«...si he hallado gracia a tus ojos, te ruego que no pases de largo junto a tu siervo; haré traer un poco de agua para lavar vuestros pies, y descansaréis debajo del árbol, y os traeré un bocado de pan y os confortaréis; después seguiréis, pues no en vano habéis llegado hasta vuestro siervo.» (Génesis 18,3)
Devoción a imágenes, ¿idolatría?
Quien me ha visto a mi, ha visto al Padre.

Jn. 14, 8-9 Felipe le dijo: «Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta».
Jesús le respondió: «Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen?
El que me ha visto, ha visto al Padre.

Esto de las imágenes parece un lío. Por un lado, al leer en el Antiguo Testamento, pone claramente que no hagamos imágenes. Por otro, entras en las iglesias, y algunas están llenas de imágenes, y hay personas con gran devoción a ellas. Otras iglesias más modernas parecen más recatadas en este aspecto.
Hay grupos religiosos que nos achacan que somos idólatras..
Uno se pregunta, ¿dónde está la verdad? ¿Qué le parece a Dios todo esto?.
Yo por si acaso, no tendía precisamente a las mismas. Con el tiempo, me centré en el Sagrario, que es donde está de forma tan sencilla, humilde, amorosa nuestro Señor. ¡Qué gran misterio!
Y este tema, el de las imágenes, es algo que uno se pregunta de vez en cuanto, en mi caso durante años... Y se lo pregunté al Señor.
Andaba yo por el sur de Madrid, y después de una buena caminata, entré en la iglesia de san Andrés. El caso es que al ver las imágenes de esta iglesia sentí gozo, alegría. No sé si es que las habían acicalado, limpiado y abrillantado. Pero me hicieron sentir gozo.
Aún así, la duda seguía allí. Y el Abogado me auxilió. Recordé un Cristo, en concreto los pies de un Cristo.
Sí, sus pies, que ya no sé si eran pies o eran madero. Pies como de leproso, con partes blancas, descoloridos, desgastados de tantos besos, lágrimas, caricias. Testigos de tantas confesiones, peticiones, sufrimientos, lloros, gozos y alegrías, desgastados por tanto amor. Ese Cristo roto por el sufrimiento humano. El Cristo más hermoso en imagen que jamás vi, aunque sólo fuera por sus pies, un trozo de madera descolorida. Y empecé a querer a las imágenes porque acercaban al ser humano al Señor.
Pero faltaba el fundamento, la confirmación de que las imágenes agradan a Dios, pues esto podían ser sólo los pensamientos de un pobre y débil hombre.
Y el Abogado, me llevó a su Palabra.
"Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre".
Dios se hizo imagen, se encarnó y es hombre verdadero. Ahora sí, Dios puede ser representado, ahora ya conocemos el rostro de Dios en su Hijo, en el Mesías, levadura nueva.

No sé si lo que voy a contar sucedió antes o después de todo esto. Era la festividad de nuestra Señora de Guadalupe. Así que fui a honrar a la Guadalupana en su capillita. Serían las 13 y pico. Incluso la comunidad mexicana había enviado un mariachi para cantarle las mañanitas.
Entonces la vi. Era una anciana que, a los pies de su imagen, tras el Altar, acicalaba un ramo de flores. Se la veía gozosa, feliz. Se levantaba, miraba, y volvía a agacharse a mover las flores para ponerlas más guapas para su Madre celestial, con la ilusión de una niña con zapatos nuevos. ¡Menuda emoción me produjo! Casi se me saltaron las lágrimas. ¡Cuánto amor por María! Uno de los mariachis que cantaba asentía.

¿Y tú que opinas, no te parece que el Señor, María y el Cielo no se sienten glorificados, se regocijan al ver estas demostraciones de amor a través de sus representaciones?

