente moderada (luego escisión) del
anarcosindicalismo que defendía la aceptación temporal de la democracia
republicana hasta que la CNT estuviera en condiciones, de fuerza y preparación,
para sustituir el capitalismo por la sociedad libertaria, presupuestos que
implicaban, por tanto, el reconocimiento de que la revolución social todavía
no era posible[84].
Esta
coincidencia ideológica explica el apoyo electoral prestado por los
anarcosindicalistas a las candidaturas del PRDF[85],
la militancia de algunos de ellos en las organizaciones del partido[86],
y, lo que es más revelador, el hecho de que la expresión política del
treintismo, el Partido Sindicalista de Ángel Pestaña, acabara suscribiendo un
pacto de acción conjunta con el Partido Republicano Democrático Federal[87].
5.
CONCLUSIONES
El
pensamiento del dirigente federal Eduardo Barriobero y Herrán acerca de las
relaciones entre República y Anarquía entroncó con aquellos principios ideológicos
comunes a republicanismo y movimiento libertario desde finales del siglo XIX:
una concepción teleológica de la historia, en la que las organizaciones
sociales republicana y libertaria estaban destinadas a sucederse, la confianza
en la eduación y la cultura como instrumento emancipador y, unido con el
anterior, la defensa de los derechos de asociación y propaganda de las
organizaciones obreras.
Su larga trayectoria pública como político y abogado constituyó desde principios de siglo XX un exponente de la persistencia de los vínculos entre republicanismo y anarcosindicalismo, movimiento en el que llegó a militar, y dentro de cuyas filas gozó de gran prestigio y aprecio. No obstante, fue durante la Segunda República, cuando Barriobero estuvo colocado al frente del PRDF, el momento en que se evidenció de una manera más clara la vigencia de dichos vínculos. Porque el marco de complementariedad entre República y Anarquía, en el que situó el respeto a las libertades democráticas burguesas en posición central, suscitó el apoyo de múltiples partidarios en el seno del federalismo, los llamados barrioberistas, convencidos de que los sindicatos consituían una herramienta de progreso social y de justicia, y también atrajo a la parte moderada del anarcosindicalismo, el sector treintista, convencida de la necesidad de un periodo de preparación del proletariado previo a la revolución.
El estudio del pensamiento político de Barriobero permite, de este modo, comprender mejor las coordenadas ideológicas en que se desarrolló la Segunda República, y el fundamento de las ambiguas, aunque constantes, relaciones entre republicanismo y movimiento libertario durante el primer tercio del siglo XX, un factor imprescindible para comprender la intervención de los anarquistas en las conspiraciones contra la Dictadura de Primo de Rivera, el apoyo inicial al régimen republicano por la mayoría de los anarcosindicalistas y la división interna de la CNT tras la proclamación de éste.
[1] POMÉS, J., “Sindicalismo rural republicano en la España de la Restauración”, en DUARTE, A., y GABRIEL, P. (Eds.), El republicanismo español, Ayer, Nº39, 2000, pp. 103-133, y GUTIÉRREZ MOLINA, J. L., “El abogado Barriobero y la defensa de anarcosindicalistas. Relaciones entre anarquismo y republicanismo”, en BRAVO VEGA, J. (Ed.), Actas del Congreso Internacional “Eduardo Barriobero y Herrán (1875-1939): Sociedad y cultura radical. 1932: Los sucesos de Arnedo”, Universidad de La Rioja, 2002, pp. 135-150. En ambos trabajos se suministra abundante bibliografía. Más ejemplos, relativos a los inicios del siglo XX, en MILLARES CANTERO, A., Barriobero contra Franchy. Los federales de Pi y Margall en la Segunda República española, tesis doctoral, UNED, 1994, pp. 83-84.
[2] ÁLVAREZ JUNCO, J., La ideología política del anarquismo español (1868-1910), Madrid, Siglo Veintiuno, 1976, pp. 65-78, 93-114, 204-220 y 515-546. Para la constancia de estos principios como elementos fundamentales dentro de la cultura política republicana en España durante el primer tercio del siglo XX, SUÁREZ CORTINA, M., "La quiebra del republicanismo histórico, 1898-1931", en Nigel TOWNSON (Ed.), El republicanismo en España (1830-1977), Madrid, Alianza, 1994, pp. 139-163, en particular las pp. 139-141.
[3] ÁLVAREZ JUNCO, J., La ideología..., pp. 326-340.
[4] ÁLVAREZ JUNCO, J., El Emperador del Paralelo. Lerroux y la demagogia populista, Madrid, Alianza, 1990, ÁLVAREZ JUNCO, J., "Un anarquista español a comienzos del siglo XX: Pedro Vallina en París", en Historia Social, Valencia, Nº13, 1992, pp. 23-37, y ÁLVAREZ JUNCO, J., "«Los amantes de la libertad»: la cultura republicana española a principios de siglo XX", en TOWNSON, N. (Ed.), El republicanismo en España (1830-1977), Madrid, Alianza, 1994, pp. 265-292; DUARTE, A., y GABRIEL, P., “¿Una sola cultura política republicana ochocentista en España?”, en DUARTE, A., y GABRIEL (Eds.), P., El republicanismo español, Ayer, Nº39, 2000 pp. 11-34; REIG, R., “El republicanimos popular”, pp. 83-102, en DUARTE, A., y GABRIEL, P. (Eds.), El republicanismo español, Ayer, Nº39, 2000
[5] DUARTE, A., "La esperanza republicana", en CRUZ, R., y PÉREZ LEDESMA, M. (Eds.), Cultura y movilización en la España contemporánea, Madrid, Alianza, 1997, pp. 166-199.
