PAGINAS POETICAS
La obra del Gran Fer
Atendiendo a las inquietudes intelectuales de nuestros lectores, ofrecemos una pequeña muestra de la extensa obra de uno de los jóvenes poetas de nuestra tierra, sin duda uno de los más leídos, discutidos, criticados y admirados: el Gran Fer, cuyo nombre está ya parangonado al de otros ilustres aragoneses, Ramón J. Sender, Luis Buñuel, Miguel Fleta, Agustina de Aragón, Enrique Bunbury, Benito Escriche o Perico Fernández. por nombrar unos pocos.
Nacido en una pequeña aldea del Maestrazgo hace 34 años, de padre alcohólico y madre desconocida y huérfano de padre y madre, estudió en el colegio de los Salesianos Descalzos del Santo Peo de Pinseque hasta la avanzada edad de 9 años, tiempo en el que empezaron a despertar en él sus inquietudes literarias y homosexuales.
Viaja posteriormente al país vasco, donde el contacto con la izquierda aberzale (grupo que niega la existencia de la berza) y los bares de potes de Donosti determinan su acentuada personalidad acabando finalmente sus días en un garito jevi de esta ciudad donde muere miserable y borracho acompañado sólo por el Eusebio, junto al que supo compaginar como nadie la literatura con el alcohol y el ajedrez hasta conseguir una de las obras más solidas de la poesía en castellano. Sirvan como muestra algunos de sus más entrañables Ferados, género en el que se desenvuelve con maestría y que nada tienen que envidiar a las greguerías de D. Ramón.
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Aquel bólido, se pegó una hostia y dejó de ser sólido |
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Mirando un mapa se murió el papa |
Salvador Dalí Pintó un jabalí |
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Los hombres primitivos hacían fuego que se les apagaba luego |
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¡Qué no se pierda! aquella mierda |
LA GALLINA TRABAJA EN LA MINA |
El líquido de la paja guardaba en una caja |
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El mono cogió el telefono |
Estaba lloviendo y lo estaba yo, viendo |
EL CACTO MURIO EN EL ACTO |
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