| Mil
años antes de Cristo por esas tierras
de España,entre Soria y Zaragoza o quizá Guadalajarauna tribu prerromana
en su suelo se asentaba: mercenarios de la guerra pastores de gran
cabaña y en la tribu hay
un ancianoque contaba mil batallas a los niños de la aldea
que a su choza se acercaban. Todas ellas se han perdido
sólo una leyenda aguanta el murmullo de los siglos y he decidido contarla:
El gran brujo de una tribucon tres hijos ha enviudado se
torcieron como encinas y no supo educarlos.
Se envidiaban, regañaban,discutían, se pegaban y la paciencia
del brujo poco a poco se le acaba.Una mañana tempranolas
peleas más se ensañan y de la boca del brujo
una maldición se escapa: |
¡Que
se separen para siempre, se conviertan en
montañas
tan altas como su
orgullo tan mudas como la calma, que
aunque se miren y vean no puedan cruzar
palabra, para que sirvan de
ejemploen las tribus más lejanas!Moncayo
era el mayorfrío, seco y desalmado.Traicionero
el Ocejónde los tres era el
mediano. Y el pequeño, el Alto
Rey consentido y antojadizo,aprendiz
aventajadode la envidia entre hermanos.Hubo un niño muy curioso
que no pudo evitarlo,
y a las barbas del
pequeñoha subido a comprobarlo.Un día de romería
cuando el cielo era muy claro jura que vio avergonzadosal
Ocejón
y al Moncayo |