[6] El estudio biográfico más extenso y completo se encuentra en la tesis doctoral MILLARES CANTERO, A., Barriobero contra Franchy. Los federales de Pi y Margall en la Segunda República española, tanto para el periodo de la Segunda República y la Guerra Civil como para la etapa anterior, abordada en el apartado “Eduardo Barriobero y Herrán, vida y obra de un republicano de agitación hasta el 14 de abril de 1931”, pp. 251-289. Una semblanza más breve, aunque exhaustiva en lo que se refiere al inventario de la producción literaria, en BRAVO VEGA, J., Eduardo Barriobero y Herrán (1875-1939). Una nota sobre su vida y escritos, Madrid, Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo, 2002. El resumen que sigue a continuación sólo viene a complementar en algunos aspectos ambos trabajos; no obstante, se ha preferido mantener el aparato crítico en todos los casos, debido a su frecuente omisión en las obras arriba citadas.
[7] Sus primeras intervenciones en la prensa riojana, a finales del siglo XIX, tratando sobre "arte, política, literatura y teatro", son recordadas por quien entonces fuera uno de sus compañeros, el republicano Sabino Ruiz; RUIZ, S., "Barriobero" Rioja Ilustrada, Logroño, 14-XII-1908. De esta etapa data la obra poética BARRIOBERO Y HERRÁN, E., "Pavesas", El Diluvio, Logroño, 12-IX-1897. Para la filiación republicana y regeneracionista de El Diluvio, MARTÍNEZ LATRE, M. P. (Ed.), El Diluvio. Semanario festivo ilustrado (1897-1898), edición facsímil, Logroño, IER, 1999, pp. 36-38. Acerca del resurgir en La Rioja de la prensa de matiz político, republicana y liberal en particular, durante las dos últimas décadas del siglo XIX, op. cit., pp. 39-43, y DELGADO IDARRETA, J. M., "La prensa política del siglo XIX en La Rioja", Revista de Extremadura, Nº10, 1993, pp. 65-70.
[8] A finales de 1897 Eduardo Barriobero colaboraba en el diario de Lerroux, El Progreso, y en la dirección de Germinal; véanse, respectivamente, ÁLVAREZ JUNCO, J., "Los amantes...”, pp. 268-269, y THIÓN SORIANO-MOLLÁ, D., Ernesto Bark: un propagandista de la Modernidad. 1858-1924, Alicante, Instituto de Cultura "Juan Gil Albert", 1998, p. 48.
[9] Las colaboraciones en la prensa riojana, recopiladas junto al resto de obras de Barriobero, en MARTÍNEZ LATRE, M. P.(Dir.), Diccionario biobibliográfico de autores riojanos, A-B, Logroño, IER, 1993, pp. 127-139, donde también se recogen los artículos de crítica (elogiosos) dedicados a Barriobero por parte de los periodistas de Rioja Ilustrada, una de las publicaciones en las que colaboró. Del cariño a su tierra natal dan cuenta la mayoría de dichas colaboraciones, en las que Barriobero hizo elogio del genio de La Rioja y de sus personajes célebres. Para los vínculos políticos, en particular con el Círculo Federal de Logroño y los republicanos históricos que formaron el Partido Radical Autónomo, así como para la presentación por parte de Barriobero, en 1931 y 1933, de sendas candidaturas a diputado a Cortes por la circunscripción riojana, ambas derrotadas, véase BERMEJO MARTÍN, F., La II República en Logroño: elecciones y contexto político, Logroño, IER, 1984, pp. 139, 142-145, 163-167, 224-225, 277-278, 282, 287, 308, 312, 315, 318, 345-346 y 446-447.
[10] THIÓN SORIANO-MOLLÁ, D., Ernesto..., pp. 48-49, donde se afirma que en esta agrupación Barriobero contactó con el anarquista Pedro Vallina, y MACEÍN, F., Ernesto Bark, Madrid, Biblioteca Germinal, 1904, pp. 18-19.
[11] Acerca de las teorías políticas de Ernesto Bark, THIÓN SORIANO-MOLLÁ, D., Ernesto..., especialmente pp. 131-152, y MACEÍN, F., Ernesto...
[12] BARRIOBERO Y HERRÁN, E., Lo que debe saber todo buen republicano, Madrid, Graphos, 1903. Para el apoyo prestado a la Unión Republicana por una fracción de los federales, MILLARES CANTERO, A., "El federalismo español a la muerte de Pi y Margall (1901-1904)", Vegueta, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Nº2, 1995-1996, pp. 113-129.
[13] Barriobero ocupó la dirección del semanario entre los números 1 (2-IX-1903) y 22 (7-XI-1903), notificándose su retirada de la misma en "La dirección de Germinal", Germinal, 8-XI-1903. Esta nueva época de la cabecera germinalista contó al principio con la colaboración de Ernesto Bark, que acabo distanciándose de la publicación en desacuerdo con la orientación predominantemente federal de la misma, "D. Ernesto Bark", Germinal, 7-XI-1903, y THIÓN SORIANO, D., Ernesto..., p. 49. En el diario se insertaron con frecuencia textos anarquistas; significativamente, en primera página del primer número se incluyó un texto sobre la explotación de los obreros por la burguesía, con la firma de Kropotkin, "El honrado comercio", Germinal, 2-IX-1903.
