Las olimpiadas de la Filosofía |
©Simón Royo Hernández |
LAS OLIMPIADAS DE LA FILOSOFÍA1. (Acerca del concurso Internacional de ensayo filosófico Lettre International-Weimar 1999).
Con motivo de la capitalidad europea de la ciudad de Weimar en el año 1999, la edición alemana de Letra Internacional en colaboración con el Goethe-Institute han organizado un concurso filosófico de dimensión Mundial, con la ayuda de las nuevas tecnologías2. El plazo de la recepción de ensayos finaliza el 30 de noviembre de 1998 y se espera el fallo final para antes de que acabe el mes octubre de 1999, rondando el primer premio los 4.500.000 pesetas (50.000 DM).
El consejo asesor está formado por 31 pensadores de todo el mundo, entre los que se cuentan personas de la talla de Agnes Heller o Edgar Morin. Hay siete jurados preliminares para las siete lenguas en que se admite concursar a los ensayos (alemán, inglés, francés, español, ruso, chino y árabe) que se encargarán de seleccionar tres trabajos cada uno, los que se remitirán a un jurado final formado por personas de diversas disciplinas y procedencias.
La ciudad de Weimar como centro de la capitalidad europea supone una gran oportunidad para repensar el presente, ya que no es sólo la ciudad fuente de inspiración de un Goethe o un Schiller, sino también el lugar donde se declaró el infierno de Buchenwald.
La convocatoria pretende recuperar la tradición de las Academias de las Ciencias y las Artes europeas de los siglos XVIII y XIX. En 1749 la Academia de Dijon planteaba un concurso de ensayo que respondiese a la pregunta: Si le rétablissement des sciences et des arts a contribué à épurer les moeurs? Y que ganaría un filósofo desconocido, amigo de Diderot, con un escrito anti-ilustrado que contenía toda una crítica de la civilización, titulado: Discours sur les sciences et les arts; su autor, un tal Rousseau.
La Real Academia de las Ciencias y las Bellas Artes de Berlin, fundada en 1700, a partir de su reestructuración en 1744-46 ofrecía un premio anual de 50 ducados a los mejores trabajos científicos o literarios, que podían ser escritos en Alemán, Francés o Latín. Personajes como Lessing y Mendelssohn, Herder y Kant, D'Alembert y Condillac participaron con mayor o menor fortuna. Kant fue derrotado varias veces, mientras que Herder vencería con su ensayo Abhandlung über der Ursprung der Sprache (1772), respondiendo a una de las cuestiones de la Academia berlinesa.
Arthur Schopenhauer contaba con unos cincuenta años cuando obtuvo el premio de la Real Academia Noruega (1839) a quien mejor contestase a la pregunta planteada por la citada institución. Respondió con su famoso tratado Über die Wille in der Natur (publicado en 1836) reformado y presentado bajo el título Über die Freiheit des menschlichen Willens (1839) que fue muy justamente galardonado. Un año más tarde la Real Academia Danesa de las Ciencias no premia su escrito Über das Fundament der Moral (1840), pese a ser la única obra presentada a concurso, declarando el premio desierto.
Los organizadores del concurso de nuestro fin de milenio se han propuesto el reto de ver que pasa si los intelectuales de todo el planeta se aplican a pensar sobre una misma cuestión a un mismo tiempo, ahora bien, en sus diferentes lenguas y desde los distintos angulos de sus respectivas culturas, tradiciones, perspectivas, escuelas y estilos. Una competición Global, pero interdisciplinar, multicultural y plurilingüística, que no busca la última contestación conclusiva y terminal, respecto a una disciplina de investigación científica, por parte de sus especialistas; sino el espectro de una pluralidad de respuestas posibles que reflejen las tensiones entre la universalidad y la heterogeneidad.
