Coordenadas básicas, líneas nodales y reflexiones.
Para proseguir tendremos que dar
un salto en nuestros conceptos. Debemos entrar en una realidad desconocida.
No vamos a recurrir a un extenso aparato matemático, ni a complejas
razones. Se puede abordar su comprensión de forma simple acudiendo
al viejo aserto: Una imagen vale más que mil palabras. Todos los
elementos de comprobación quedarán a la vista. Cada
lector puede utilizar el recurso matemático que prefiera. Nosotros
le propondremos finalmente uno, entre lo más sencillo. El logro
de la evidencia, requiere un itinerario a veces algo tortuoso
a través de otras 23 figuras, a modo de una singular historieta
gráfica. Es un juego de algún entretenimiento, más
que dificultad. Debe obtenerse a cambio el acceso hacia la evidencia final.
Esta simple figura encierra la base de los misterios en los que nos vamos a introducir. Sus proporciones se revelan fundamentales. Actúa como una caja de resonancia.
Contiene 14 ordenadas. 7 son fundamentales y otras 7 son intermedias. O, también 7,2929 espacios en cada lado de cuadrante.
Permanecerá inmutable en el fondo de lo que sucede aportando las medidas en donde todo tendrá que encajar.
Naturalmente, se adjudica facultades extraordinarias.
Sólo permite sobreposiciones concordantes. Por lo tanto son las únicas aplicables. Las sobreposiciones permitidas deben ser perceptibles por medio de una evidencia física.
Otorga a estas sobreposiciones cierta capacidad de inclinarse, girar,
reflejarse, incluso expandirse o contraerse. Como sería imaginable
en fenómenos ópticos o electromagnéticos.
Al ordenar los sucesos, en algunos casos no es fácil separar la causa del efecto cuando todo aparece simétrico y simultáneo. Sin embargo, se manifiestan posibilidades de gran interés con la descomposición de la imagen en fragmentos simples.
Por ejemplo, las figuras 20 y 21, son dos partes de la figura 22. Ésta representa un tipo de reflexión ideal sobre un eje de simetría en una caja de resonancia, sin el fondo coordenado.
Si plegamos la fig. 20 ó 21 se producen la mitad de las reflexiones de la fig. 22. Y muestra una primera complementariedad en la figura 24. En este caso con una 2ª reflexión central volvería a crearse la figura 22.
Si cada mitad del campo hubiese plegado en sentidos opuestos, tendríamos dos cuadrantes vacíos de determinadas reflexiones. Es una importante forma, que recuerda la llamada "de simetría impar" por los físicos cuánticos. Figura 23.
Tenemos que resaltar un fallo decisivo: : Con el pliegue de la fig. 20 o 21 no se produce exactamente la figura 24. Dos brazos de las reflexiones centrales, que proceden de una inclinación perpendicular del eje de abscisas: números 8 y 9 no deberían producirse.
No obstante, forma parte de las concordancias requeridas.
Todo testimonio real unas coordenadas evidentes que deciden el entorno estructural. A una trayectoria de reflexión con un testimonio se la llama" reflexión propia", distinguiéndola de las que completan la simetría del sistema careciendo de presencia.
Se observan nueve. Se hallan representadas en la figura 24, en forma
complementaria.
Todos los vértices de las reflexiones propias inciden en el
eje central de abscisas. Al que también llamaremos "eje de Bode"
o "base de Bode". Tres con vértice en el punto central.
Otra forma de exclusividad, llamada regla de brazos, distingue las líneas portadoras de testimonio con trazo grueso de las líneas que completan la trayectoria, con trazo fino.
Esta regla sitúa el testimonio sólo sobre el brazo derecho de cada reflexión propia, vista desde el vértice. Véase los trazos gruesos de la figura 23. Obsérvese la disposición simétrica de su forma complementaria en el conjunto de la figura 24.
Pero la distribución de los testimonios en reflexiones propias obedece también a reglas de exclusividad en las abscisas, ordenadas, trayectorias y cuadrantes.
Las reglas de exclusividad exigen que cualquier testimonio en sus líneas excluya a los otros.