Peregrinaciones
Lo que ahora cuento ocurrió en el Cristo de Medinaceli.
Los viernes se pueden besar sus pies, así que se forman largas colas que salen de la iglesia. Ves gente con mucha devoción. Algunos al entrar en la iglesia caminan de rodillas.
Yo, sin esa devoción, me puse en la cola para subir también al camerín.
Entretanto comencé a rezar el Rosario.
Ya dentro de la iglesia me di cuenta de que estaba más enfrascado en rezar el Rosario y que pudiera hacerlo sin interrupciones y en paz, que en otra cosa.
¡Vaya merito el mío!. Gente que había soportado largas colas para honrar, pedir al Señor algo muy importante para ellos. Gente con verdadera necesidad, con fe, sufriendo, que acudían en peregrinación quizás desde muy lejos, y yo, preocupado en no confundirme y hacer bien mis vacías oraciones, sin sentimiento.
Me humillé ante el Señor, le pedí perdón, estaba por ellos.
Y entonces sucedió, al ir a besar los pies del santo Cristo de Medinaceli sentí esa emoción, ese don que hace a tantos hacer grandes sacrificios por amor a Dios, por fe.

Y siguiendo con el Jesús de Medinaceli, en mitad de la Casa de Campo hay una imagen pequeña del mismo en un jardincito cerca además de un corral de ovejas.
Y... le pregunté al Señor, ¿le parecen bien las peregrinaciones?
¿Le agrada que hagamos sacrificios para honrarle en sus imágenes?
Cuando llegué, había gente cerca del Cristo, hablando en un grupito. En estos casos, a veces espero o ni me acerco por si fuera una trampa. Pero si el Espíritu acompaña, se puede aguantar lo que sea. Así que me puse a rezar delante de la imagen del Cristo de Medinaceli.
Y sorpresivamente, tuve la sensación en un instante de que había comulgado. Debía estar mirando a su Sagrado Corazón y ¡pumba!. Me quedé impresionado.

Ahora me sitúo en una iglesia del Carmen. Fui a comulgar, y el sacerdote buscaba donde estaba la Sagrada Forma que pretendía darme. Miró hasta al suelo. Después a mí, e intuyó de que estaba en mi boca o garganta. A los pocos días ocurrió al revés. Era yo el que miraba donde podía estar. El sacerdote esbozó una sonrisa.

En una primera comunión, el celebrante comentó que una niña insistía en que quería hacerla ya. Pero todavía no le había llegado la edad. Aún así seguía suplicando. Llegó el día de las comuniones. El caso es que estaba el sacerdote dando la comunión, y una de las Sagradas Formas le desapareció de la mano. Nos podemos imaginar que el hombre andaría apurado buscando a donde había ido a parar. Se dio cuenta de que esa niña pequeña era ahora su sagrario.

Adoración ante el Santísimo
Mateo 15, 25-28   Ella, no obstante, vino a postrarse ante él y le dijo: «¡Señor, socórreme!»
  El respondió: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos.»
  «Sí, Señor - repuso ella -, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.»
  Entonces Jesús le respondió: «Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas.» Y desde aquel momento quedó curada su hija.

Algunos nos sentimos perplejos al leer o escuchar esta reacción del Señor. En principio parece una respuesta algo "bruta". ¿Estaba Jesús enfadado? Y maravilla la reacción de la cananea. Es un texto de la Biblia que produce atragantamiento, es en principio, poco digestible.