[14] Para la vinculación de una fracción del federalismo al Partido Republicano Radical, tras su fundación en enero de 1909, MILLARES CANTERO, A., "Los federales y Lerroux (1906-1914)", Vegueta, Nº4, 1999, pp. 187-210. Esta postura fue defendida por La Bandera Federal, de Madrid, diario con el que colaboró Barriobero; op. cit., pp. 195-196. Barriobero formó parte así mismo de la redacción de El Radical desde su aparición, en marzo de 1910.
[15] REVUELTA SÁEZ, M. D., Partidos políticos en La Rioja (1902-1923). Elecciones de Diputados a Cortes bajo el Reinado Personal de Alfonso XII, IER, Logroño, 1988, pp. 255-257.
[16] MARSÁ BRAGADO, A., (Dir.), Libro de oro del Partido Republicano Radical, Madrid, Sucesores de Rivadeneyra, s.a. [1935], pp. 98 y 107.
[17] Archivo del Congreso, Serie General, Suplicatorios; Barriobero se hizo cargo de la dirección de El Parlamentario, sustituyendo a Luis Antón de Olmet, el 3-XII-1918 (datos del ejemplar de esta fecha, incluido en Leg. 456, Nº16), República, de Sevilla, comenzó a publicarse el 17-I-1919 (datos del ejemplar de esta fecha, Leg. 456, Nº30), de La Federación se conserva un ejemplar de 3-V-1919 (Leg. 456, Nº38) y de República, de Orense, otro de 11-IV-1920 (Leg. 464, Nº39).
[18] GONZÁLEZ CALLEJA, E., El máuser y el sufragio. Orden público, subversión y violencia política en la crisis de la Restauración, Madrid, CSIC, 1999, pp. 339-340, 396, 402, 454, 459-460, 473, 461 y 465-466, y ÁLVAREZ, R., Eleuterio Quintanilla, México DF, Editores Mexicanos Unidos, 1973, pp. 286-287, que aporta el dato de los contactos con la CNT en la preparación de la Sanjuanada. Este último extremo es confirmado en BARRIOBERO Y HERRÁN, E., "La salida del «Buenos Aires». Epílogo de un debate parlamentario", La Tierra, 12-II-1932. A Barriobero se le acusó de delatar la trama de este complot, aspecto que él siempre desmentiría con vehemencia; MILLARES CANTERO, A., Barriobero..., pp. 277-279.
[19] BUENACASA, M., El movimiento obrero español (1886-1926). Historia y crítica, Madrid, Júcar, 1977, pp. 223-228. Probablemente sea a esta conspiración a la que se refieren MILLARES CANTERO, A., Barriobero..., p. 279, y BRAVO VEGA, J., Eduardo..., pp. 33-34.
[20] Para el devenir de las organizaciones federales durante la Segunda República y la Guerra Civil, determinado por la división interna entre neointransigentes y neobenévolos, constituye una fuente imprescindible la ya citada tesis de MILLARES CANTERO, A., Barriobero... Existe publicación parcial de la misma, MILLARES CANTERO, A., Franchy Roca y los federales en el "bienio azañista", Las Palmas de Gran Canaria, Ediciones del Cabildo Insular de Gran Canaria, 1997, donde se aborda el contencioso federal durante el periodo de 1931 a 1933.
[21] Barriobero recibió un total de 61.691 votos, sumando las 5 circunscripciones por las que se presentó, Barcelona, Huelva, Logroño, Madrid y Oviedo; MILLARES CANTERO, A., Franchy Roca..., p. 98.
[22] Acerca de Fray Lazo, véanse SANTONJA, G., La insurrección literaria. La novela revolucionaria de quiosco (1905-1939), Madrid, Sial, 2000, pp. 180-184, y DE LA CUEVA MERINO, J., "El anticlericalismo en la Segunda República y la Guerra Civil", en LA PARRA LÓPEZ, E., y SUÁREZ CORTINA, M. (Eds.), El anticlericalismo español contemporáneo, Madrid, Biblioteca Nueva, 1998, pp. 211-301, aquí pp. 222-224. Acerca de La Tierra, diario dirigido por Salvador Cánovas Cervantes, y sus vinculaciones con el anarcosindicalismo, CASANOVA, J., De la calle al frente. El anarcosindicalismo en España (1931-1939), Barcelona, Crítica, 1997, pp. 106 y 114, y, sobre todo, FONTECHA PEDRAZA, A., "La Tierra (1930-1935)", en VVAA, Prensa obrera en Madrid, 1855-1936, Madrid, CAM y Revista Alfoz, 1987, pp. 369-380. Barriobero no sólo escribió con relativa frecuencia en La Tierra, sino que también aprovechó la inmunidad parlamentaria para prestarle apoyo frente a las denuncias gubernativas, responsabilizándose de varios artículos de fondo publicados en el diario entre mayo de 1931 y febrero de 1933; Archivo del Congreso de Diputados, Serie General, Suplicatorios, Leg. 541, Nº15, 48 y 53, Leg. 542, Nº20, 35, 37 y 44, y Leg. 596-3, Nº31. El análisis de un caso análogo, el amparo prestado de este modo a la prensa comunista por el diputado Cayetano Bolívar, del PCE, donde se muestra la trascendencia de semejante actuación, al evitar a los periódicos denunciados el pago de multas, las suspensiones y el procesamiento de sus periodistas, en CRUZ, R., "La prensa comunista madrileña durante la Segunda República", en VVAA, Prensa obrera..., pp. 353-368. Acerca de La Novela Proletaria, que se publicó entre abril de 1932 y principios de 1933, SANTONJA, G., op. cit., pp. 203-210; existe una edición reciente del relato de Barriobero publicado en esta colección: BARRIOBERO Y HERRÁN, E., "Las ánimas benditas", en Gonzalo SANTONJA (Ed.), La novela proletaria (1932-1933), Tomo I, Madrid, Ayuso, 1979, pp. 73-90.
