Rosa me puso mi madre, clavelina
quise yo, que la rosa se deshoja y la clavelina no.
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| Quién fuera como la hiedra
y subir por las paredes, y entrar en tu habitación para ver
el dormir que tienes. |
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| Quién fuera clavito de
oro donde cuelgas el candil para verte desnudar y a la mañana
vestir. |
| En tu puerta planté un
guindo y en tu ventana un cerezo, por cada guinda un abrazo, por
cada cereza un beso. |
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Morenas
he visto yo pero como tú ninguna, que en la punta del zapato
llevas el sol y la luna.
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| Mis compañeros me dicen
que me despida y no cante, el despedirme de ustedes es despedirme
de un ángel. |
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