D e b a t e s

Procedimiento para participar en el Debate

DEBAT e S.
L o s     n u e v o s.

La Filosofía es una enfermedad del intelecto y la voluntad. El afectado de filosofía ve totalmente condicionada su existencia por el irreprimible deseo de buscar la verdad de todas las cosas. Para el filósofo, la verdad es siempre preferible a la mentira. Coartado por tan inexplicable prejuicio, preso de tal obsesión, el filósofo es capaz de renunciar a lo bello, lo bueno y lo apetecible con tal de permanecer fiel a la verdad.

El precio de la verdad nunca es demasiado alto para él. Es su fin absoluto, el sentido de su misma existencia. En el afán de su búsqueda, los crímenes y los sacrificios no necesitan justificación.

El Sócrates de Platón creyó obrar de acuerdo con la verdad al acelerar el proceso que le conduciría a la muerte. El mismo afán llevó al Raskolnikov de Dostoievski a cometer su homicidio. Desde el punto de vista de la filosofía, uno y otro eran filósofos puros. La filosofía queda por debajo de la moral y de la estética.

Difícilmente puede creerse que existan filósofos puros. Como el religioso, también el buscador de la verdad experimenta crisis de fe. Un día se despierta y se pregunta si todos sus sacrificios valen la pena. Tiene impulsos vitalistas. La estética y la ética, como dos rameras expertas, le ofrecen el fruto maldito. Se le antojan, por un instante, mucho más atractivas que su rutinaria soledad. Puede abandonarse momentáneamente a ellas. Contemplará absorto una obra de arte, se compadecerá de los que sufren. Lavará su conciencia y se hermanará de nuevo con el siglo. Pero, si es un verdadero filósofo, volverá a la senda infinita de la búsqueda de lo reductible.

El anhelo de lo trascendente es el mayor enemigo de la filosofía. Por eso, el filósofo debe tener sentido del humor. Si no fuera capaz de reírse esporádicamente de su existencia, correría el riesgo de divinizarla. La verdad se tornaría tótem, trascendería sus discursos y se transformaría en religión. Sería la victoria postrera de la irracionalidad: el suicidio de la filosofía. Julio López Garbayo


Es muy dura la tarea de tener que dar una respuesta a este arduo tema. Han sido muchos los filósofos y no filósofos que han intentado contestar a esta pregunta, como atestíguan las páginas de este seminario, por lo que no vamos a entrar en estas consideraciones; por ejemplo difícilmente se puede superar a Ortega y Gasset en su prosa y en su pensamiento.No obstante hay otras perspectivas que a veces se olvidan pero que conviene considerar. Estas podrían brotar si sustituimos dicha formulación por una menos pretenciosa del siguiente estilo: ¿Es la Filosofía útil para el vivir cotidiano?. Desde este nuevo enfoque las respuestas parecen más bien sencillas. Para la inmensa mayoría de la gente, no existe respuesta porque en ningún momento hubo pregunta. Ajenas a todo tipo de conocimiento del pensamiento filosófico, este es considerado lejano, intranscendente y ininteliglible. Esto no quiere decir que dicha gente en algún momento de su "existencia" no sea capaz de plantearse las mismas preguntas que desde el nacimiento de la Filosofia como Corpus Teórico, en la antigua Grecia, a tratado de resolver sin éxito hasta ahora. La forma de actuar en de estas personas está guiada fundamentamente por el "sentido común" y por los valores éticos que rigen la actividad social de la comunidad.

Habría otro nivel que estaría constituido por aquellas mentes que sin ser excesivamente doctas en asuntos filosóficos son capaces de reconocer con cierto grado de conciencia que existieron hombres denominados filósofos, y que el pensamiento de los mismos sirvió para encauzar la Historia y el devenir de la misma. Estamos convencidos sin embargo de que en estos sujetos el conocimiento filosófico es obviado con mucha facilidad y no creen que la Filosofía pueda tener algo que ver con la resolución de los asuntos que al ser humano se le presentan cotidianamente.

Por último nos gustaría centrarnos en aquellos individuos que aunque no tienen un conocimiento filosófico profundo pero si suficiente para sentirse solidarios intelectualmente con esos filósofos que han intentado ofrecer algún tipo de respuesta a la existencia del mundo y el Hombre. Alejados de la Filosofía Académica son capaces sin embargo de asumir y de llevar en su Yo humano esencial la tragedia existencial. En estos individuos la Filosofía no es conocimiento, es experiencia Vital.

J.M. Gómez-Gómez y G. Cerveró

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chemaseg@datalogic.es

g.cervero@maptel.es


LA FILOSOFÍA NO HA COMENZADO TODAVÍA. Vicente


La vida de cada cual debe ser examinada tarde o temprano. Los niños
empiezan pronto a preguntar y a preguntarse cosas. Muchas de estas cosas que piensan que tienen un fundamento científico, empezaron siendo filosóficas. Y tu me preguntas, impertinente insaciable, qué es la filosofía?. La filosofía eres tú.(un Bequer "sui generis"...).
Deseo vuestra agradable compañia:

skyfox@alphacom.es


¿Qué es filosofía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Que es filosofía?, Y tú me lo preguntas?
Filosofía... eres tú.

Franco Giglio. Adaptado de una rima de Gustavo A. Becquer


           Alguien decía de Sade que un cúmulo de animales le estaban  devorando el corazón y la lengua, hablando por él. Eso es la Filosofía, muchachos. La verdad siempre duele.José Peña. Caracas


"NO SE APRENDE FILOSOFÍA, SE APRENDE A FILOSOFAR". (KANT). MARIANO RODRIGUEZ CRUZ



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