Los cuatros contextos de la Ciencia Filosofía de la Ciencia. Javier Echeverría Akal. Madrid 1995 | Texto Seleccionado por ©Victorino Cortés |
Distinguiremos cuatro contextos en la actividad tecnocientífica: el contexto de educación (enseñanza y difusión de la ciencia), el contexto de innovación, el contexto de evaluación (o de valoración) y el contexto de aplicación.
La concepción estructural de las teorías científicas, a partir de la obra inicial de Sneed (1979), y con más fuerza en el Architectonics of Science de Balzer, Moulines y Sneed (1987), incluyó las aplicaciones propuestas en la estructura de las teorías científicas. Se daba con ello un paso hacia la
aproximación entre la filosofía de la ciencia y la práctica científica real. Como bien muestra la historia de la ciencia mediante múltiples ejemplos las teorías científicas, entendidas como sistemas puramente cognoscitívos se ven profundamente transformadas por sus aplicaciones a ámbitos empíricos concretos o por la resolución de problemas previamente planteados. Una aplicación propuesta para una teoría ha de ser, en primer lugar, descubierta; posteriormente es aplicada a título de ensayo; ulteriormente ha de ser justificada. Conviene, por tanto, distinguir el contexto de aplicación de los dos contextos cl sicos. No es lo mismo elaborar ni presentar una teoría científica bien construida que aplicarla a la resolución de cuestiones concretas. Esta última tarea suele implicar el uso de artefactos tecnológicos que implementan a las teorías científicas y cuya construcción está regida por valores distintos de los que priman en la investigación puramente cognoscitiva.
Más sorprendente podrá parecer la propuesta del contexto de educación al mismo nivel que los otros tres contextos: el de innovación, el evaluación y el de aplicación. Sin embargo, es bien sabido que la especialización de la ciencia actual hace perfectamente ininteligible tanto el vocabulario teórico de una disciplina científica como, sobre todo, su vocabulario observacional. Para entender un enunciado científico hay que haber aprendido todo un sistema de complejos conocimientos, teórico-prácticos, sin los cuales no hay posibilidad de descubrir, de justificar ni tampoco de aplicar el conocimiento científico. Y aunque los filósofos de la ciencia han prestado escasa atención a la enseñanza y a la difusión del conocimiento científico, ambas constituyen una componente fundamental de la actividad científica, tomada ‚ésta en toda su extensión.
La ciencia actual es una construcción social altamente artificializada que se aplica a los más diversos ámbitos para producir transformaciones y, en su caso, mejoras. Los seres humanos pueden adherirse o no a dicha actividad colectiva, pero cada individuo siempre se confronta en su fase de formación a una ciencia previamente constituida, que ha de aprender antes de poder juzgar sobre su mayor o menor validez y utilidad. No hay descubrimiento ni justificación científicas sin previo aprendizaje, y por ello hay que partir del contexto de enseñanza a la hora de analizar las grandes componentes de la actividad científica. O por decirlo en una palabra: no hay intelección científica sin aprendizaje previo.
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