JUNTO AL CAMINO
Bajo un roble torcido y centenario,
una tarde de tibia primavera,
junto al camino que conduce al río,
soñábamos los dos con las estrellas.
Las flores tapizaban el paisaje,
de alegre colorido, donde sueñan,
sobre los sauces, álamos y alisos,
los pájaros que habitan la
ribera.
El valle dormitando entre las brumas,
aromas derramados de la sierra,
una brisa silente del ocaso,
y una sonrisa mágica y
discreta.
Grabamos en el roble nuestros nombres,
hicimos corazones con violetas.
Junto al camino que conduce el río,
soñábamos los dos con las estrellas.
ESO SÍ QUE ME DA MIEDO
Yo no comprendo la vida,
ni el dolor, ni el sufrimiento,
ni la soledad, ni el llanto,
ni la paz del cementerio.
Yo no sé a donde camino,
ni sé lo que estoy haciendo.
Sé que el sendero se acaba,
y eso sí que me da miedo.
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