Sin embargo, esta estructura fundamental no está sola en la caja de resonancia. En su interior se impone otra condición decisiva: La existencia de cuatro puntos en los extremos de 1/Ö2, línea de límite que en la imagen 1 se mostró como medida de los cuadrados intermedios. (¿Es 1/Ö2 una expresion lineal de la mitad de un área?)
También 1/Ö2 indica la medida del valor eficaz que corresponde a oscilaciones entre cero y un máximo positivo o negativo. En una expresión sinusoide, el valor eficaz se obtiene aplicando 1/Ö2 al límite alcanzado. Es la respuesta a la medida del voltaje alterno o la intensidad en las vibraciones. Etc. Generalmente, esta oscilación también se produce en electrones o partículas.
En nuestro caso, debe también aplicarse entre distancias de las trayectorias desde la base central del campo hasta los nodos extremos.
Las partículas siguiendo unas reglas sólo se desplazan y estacionan alrededor del valor eficaz, en la llamada la sección eficaz. Fig.42.
Un ejemplo supuesto sería:
Siete partículas se hallan sobre el eje de abscisas de
un campo bidimensional simétrico. Mantienen distancias uniformes.
Ocupan los vértices de las figuras 41a,b,c. Aplicando a sus distancias
sucesivas una equivalencia doble, esta línea representaría
la pureza de la Ley de Bode.
Cuando se impone un impulso transversal en el campo, las líneas
de sus trayectorias, se transforman en exclusivas.
Los nodos en cero y en extremo designan las ordenadas exclusivas.
Fig.22 y 41.
Al mismo tiempo, otras trayectorias perpendiculares a las diagonales
aparecen sobre los ejes del valor eficaz y la base de Bode. Las perpendiculares,
cortan las ordenadas exclusivas, en un punto donde también cortan
abscisas exclusivas. Estas abscisas determinan las posibles localizaciones
de la sección eficaz.
Las áreas creadas, quedan estructuradas entre fracciones de 1/7,29292
que debemos numerar. Fig.38.
Observación importante: Un diagrama para el análisis
de estos eventos también exige que la sucesión de las trayectorias
empiece y finalice en los límites de 1/Ö2.
Se resuelve con agregar 0,2929 a las 7 trayectorias. Véase la señal
con flecha en un extremo de fig. 33, etc.
1/Ö2,
la otra dependencia.
En la anterior estructura las reflexiones fundamentales han de asociarse con las perpendiculares, dependientes de los ejes central y 1/Ö2. Las figuras 33 y 37 presentan dos formas de esa asociación.
Desde el eje cero hasta 1/Ö2, solo tienen cabida 5.15 abscisas coordenadas, o sea 7,2929/Ö2=5.15... que pueden observarse en la figura 25 y 26. Son las únicas líneas disponibles para la reflejar la estructura de su interior, actuando 1/Ö2 como una línea marco. Cuando esta misma línea refleja hacia el lado externo, actúa como el eje de reflexión.
Ambos ejes, disponen de abscisas propias, pero con ordenadas comunes.
Las dimensiones perpendiculares manifiestan distintas atribuciones:
Las bisectrices de las reflexiones sólo pueden ser verticales
u horizontales. Las verticales usan las ordenadas exclusivas. Las horizontales
usan los ejes exclusivos. Las verticales se reflejan sobre el eje de Bode.
Las horizontales se reflejan sobre ordenadas sucesivas. Las verticales
se unen en paralelo. Las horizontales nunca se unen. Véanse
las figuras 16, 24, 37 y 45.
Una misma inclinación en todas las líneas, o apertura en todos los ángulos, dibuja la ruta de las reflexiones. Como resultado, esas reflexiones unidas deben encontrar intersecciones perpendiculares en los brazos que se originan desde la otra dimensión ortogonal. Son evidentes en numerosas figuras. Vea los marcados con x en figura 33.
El concepto de doble distancia se mantiene a través de
la dimensión de las abscisas, mientras las ordenadas apoyan un concepto
de cuadrado orbital de equivalencia con la misma longitud. Esto apoya el
argumento de comparar los conceptos orbitales y radiales.
Si es verdad que el camino hacia el origen de toda la evolución
es un camino hacia la simplicidad, será fácil poner
la caja de resonancia establecida a prueba para demostrar un ejemplo de
complementariedad. Para ello vamos a adaptar en su interior el fallido
cuadro de resonancias de la figura 18.
