Goya y los principios de la tauromaquia.
 
Cuando el gran artista español Francisco de Goya se interesó por la tauromaquia, la fiesta de los toros comenzaba a parecerse a lo que hoy conocemos. 

Goya lanzó su inmortal serie de grabados sobre "La tauromaquia" cuando la fiesta dejaba de parecerse al alanceo de toros en los campos, para ordenarse como un rito que aun hoy permanece.

Un proyecto comercial
En mayo de 1814 Fernando VII aniquiló la esperanza de Goya de publicar los "Desastres". El artista, a punto de cumplir los setenta años de edad y lleno de fuerza creativa, tomó entre manos un tema políticamente inocuo: el deporte nacional español, la corrida de toros. Al cabo de dos años y medio la serie estaba completa. El 28 de octubre de 1816 se publicaba en el Diario de Madrid el primer anuncio de venta. En un negocio de cuadros de arte, situado en la calle Mayor frente a la casa del conde Oñate, podía adquirirse una lámina suelta por el precio de 10 reales y por 300 toda la serie compuesta por 33 láminas. Éste era el precio habitual que se pagaba por obras gráficas, sin color, de dimensiones similares. 

En busca del éxito
Tal vez pensó Goya que su "Tauromaquia" obtendría un éxito igual al alcanzado por la serie de trece grabados en color, realizada por su paisano Antonio Carnicero sobre la corrida de toros. Los motivos de esta serie fueron tan populares que aparecieron, incluso, en porcelana y en muebles. Algunos países produjeron emisiones piratas de la serie. 
El genio no es a veces rentable 
Sin embargo, la obra de Goya carecía de colorido folklorista. El hecho de que las estampas de Carnicero mostraran en primer término la barrera contribuyó a facilitar la comprensión de sus escenas tauromáquicas. Goya no se conformó tampoco con ilustrar las fases principales que componían una corrida de toros en su tiempo. Basándose en dos conocidas obras de entonces, sobre la historia de la corrida de toros, incluyó en su serie el desarrollo histórico tal como se relataba en las obras mencionadas.
El origen de "la fiesta"
Según las obras que utilizó Goya, el toreo no nació de las luchas de los gladiadores en Roma, sino de la caza de los antiguos íberos a los animales salvajes de la Península. Más tarde, los moros que habitaban las esplendorosas cortes de Sevilla y Toledo se entretuvieron con estos ejercicios..

En los inicios de la tauromaquia 
Hasta los tiempos de Goya se capturaba a los toros en la Sierra de Ronda. En los siglos XII y XIII el toreo fue ritualizado elevándolo al rango de torneo y únicamente los nobles caballeros podían participar en él. Si el caballero no triunfaba sobre el toro, se hacía entrar en el ruedo –para vergüenza del caballero- al populacho, a la "canallada", para que matara al toro. Hasta la construcción del primer coso taurino propiamente dicho, en Madrid de 1754, las corridas se celebraban en la plaza, punto central de cada ciudad. Bastaba con bloquear las diversas salidas existentes en ella, mientras los espectadores de mayor alcurnia contemplaban el espectáculo desde los balcones engalanados y desde las ventanas de las casas que rodeaban la plaza.


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