Aunque intenta proseguir una tradición, perteneciente a la Ilustración francesa y alemana, el evento que comentamos no es comparable a los precedentes. Su iniciativa no se circunscribe a ninguna escuela de pensamiento particular, ni se limita al ámbito nacional; buscando como participantes a los escritores, científicos, artistas o intelectuales independientes, antes que a los especialistas pertenecientes a una corporación o a los miembros de una Academia.
Para fijar la cuestión sobre la que reflexionar, durante el año 97, los organizadores del Weimar1999.Essay, presentaron el proyecto a 900 pensadores, artistas, científicos, filósofos y poetas reconocidos, de todo el planeta, solicitándoles sugerencias acerca de la pregunta que podían formular. Se recogieron 113 propuestas que sintetizaban las preocupaciones más acuciantes y actuales de los intelectuales del mundo entero y, tras un arduo debate entre 13 miembros del consejo asesor, se seleccionó la pregunta del filósofo francés Michel Surya, a la que se le añadió otra complementaria, quedando finalmente planteada como: ¿Liberar el pasado del futuro? ¿Liberar el futuro del pasado?.
Michel Surya, autor de la cuestión escogida para el ensayo: Libérer l'avenir du passé, dice en su propuesta (la nº 42) que el pasado ocupa todo el espacio que se debería emplear en pensar el presente, que pesa más que nunca, rellenado la memoria humana hasta limites insoportables; lo que a su juicio, provoca, miedo al porvenir. Indica que cada día somos más historiadores y menos filósofos, olvidando, precisamente, que el olvido no es menos necesario que la memoria en favor del porvenir3. Su pregunta no es más que una paráfrasis de la segunda Consideración Intempestiva de Nietzsche: Vom Nutzen und Nachteil der Historie für das Leben (1874). Sin embargo, la inclusión de la cuestión inversa (Libérer le passé de l'avenir) viene, del interés de los organizadores del certámen, por sintetizar las 112 sugerencias restantes y formular una cuestión que refleje y en la que quepan, integrados, los Problemas Fundamentales de Nuestro Mundo Actual. En tal síntesis, el pasado está representado por la Identidad, la Multiplicidad de Culturas, la Heterogeneidad, y el futuro por la Globalización, la Unidad o Universalidad, la Homogeneidad.
Para Fernándo Savater (España, nº6) lo más preocupante es resolver la tensión entre la Universalidad y la Identidad. Es ésta la inquietud que, expresada de formas diversas, más ha abundado entre los encuestados. Así Dzevad Karahasan (Bosnia, nº3) planteaba la dicotomía entre la Globalización y la pérdida de Identidad; George Steiner (Inglaterra, nº9) la de Europa entre el Humanismo y la Barbarie. Dieter Senghaas (Alemania, nº14) se cuestiona si es pensable la Globalización, en el sentido de la Paz kantiana, dadas las reacciones en su contra. Hans Küng (Alemania, nº17) inquiere sobre cual debería ser la orientación Ética Global para el siglo XXI. En la misma línea de Kung pregunta Sara Sayin (Turquía, nº73) si el mundo Globalizado necesitará de una nueva Ëtica. Dos senegaleses, Boris Diop (Senegal, nº72) y Dia Hamidou (Senegal, nº85), nos interrogan sobre si la Universalización de la Economía de Mercado impedirá una nueva Guerra Mundial o si bajo la apariencia de un nuevo Orden Mundial imperará un Desorden Planetario definitivo. Mohamed Magani (Argelia, nº60) propone pensar un nuevo esclarecimiento de las áreas civilizatorias para limitar una Mundialización sin límite.
La Globalización también se piensa en contraposición o en tensión y relación respecto a la Justicia Social, la Sociedad Civil y a la Sociedad Mundial, como en la propuesta de István Eörsi (Hungría, nº45) que nos plantea pensar la Globalización frente a la Libertad y la Justicia Social. Elemer Hankiss (Hungría, nº48) habla de la Globalización frente a la Pérdida de Sentido y las Costumbres. Eduardo Subirats (España, nº109) pone como cuestión, resolver si la Globalización crea nuevos muros de Exclusión e Intolerancia. Ernst Ulrich v.Weizsäcker (Alemania, nº76) pregunta si acaso la Globalización nos llevará hacia la Sociedad Mundial. Norbert Bolz (Alemania, nº33) pide una descripción de lo que sería una Sociedad Mundial. Friedrich Dieckmann (Alemania, nº35) nos deja el reto de pensar la Sociedad Mundial ante la extinción del petroleo y el gas en el siglo XXI.