En este caso podemos jugar desde la geometría más simple e inclinar sus columnas como hemos hecho en la figura 20. Sustituimos sus cifras por las intersecciones que producirían sus líneas; y resaltamos la situación del planeta original en forma de un punto, obteniendo figura 27. Podemos ver lo que pasa siguiendo figuras 27, 28, 29 y 30.
Cuando nosotros buscamos la existencia de superficies equipotentiales, no consideramos cualquier separación de distancia entre los niveles, sino el hecho de que en un cierto lugar su continuidad tendría que ser rota y reflejaría un cambio de estado o pérdida de densidad uniforme. La idea era aislar una capacidad de la reflexión dentro de cada nivel.
La complementariedad mostrada, parece sólo la manifestación de unas curiosas relaciones. Pero con la estructuración de las secciones eficaces algo importante sucede: contienen una prueba clave. (Figura 29 y 30).
Veamos como sucede a través del nuevo cuadro de resonancias.
Nuevo Cuadro de Resonancias.
Cuando establecimos el cuadro de resonancias de la fig. 18, teníamos la opción de representar sus columnas con inclinación, sobre líneas, como la fig.31.
Se renunció a ello para adoptar una extensión simétrica. Se eligió la igualdad entre lo que nos parecía el concepto orbital y el concepto radial. Encerraba el atractivo de adaptar la estructura total, a la forma ideal para cada equivalencia parcial.
Esto se hizo, a pesar de saber que exigía una contracción en un solo sentido, con la esperanza de que su simetría, nos permitiera detectar alguna regularidad.
Así, las equivalencias representadas como en la figura 31 (a), dispuestas sucesivamente, a semejanza de la fig. 25, tendrían que reducir la separación de sus ordenadas. La regularidad apareció desde las unidades de esa nueva dimensión reducida 1/7,2929. (Véase figura 32)
La repercusión a la solución adoptada, no estaba prevista, ni reconocida por ley alguna: Era natural que las diagonales de las equivalencias, como líneas de enlace en sustitución de las columnas, tomaran la forma de las reflexiones enlazadas por plegamiento. Pero ¿quién habría previsto que la disposición de todas las ubicaciones testimoniales, aparecería con idéntica estructura de contracción, sobre la extraña inclinación perpendicular de los ejes, central y 1/Ö2? Dicho de otro modo: ¿Quién iba a prever, que unos cuerpos en posición arbitraria sobre una recta, al disponerse en fragmentos logarítmicos perpendiculares, se hallasen alineados respecto a ejes fundamentales, en simetrías complementarias y sobre dimensiones en rigurosa proporción? O, ¿cómo algo que no tiene ley sobre regularidad continua, encuentra ley en regularidad perpendicular?
Parece ser que la respuesta a ¿por qué contraer?, se muestra fértil en descubrir relaciones. Pero a ¿por qué la reacción perpendicular?, tendremos que esperar aun a deducirla, tras la regla de doble emplazamiento. (*)
Lo extraordinario recae en el detalle la fig. 33 (ampliación de la fig. 30). Expone cómo los ángulos formados por la extraña inclinación de los ejes, al cruzar las ordenadas fundamentales, intersecan un nuevo orden de dimensión perpendicular de líneas nodales abscisas, coincidentes con distancias planetarias complementarias. Con estructura igual a 1/7,29292.
Pero no es todo: Esta segunda dimensión, igual a las ordenadas contraídas, ¡detecta a su vez una tercera dimensión proporcional a 1/7,29293, a su vez perpendicular a ella, en el interior de cada reflexión equivalente! Dispuesta también con aporte de otro orden de coordinación a las ubicaciones.
Esto sucede sobre 1/Ö2, por intersección de las reflexiones enlazadas sobre las líneas producidas por la 2ª dimensión.
Obsérvese su expresión en la figura 34, sobre dos interrupciones, ampliadas en la figura 35 y 36, de su contenido, en el interior de dos equivalencias.
Estamos ante una relación clara entre tres dimensiones perpendiculares distintas, sucesivamente menores, que aparecen sobre el esquema.