Vayamos al Sagrario.
Era el día de Corpus Christi.
Por la mañana fui a la iglesia de San Martín, donde hay exposición del Santísimo. Me dispuse a rezar, pero me dijeron que habían llevado al Señor para la celebración comunitaria en el patio de la catedral de la Almudena, y que iban a cerrar.
Había adorado en esa iglesia muchas veces, y sin el Santísimo pensé que también me hubiese quedado a rezar.
Pero se habían llevado a Jesús.
Nubarrones surcaron mi mente. ¿Tiene sentido la adoración al Santísimo? ¿Qué hacían las primeras comunidades? Una cosa es lo que se consagra y consume en la Eucaristía. Pero, las sobras, ¿siguen siendo Jesús?
Terrible oscuridad. Tantas horas adorando y ¿ahora qué? ¿he perdido la fe, estoy confundido?
Por la tarde fui a la Almudena, a la celebración. Sufrí la cruz. También estuve en la procesión. Pero mientras caminaba meditaba mi marcha, el posible abandono de la adoración al Santísimo, quizás tuviesen razón los que no la hacían.
De vuelta del acto en la Puerta del Sol, miré rostros. Ojos descubiertos enrojecidos.
Aún así, al día siguiente, volví por la tarde a la iglesia de San Martín, a adorar ante el Santísimo.
Entonces se produjo la iluminación: "también los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores".
¡Qué grandeza la de Dios! ¡Cuánto amor! ¡Hasta que punto se ha anodadado, se ha humillado para salvar al hombre! ¡Qué misericordia insondable! ¡Bendita cananea!.
Si ella se humilló ante el Señor de la manera que lo hizo, mira a nuestro Dios que una migaja, una partícula consagrada de pan es el Señor. ¡Qué sencillez, que bondad, que amor, que humildad!
Dio de comer a muchos con dos peces y 5 panes, y cuando terminaron, mandó recoger las sobras.
¡Qué sabiduría escondida! No quiere que nadie se pierda, ni uno solo.
"Por la fe", nos hemos convertido en pueblo de Dios, hijos del Padre.
Jesús es Dios y hombre verdadero. Su comportamiento humano, como el de cualquiera de nosotros, contiene sin embargo una enseñanza divina.
Dios es al que únicamente en Verdad podemos llamar Padre, Señor, Maestro porque el siempre obra como Padre, Señor, Maestro.
Acude aún hoy al enfermo, al desvalido, al que sufre, al que nos va a dejar ya (viático). Lo hizo en carne mortal, y lo sigue haciendo ahora por medio de sus servidores, Dios les bendiga. Las "migas" son piedra angular.

Juan 6, 12 «Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada».

Cosas de ¿niños?.
Cuentan que un niño para explicar la existencia de Dios en la Hostia dijo:
-¿Ves este crucifijo?. Parece que está Dios, pero no está. Sin embargo, en la Hostia, parece que no está, pero está.

Santa Teresita con 4 años con su hermana Celina.

El otro día decía Celina: "¿Cómo puede estar Dios en una hostia tan pequeña?"
Y la pequeña contesto: "Pues no es tan extraño, porque Dios es todopoderoso".
"¿Y qué quiere decir todopoderoso?"
"¡Pues que hace todo lo que quiere"...»

Ahora creo firmemente en la existencia de Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar, con fundamento. Y el Señor, me ha dado más Gracias. Su Sagrado Corazón está ahí.

No recuerdo bien la razón, pero a la Almudena por el momento no quería volver.
Estaba en misa en la iglesia del Carmen y la oficiaba un cura joven. El hombre ¡qué bien hablaba!.
A veces uno se eleva con otros pensamientos acordes con el amor al Señor.
Pero ese día, a través de él, se produjo la mediación.
¡Que volviese a la Almudena, que el Señor me estaba esperando!.
Finalizada la misa, allí fui, a su capilla, donde el Señor está expuesto.
Y como en la penumbra, delante del Santísimo estaba el Sagrado Corazón, suspendido, estático.

Han pasado los años y sigo adorando al Señor, al Santísimo.
¡Cuanto bien me ha hecho! ¡Que gracias me ha supuesto!
Y me sigue fascinando su humildad, su sencillez al mostrarse como un poco de harina y agua en una Sagrada Forma.
Su ominipotencia así lo permite, como el haberse hecho hombre.
Y de vez en cuando, le mendigo que esa humildad, o una migaja, more en mi.
Cuando me doy cuenta de que eso ocurre, una gran emoción se apodera de mi.
¿Por qué el Amor, la Humildad, la Bondad, la Sencillez es tan poco amada?

Estaba rezando ante el Santísimo en las clarisas.
Pero, ¡que mal oraba!
Me humillé y le pedí perdón por mi mala conversación.
Y de repente, que hermosas oraciones brotaron.
¡Qué felicidad!