[23] La colaboración con el Gobierno Azaña de los federales sólo duró de mediados de junio a principios de septiembre de 1933. MILLARES CANTERO, A., Franchy Roca..., pp. 437-486 y 541-562.
[24] JULIÁ, S., Manuel Azaña. Una biografía política, Madrid, Alianza, 1990, pp. 448-449, y AZAÑA, M., Diarios Completos. Monarquía, República, Guerra Civil, Barcelona, Crítica, 2000, pp. 1.033-1.034, donde el prócer traza un retrato despectivo y cruel del dirigente federal.
[25] La incidencia de los sucesos de Cullera en la ilegalización de la CNT, en BARRIO ALONSO, A., Anarquismo y anarcosindicalismo en Asturias (1890-1936), Madrid, Siglo Veintiuno, 1988, pp. 112-114. Las declaraciones de Barriobero acerca del riesgo corrido por su actuación como defensor durante los años del terrorismo barcelonés en Diario de Sesiones de Cortes [DSC], 26-IV-1932, p. 5.193. En este periodo se enmarca su defensa de García Oliver en el proceso por el tiroteo en el café Alhambra de Manresa, en el que resultaron heridos el secretario y el tesorero del Sindicato Libre; GARCÍA OLIVER, J., El eco de los pasos, Barcelona, Ruedo Ibérico, 1978, pp. 75-76 y 629-630.
[26] BARRIOBERO Y HERRÁN, E., El proceso de Cullera y la represión inquisitorial en España, Biblioteca del grupo anarquista "Los Iguales", Madrid, 1914, ..., publicado como parte de una campaña de opinión pública para solicitar la amnistía para los presos por delitos de opinión o por participación en huelgas, donde se incluye como apéndice a la obra una relación de los mismos, Defensa de Rafael Sancho Alegre en la causa que se le siguió por el delito de regicidio frustrado, Madrid, Juan Pueyo, 1913, Consulta e informe sobre el proceso Dato, Madrid, Juan Pueyo, 1923, y El proceso de Altos Hornos, Madrid, Juan Pueyo, 1923.
[27] La Liga Española para la Defensa de los Derechos del Hombre centró su actuación en los procesos por delitos político-sociales, incluyéndose entre sus campañas algunas relacionadas con los casos en los que intervino Barriobero, como la emprendida pidiendo amnistía para los presos por los sucesos de Cullera; FERRER BENIMELI, J.A., La masonería, Madrid, Alianza, 2001, pp. 147-149.
[28] DSC, 9-II-1915, pp. 4.263-4.269, 13-II-1915, p. 4.416, 1-VI-1918, pp. 1.346-1.354, discurso incluido en TORRALVA BECCI, E., Los sucesos de agosto en el Parlamento, Madrid, LIF, 1918, obra de protesta con prólogo de Luis Simarro, a la sazón presidente de la Liga Española para la Defensa de los Derechos Humanos, 28-XI-1918, pp. 3.372-3.375, 13-II-1919, pp. 4.094-4.095, 30-VII-1919, pp. 630-631 y 21-XI-1919, p. 1.292.
[29] Archivo del Congreso de Diputados, Serie General, Suplicatorios, Leg. 464, Nº41 y 78.
[30] La afiliación a la CNT es reconocida por Barriobero en MISTRAL, E., "Eduardo Barriobero nos cuenta unas cosas de gran interés", Solidaridad Obrera, 10-V-1931, y BARRIOBERO Y HERRÁN, E., Memorias de un tribunal revolucionario, Barcelona, Hacer, 1986, pp. 11-12.
[31] En MISTRAL, E., "Eduardo Barriobero...", se califica a Barriobero como "el abogado más popular y más querido de las organizaciones proletarias que siguen el apostolado de la CNT"; la cifra de procesos de la CNT atendidos a lo largo de su carrera, que también se ha tomado de esta entrevista, es una estimación del propio Barriobero.
[32] Entrevista a Barriobero incluida en "Los grupos acaudillados por Barriobero y Franchy Roca formarán un solo bloque federal", Heraldo de Madrid, 1-III-1933.
[33] PRADAS MARTÍNEZ, E. (Ed.), 8 de diciembre de 1933, insurrección anarquista en La Rioja, Logroño, Cuadernos Riojanos, 1983, 84-118 y 151-166, y KELSEY, G., Anarcosindicalismo y Estado en Aragón: 1930-1938, Fundación Salvador Seguí, Madrid, 1994, pp. 255-256.