Obsérvese, también la aparición de otra extraña curiosidad: la figura 36, es la forma perpendicular y reducida de la figura 26, que a su vez, ocupa la totalidad de la caja de resonancia ¡con dos jerarquías de dimensión superior!. Los diminutos puntos que figuran sobre esta 3ª dimensión, forman parte de las últimas manifestaciones detectables que conocemos.
La fig 36 sustituye con ventaja la
distinción de ubicaciones, por los angosto de las coordenadas detectadas
en la 35. Nos valdremos de ella para su designación sobre 1/Ö2.
Nótese que ocupa un espacio entre dos columnas iniciales de 1/7,2929.
Efectuadas estas observaciones en
orden inverso: La 2ª y 3ª dimensión, se detectarían
correctamente, por simples intersecciones sobre la figura fundamental,
según se comprueba en las figuras 30, 33 y 34. Pero ello no se haría
posible, sin haber hallado previamente la medida exacta de los niveles
de equivalencia equipotencial que aporta la primera dimensión.
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(*) Recordemos por cierta analogía, que el efecto Hall cuántico consiste en observar el arrastre de electrones previamente sometidos a las dos atribuciones perpendiculares del electromagnetismo, hacia un lado o marco, como nueva perpendicular, : El Efecto Hall Cuántico. Klaus von Klitzillg. INVESTIGACIÓN Y CIENCIA. Mayo de 1986.
Para identificar claramente sus líneas, llamemos "columnas", a las 7 ordenadas fundamentales representativas de la distancia sobre equivalencias; "inclinadas" a su posición en ángulo enlazante. Llamemos "enlazadas", a las formas en reflexión observables al plegarse, que hemos numerado del 1 al 7, en la fig. 24, distinguiéndolas así del resto de las líneas.
Llamemos "angulares", a las reflexiones no enlazables, perpendiculares a las enlazadas, que se sitúan sobre 1/Ö2. Entre sus coordenadas se amparan la mayor parte de las ubicaciones.
Las figuras 37 y 45 resaltan una construcción de lo descrito. Una sucesión de angulares reflejadas sobre planos consecutivos de ordenadas, reproduciría contraída, la sucesión de Bragg de la figura 16. Sus líneas se describirían también como inclinaciones de abscisas, pero evitaremos más complejidad por analogías, para demostrar una misma estructura.
Quedan por distinguir, otras dos 2 reflexiones, no enlazables, con vértices en el punto central. Tienen parte de las dos condiciones anteriores, son perpendiculares a las enlazadas, como las angulares; pero son propias, y pertenecen a su misma coordinación y ejes. Su apertura desde el centro alcanza en el límite una unidad de las 7,2929 en que se divide. Las denominaremos "centrales", citadas en la fig. 24, con los números 8 y 9.
Pruebas de validez
Lo expuesto hasta aquí, debe ser apto para someterlo a 7 pruebas de validez de naturaleza exclusiva, numérica y geométrica.
Consisten en imaginar a la fig. 38, con 10 metros de lado, extendida sobre el suelo, y sus líneas como surcos en el centro de cauces. Incluso sería aceptable llenarla de cuadriculas que sigan el orden de las establecidas desde los ejes.
1. Nueve pelotas del tamaño
de golf, lanzadas al azar, tienen que cumplir la regla de "sólo
nodos", que les obliga a situarse sólo sobre nodos, entre dos de
sus líneas exclusivas.
2. Como este hecho, de lograrse, podría atribuirse al azar, y no a una naturaleza física, una segunda condición exigiría aplicarles la "regla de propiedad", por la cual, no tiene que haber reflexión propia sin pelota, ni pelota sin reflexión propia. (Esta condición se cumple también cuando dos ubicaciones que se cruzan sobre una trayectoria, lo hacen con reflexiones propias, perpendiculares y sustentando sus pelotas sobre coordinaciones desde ejes y cuadrantes distintos. (Fig. 29 y 41d).
3. La regla de "giro a derechas" (agujas de reloj), limita sólo la ubicación sobre el brazo derecho de cada reflexión propia, vista desde el vértice, véase los trazos gruesos de la fig. 23.
4. Otra condición anti-azar la impone la regla de "área angular": Toda ubicación ha de ser detectada en el área de apertura dada por la inclinación de los ejes abscisas.
