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Campo y capilla de la Atalaya
Lo que antaño fue tendedero de redes, secadero de pescado y ubicación de la arenaxa, a
la vez que torre de señales para las embarcaciones, hoy se ha convertido en un tranquilo
paseo que nos lleva hasta la Capilla de la Atalaya y desde donde podemos observar la
entrada y salida de lanchas en dirección al puerto.
La Capilla de la Atalaya, es la más antigua y conocida. Fundada por el Gremio de
Marinería y Comercio probablemente hacia el año 1.605. Sería una pequeña ermita
levantada en honor de Ntra. Sra. de la Atalaya, merced a la milagrosa aparición de una
talla flotante, que hoy se conserva restaurada.
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En el año 1.613, la ermita es sustituida por una capilla,
manteniendo el banco corrido exterior que servía de Mesa de Mareantes, al lado de la
torre de señales y ahumadas. La campana fue refundida y compuesta por Manuel Fernández,
maestro campanero de Mieres en 1.759.
Ya en siglo XX fue reformada interior y exteriormente, siendo en 1.963 la última obra
significativa: se dio más altura a la nave central, se hizo la tribuna del coro, se
reformaron los altares, colocando la proa de un barco con el bauprés donde se ubica la
Virgen, la cual preside la capilla. Hay dos cuadros, uno recuerda el salvamento milagroso
de un naufragio y el otro, pintado recientemente por Manuel Fernández, es un recuerdo a
los vecinos marineros que han fallecido en la mar.
Sin duda alguna, sentado en la ermita o de pie sintiendo la brisa marina acariciar
el rostro, se podrá observar y disfrutar desde aquí de una de las más bellas puestas de
sol. |
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Monumento a Jovellanos
El busto fue obra del escultor Zenobrio Barrón. Entre los años 1.932 y 1.986 estuvo
situado frente a la capilla de la Atalaya, desde entonces se encuentra presidiendo la
entrada al Campo. Jovellanos, nacido en Gijón en 1.774, recaló en el viejo puerto de
refugio de Vega el 14 de Noviembre de 1.811 en el bergantín "Volante", huyendo
de los franceses
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