La Globalización no sólo se ve contrapuesta problemáticamente frente a la Identidad, la Justicia Social o la Sociedad Mundial, sino también, problemática respecto de la Democracia. Bedrich W.Loewenstein (Alemania, nº15) nos invita a pensar el futuro de la Democracia en un Mundo Globalizado. Cornelius Castoriadis (Francia, nº20) pide determinar los factores para la extensión de la Democracia sobre el planeta. Más pesimista, Konrad Adam (Alemania, nº25) pregunta si puede sobrevivir la Democracia ante el proceso de Globalización. Ivan Colovic (antigua Yugoslavia, nº44) propone pensar el Multiculturalismo y los Mitos de la Democracia. Benjamin R.Barber (USA, nº52) defiende al Neoliberalismo al postular el tema -Globalización y Democracia- bajo la idea de que existe un vínculo o solidaridad (en lugar de un enfrentamiento excluyente) entre Liberalismo Económico y Culturas Democráticas, consecuentemente, también propone pensar sobre los usos ideológicos de la Idea de Sociedad Civil. Abdelmajid Charfi (Túnez, nº99) nos deja con el problema del Desarrollo de la Democracia frente a la Concentración de Poder, de Saber y de Riqueza. Un anónimo español (nº87) nos propone reflexionar sobre el choque entre los Derechos de las Minorías y los Derechos Humanos. Karl Markus Michel (Alemania, nº101) pone como tema, la angustia frente a la Igualdad y frente a la Desigualdad en la convivencia de una humanidad Globalizada.
El Multiculturalismo, en ocasiones fórmula políticamente correcta de denominar a la Globalización, también aparece reiteradas veces, con connotaciones tanto positivas como negativas, pero siempre problemáticas. Ulrich Beck (Alemania, nº24) pregunta si es posible la Risa entre culturas. Yang Lian (China, nº36) nos propone pensar si hay Ideas Sociales que puedan concurrir con el Capitalismo en el siglo XXI, también nos pregunta el significado de la palabra -Política-, e inquiere sobre las tensiones entre la Globalización de las civilizaciónes (que denomina Multiculturalidad) y la Individualidad. Abdelwahab Meddeb (Francia, nº38) plantea la relación entre el Conocimiento entre los Pueblos y la Uniformización. Mehmed Uzun (Kurdistán/Suecia) pregunta si es posible la convivencia en una Sociedad Multicultural.
Otros muchos temas, a parte de los ya mencionados, preocupan a las inquietas mentes de los pensadores del mundo actual. John Taylor (Francia, nº62) se pregunta si todo acto humano, incluido el pensamiento implica la Emoción. Copane (Lithuania, nº94) nos pide que le digamos que clase de Rituales Públicos Emocionales se podrían o deberían inventar hoy. Marc Augé (Francia, nº55) plantea las tensiones entre Desarrollo Tecnológico e Individuo. Carlos Castilla del Pino (España, nº41) pide una Critica de la Postmodernidad y argumentar por qué no son todas las actuaciones igualmente válidas. Leszek Kolakowski (Inglaterra, nº11) pregunta si la Revolución Informática sirve mejor a la verdad o a la mentira. Hans Magnus Enzensberger (Alemania, nº4) se muestra preocupado por el Renacimiento de la Religión, preguntando si es algo a temer o a esperar. Edgar Morin (Francia, nº29) nos pregunta cómo podemos prever o plantearnos el Futuro de la Humanidad. Agnes Heller (Hungría/USA, nº104) propone decidir, qué es lo Feo, en la ética, el arte y las acciones humanas. Tatsuju Iwabuchi (Japón, nº40) pregunta si puede recuperarse el concepto de Utopía tras el colapso del socialismo. Dmitrij Prigov (Rusia, nº51) pide reflexionar sobre las Recodificaciones de la Tradición y sobre el problema de la Supervivencia.