El verdadero rostro de Cristo
Hace unos pocos años fui desde Madrid (Callao) al Sagrado Corazón en Getafe andando, de peregrinación por voto. Como veía que no iba a llegar a la misa de las carmelitas del Cerro de los Ángeles, me metí en el barrio de san Cristóbal. Allí sabía que hay dos iglesias, la de san Lucas tenía misa a las 8.30 o 9, fui a la de la Virgen de los Desamparados, y no había a esas horas.
 Como tenía algo más de media hora empecé a rezar el Rosario. Me fui a la trasera de esta iglesia, y al pasar por el jardín lateral, vi a un hombre tumbado, con el dorso incorporado en un banco.
Le vi la cara y me pareció un rostro chupado, con los ojos saltones, me recordó a una famosa foto de un hombre moribundo por el sida.
Me dejó bastante impresionado.
Estuve rezando el Santo Rosario detrás de la iglesia, y decidí, ofrecerlo por él. Llegué a escuchar en la calle "está bien, le ayudaremos".
Cuando iba a misa a san Lucas, quise pasar al lado de donde estaba él, quería volverle a ver. En esta ocasión estaba totalmente tumbado, con los ojos cerrados.
Me pareció la faz de Cristo.
Tras ir a misa a la capilla de san Lucas, al salir me di cuenta de que en la pared, tenían imágenes de distintos rostros de Cristo de afamados pintores.
Pero enseguida surgió de mi el pensamiento de que el verdadero rostro de Cristo lo había visto en este sin techo que parecía dormir dulcemente.

A Cristo se le encuentra en el hermano, ahí está su verdadera imagen.

En una celebración, fui con gozo a dar la mano a un hombre. Miré su rostro y me pareció muy castigado por la vida, creo que era un pobre. Al ver mi sonrisa, sus ojos chispearon, y esbozó una sonrisa.
Su mano me pareció auténticamente maravillosa. Como la más blanca, la más limpia, y la más suave que jamás había dado. Era la mano de Jesús.

En otra ocasión había hecho un Vía Crucis por el entorno de un Castillo, con sus estaciones señalizadas. Ya en la ciudad me quedaba como una estación de Resurrección, al lado de un comedor social. Cerca un hombre esperaba. Y sufrí la tentación de que me iba a interrumpir, molestar, pedir algo.... Pero aguanté y me acerqué y recé.
Al terminar mi rezo, me puse a hablar con el.
¿Qué, hace frío eh?, -le debí de decir o algo parecido-. Probablemente me contó que esperaba a que abrieran.
Me despedí de él, y el hombre al hacer lo mismo, me bendijo. Que Dios le bendiga o algo parecido me debió de decir. Me produjo una honda emoción. Me pareció la bendición de Jesús. Ganas me daban de haber ido a lavarle los pies. Supliqué interiormente que le tratasen como si fuera Jesús. Sufrí también interiormente de hasta que punto era cómplice de esos miserables pensamientos o tentaciones.

Muchas gracias se producen tras un momento de dura prueba, de fuertes tentaciones, de humillación, de rechazo, de sufrimiento, de dolor, de esfuerzo. El Señor agradece cualquier esfuerzo que hagamos por Él y sus hijos, cualquier mal que suframos intentando permanecer en su amor.

Ver el rostro de Cristo, sentir su mano en la mía al dar la paz, escuchar su bendición, sus ojos, fundamentalmente en pobres y necesitados, es una gran Gracia del Señor. Ahí está su imagen.

Devoción a los Santos

Con los santos me pasaba como con las imágenes, tenía muchas reticencias.
Sin embargo, al Señor también se le adora por, y a través de sus santos.
En ellos Dios ha morado de manera especial.
El Espíritu Santo ha obrado maravillas en ellos porque dijeron sí al Señor permaneciendo en Su Amor, y, este Abogado, sigue obrando a través de su invocación, reliquias, etc.

