Extranjera, casada y desinhibida
Gala (o Helena Ivanovna Diakonova, su nombre real) por entonces casada
con el poeta surrealista francés Paul Éluard y poseedora
de una generosa lista de amantes, llegó a Cadaqués en verano
de 1929 para pasar unas vacaciones acompañada por algunos amigos.
Al parecer, Dalí se sintió inmediatamente atraído
por la belleza y desinhibición de la misteriosa rusa, e hizo todo
tipo de extravagancias para llamar su atención: usó perfume
de estiércol de cabra, se manchó las axilas de sangre, se
puso collares de perlas y un geranio rojo en la oreja, fingía histéricos
ataques de risa... Excentricidades en parte inútiles, puesto que
Gala ya sentía una cierta curiosidad por el pintor antes de llegar
a Cadaqués: “Éluard no hacía más que hablarme
de ese guapo Dalí. Era casi como si me estuviera empujando hacia
sus brazos antes de que lo viera”, comentaría años después.
En cualquier caso, animada o no por su marido, pronto empezó a flirtear
con el pintor. |
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La fascinación del genioSegún
los amigos de Dalí, la presencia de Gala cambió al pintor
de un día para otro. Le dedicaba la mayor parte de su tiempo, hablaba
continuamente de ella y empleaba buena parte de su ingenio en llamar su
atención. Luis Buñuel, quien por aquellas fechas también
se encontraba en Cadaqués para colaborar con Dalí en el guión
de La edad de oro, lo encontró “transfigurado y trastornado”, hasta
tal punto que renunció a trabajar con él.Esta fascinación
repentina del pintor por la que llegaría a ser su musa se
ve reflejada en parte en el hecho de que Dalí considerase un “signo
premonitorio” la coincidencia del nombre de Gala con el de su abuelo Gal,
el cual se había suicidado años atrás. |
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Una relación escandalosa
El encaprichamiento de Dalí con Gala sembró la discordia
entre los amigos y familiares de éste. Buñuel se quejó
de los celos que sentía Gala por la relación entre los dos
amigos, tanto que intentó destruirla. En cuanto a la conservadora
familia de Dalí, el hecho de que el joven e inhibido pintor saliera
con una rusa afincada en París, casada y sexualmente desvergonzada,
constituía todo un escándalo. La primera decisión
al respecto del padre de Dalí, el 26 septiembre del 29, fue cambiar
su testamento: Salvador recibiría el mínimo prescrito por
la ley, y el resto sería para su hermana Anna Maria. No tardaría
mucho en echarlo definitivamente de casa, renegando de él y rechazando
cualquier tipo de relación entre ambos. |
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La gran decisión
A finales de septiembre Gala volvió a París para reunirse
con su marido, llevándose con ella varios cuadros de su amigo Salvador.
En la ausencia de su amada, Dalí se entregó febrilmente
al trabajo, y finalmente decidió viajar a París, donde se
estrenaba su película Un perro andaluz y donde esperaba reencontrarse
con Gala. De allí salieron ambos de vuelta a España, en lo
que se denominó como “un viaje de amor”. A pesar de que Gala volvería
temporalmente al lado de su marido, este viaje fue definitivo para fortalecer
su relación. Poco tiempo después Gala lo abandonaría
todo para trasladarse junto a Dalí, del que no se separaría
hasta su muerte, en 1982. |