



La Comarca de la Vera esta situada al nordeste de la provincia
de Cáceres, limitada al norte por la sierra de Gredos
que empieza en Cebreros y termina en la Montaña de Santa
Barbara en Plasencia, y al sur por el río Tietar que
la recorre de este a oeste, a 40º de latitud norte y altitud
media de 553 m. Su extensión es de unos 800 km2 y tiene
una longitud de casi 200 km, es pues una estrecha faja que ocupando
la vertiente sur de las montañas y la llanura subsiguiente,
se extiende hasta la margen derecha del Tietar.



Tiene una temperatura media óptima, de inviernos suaves
y veranos templados y es propicia a la formación de microclimas.
Tierra en la que la primavera dura nueve meses, su pluviosidad
se sitúa en 1600 l/m2 año. Esta lluvia que en
las llanuras cae mansamente, lo hace en forma de nieve en las
alturas.



Tal vez la característica más importante de la
Vera es que desde sus montañas, en las que abundan los
picos superiores a 2.200 m ( Almanzor, Peludillo, Cabeza Pela,
el Cancho, Covacha, Cruceta ...) y en bajadas bruscas, casi
de rappel, se llega hasta la altitud de 600 m, con un desnivel
en poco más de 4 km de 1.500 m, lo que propicia la aparición
de numerosas gargantas y torrentes de agua que se precipitan
desde las alturas en busca del pausado Tietar, a estas gargantas
debe, en buena parte, la Vera, su celebrada belleza pues posibilitan,
remansos, lagos naturales, cascadas e infinidad de fuentes de
inagotable agua cristalina ( Alardos, Minchones, Cuartos, Jaranda,
Pedro Chate ...).



De forma natural en las tierras mas altas abunda el piorno y
el pastizal, que a medida que se va descendiendo van dejando
paso al brezo, al aliso, al fresno, al castaño y al nogal,
hasta llegar al alcornoque, la encina, y el roble, todo ello
acompañado de una gran variedad de arbustos y hierbas
bravías ( tomillo, madreselva, jara , torbisco , escoba
, romero ......)
Sus aguas y el abrigo de los montes hacen de esta región
un auténtico vergel inesperado y exuberante de increíble
variedad de cultivos entre los que destacan: tabaco, cerezos,
pimiento, kiwi, frambuesas, espárragos ...
La
floración de los cerezos (principios de primavera)
es espectáculo de singular belleza, que asombra, todos
los años, a los que tienen la oportunidad de presenciarlo.
Si la variedad de la flora es notable, otro tanto podemos
decir de la fauna. En lo más alto, por encima de los
2.000 m, pace la cabra montes, "Capra Hispanica",
más abajo abunda el jabalí y el gato montes,
la zorra y la liebre, el conejo y todo tipo de aves y pájaros,
además de ser paraíso de truchas en el curso
alto de los ríos, barbos y carpas en el bajo y la tenca
en aguas finas y estancadas.


Sus pueblos, hasta un total de diecinueve que integran la
Mancomunidad, con una población en total que ronda
los 32.000 habitantes, de angostas floreadas y empinadas callejuelas,
conservan aun el sabor de lo antiguo y están plagados
de costumbres típicas y tradiciones, muchas de ellas
ancestrales, únicas en España y de reconocido
valor turístico (los Escobazos en Jarandilla, el Pero-Palo
en Villanueva, los Empalados de Valverde, el Entierro del
Manolo en Losar), lo que unido a un rico folklore y a una
exquisita gastronomía hacen de esta zona, una de las
mas bellas de España, cada vez mas visitada y apreciada
por el turismo.



Carlos
V el Monarca más poderoso del Occidente Cristiano,
Dominus Mundi, el Emperador, el Orgulloso y Temido, decide
buscar un lugar tranquilo digno y hermoso para vivir y morir
retirado del mundo y aconsejado por D.Luis de Avila y Zuñiga,
marques de Mirabel elige esta tierra que, según el
cronista, es la de mejor cielo, más sana, más
apacible, amena y recreable que hay en toda Europa, con aires
sanos y puros y aguas regaladas, condiciones de clima idóneas
para los dos males del Cesar, la gota y el asma.
Así, el 25 de Octubre de 1555 Carlos V abdica en Bruselas,
para el año siguiente, verano de 1556, partir de Flesinga,
con sus hermanas Leonor y Maria, rumbo a España, desembarcando
en Laredo el 28 de septiembre, desde donde, se traslada hasta
el Monasterio de Yuste enclavado en el corazón de la
Vera, donde hace su entrada solemne el 3 de febrero de 1557
y en el que permanece hasta su muerte el 21 de septiembre
de 1558.
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