Era el día de la beatificación del Santo Padre Pío. Así que peregriné a una iglesia regentada por franciscanos, la de Jesús de Medinaceli, y me pasé buena parte del día allí.
Tenía intención de confesarme, pero cuando me animaba aparecía o había alguien haciéndolo, así que acabé dejándolo estar.
Cuando me dispuse a despedirme al lado del retablo de ntra. Señora del Pilar, oré al santo padre Pío que si quería algo más de mí.
Y.. sorpresivamente me pareció oir: "la comunión".
Creo que miré alrededor y vi que no había nadie lo suficientemente cercano para decir algo semejante. Por lo que le respondí interiormente: “Sí, pero antes me confieso”.
Así que escopetado me fui a confesar y le ofrecí la Comunión.

En el paseo de la Ermita del Santo, hay un hogar de las hermanas de la Madre Teresa de Calcuta.
Yo había entrado a su capillita para rezar en otra ocasión.
Al cabo de tiempo, volví, quizás para despedirme. Vences la timidez, mejor dicho, el Espíritu te da arrestos y para dentro.
Después de un rato de oración tuve la sensación de que la Madre Teresa estaba allí.
Esto lo había leído en un libro, que algunos lo habían detectado.
Tuve el deseo de cogerle la mano.
Pero me di cuenta de que no era posible, porque la Madre Teresa, estaba dentro de mí.
La delegación forma parte del AMOR. Recurrir a nuestra Madre celestial, a los santos, al Cielo, sin duda que es grato al Señor.

La Madre Teresa de Calcuta recibió "una inspiración", la sed de Jesús por amor y por las almas. Jesús le reveló el deseo de su Corazón de que existiesen "víctimas de amor", que "irradiasen Su Amor sobre las almas". Él reveló su dolor por la manera en que los pobres eran descuidados, su pena por ser ignorado por ellos y su anhelo -su sed- por el amor de ellos. LE imploró: "Mi pequeña, ven; ven, llévame a los agujeros de los pobres. Ven, sé Mi Luz. No puedo ir solo. Ellos no Me conocen y, por lo tanto no Me quieren. Tú, ven, ve entre ellos. Llévame contigo en ellos. ¡Cuánto deseo entrar en sus agujeros, en sus oscuros e infelices hogares!".

Ven, sé mi Luz.
La vida de la Madre Teresa demuestra la grandeza y la dignidad de cada persona, el valor de las cosas pequeñas hechas con fidelidad y gran amor, y el valor inestimable de una íntima unión con Dios.

Amigo, lo mejor de nuestra vida es Dios. La familia, la amistad, el cariño, el amor, el bien, la bondad, la inocencia, el amor, la Luz .... reflejan a la Santísima Trinidad. Hay muchos, que están en peligro de perderlo, porque sin Dios, nada de lo mejor de nuestras vidas existe. Nada.
Hay personas que tras este peregrinaje por este mundo, perderán esta Verdad.
Cristo padeció, sufrió, a su enemigo: el pecado. Por amor para que nos salváramos
Los sufrimientos que el pecado en este mundo nos producen son poco comparados con la eternidad del Cielo.
Piensa en la tragedia que supone esta pérdida del Cielo, el Paraíso, el Amor, a Dios.
Peregrino, ayuda a que nadie desconozca el AMOR de Dios reflejado en ti, que nadie pierda a Dios.
Cuando no puedas más, no temas, Dios echará el resto por ti, te llevará en sus brazos. Y allí donde la felicidad será eterna, te estará esperando una morada, esa que Jesús ha preparado para ti, con el traje que la Madre ha bordado para ti.
¡Ánimo! El Camino, la Verdad y la Vida te esperan. Respira llenándote de Dios, y adelante, el Señor te necesita para saciar su sed en este mundo.