5. Dos planetas no pueden ocupar la misma abscisa, ni la simétrica a su eje.
6. Toda ubicacion sobre el área de un cuadrante, excluye toda ubicación en áreas simétricas de cuadrantes contiguos.
7. Finalmente, la regla de "doble emplazamiento individual" deberá indicar el orden de lugar que corresponde a la aparición de cada ubicación.
En resumen, sucede como si las ubicaciones se hallasen determinadas por la conjunción de tres dimensiones a distintas escalas. En una la primera dimensión, los planetas se distribuyen sobre reflexiones propias que ocupan 1/7,2929. Simultáneamente, otra 2ª dimensión perpendicular, los sitúa sobre líneas de escala menor proporcional a 1/7,29292. Y, una tercera dimensión, repite el fenómeno, en el dominio de otra escala perpendicular a la anterior, con proporción 1/7,29293, y lleva a mayor precisión, la posición de las ubicaciones sobre el plano.
Así, estas reglas se dividen en dos tendencias generales: las que estructuran las tres dimensiones, y las que deben darnos el lugar que corresponde a cada emplazamiento.
Doble ubicación. Internos y externos.
La aparición de 9 ubicaciones
sobre el trayecto de siete columnas coordenadas, cuando se supone que
ninguna de estas puede aceptar más
de una, como propia, determina tener que contar con la existencia
de las dos bases de coordinación sobrepuestas, el uso del doble
giro de los ejes de abscisas, y que las doble ubicaciones sean
en reflexiones o desplazamientos perpendiculares.
En la fig. 23 vemos como los brazos
ubicados de las centrales, no interfieren directamente con los brazos de
las reflexiones enlazadas, situados sobre cuadrantes distintos
No obstante, al fijar dos ubicaciones sobre la misma columna, aunque no en el mismo brazo, como es el caso de Venus con la Tierra, y de Neptuno con Plutón, tiene notables implicaciones.
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Mientras las reflexiones propias, sólo admiten ubicaciones en giro a derechas, las angulares se permiten ubicar los planetas coincidentes en giros a izquierdas, sobre la simetría externa, saltando el eje, invirtiendo su perpendicular, evitando la doble coincidencia en el interior del eje como marco.
Esto nos ofrece la oportunidad de incorporar una nueva prueba de validez: ¿Por qué los dos planetas con giros opuestos en el esquema, coinciden con los únicos que tienen invertidas sus rotaciones el Sistema Solar?
El resto de los planetas son internos,
sobre brazos en perpendicular con la línea del angular de su abscisa.
Los dos externos obtienen sus abscisas del angular reflejado, en perpendicular
con el trayecto no ubicable.
Propiedad o exclusividad.
Si cada ubicación ha de tener en exclusiva una reflexión completa propia, en la disposición fundamental, y dos planetas no pueden ocupar la misma abscisa a lo largo del campo, ni la simétrica en la vertiente opuesta de su área angular, ni el mismo cuadrante, o base de coordinación sobre la misma ordenada, se apropia de cierta exclusividad dentro del cuadro general de coordenadas.
Cada coordinación distinta impone también, cuadrantes excluyentes y antagónicos de ubicaciones.
Esta exclusividad, al ser indispensable
para completar la estructura, se convierte en pieza de un puzzle compuesto
de coordenadas propias, que se constituyen en complementarias. Condición
que requiere el enlace de todas las líneas nodales de ubicaciones
para hallar el sistema coordenado.
La regla de doble emplazamiento.
Podemos hacer una regla racional de desplazamiento simple para predecir
las posibles ubicaciones.
Nos bastaría utilizar la complementariedad de las trayectorias para obtener un orden sucesivo y exclusivo, sobre sus correspondientes brazos antagónicos.
Así, la figura 42 comprendería los pasos desde la figura
41(a) a la 41(c).

Una regla de predicción sería:
Los planetas se disponen con orden a su distancia al sol, en el orden
ascendente de abscisas de la sección eficaz. Fig. 41c y 42.
Esta regla está de acuerdo con la presentada al comentar
la figura 1, como origen de la Ley de Bode:
Los planetas se localizan en el orden sucesivo, en los límites
de cuadrados inscritos en las distancias dobles.