[34] MAZÓN VERDEJO, E., (Coord.), Riojanos en Madrid. 601 biografías, Madrid, Centro Riojano de Madrid, 2001, p. 54, y MARTÍNEZ LATRE, M. P., Diccionario..., p. 127.
[35] Abundan los retratos elogiosos entre los principales hombres del movimiento libertario: BUENACASA, M., El movimiento..., p. 232; ALAIZ, F., "Barriobero, contertulio de Rabelais", en Tipos españoles, segunda parte, París, Umbral, 1965, pp. 137-144 (publicado originalmente en La Revista Blanca, Barcelona, 19-VII-1935); VALLINA, P., Mis memorias, pp. 371-372; TORYHO, J., No éramos tan malos, Madrid, G. del Toro, 1975, capítulo "Eduardo Barriobero y Herrán, «nada menos que todo un hombre»", pp. 199-257; y ÁLVAREZ, R., Eleuterio..., p. 59, donde se recogen las sentidas palabras de Eleuterio Quintanilla al enterarse de la ejecución de Barriobero en Barcelona.
[36] Para la política de orden público respecto al anarcosindicalismo, los principales episodios de conflicto y represión, así como los progresivos radicalización y debilitamiento de la CNT, CASANOVA, J., De la calle..., pp. 18-131. Para las directrices de la política de orden público durante el bienio, Gil Pecharromán, J., La Segunda República, Madrid, Temas de Hoy, 1997, pp. 68-71, donde se destacan como notas definitorias "la profesionalización y la actuación expeditiva, y en muchos casos brutal, de las fuerzas de orden público" (p. 68). Acerca de la legislación laboral socialista, destinada a implantar la supremacía de la UGT, JULIÁ, S., "Objetivos políticos de la legislación laboral", en GARCÍA DELGADO, J. L. (Ed.), La Segunda República española: el primer bienio, Madrid, Siglo Veintiuno, 1987, pp. 27-47. En general estos autores coinciden al apreciar que una gran parte del proletariado, el de filiación libertaria, quedó al margen de la República y sus instituciones.
[37] Para un repaso pormenorizado de las actuaciones de Barriobero en el Parlamento, a parte de las obras citadas de MILLARES CANTERO, A., Barriobero... y Franchy Roca..., véase el trabajo de RUIZ PÉREZ, J., “Eduardo Barriobero y Herrán, exponente de una cultura política común a republicanos y anarquistas en el primer tercio del siglo XX”, estudio inédito, 2002, a partir del cuál se ha elaborado el presente artículo; dicho trabajo, que contó con una ayuda a la investigación del Instituto de Estudios Riojanos, se encuentra depositado en dicha institución.
[38] DSC, 20-X-1931, pp. 1840-1842 y p. 1.845, 8-XII-1931, pp. 2.884-2.885 y 2.892, 26-IV-1932, p. 5.194 y 7-IX-1933, p. 15.344. Coherente con su rechazo a la Ley de Defensa de la República, Barriobero votó a favor de la proposición de Lamamié de Clairac pidiendo el regreso de los deportados a Villa Cisneros por su implicación en la sublevación de agosto conocida como “Sanjurjada”, DSC, 28-XII-1932, p. 10.838; la proposición fue rechazada por 128 votos contra 13, siendo de destacar que llevaba la firma de 15 diputados de la derecha, por lo que probablemente Barriobero fue el único político de izquierda que la aprobó.
[39] DSC, 24-VII-1931, p. 122, y 28-VII-193, p. 179.
[40]
DSC, 29-I-1932, p.3.511.
[41] DSC, 10-II-1932, p. 3.709, 10-II-1932, pp. 3719-3720 y 3.727-3.730, 7-VI-1932, p. 6.044, y 8-VIII-1932, p. 6.864.
[42] DSC, 1-II-1933, pp. 10.859-10.872, 2-II-1933, pp. 10.684, 10.900 y 10.901-10.907, 8-II-1933, pp. 11.027-11.032, 24-II-1933, p. 11.456, 2-III-1933, pp. 11.574-11.577, 10-III-1933, pp. 11.764-11.765 y 11.858-11.860 y 16-XI-1933, pp. 11.888-11.890.
[43] "La colaboración federal con los de Casas Viejas. Barriobero se cansa de callar", La Tierra, 22-VII-1933.
[44] Véase el “Manifiesto del Consejo Nacional del PRDF a la opinión pública (mayo de 1935)”, en MILLARES CANTERO, A., Barriobero..., pp. 1238-1242.
[45] Boletín anual de la ASO [Agrupación de Abogados Defensores de los encartados por los sucesos de octubre], enero de 1936.
[46] BARRIOBERO Y HERRÁN, E., Memorias... (originalmente publicado en Barcelona en 1937 con el título Un tribunal revolucionario. Cuenta rendida por el que fue su presidente). También AZAÑA, M., Diarios..., p. 1.034.
