iglesia de Sta. Marina

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Conocida por muchos como la Catedral del Barroco rural, es obra de José González y José Menéndez Camina, y fue construida, por contribución popular, entre los años 1730 y 1749 sobre la planta de un arruinado templo medieval. Tiene planta de cruz latina, con una sola nave, dividida en tres tramos, que se cubre con bóveda de cañón con nervaduras, tanto en la cabecera como en los brazos; y una nave transversal o crucero, cuyo espacio central remata con cúpula sobre pechinas. Por su parte el pavimento del piso es una combinación geométrica de cuadros de pizarra y argamasa, fruto de la restauración de 1864. Al exterior, destaca su esbelta torre, articulada por tres cuerpos y tres calles, las dos laterales rematadas con cúpula y chapitel, y la central, con espadaña de un solo óculo. Todas las fachadas son de mampostería revocada, con sillería de buena factura en esquinas, vanos, contrafuertes y cornisa. La cubierta es de pizarra.

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El Retablo Mayor, que ocupa todo el frente del presbiterio, fue construido en 1747 por José Bernardo de la Meana, en el cual se funden las corrientes churriguerescas y rococó. Se estructura en tres calles, con un solo cuerpo y ático. El registro inferior de la calle central alberga la Custodia, con la imagen de la Inmaculada, pequeña talla (citada en el contrato del retablo) de madera policromada; en la zona superior se localiza la imagen icónica de la titular del retablo, Santa Marina. A ambos lados de la custodia, y ocupando sendas hornacinas, se localizan las tallas policromadas de San José y San Antonio de Padua; bajo ellas dos relieves relativos a la Huida a Egipto y al Milagro de San Antonio.
En el ático, la calle central representa el relieve, sujeto por una pareja de ángeles, alusivo al martirio de la Santa; y sobre él, un altorrelieve de Dios Padre. En sus hornacinas, las calles laterales albergan las tallas policromadas de San Juan Bautista y San Pedro.

El Templo se enriquece con otros seis retablos, todos obra del mismo autor que el Mayor, (excepto el cuerpo del Rosario, quizás aprovechando del antiguo retablo Mayor). Destaca el relieve que ocupa el cuerpo del retablo del Carmen, notable entre lo realizado en Asturias, tanto por dimensiones y novedad como por la calidad de la obra. Representa el momento en que la Virgen (talla de busto redondo integrada en el relieve) entrega el Escapulario a los santos de la Orden Carmelita. Desde el ático, un Santiago matamoros campea sobre el conjunto.
Simétricamente dispuesto al del Carmen se encuentra el mencionado retablo del Rosario, con la imag3en de vestir de la Virgen y la talla policromada de San Gregorio Magno en el ático. En los muros extremos del crucero se disponen dos retablos gemelos, de hornacina úncia, con sendas imágenes procesionales del Nazareno y la Dolorosa. El primero se enriquece con siete relieves sobre la pasión de Cristo; en el segundo una magnífica talla del Cristo yacente, está expuesta en la urna inferior del retalbo.
Por último, en el cuerpo de la nave, encontramos dos pequeños retalbos de idéntica traza y gusto rococó, dedicados a San Ramón Nonato y a San Vicente Ferrer. En el primero de ellos también aparecen representados San Nicolás de Bari y los jesuitas San Francisco Javier y San Francisco de Borja; y en el segundo Santa rosa de Viterbo, Santa Marina y San Antonio (estas dos últimas imágenes ajenas al conjunto).


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En el costado izquierdo del coro está instalado el órgano barroco (S.XVII), quizás el más antiguo de la provincia, siendo su calidad musical sobresaliente. Otras piezas notables son: el Cristo situado en el muro izquierdo de la nave; dos altorrelieves barrocos con los bustos del Ecce Homo y de la Dolorosa (debidos a J. B. De la Meana y actualmente instalados en la sacristía); así como dos pequeñas tallas (un San Blas gótico y una Magdalena penitente –s. XVIII-), un cáliz (1.820) y la interesante custodia del siglo XVIII.