Pero dentro de un sistema orbital, cuando se rompen partículas, paquetes de ondas, iones o planetas, las partes se dirigen hacia los extremos opuestos. (*)
En nuestro caso, los planetas desdoblados sólo pueden dirigirse hacia los extremos opuestos que permitan sus áreas de ubicación complementaria.
También esto permite predecir los únicos lugares posibles.
La regla de doble emplazamiento sería:
Dos ubicaciones sobre el mismo trayecto equivalente (nivel o columna) se desplazan hacia extremos opuestos, dentro de la capacidad de sus áreas.
Los afectados por esta regla son:
Venus, la Tierra, Júpiter (?), Neptuno y Plutón.
Esta regla, aunque se verifica, no consigue anticipar cuáles
serán las ubicaciones dobles.
Pero se permite predecir el lugar que corresponde a los planetas en
caso estable y en el caso de partirse.
Se advierte que un planeta opuesto a Júpiter debiera reemplazarse por un lugar en el cinturón de asteroides.
De todos modos, los vértices de reflexiones, de los planetas desplazados, siempre corresponderán con nodos vacíos.
¿Ocurre algo parecido en la estructura atómica?
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(*) Encontramos otras analogías atómicas. Los electrones
cambian su giro, al pasar una barrera por el efecto túnel. Es el
caso de trayectorias de Venus y Plutón al pasar encima 1/Ö2.
Y cuando partículas o paquetes de ondas se rompen y se marchan hacia
los extremos opuestos. (C. Stroud y J. Yeazell. Rochester. 1991. - C. Monroe
y D. J. Wineland. NIST. Boulder.1996)
Simetría numérica. ¿Falta Asteroidón?
Dentro del campo orbital, tanto el eje central de abscisas como el de ordenadas separan 4 planetas en cada semicampo: tres en cada área opuesta sobre 1/Ö2, y uno desde las coordenadas centrales.
También el eje de ordenadas coincide con la separación cualitativa entre los planetas llamados densos y difusos. Las áreas angulares sobre el lado superior, sitúan planetas posteriores a Júpiter. Las áreas angulares sobre el lado inferior, sitúan planetas anteriores a Júpiter. Incluso los planetas dobles se hallan cada uno en un cuadrante distinto.
Esta simetría, sólo tiene en cuenta el interior del campo de coordenadas. Sin embargo, la exigencia de una simetría total, implicaría a Júpiter, y otro en semicampo opuesto. A la regla de brazos en la fig. 24 parecía faltarle una reflexión simétrica a Júpiter para convertirse en regla de oro, en coincidencia entonces, con una falta de simetría numérica en ubicaciones de los brazos gruesos. Un supuesto ideal, hallaría en el límite opuesto del marco, en la cota 389,15 un planeta inexistente, padre de los asteroides, o Asteroidón, que correspondería a un promedio de distancias entre ellos. Esto no violaría la regla de complementariedad, que no pertenece al marco, al tiempo que ampliaría la simetría numérica y la segunda regla de emplazamiento.
También parece que las reglas hallarían una adaptación más simple, con un planeta antagónico a cambio de los dos centrales. ¿O es equivalente?.
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Nota a la figuras 43 y 44: La distancia de cada paso por el eje central de abscisas, es igual en cada equivalencia, a la suma de las cifras que figuran el las dos bases anteriores de partida, en millones de km. El caso entre 389,15 y 778,3, es igual a 389,15 + 194,57 = 583,725.
Sin embargo, la secuencia por 1/Ö2 dispuesta en su interior con distribución simétrica, en el caso del trayecto de la misma columna equivalente es 389,15 x 1/Ö2, con el resultado de 275,17; a distribuir 137,58 por encima y por debajo del centro simétrico, en coincidencia con la situación del marco y eje de reflexión señalados como de 1/Ö2.
La figura fundamental se muestra bajo el dominio especial de una cifra: 7,2929... o sea (8 1/Ö2), número de fracciones básicas que separan las columnas. Con la inclusión de las secuencias intermedias como equivalentes, doblan sus coordenadas sobre cuadrantes limitados por 7,2929 cuadrículas.
Estas cuadrículas se subdividen a su vez en 1/ 7,2929 unidades de una 2ª dimensión. Y estas últimas, nuevamente, en unidades de 1/ 7,2929 de una tercera.
