M e t a f í s i c a
     
Proyecto de Apocalipsis.
Umberto Eco
en La Nueva Edad Media. Vacca y otros. Alianza ed. Bolsillo.
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Un día, en Estados Unidos, la coincidencia de un atasco en la carretera y de una parálisis del tráfico ferroviario impedirá que el personal de relevo llegue a un gran aeropuerto. Los interventores, sin relevar, vencidos por la tensión mental, provocan la colisión entre dos aviones a reacción, que se precipitan sobre una línea eléctrica de alta tensión, cuya carga, repartida por otras líneas ya sobrecargadas, provoca un apagón como el que ya conoció Nueva York hace unos años. Sólo que esta vez es más grave y dura varios días. Como nieva y las calles permanecen bloqueadas, los automóviles crean desórdenes monstruosos; los empleados de oficinas encienden fuegos para calentarse y se declaran incendios que los bomberos no pueden sofocar por no poder llegar hasta ellos. La red telefónica queda bloqueada a consecuencia del impacto de cincuenta millones de aislados que intentan comunicarse telefónicamente unos con otros. Inician marchas por las calles nevadas y llenas de muertos.

Los viandantes, privados de toda base de suministros, intentan apoderarse de refugios y artículos, entran en acción las decenas de millones de armas de fuego vendidas en América, las fuerzas armadas se hacen cargo de todos los poderes, pero también ellas son víctimas de la parálisis general. Se producen saqueos de supermercados, en las casas se acaban las reservas de velas, aumenta el número de muertos de frío, de hambre y de inanición en los hospitales.

Cuando se restablezca la normalidad trabajosamente algunas semanas después, millones de cadáveres dispersos por la ciudad y el campo comenzarán a difundir epidemias y a producir nuevos azotes de proporciones semejantes a las de la peste negra que en el siglo XIV acabó con las dos terceras partes de la población europea. Surgirán psicosis parecidas a las que se habían producido en el pasado con respecto a los ®untadores¯ * y se consolidará un nuevo maccartismo mucho más cruento que el primero, La vida política, presa de una crisis total, se subdividirá en una serie de subsistemas autónomos o independientes del poder central, con milicias mercenarias y administración autónoma de la justicia. Mientras dure la crisis, los habitantes de las zonas subdesarrolladas, preparados ya para subsistir en condiciones de vida y de competencia elementales, serán quienes consigan superarla con mayor facilidad, y se producirán amplias migraciones con fusiones y amalgamas raciales, importaciones y difusiones de ideologías. Al declinar la fuerza de las leyes y haber quedado destruidos los catastros, la propiedad se apoyar exclusivamente en el derecho de usurpación; por otra parte, la rápida decadencia habrá reducido las ciudades a una serie de ruinas alternadas con casas habitables, y habitadas por quien se las adueñe, mientras que pequeñas autoridades locales podrán conservar cierto poder constituyendo recintos y pequeñas fortificaciones. En ese momento, la estructura será ya totalmente feudal, las alianzas entre los poderes locales se apoyarán en el compromiso y no en la ley, las relaciones individuales se basarán en la agresión, en la alianza por amistad o comunidad de intereses, renacerán costumbres elementales de hospitalidad para el viandante.

Frente a esa perspectiva, nos dice Vacca, no queda más remedio que empezar a pensar en planificar instituciones equivalentes a las comunidades monásticas que, en medio de una decadencia tan grande, se ejerciten para mantener con vida y transmitir los conocimientos técnicos y científicos útiles para el advenimiento de un nuevo renacimiento. Los capítulos finales (y en gran medida discutibles) del Medio Evo prossimo venturo (Una Edad Media en un futuro próximo) tratan, entre otros, los problemas de cómo organizar dichos conocimientos, cómo impedir que se vayan corrompiendo en el proceso de transmisión o que ciertas comunidades los utilicen con fines de poder particulares. Pero la cuestión (como decíamos al principio) es diferente. Se trata, sobre todo, de decidir si el de Vacca es un escenario apocalíptico o la exageración de algo que ya existe. Y, en segundo lugar, se trata de liberar el concepto de Edad Media del aura negativa con que la han envuelto ciertos publicistas culturales de inspiración renacentista. Así, pues, intentemos comprender lo que se entiende por Edad Media.



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