Ángel Lemos de los Reyes
nació en Vigo el 1 de marzo de 1917, hijo de Antonio Lemos, confitero de
profesión, y de Juana de los Reyes. Ya desde niño su inclinación a todo lo que fuera
artístico se manifestó de forma evidente, primero en la confitería de su padre
siendo él el que pronto se dedicó a decorar las tartas y, a lo largo de toda su
vida, no teniendo ocupación alguna que no tuviera que ver con el arte.
A los catorce años, viviendo en Redondela, una localidad situada a unos diez Km. de Vigo, escapó de casa con su amigo Ramonet (padre de Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique) en el tren correo con la intención de llegar a los estudios de Aranjuez (¡pretendían ser actores!); el querer bajar de este para visitar los castillos y el patrimonio artístico de los lugares por los que pasaban hizo que la aventura finalizara en León donde fueron localizados por la policía y enviados a Redondela que les recibió como héroes. Allí perteneció a comparsas y rondallas tocando la guitarra, afición que ha conservado.
A los quince años se fue con
una compañía de teatro madrileña en la que hacía papeles de galán joven, pero
la abandonó al cabo de unos meses, ya que no le gustaba la vida nómada que
entonces se llevaba en el teatro.
A los diecisiete años, de vuelta en Vigo, se escapó
de casa marchando de polizón
en un barco francés de tres
chimeneas, el Massilia, con dirección a América. Fue descubierto, al permanecer
en cubierta, antes de llegar a Lisboa. Allí fue recluido en la prisión lisboeta
"Cadea do limoeiro", situada en el mismo puerto, que había sido el
palacio del Conde Andeiro, en espera de la vuelta del Massilia que le
devolvería a Vigo. Allí pasó un mes entre delincuentes comunes y no tan
comunes, conocío en su estancia a Xan da Costa, todo un personaje, del que
conserva grato recuerdo. Una vez en Vigo comienza a trabajar como tallista en
madera, trabaja para Morenza....
Cuando contaba dieciocho años estalló la guerra
civil española siendo reclutado por el bando franquista y llevado a Brunete, en
Madrid y posteriormente a Toledo donde al estar en primera línea se pasó al
bando de la república, junto a un amigo, Luis Cabanas Santiago, en pleno día, bajo los tiros de ambos
bando sin, como le gusta recordar a él, pegar un tiro en nombre de Franco.
Luchó por la república, en la
Brigada 112 al mando del comandante Angel Velázquez López, alcanzando el
rango de teniente.
De nuevo en Vigo, después de cinco años
de ausencia forzosa, comienza sus trabajos en la talla, especializándose en la
figura; llegando a realizar algunos retablos. Es entonces requerido por la
empresa Sancy como modelista para la creación de figuras, lámparas y
cornucopias que luego habrían de ser reproducidas en galvanoplastia. Trabaja
para doña Herminia, viuda de Mon.
Tiempo después, abandona la industria, para ya dedicarse
totalmente a la cerámica y a la pintura al óleo, a cuyos estudios y prácticas le
había, hasta entonces, entregado todo su tiempo libre.
Es en 1947 cuando su primera exposición
tiene lugar en la sala de Foto club, en Vigo, con cerámicas grabadas, óleos y
acuarelas. Esta exposición, puede decirse que causó una gran repercusión ya que
era esperada con expectativa tanto del público como de la prensa local. Había
gran curiosidad e interés por conocer cómo eran los grabados en cerámica (de
los que hay buena muestra en la Joyería Angel y en el Bazar Villar de Santiago
de Compostela) lo que
dio lugar a que fuera un éxito tanto por el público como por la crítica. Julio
Sigüenza dijo de él: "Puede llegar a donde se proponga".
Se presentó a dos concursos de artesanía en los que
fue galardonado con dos primeras medallas, una de grabado y la otra por un
retrato de su hermano realizado al óleo. Fue compañero de Laxeiro y de los intelectuales
que disputaban el Vigo de los años de la posguerra.