"Sin Mi, no podéis hacer nada"

Hace un tiempo me encontraba en la iglesia de Ntra. Señora del Carmen, la cual tiene también un santuario a Ntra. Señora de Lourdes. Se celebraba una boda.
El sacerdote comentó en la homilía algo así como que "sin Dios, la fidelidad no es posible".
Esta manifestación me pareció demasiado contundente. Y me lo cuestioné.
Pensaba que buena parte de ello sería porque la pareja así lo quería.
Yo, vivía en castidad. ¿Era porque así lo había decidido?.
Y al Señor le pregunté.
El caso es que durante unos días lo pasé bastante mal en este sentido. Fue como si el Señor me respondiese.
Ahora sé que si vivo en castidad es por Él. Si soy fiel, es por Él.
Porque Él es la castidad, Él es la fidelidad.
No se puede construir la paz prescindiendo de Jesús porque Él es la Paz. Él es el Amor.
Ahora sé que todo lo bueno procede y es de Él. Sin Él, no podemos nada.
Eso sí, podemos sumarnos y reconocerlo y testimoniarlo, permanecer en Su Amor.
Si no lo hacemos, Él seguirá siendo fiel, pues no puede desmentirse a sí mismo.
Aunque digas no creer, o lo niegues, si eres casto, o fiel, o eres misericordioso, o amas, o buscas la paz, es que Jesús está por ahí, aunque no lo quieras testimoniar, manifestar, rubricar.
Él quiere que todo el mundo se salve.
Así se orientan nuestras vidas.
¿Edificas sobre roca?
Él no olvida a los que permanecen en su Amor.

Juan 13, 1...habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. ....
34 Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros.
35 En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros.»
"que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, ... y que los has amado a ellos como me has amado a mí... que el amor con que tú me has amado esté en ellos y yo en ellos."