El Concepto de Temporalidad aglutina, también, algunas de las propuestas. Yu Jiang (China, nº71) propone largamente reflexionar sobre si la nueva centuria tendrá, como hoy, sólo una concepción del Tiempo, o si se recuperarán otras como las de la China antigua. Fatima Mernissi (Marruecos, nº106) nos insta a responder a la pregunta: ¿por qué aquellos que tienen relojes no tienen Tiempo?. Liu Xiaofeng (China, nº108) plantea el problema de cómo entender nuestra contingencia y Ivaylo Ditchev (Bulgaria, nº59) pregunta si se ha de borrar el siglo XX.
Este es el panorama internacional, mundial, con sus preocupaciones comunes y diversas, del pensamiento a finales del segundo milenio de la era cristiana. Es curioso y al mismo tiempo, sorprendente. Da la impresión de que siempre que se pide a los intelectuales que formulen el problema fundamental de su tiempo, éstos vuelven a las primeras preguntas con las que comenzó la especulación filosófica sobre el planeta. ¿Cuál es la relación entre lo Uno y lo Múltiple?, podría haber sido la pregunta del concurso de ensayos, con lo cual, nos veríamos directamente encarados con la misma cuestión que llevó a los presocráticos a pensar por primera vez. No somos sino hijos del problema que nos legó el enfrentamiento entre Parménides (lo Uno; Permanente; Necesario) y Heráclito (lo Múltiple; Contingente; Cambiante), que siempre implica a la Temporalidad (Sincronía-Filosofía / Diacronía-Historia). Decir Globalización, Sociedad (Exogamia), Universalidad, Homogeneidad, Mercado Mundial, Capitalismo, Igualdad, frente, contra, en relación o contraposición a, Identidad, Familia-Tribalismo (Endogamia), Individualidad, Heterogeneidad, Diversidad Cultural, Costumbrismo, Diferencia; no son más que reformulaciones contemporáneas del problema de lo Uno y lo Múltiple, implicando a la Temporalidad (el Pasado, el Presente y el Futuro).
¡2500 años presos del mismo problema y ninguna respuesta convincente!, ¡esto no es monopsiquísmo, es monótonopsiquísmo!.
1.Simón Royo Hernández (siroyo@rocketmail.com).
2. Toda la información sobre el concurso puede consultarse en la Red: http://www.Weimar1999.de/Essay-Contest/Index.html; y los trabajos, enviarse por e-mail: Essay.Lettre@weimar1999.de, o correo convencional: International Essay-Wettbewerb. Rosenthaler Str.13. D-10119 Berlin (Alemania).
3.Propuesta nº 42: "Michel Surya (Francia): Liberér l'avenir du passé?. Note: Il n'est pas de jour que le passé en revienne hanter le présent. Le plus souvent sous la forme du pire (de guerres, de génocides). Et qu'il n'occupe tout l'espace qu'on devrait employer à penser le présent. Une chose est sûre: le passé pèse plus lourd qu'il a sans doute jamais pesé. Trop lourd? Peut-être. Est-ce que l'homme ne dispose pas aujourd'hui de plus de mémoire qui'il n'en peut supporter? De trop de mémoire pour que l'avenir ne l'effraie pas? La peur de l'avenir (même le mouvement de liberté par lequel on devrait aller au-devant de lui fait peur) n'est-elle pas une peur en miroir de celle que suscite rétrospectivement le passé? Nous faisant chaque jour un peu plus historiens et un peu moins philosophes, n'oublions-nous pas que l'oubli n'est pas moins nécessaire que la mémoire au désir de l'avenir?".
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