Sigue exponiendo en Vigo hasta el año 50 en el
que se mete en un barco de polizón rumbo a Buenos Aires. El motivo de esta
huída fue (además de los problemas económicos) que su libertad y su vida corrían peligro pues pesaban sobre él cinco
penas de muerte si se conseguía demostrar su “traición” al bando rebelde y
tenía que presentarse a la Guardia Civil cada quince días, se estaban
buscando papeles que demostraran su traición al bando franquista, papeles que
tarde o temprano aparecerían. El encuentro por la calle con un antiguo
compañero del bando franquista, Puga, que ahora era guardia civil le decidió
definitivamente a dar el salto. Este intento de
evasión a América fue definitivo, subió tranquilamente en el barco argentino
Santa Fe con una caja de pinturas y un caballete indicando que iba a entregarlo
a un pasajero. Se escondió en el túnel del eje de la hélice, donde encontró a
dos hombres más que viajaban del mismo modo que él. Pasadas las islas Canarias,
estos hombres subieron a cubierta y siendo descubiertos lo delataron. Fue
tratado con consideración por su calidad de artista, durante el viaje le hizo
un retrato al capitán y a un oficial que, una vez en el puerto de Buenos
Aires, le ayudó a escapar. Así llegó a Argentina dejando en España esposa y
cinco hijos que más adelante se reunirían con él.

Al estar indocumentado no pudo exponer ni participar
en ningún certamen de pintura (su compañero Laxeiro llegaría poco después,
era 1950, con la tan mentada exposición de artistas gallegos), por lo que ha de dedicarse a la cerámica;
trabajando como independiente en calidad de modelista y decorador para la casa
M.A.P.O. A los diez años, por un indulto (Onganía), se le concede la documentación,
pasando, por expreso deseo de los socios de la firma, a ser él un socio más con
los mismos derechos, beneficios y obligaciones. Desde este momento, queda
integrado totalmente a la fabricación de la porcelana artística, dirigiendo
personalmente las secciones de armado, modelado y decoración. Siendo de su
responsabilidad las piezas especiales del Copenhague, Capo di Monte y Sevres.
No obstante, sigue pintando por encargo cuadros al óleo y
acuarelas. Realizando también algunos murales el temple y cerámica, pero ésta,
no en la modalidad de grabado que no ha querido hacer en América ni ha hecho
hasta el presente aquí en España.
Se deshace su matrimonio y ya con
cincuenta años rehace su vida con una mujer treinta y dos años menor que él,
con la que tiene tres hijos. Tras la muerte de Franco prepara su vuelta a
España que es en el año 1977. Se afinca en Palma de Mallorca, trabajando tres
años para un marchante que comercia su pintura con particulares en la península
y con exposiciones por América. Estos tres años de trabajo los ha aceptado él
gustoso pues le permitían un práctica que le era muy necesaria ya que habían
pasado veintisiete años perdidos para la pintura. Muere este señor (Julio
Santos), quedando en
su lugar su hijo, lo que le hizo tomar la decisión de cambiar las cosas,
considerando que estaba en condiciones de realizar su propia pintura.
Abre un taller propio en el barrio de Santa Catalina donde
fue requerido por el dueño de la Galería 19 para que, como artista invitado,
hiciese una exposición. Esta fue su segunda exposición en España, en 1980; la
primera y última en Palma de Mallorca y solamente expuso en Galicia, las veces
que vino a ella. En la isla, no conseguía reunir obra suficiente. Su estudio,
de planta baja, permitía el acceso a verle hacer su obra, esto le permitió que
tuviese compradores para ella. En este tiempo, un americano, lo colmó de
encargos de desnudos al pastel con los que estuvo haciendo exposiciones por
toda América. Esto, agregado al trabajo de ilustrar toda la historia de las
Baleares en dibujos a pluma, le entretuvo durante tres años.
Volvió a Galicia pero tuvo que huir de
ella al cabo de un año, como tuvo que hacer anteriormente en el 77, al llegar
de América, por la imposibilidad de sobrevivir con la pintura en ella.
Otra vez en Palma de Mallorca tiene un
estudio al lado da la plaza de Santa Eulalia (centro de Palma) conjuntamente
con uno de sus hijos (Xavier Lemos, fruto de su primer matrimonio) pero, la "morriña" pudo más que el sol y la vida
sin apremios. Finalmente rompe con todo y se vuelve a su tierra con toda su familia.
A mediados de octubre de 1986 se instala en A Estrada donde ha de realizar unos
trabajos por encargo.

Y allí
vive actualmente, rodeado de su mejor obra puesto que se resiste a deshacerse
de aquellos cuadros que han logrado obtener su propia aprobación, vendiendo
siempre los que , a veces injustificadamente, no le parecían lo suficientemente
buenos a su exigente criterio. Luchando aún con la vida, sosteniendo esposa y
casa a sus 84 años, la energía que posee pareciera, a veces, inagotable.
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