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De hecho, el valor de la filosofía debe ser buscado en una larga medida en su real incertidumbre. El hombre que no tiene ningún barniz de filosofía, va por la vida prisionero de los prejuicios que derivan del sentido común, de las creencias habituales en su tiempo y en su país, y de las que se han desarrollado en su espíritu sin la cooperación ni el con sentimiento deliberado de su razón. Para este hombre el mundo tiende a hacerse preciso, definido, obvio, los objetos habituales no le suscitan problema alguno, y las posibilidades no familiares son desdeñosamente rechazadas. Desde el momento en que empezamos a filosofar, hallamos, por el contrario, como hemos visto en nuestros primeros capítulos que aun los objetos mas ordinarios conducen a problemas a los cuales solo podemos dar respuestas muy incompletas. La filosofía, aunque incapaz de decirnos con certeza cual es la verdadera respuesta a las dudas que suscita, es capaz de sugerir diversas posibilidades que amplían nuestros pensamientos y nos liberan de la tiranía de la costumbre. Así, al disminuir nuestro sentimiento de certeza sobre lo que las cosas son, aumenta en alto grado nuestro conocimiento de lo que pueden ser; rechaza el dogmatismo algo arrogante de los que no se han introducido jamas en la región de la duda liberadora y guarda vivaz nuestro sentido de la admiración, presentando los objetos familiares en un aspecto no familiar.Bertrand Russell.


Y bien, para hacer Filosofía hay que ser lo bastante valiente, o simplemente ingenuo, para reconocer que no vemos las cosas claras. Para aceptar sin reservas ni coartadas el desconcierto, la desazón y el vértigo que nos produce lo que no entendemos. A menudo se cita como frase inaugural de la filosofía la expresión de Sócrates: "Solo se que no se nada". Y es que, efectivamente, la filosofía ni sabe mucho ni da casi nada. No da, por ejemplo, ni la seguridad que nos ofrece la ciencia, ni el placer que produce el arte, ni el consuelo que puede darnos la religión La filosofía no concluye, ni culmina, ni aporta satisfacción alguna; es mas bien la carcoma, la inquietud, la eterna búsqueda del pensamiento insatisfecho. Atreverse pues a no verlo claro y, en lugar de buscar desesperadamente una respuesta o un significado para todas las cosas (una explicación, un texto, una palabra, un concepto que relaje o suavice nuestra angustia), aceptar que muy a menudo no las entendemos, eso es una actitud filosófica. Una actitud que, mas que buscar respuestas, hurga en las incertidumbres y cuestiona las preguntas mismas. Filosofo, en efecto, es aquel que ve en cada respuesta un nuevo problema, en cada iluminación una promesa de tinieblas nuevas. Y es preciso reconocer que en eso se parece mucho a los pequeños. Los niños, como sabéis, siempre hacen mas preguntas de la cuenta.Xavier Rubert de Ventós


La mejor manera de aproximarse a la filosofia es plantear algunas preguntas filosóficas: ¿Cómo se creó el mundo?, ¿Existe alguna voluntad o intención detrás de lo que sucede?, ¿Hay otra vida después de la muerte?, ¿Como podemos solucionar problemas de este tipo? Y, ante todo: ¿como debemos vivir? En todas las épocas, los seres humanos se han hecho preguntas de este tipo. No se conoce ninguna cultura que no se haya preocupado por saber quiénes son los seres humanos y de dónde procede el mundo. En realidad, no son tantas las preguntas filosóficas que podemos hacernos. Ya hemos formulado algunas de las más importantes. No obstante, la historia nos muestra muchas respuestas diferentes a cada una de las preguntas que nos hemos hecho. Vemos, pues, que resulta más fácil hacerse preguntas filosóficas que contestarlas. También hoy en día cada uno tiene que buscar sus propias respuestas a esas mismas preguntas. No se puede consultar una enciclopedia para ver si existe Dios o si hay otra vida después de la muerte. La enciclopedia tampoco nos da respuesta de cómo debemos vivir. No obstante, a la hora de formar nuestra propia opinión sobre la vida, puede resultar de gran ayuda leer lo que otros han pensado.Jostein Gaarder y su libro "El Mundo de Sofia"
Texto seleccionado por Mar Manzaneque/ http://www.mygale.org/09/mar


El hombre, en general, huye de la filosofía como huye de si mismo. Es preferible ignorar nuestras limitaciones, se piensa, y calmar nuestras inquietudes con cuentos, leyendas, mitos, magia, divinidades, tradiciones, ritos. Existe una especie de horror al Vacío, una suerte de pudor a la desnudez total. La filosofía es un reto: "Atrévete a pensar". Atreverse a traspasar las puertas de la infancia y dejar para siempre el paraíso de confitura, de cintas de colores, de papeles dorados. Tenemos que crecer pero el crecimiento tanto físico como espiritual supone un esfuerzo, una crisis, un doloroso esforzarse por traspasar un umbral y otro umbral. Es una especie de búsqueda sin fin en un pozo sin fondo. Pero se alcanzan niveles de relativa certeza. Sabemos, por de pronto, lo que no sabemos con seguridad total. Conocemos los limites de nuestra existencia. Los limites de nuestros poderes. Sabemos también que los poderes de los demás dependen de nuestra aquiescencia, nuestra paciente aceptación.Esperanza Guisán


No hay mas que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. Juzgar si la vida vale o no vale la pena de vivirla es responder a Ja pregunta fundamental de la filosofía. Las demás, si el mundo tiene tres dimensiones, si el espíritu tiene nueve o doce categorías, vienen a continuación. Se trata de juegos; primeramente hay que responder. Y si es cierto, como pretende Nietzsche, que un filosofo, para ser estimable, debe predicar con el ejemplo, se advierte la importancia de esa respuesta, puesto que va a preceder al gesto definitivo. Se trata de evidencias perceptibles para el corazón, pero que se debe profundizar a fin de hacerlas claras para el espíritu.Albert Camus



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