¿Qué significa amar hasta el extremo, hasta el fin?.
Que no se puede amar más. Todo un Dios se hace uno de nosotros, más aún, un siervo del hombre para que este se salve, para indicarnos que la salvación con Él está al alcance de cualquiera, el perdón se otorga a cualquiera que se acoja a su Corazón misericordioso. Clavado en una cruz, no niega a nadie el abrazo de la reconciliación por muy horrendos que sean sus pecados.
Guarda sus mandamientos.
Guarda su Palabra.
Ama y Él se manifestará a ti.
Sé Uno en el Amor para que el mundo crea en el que tanto nos ama.
Testimonia este Amor que sacie Su Sed, nuestra sed de que el Amor es conocido. Jesús te ama con locura, y quiere que tú le ames de esta manera y que también lo hagas con el prójimo, su imagen. Hay muchos que no conocen este Amor. Testimónialo. Es nuestra felicidad. Es la vida eterna.
Juan 12, 3Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.
Recuerda, la mujer pecadora, María Magdalena, la que tenía 7 demonios, es llamada apóstol de apóstoles.
¡Ánimo!, tu puedes ser discípulo de Jesús. Bienaventurados los convertidos que se desviven por amar, servir, testimoniar que los mandatos del Señor son para que seas feliz, para que entres en el Amor, para que te salves. Son vida.
Los mandatos del Señor son de Amor. Son para evitar que te salgas del camino, porque cuando transgredes alguno, lo que haces es ir contra Su Amor y caminas hacia el odio, hacia la infelicidad, hacia la destrucción.
A unos 60 km. de Moscú, 3 madrileños ayudan a rusos a salir de la droga. Saben lo que es ese infierno porque lo vivieron. Ella, de veintipocos años, se desintoxicó con sus padres. Los hombres, fueron drogadictos durante muchos años, a través de Reto sanaron.
El programa de ayuda dura unos 18 meses y vienen rusos de hasta Vladivostok (Pacífico, unos cuantos días de viaje).
En la parte final del reportaje, la entrevistadora les pregunta a los hombres si van a volver a Madrid.
Respondieron que a pesar de lo que parecía, ellos eran felices aquí.
¡Qué buena gente sois!, se despidió la mujer emocionada.
Ejemplos vivos que calman nuestra sed y que hacen nuestra cruz más llevadera.
Mientras hay vida, cualquiera se puede convertir, se puede salvar, desvivirse por los demás y ser ejemplo a seguir.
¡Gracias buena gente!....
Deportistas que son ejemplo para los demás por su honradez y deportividad, y sobre todo para los más jóvenes tan faltos de buenas referencias; con detalles como acordarse del compañero fallecido testimoniando que hay un cielo, o de aquél amigo que tuvo un fallo ¿o no?. Y, por supuesto, de los que día a día manifiestan su fe, esperanza y amor.
Somos siervos del Señor en la misión de salvar. Dios no nos creó para que viviésemos confortablemente, en una situación idílica, sino para que sirviésemos en su misión salvífica. Las dificultades que surgen a nuestro alrededor, son muchas veces el adiestramiento, el entrenamiento para servir en su misión de salvar a la humanidad.
Las cruces en el camino deben ser para fortalecerte, hacer de Dios tu roca y prepararte para el futuro; unirte más a Dios y sus Sacramentos; aprender a amar más a tu prójimo, como Jesús, que a pesar del mal que le hacemos así mismo o a sus imágenes (el prójimo) se hizo uno de nosotros, más aún servidor del hombre, para finalizar martirizado y crucificado, mostrando que su amor a la humanidad es extremo, hasta el fin.
Misión de amor, misión de salvación.
Los consejos evangélicos son para facilitarte la misión de salvación, para que tu cruz sea más liviana, en otro caso podría resultar demasiado pesada y hacer pesadas las cruces de los que más quieres. Por eso, si Jesús te llama debes dejarlo todo....
Apocalipsis 12,17 Entonces despechado contra la Mujer, se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos, los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús.
Si fueras a la guerra, ¿les llevarías?. Sí, pero en tu corazón. Procurarías ir lo más liviano posible de todo. El enemigo tiene muchas cabezas, va muy pesado.
I Samuel 17,45 David replicó al filisteo: "Tú avanzas contra mí armado de espada, lanza y jabalina, pero yo voy hacia ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de las huestes de Israel, a quien tú has desafiado.
Juan 21,3Simón Pedro les dijo: «Voy a pescar». Ellos le respondieron: «Vamos también nosotros». Salieron y subieron a la barca. Pero esa noche no pescaron nada.
4Al amanecer, Jesús estaba en la orilla, aunque los discípulos no sabían que era él. 5 Jesús les dijo: «Muchachos, ¿tienen algo para comer?». Ellos respondieron: «No». 6Él les dijo: «Tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán». Ellos la tiraron y se llenó tanto de peces que no podían arrastrarla. 7El discípulo al que Jesús amaba dijo a Pedro: «¡Es el Señor!». Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se ciñó la túnica, que era lo único que llevaba puesto, y se tiró al agua. 8Los otros discípulos fueron en la barca, arrastrando la red con los peces, porque estaban sólo a unos cien metros de la orilla. 9Al bajar a tierra vieron que había fuego preparado, un pescado sobre las brasas y pan.
Con nuestras propias fuerzas no podemos nada. Con Jesús, nuestra pequeñez, integrada en su Cruz, se hace omnipotente.Su divinidad nos acoge.
II Samuel 7,27Yo te edificaré a ti casa.
"Y El que recibe al que yo enviare, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió".
Jesús vino a nosotros por AMOR. No olvides que Él está de forma especial en el Sagrario y en los Sacramentos. Demostramos nuestro amor acudiendo a Él.
Jesús es como el mendigo que tiende su mano demandando algo de amor, demandando que le des a conocer, que muestres al mundo quién es, para que se salve, porque quien conoce a Jesús, no Le olvida nunca, es el Amigo que nunca falla.
Judas y Pedro se arrepintieron, el centurión y la guardia en el Calvario Le consideraron justo, hijo de Dios, el pueblo que allí estaba, viendo como moría se volvieron dándose golpes en el pecho. Personas que Le ultrajaron, Le humillaron, Le martirizaron, cambiaron en su parecer.
¿Qué fue de ellos? El haberles dejado su impronta, tarde o temprano ¿no les cambió la vida? ¿Qué fue del malhechor crucificado que le injurió?. ¿Se arrepintió y le amó?, el ejemplo de Pablo...
Lucas 23,46 Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró. 47Cuando el centurión vio lo que había acontecido, dio gloria a Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo. 48 Y toda la multitud de los que estaban presentes en este espectáculo, viendo lo que había acontecido, se volvían golpeándose el pecho.
¡Qué importante es dar a conocer a Jesús! Puede salvar muchas vidas.
Sé uno en el AMOR para que el mundo crea en Jesús.
El hombre ha nacido para salvarse.
Gracias por todos los que nos habéis dado un sorbito de Jesús.

