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Con frecuencia (y en el mejor de los casos) cuando
tratamos de interpretar las cosas recurrimos a métodos (entre otros, el científico)
basados en la observación y el razonamiento, y que suelen consistir, simplificando un
poco, en:
a) Una o varias etapas de observación y/o
experimentación en las que se obtienen datos.
b) Una o varias etapas de interpretación de dichos datos,
en las que, mediante el uso de la lógica, se obtienen, por inducción o deducción,
conclusiones y/o leyes o reglas que supuestamente rigen el fenómeno en estudio.
Estas dos fases no son necesariamente consecutivas, sino
que forman una estructura e inter relacionan mutuamente.
Las etapas de observación están fuertemente
condicionadas por las limitaciones de nuestro aparato psíquico, pues solo podemos conocer
del mundo lo que nuestra conciencia puede "atrapar" a través de los sentidos y
de acuerdo con sus formas de estructurar. No nos es posible conocer lo que las cosas son
"en si mismas", siendo muchos aspectos de la realidad, por lo tanto,
inaccesibles para la conciencia humana (y esto siendo bastante optimistas, porque en rigor
no esta claro si hay alguna otra realidad más allá de nuestro psiquismo y de los
contenidos con los que opera).
Respecto a las fases de interpretación hay, por lo menos,
dos elementos a considerar:
a) Los axiomas o presupuestos iniciales que se admiten
como ciertos.
b) Las relaciones que se establecen entre dichos axiomas y
los datos obtenidos fruto de la observación.
Aunque el tratamiento lógico de la información obtenida
presenta grandes limitaciones como, por ejemplo, las que se derivan del teoría de Godel,
es la elección de los axiomas o proposiciones de partida la etapa que, a mi entender,
presenta los mayores problemas. Además, esta elección es, la mayor parte de las veces,
inconsciente y/o no intencionada.
Muchos planteamientos, a veces extraordinariamente
brillantes, ocultan con frecuencia debajo de un deslumbrante ropaje filosófico o
matemático axiomas de muy dudosa veracidad y, a veces, suposiciones fantasiosas o incluso
manifiestamente erróneas.
Es en este último aspecto en el que me gustaría incidir,
porque estos axiomas o proposiciones aceptados por intuición son determinantes en el
resultado final del proceso. En este punto creo que hay que "descender" al campo
de la psicología, disciplina que se encuentra aún en las primeras fases de su desarrollo
como ciencia y que pocas veces puede dar explicaciones verosímiles de los fenómenos
psíquicos complejos. No obstante, creo que la investigación en este campo, el de la
psicología, es fundamental para avanzar en este terreno. Sin conocer mejor el
funcionamiento de la "máquina de pensar" difícilmente podremos actuar sobre
ella para mejorar su rendimiento o los "programas" con los que opera.
Así pues, los mecanismos intuitivos juegan un papel
fundamental pues de ellos surgen, en definitiva, los axiomas que suelen aceptarse como
"evidentes" y sobre los que se basan los razonamientos. Incluso, en ocasiones,
estos mismos mecanismos intuitivos interfieren en el tratamiento lógico de la
información, y cuando la lógica se "atasca" (teoría de Godel, por ejemplo)
deciden sobre la verdad o falsedad de ciertas proposiciones que no es posible demostrar
desde los presupuestos iniciales.
Por estos motivos es necesario analizar el origen de esos
impulsos intuitivos. Creo que hay, por lo menos, dos tipos de intuiciones:
a) Unas proceden de una especie de "mundo de los
conceptos lógicos y matemáticos puros", que sería parte del "sistema
operativo" que utiliza la conciencia cuando trabaja intelectualmente. Como estas
formas de estructuración son iguales para todos los seres humanos, no plantean problemas
de entendimiento entre nosotros, pero son seguramente responsables de ciertos problemas
que estamos teniendo para poder entender muchos datos procedentes del mundo microscópico
o del macrocosmos (naturaleza del espacio y del tiempo -si la tienen- ,comportamiento de
las partículas subatómicas, etc.), que requieren, para poder ser comprendidos, de un
"sistema operativo más potente" que probablemente desarrollaremos en las
siguientes etapas del proceso evolutivo de la especie (aunque, con frecuencia, se
encuentran aportaciones en diferentes campos: ciencia, arte, mística, que hacen pensar
que algunos individuos aislados han desarrollado puntualmente formas de estructurar la
realidad que van más allá del pensamiento racional ordinario). Mientras tanto nos hemos
de conformar con proponer teorías y ecuaciones que, a veces, nadie entiende pero que
reproducen bastante bien algunos datos experimentales.
Tengo la impresión de que la ciencia moderna y
concretamente la relatividad y sobre todo la mecánica cuántica se han aproximado mucho a
ese límite del conocimiento de la realidad que la conciencia humana no puede traspasar
por sus propias limitaciones estructurales, y que los problemas y contradicciones que se
están produciendo en estos campos son una manifestación de la presión que ejerce la
naturaleza sobre la especie para impulsarla, en dirección evolutiva, hacia nuevas formas
de estructurar que conducirán a un conocimiento más amplio de la realidad.
b) Otro tipo de intuiciones tienen su origen en mecanismos
psíquicos más relacionados con los sentimientos que con la razón y son, casi siempre,
las que introducen los elementos subjetivos causantes de la gran variedad de visiones del
mundo y de las cosas con las que nos encontramos habitualmente, incluso dentro de una
misma cultura o momento histórico.
No es fácil controlar este fenómeno, pero se puede poner
de manifiesto variando el punto de vista en la elección de presupuestos y axiomas y
constatando que éstos tienden a ser escogidos en base a un entramado de influencias
procedentes del ambiente (cultura a la que uno pertenece, ideologías de moda, etc.) y,
sobre todo, de la psicología del individuo que realiza el análisis. Hay, por lo menos,
dos mecanismos que permiten, a veces, explicar esta elección: la imitación y la
compensación. Se tiende a imitar, y por tanto a tomar como referencia (en positivo o en
negativo), a los sistemas de pensamiento y modelos de conducta dominantes, y se tiende a
compensar los propios problemas psicológicos, siendo muy difícil prever qué elementos
van a tener mayor peso o influencia en la decisión final.
No parece que ningún observador humano pueda sustraerse
totalmente a la acción de estas influencias y, por lo tanto, no creo que, en este momento
del proceso evolutivo, sea posible el análisis "objetivo" de ningún aspecto de
la realidad.
Por último un ejemplo. Consideremos dos de las más
grandes teorías físicas que hasta el momento se han concebido: la gravitación y la
relatividad. Veremos que manejan supuestos difícilmente creíbles, como son, entre otros,
la atracción a distancia o la curvatura o deformación del espacio-tiempo.
Estas geniales ideas, son al mismo tiempo tan fantásticas
que no tienen nada que envidiar a cualquiera de las explicaciones que daban los antiguos a
los fenómenos naturales, si bien he de decir en su favor que mediante ellas se llega a
una interpretación de la realidad física más acorde con nuestra experiencia y, por
tanto, más aceptable para nosotros, pero desde luego, muy distante, de lo que podríamos
llamar una visión "objetiva" del mundo.
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