Así obtenemos:
1/ 7,2929= 0,13711966433..., medida de unidad de 2ª dimensión, y
0,13711966433 / 7,2929 =0,01880180235..., medida de unidades de 3ª dimensión.
Prácticas de comprobación.
Si trasladamos el esquema a una escala de medidas equivalente a mm, observaremos estas cifras sobre una aplicación práctica.
Un esquema que utilizase 10 mm de lado de cuadrícula básica, elevaría parte de las anteriores cifras por 10. Así:
7,2929 x 10 mm = 72,929 mm por lado de cuadrante
72,929 mm x 2 = 145,858 mm por lado de figura básica.
Como consecuencia obtenemos :
0,13711966433 x 10 mm =1,3711966433 mm, medida lineal de cada unidad de 2ª dimensión.
0,01880180235 x 10 mm = 0,1880180235 mm, medida lineal de cada unidad de 3ª dimensión.
Un esquema de figura básica de 145,858 mm por lado ha de contener un eje central a 72,929 mm y otro eje reflector a 1/Ö2, situado a más y menos 51,56866 mm (72,929 mm/Ö2) del centro, o sea a 21,36 mm y 124,4977 de la base.
Con lo cual, disponemos de :
--145,858 mm, altura del esquema .
--124,4977 mm, altura del eje superior 1/Ö2.
--72,929 mm, altura del eje central de abscisas.
--21,36 mm, altura del eje inferior 1/Ö2.
Véanse las figuras 43 y 44.
Referencias para hallar los mm correspondientes a las abscisas complementarias.
Los mm correspondientes a las líneas nodales, se obtienen mediante f±nd= mm
donde
f) = Altura del eje de reflexión angular en mm.
n)= números enteros elementales.
d)=1,371195 mm. medida unidad entre líneas nodales de 2ª dimensión.
mm = lugar de ubicación
Las ubicaciones deben situarse sobre unidades de 2ª, o 3ª dimensión, a partir de los ejes 124,4977 mm; 72,929 mm; 21,36041 mm
Al añadir, o restar a los mismos, las secuencias de distancia que corresponde en más o menos líneas intersecadas a su alrededor, las intersecciones posibles sobre la figura 43/44, quedarían definidos sobre la 2ª dimensión:
Desde el eje 124,4977:
+7d(9,5983765031)=134,0960765
+6d(8,2271798598)=132,72487986
+5d(6,8559832165)=131,35368322 (·)
+4d(5,4847865732)=29,982486573
+3d(4,1135899299) =128,61128993
+2d(2,7423932866) =127,24009329
+1d(1,3711966433)=125,86889664
----------(f) = distancia del eje de reflexión en mm= 124,4977.
1d(1,3711966433)=123,12650336 (·)
2d(2,7423932866)=121,75530671 (·)
3d(4,1135899299)=120,38411007
4d(5,4847865732)=19,012913427
5d(6,8559832165)=117,64171678
6d(8,2271798598)=116,27052014
7d(9,5983765031)=114,8993235
Desde el eje 72,929
+7d(9,5983765031)=82,527376503
+6d(8,2271798598)=81,15617986
+5d(6,8559832165)=79,784983216
+4d(5,4847865732)=78,413786573(·)
+3d(4,1135899299) =77,04258993
+2d(2,7423932866) =75,671393287
+1d(1,3711966433)=74,300196643
(f) = distancia del eje de reflexión en mm= 72,929.
1d(1,3711966433)=71,557803357
2d(2,7423932866)=70,186606713
3d(4,1135899299)=68,81541007
4d(5,4847865732)=67,444213427
5d(6,8559832165)=66,073016784
6d(8,2271798598)=64,70182014 (·)
7d(9,5983765031)=63,330623497
Desde el eje 21,36
+7d(9,5983765031)=30,958376503
+6d(8,2271798598)=29,58717986
+5d(6,8559832165)=28,215983217 (·)
+4d(5,4847865732)=26,844786573
+3d(4,1135899299) =25,47358993 (·)
+2d(2,7423932866) =24,102393287
+1d(1,3711966433)=22,731196643
(f) = distancia del eje de reflexión en mm= 21,36.