Juan 14, 23 Respondió Jesús y les dijo:
«Si alguno me ama,
guardará mi Palabra,
y mi Padre le amará,
y vendremos a él y en él haremos morada.

Palabra que se hace carne, que desciende a la humanidad, un Dios que se preocupa hasta el extremo por cada ser humano, no un Dios lejano, haciéndose uno de nosotros y en memoria del que ES, convierte el pan en su Cuerpo y el vino en su Sangre. Quiere llegar a todos, aunque sea en migajas... y necesita del ser humano para que le acepte y quiera permanecer en Su Amor.
Como María, la samaritana, la Magdalena y la cananea, Jesús dice sí a la voluntad del Padre y se dona a la humanidad para su salvación, da de beber, lava los pies, se anonada hasta el extremo, pan para todos.
Yo quiero ser como la cananea ante tanto Amor, ante tanta Misericordia, y humillarme para mendigarle, aunque sea una migaja de Sí. Amén.

Día 2 de octubre: Santos Ángeles Custodios

Es verdad de fe, que Dios ha constituido a los Ángeles en ministros suyos para el bien de los que se han de salvar. Los teólogos y los santos enseñan, además, que todos tenemos un Ángel custodio, o de Guarda. El divino Salvador nos lo afirma expresamente refiriéndose a los niños como se dice en el Evangelio de esta festividad (Mt 18, 1-10). También afirman los Santos que todas las Corporaciones eclesiásticas y civiles (Diócesis, naciones, ciudades,...) tienen su Ángel protector. Acostumbrémonos, pues, a venerar a nuestro lado a nuestro fiel e invisible compañero, y pidámosle que nos ilumine, guarde y gobierne. (De un antiguo misal del P. Vicente Molina, S.J.)
Alguien cae a la vía del metro (el tren subterráneo) y no se levanta.
Las personas de la estación hacen señas desesperadamente para que el tranvía que se aproxima pare.
Un policía nacional de paisano (fuera de servicio) desciende a la vía.
El tren se acerca.
Mirando hacia el tranvía indica al chofer que pare.
Instantes después arrebata a la persona caída en la vía del paso del tren.
Estaba rezando en la capilla de un hospital.
Tuve una visión repetida.
Una luz que se aproximaba.
¿Era un tren?.
Surgía de la oscuridad.
Era el metro...

Espero que te hayan servido estos comentarios. Pido disculpas si alguien se haya podido escandalizar. El lenguaje empleado tiende a ser directo, campechano, sin atender tanto al significado estricto de cada palabra. La misión: servir a Dios, que es servirte a ti. Desecha el barro, quédate con todo aquello que detectes es conforme al Señor, a su Evangelio, a la doctrina católica. La Fe comprendida, vivida, es roca.

Santa Teresita en su manuscrito "A"
... cuando se ofreció ante mis ojos el horizonte de la perfección, comprendí que para ser santa había que sufrir mucho, buscar siempre lo más perfecto y olvidarse de sí misma.
Comprendí que en la perfección había muchos grados, y que cada alma era libre de responder a las invitaciones del Señor y de hacer poco o mucho por él, en una palabra, de escoger entre los sacrificios que él nos pide. Entonces, como en los días de mi niñez, exclamé: «Dios mío, yo lo escojo todo. No quiero ser santa a medias, no me asusta sufrir por ti, sólo me asusta una cosa: conservar mi voluntad. Tómala, ¡pues "yo escojo todo" lo que tú quieres...!

REZA EL SANTO ROSARIO, índice