[47] AZAÑA, M., Diarios..., pp. 1.033-1.034, 1.128 y 1.248, y TORYHO, J., No éramos..., pp. 199-257. Véanse también las notas y diarios escritos por Barriobero durante su reclusión, BARRIOBERO Y HERRÁN, E., [“Manuscritos autobiográficos (1938-1939)”], en Julián BRAVO VEGA (Ed.), Actas del Congreso Internacional “Eduardo Barriobero y Herrán (1875-1939): Sociedad y cultura radical. 1932: Los sucesos de Arnedo”, Universidad de La Rioja, 2002, pp. 25-101.
[48] Barriobero asistió como representante de Germinal, y en él se acordó establecer la "Federación de sociedades anticlericales de España"; sus sesiones fueron cubiertas por la serie de artículos "Congreso de Librepensadores", Germinal, 3-XI-1903, 4-XI-1903, 7-XI-1903 y 10-XI-1903.
[49] El extenso discurso que pronunciado en el Parlamento durante el debate acerca de la declaración de no confesionalidad del Estado (artículo 3º del proyecto de Constitución), DSC, 10-X-1931, pp. 1.586-1.592, se publicó como BARRIOBERO Y HERRÁN, E., Palabras de un incrédulo. El problema clerical en el Parlamento, Madrid, Galo Sáez, 1931, con la adición de unos apéndices de contenido anticlerical y antijesuítico, y una glosa en que Barrioero mostraba su desencanto por la moderación del texto constitucional en materia secularizadora.
[50] Las declaraciones de Barriobero, en MISTRAL, E., "Eduardo Barriobero..." Extensas relaciones de la bibibliografía de Eduardo Barriobero, aunque forzosamente incompletas, dada la profusión de obras menores, tanto en el ya citado BRAVO, J., Eduardo Barriobero..., como en MARTÍNEZ LATRE, M. P., Diccionario..., pp. 127-139, y en SANTONJA, La insurrección..., pp. 72-84. Durante las dos primeras décadas del siglo estuvo en contacto con destacados personajes de la bohemia, como Ernesto Bark, Alejandro Sawa, Eduardo Zamacois, Emilio Carrere y el círculo de Carmen de Burgos, "Colombine", en el que también se encontraban Cansinos-Asséns y Ramón Gómez de la Serna; VALLINA, P., Mis memorias, pp. 74 y 80, ZAMACOIS, E., Un hombre que se va... (Memorias), Buenos Aires, Santiago Rueda, 1969, pp. 80, 183-184, 205 y 207 y CANSINOS-ASSÉNS, F., La novela de un literato, 1 (1882-1914), Madrid, Alianza, 1996, pp. 365-369 y 371-376..
[51] Los libros de carácter anticlerical abundaron en la colección Quevedo, dirigida por Barriobero, y entre sus propias obras cabe destacar la novela Como los hombres, de 1923, que fue recogida y quemada a instancias de la Liga de Defensa del Clero y por la cual la Dictadura le condenó a cinco años de destierro.
[52] SANTONJA, G., La insurrección..., pp. 53, 58-61 y 88-90. La obra con la que participó Barriobero en La Novela Roja, El 606, constituye una denuncia humorística e irónica de la corrupción policial, exenta en absoluto de las truculencias denunciadas en otros foros por el autor; BARRIOBERO Y HERRÁN, E., "El 606", en SANTONJA, G., Las Novelas Rojas, Madrid, Ediciones de la Torre, 1994.
[53] BARRIOBERO Y HERRÁN, E., La francmasonería, sus apologistas y sus detractores. Infundios desmentidos y secretos revelados, Madrid, Galo Sáez, 1935.
[54] MILLARES CANTERO, A., Barriobero...
[55] Tales innovaciones fueron aprobadas como objetivos en la XII Asamblea del Partido Federal, en mayo de 1931, y se mantendrían como constantes en las sucesivos manifiestos programáticos de la facción barrioberista, y ya habían sido propuestas, a modo de actualización del Programa de 1894 y el proyecto de Constitución Federal de 1883, en BARRIOBERO Y HERRÁN, E., Lo que será la República Federal, Madrid, Galo Sáez, 1931, pp. 11, 18-22, 26-27 y 54. Para el histórico radicalismo anticlerical en el pensamiento federal, SUÁREZ CORTINA, M., “Anticlericalismo, religión y política en la Restauración”, en LA PARRA LÓPEZ, E., y SUÁREZ CORTINA, M. (Eds.), El anticlericalismo español contemporáneo, Madrid, Biblioteca Nueva, 1998, pp. 127-210, en especial pp. 149-153.
[56] MILLARES CANTERO, A., Barriobero...; la cita procede de la p. 7, aunque la tesis expuesta se repite y desarrolla a lo largo de toda la obra. Una interpretación similar, deudora de la anterior, MOLAS, I., "El Partit «Extrema Izquierda Federal»", en Working Papers, Barcelona, Nº174, 1999 (http://www.diba.es/icps/working_papers/1999.htm).
[57] MILLARES CANTERO, A., Barriobero..., pp. 13-138.
[58] Una clara expresión de esta postura la constituye la aceptación, por Izquierda Federal, de los apartados socializantes introducidos en el programa del Frente Popular por el PSOE que los partidos burgueses que formaban parte de la coalición se habían negado a sancionar; MILLARES CANTERO, A., Barriobero..., p. 919.
[59] Es de destacar al respecto que en ÁLVAREZ JUNCO, J., "Los amantes...", se utiliza precisamente un temprano artículo de Eduardo Barriobero y Herrán, "Atavismos", El Progreso, 19-XI-1897, para ejemplificar la "fe en el progreso", "el dogma de fe republicano e izquierdista por excelencia", pp. 268-269.