1d(1,3711966433)=19,988803357
2d(2,7423932866)=18,617606713
3d(4,1135899299)=17,24641007
4d(5,4847865732)=15,875213427 (·)
5d(6,8559832165)=14,504016784
6d(8,2271798598)=13,13282014
7d(9,5983765031)=11,761623497
Referencias para hallar las cifras en millones de km.
Las cifras correspondientes a millones de km, a partir de los mm, se obtienen mediante (ab+c)d= Distancia planetaria en millones de km
donde
(a) Altura de la ubicación obtenida en mm.
(b) =2,668. Millones de km por mm, sobre la columna central de referencia. (389,15/145,858)= km/mm.
(c) =389.15. Millones de km ocupados por la columna central de referencia ,y mitad de distancia de Júpiter (778,3)
(d)= 0,125; 0,25; 0,5; 1; 2; 4; 8. Multiplicidad respectiva al orden de mitades o duplos sucesivos, correspondientes a la medida de las columnas donde se halle la ubicación.
Aplicando sus dos cifras invariables equivale a mm x2,668 +389,15 xd = Distancia planetaria en millones de km
Si seguimos estos pasos desde los mm, tomados de la anterior tabla, para los lugares a los que corresponde las ubicaciones situadas sobre la estructura tratada, señaladas con (·), se obtienen en columnas por separado, las cifras respectivas de a los encabezamientos siguientes: a ; xb ; +c ; xd; = Distancia planetaria. (Los dos paréntesis finales, corresponden a las medias consideradas y al porcentaje de aproximación) Desde el eje 145,858 mm:
(a) 145,858; x(b)=389,1491; +c=778,3; xd(1) = 778,3 JÚPITER (778,3 ) (100%)
Desde el eje 124,4977 mm :
(a) 131,354; x(b) = 350,4516; +c=739,6016; xd(8) = 5916,81 PLUTÓN (5913,5) (99,9%)
(a) 123,126; x(b) = 328,5015; +c=717,6515; xd(4) = 2870,6 URANO (2870) (99,9%)
(a) 121,755; x(b) = 324,8431; +c=713,9931; xd(2) = 1427,98 SATURNO (1430 ) (99,8%)
Desde el eje 72,929 mm:
(a) 78,4137, xb= 209,2706; +c= 598,4207; xd(1/4) = 149,589 TIERRA (149,6) (99,9%)
(a) 64,7018, xb= 172,6762; +c= 561,8262; xd(8) = 4494,19 NEPTUNO (4496,6) (99,9%)
Desde el eje 21,36041 mm:
(a) 28,2160, xb= 75,2803; +c= 464,4302; xd(1/8) = 58,0538 MERCURIO (57,9) (99,7%)
(a) 25,4736, xb= 67,9636; +c= 457,1135; xd(1 /2) = 228,557 MARTE (227,9) (99,7%)
(a) 15,8752, xb= 42,3550; +c= 431,5050; xd(1/4) = 107,876 VENUS (108,2) (99,7%)
Estructura fina.
En las tablas dadas por la estructura se observa ligeras diferencias de uniformidad con la distancia media considerada. Mientras en el semicampo exterior coincide con el 99,9% de aproximación, en el grupo interior, es del 99,7 %.
Recordemos que las pendientes que definen la regla de emplazamiento, afectan de distinta forma ambos grupos. En ellas, comprobamos que el semicampo interior se extiende sobre a, mientras el semicampo exterior lo hace apretado a b.
Así, mientras la estructura en el grupo exterior dispone de capacidad suficiente para ubicarse en el área, no le ocurre lo mismo al segundo grupo que ha de situarse en lo que permite su apertura.
La pendiente desde el punto cero,
corta las abscisas y abre su espacio antes de hacerlo la reflexión
ubicable. Mientras en el semicampo interior, las reflexiones ubicables
cortan el brazo angular ligeramente antes que este alcance las abscisas
correspondientes. Esto crea con respecto a su propio campo y a su simetría
exterior una doble estructura cuya diferencia coincide con la que separa
a los tres de 99,7 % de una coincidencia al 99,9 % general.
Este trabajo es accesible y puede imprimirse libre de cargo.
Dispone de copyright para reconocimiento del autor.
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