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Cuando esto ocurre y con el animo de restablecer las relaciones armoniosas entre los miembros de la familia debe recurrirse a profesionales en el ámbito de la terapia de familia, cuyos objetivos son:
- Resolver o reducir el conflicto patógeno y la ansiedad existente en las relaciones interpersonales.
- Incrementar la percepción y la satisfacción de las necesidades emocionales de cada miembro de la familia.
- Promover los roles relacionales adecuados entre los sexos y entre las generaciones.
- Fortalecer las capacidades de los individuos y de la familia como un todo.
- Influir en la identidad y en los valores familiares para que los miembros se orienten hacia la salud y el crecimiento.
- Integrar a la familia en la sociedad (centros médicos, escuelas, grupos comunitarios, organizaciones sociales...)
En función de las demandas de los pacientes y de la experiencia de los terapeutas la indicación de este tipo de tratamientos puede ser más o menos amplia. Se ha aplicado con buenos resultados en familias con pacientes de tipo psicótico, familias con trastornos psicosomáticos y toxicomanías, o enfermedades como el Alzheimer y el cáncer.
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