[60] Eduardo BARRIOBERO Y HERRÁN, Lo que debe..., pp. 17-18. En MILLARES CANTERO, A., Barriobero..., pp. 257-258 y 267, se esgrime sin embargo este pasaje como una refutación de la ideología ácrata.
[61] La Redacción, "Nuestra filiación", Germinal, Nº1, 2-IX-1903.
[62] BARRIOBERO Y HERRÁN, E., "La Gloriosa", Germinal, Nº5, 30-IX-1903.
[63]
DSC,
28-VII-1931, p. 178.
[64] Del discurso pronunciado por Barriobero en Alcoy, transcrito en "Propaganda de la Alianza de Izquierdas. Importantes actos en Denia y Alcoy", La Tierra, 4-IV-1932.
[65] "Desde Cartagena. La brillante conferencia de Eduardo Barriobero en el Teatro Circo", La Tierra, 20-X-1932.
[66] BARRIOBERO Y HERRÁN, E., Delitos de la multitud, Madrid, Galo Sáez, 1934, pp. 53-58. La indefinición teórica del comunismo libertario y la imposibilidad de ponerlo en práctica fue utilizada por Barriobero como argumento para la defensa de los procesados por la insurrección libertaria de diciembre de 1933 en Fuenmayor y Cenicero, PRADAS MARTÍNEZ, E., 8 de diciembre..., pp. 108-110 y 163. Y, respecto a la insurrección de enero de 1933, de la que formó parte el luctuoso episodio de Casas Viejas, Barriobero afirmó "nosotros hemos ido a decirles que el comunismo de cualquier clase ha sido ya ensayado en la Historia y hay que confesar que ha fracasado hasta en Rusia, que lleva muchos años ya de ensayo y no ha llegado todavía a hacer nada práctico", DSC, 1-II-1933, p. 10.870; en esta misma sesión, en referencia a las organizaciones de la CNT, rechazó el nombre de extremistas que se les aplicaba, por cuanto les cuadraba mejor el de “futuristas, precursoras, adalides de un ideal remoto que no se ha concretado todavía”
[67] BARRIOBERO Y HERRÁN, E., D. José Nakens, Madrid, Emilio González, 190, p. 6.
[68] BARRIOBERO Y HERRÁN, D. José..., p. 15.
[69] LORULOT, A., Entre los lobos. Novela de costumbres anarquistas, Madrid, s.a; c.f. especialmente el prólogo "Al lector" (pp. 7-9); la primera edición salió en 1923, a cargo de la Imprenta de Juan Pueyo, de acuerdo con el catálogo de la Librería Hesperia de Zaragoza (www.hesperialibros.com).
[70] Condena de la violencia insurreccional, DSC, 1-II-1933, p. 10.869; respecto a los delitos de robo y atentado, retomó el argumento de Entre los lobos, achacándolos a la infiltracion de elementos ajenos a la ideología anarquista, en DSC, 28-XII-1932, p. 10.823, donde afirmó en clara referencia a éste libro: "nosotros, como republicanos, sentimos como el que más estas perturbaciones actuales de la bomba, del atraco, de todas estas cosas que no son sociales, pero que se les pone la mascarilla social en la mayor parte de los casos; yo tengo autoridad para hablar de esto, porque fui el primero que levantó la voz, traduciendo un libro en el cual se desenmascaraba a los criminales que se disfrazaban con un ideal político para producir estas perturbaciones", y en DSC, pp. 13.382-13.383 y 13.386.
[71] Por lo que respecta a la huelga general, otro de los medios de subversión revolucionaria, y antaño depositario de las esperanzas de Barriobero en la llegada de la República por vía insurreccional, juzgó prácticamente imposibles sus posibilidades de éxito en BARRIOBERO Y HERRÁN, E., Delitos..., pp. 61-62.
[72] BARRIOBERO Y HERRÁN, E., "Sobre los sucesos de estos días. Ni locuras en la calle, ni desafueros en el gobierno", La Tierra, 11-I-1933.
[73] "Desde Cartagena..."
[74] "En el feudo socialista. Un gran mitin de la Alianza de Izquierdas", La Tierra, 29-IX-1932.
[75] BARRIOBERO Y HERRÁN, E., "Frente al Gobierno. El partido federal y los recientes sucesos", La Tierra, 12-I-1933.
[76] Las citas proceden de la intervención de Barriobero en el debate acerca de la gestión y continuidad del Gobierno Provisional, DSC, 28-VII-1931, pp. 177-186. Un repaso de estos argumentos, en el artículo BARRIOBERO Y HERRÁN, E., "¿Republicanizaremos la República?", Fray Lazo, 30-XI-1931.
[77] DSC, 1-II-1933, pp. 10.869-10.870; Barriobero abunda en estos argumentos, refiriéndose también a la aplicación de la Ley de Defensa de la República a la prensa obrera y a la persecución de los delitos de opinión, en el resto del discurso, pp. 10.870-10.872.
[78] Las principales intervenciones en procesos a anarcosindicalistas durante la Segunda República ya han sido mencionadas más arriba; por lo que respecta a la producción escrita, a parte de sus colaboraciones periodísticas en La Tierra, publicación en la que la denuncia de la traición del Gobierno a los principios republicanos constituyó un leit motiv habitual, véanse también el "Prólogo" de Barriobero a DEL MORAL, J., Oligarquía y "enchufismo". Escarceos político histórico jurídicos de un honesto republicano, sobre la Juricidad, Libertad, Justicia y Autoridad en la actual política española, Madrid, CIAP, 1933, pp. 9-16, y la entrevista contenida en DE URRUTIA, F., España ante una restauración o el comunismo, Madrid, Ediciones Minuesa, s.a. [pero 1932 o 1933], pp. 11-12.
[79] Para la IRA, véase su manifiesto fundacional, "Izquierda Republicana Anticlerical", Fray Lazo, 4-XI-1931; para la Alianza de Izquierdas, donde se dio la coincidencia más plena, véanse "Constitución de la Alianza de Izquierdas. Hacia una República eficiente", La Tierra, 27-I-1932, "En defensa de la República. Un manifiesto de la Alianza de Izquierda Republicana a la opinión", La Tierra, 4-II-1932, "Una nota del grupo parlamentario de la Alianza de Izquierdas", La Tierra, 26-III-1932, BARRIOBERO Y HERRÁN, E., "La Alianza de Izquierdas. Su posición, sus adversarios, su propósito", La Tierra, 20-VI-1932, "La Alianza de Izquierdas a la opinión", La Tierra, 13-VIII-1932, y MILLARES CANTERO, A., Franchy Roca..., pp. 235-246.
[80] Para la coincidencia de federales "barrioberistas" y "franchystas", a veces completa, en cuestiones que atañían a la preservación de los derechos fundamentales, entre ellas el deseo de que fuera derogada la Ley de Defensa de la República, MILLARES CANTERO, A., Franchy Roca...
[81]
DSC, 28-VII-1931, pp. 185-186.
[82] BARRIOBERO Y HERRÁN, E., "¿Republicanizaremos...".
[83] BARRIOBERO Y HERRÁN, E., "Frente al Gobierno...".
[84] El reconocimiento de la libertad de propaganda y actuación sindical y la amnistía para los presos político-sociales como condiciones de la CNT para la participación en conspiraciones contra la Dictadura, en GONZÁLEZ CALLEJA, E., El máuser..., pp. 311 y 540, y BARRIO ALONSO, A., Anarquismo..., p. 306. La participación electoral de anarcosindicalistas en las elecciones del 12 de abril y la aprobación que suscitó la implantación de la República, en op. cit., pp. 313-317, y en CASANOVA, J., De la calle..., pp. 13-15. El dictamen "posición de la CNT frente las Cortes Constituyentes", en CNT-AIT, Memoria del Congreso Extraordinario celebrado en Madrid del 11 la 16 de junio de 1931, s.n., s.a., pp.115-120, y las condiciones y trascendencia de su aprobación en CASANOVA, J., op. cit., pp. 26-27, y BARRIO ALONSO, A., op. cit., pp. 339-342. Acerca del treintismo, CASANOVA, J., op. cit., pp. 87-101.
[85] El apoyo electoral a Barriobero por parte de los anarcosindicalistas de Gijón en las elecciones a Cortes Constituyentes de junio de 1931, gracias al cual salió diputado por Oviedo, en MILLARES CANTERO, A., Franchy Roca..., pp. 80-82, ÁLVAREZ, R., Avelino G. Mallada: alcalde anarquista, s.l., Historia Libertaria de Asturias, 1987, p. 98, y DSC, 28-VII-1931, pp. 183 y 186, donde es reconocido por Barriobero. El apoyo anarcosindicalista a otras candidaturas federales en las elecciones del primer bienio de la República, en MILLARES CANTERO, A. Franchy Roca..., pp. 26, 84, 99-101, 616 y 619.
[86] La afiliación de anarcosindicalistas a los centros federales de Cartagena y otras localidades de Murcia, puesta en relación con la fuerza de los partidarios del treintismo en esta región, en MILLARES CANTERO, A. Franchy Roca..., pp. 160-161, y DSC, 7-VI-1932, p. 6.045.
[87] Un precedente de este pacto lo podemos encontrar en el intento de Barriobero de integrar a Peiró y Pestaña en la candidatura federal para las elecciones a Cortes Constituyentes de junio de 1931, según el testimonio del propio Peiró, en el transcurso de una reunión en la que también les inquirió acerca de la posición de la CNT ante la cita electoral, confirmándole los dirigentes anarcosindicalistas que, a título personal, no harían "campaña antiparlamentaria", para evitar "el triunfo de la reacción"; CNT-AIT, Memoria..., p. 125; BARRIO ALONSO, Anarquismo..., A., p. 334, recoge también la oferta, aunque atribuida por error al periodo anterior a las elecciones municipales del 12 de abril. Dados los puestos directivos ocupados entonces por Peiró y Pestaña dentro del Comité Nacional y de la Redacción de Solidaridad Obrera, tal afirmación permitía suponer que muchos afiliados de la CNT participarían en la votación.
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1918-1919, 1919-1920 y 1931-1933
Archivo del Congreso, Serie General, suplicatorios solicitando permiso para
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FUENTE
de la fotografía
República española, Cortes Constituyentes, s.l., Editorial Rivas, 1931, p. 49.