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La enfermedad de la rabia mata a un naturalista que había sido mordido por un murciélago en Escocia.

Falleció la noche del 24 de noviembre de 2002, poco después de confirmarse que había contraído la rabia, el primer caso en Gran Bretaña en 100 años.

David McRae, de 56 años, murió en una unidad de aislamiento hospitalario a causa del European Bat Lyssavirus (EBL), una cepa de virus de esta incurable enfermedad.

Se declaraba a sí mismo como fanático de los murciélagos y trabajaba como voluntario conservacionista este verano, cuando fue mordido por una de las dos especies de murciélago que se sabe que pueden ser portadores de rabia en el Reino Unido.

Según el doctor Nathwani, el paciente se presentó con vómitos, entumecimento y hormigueo en su mano izquierda. La enfermedad progresó a parálisis de los pies, miembros inferiores y más tarde de los superiores. Como teóricamente la rabia podría transmitirse a través de la saliva y otros fluidos corporales, se ofreció la posibilidad de vacunación a personal del hospital, familiares y amigos más próximos del enfermo.

Todas las personas que trabajan con murciélagos sabían que debían vacunarse, pero al parecer el Señor McRae había rechazado la vacunación tras el incidente en Tayside, donde trabajaba en prácticas de identificación de murciélagos.

Según una reciente encuesta, solo el 32 por ciento de los trabajadores que manejan murciélagos ha recibido la vacuna contra la rabia.

Desde que ingresó en el hospital de Ninewells, Dundee, varios colegas suyos que habían sido mordidos por murciélagos en las mismas fechas, recibieron inoculaciones de vacuna y hasta el momento no han mostrado signos de la enfermedad.

Las pruebas iniciales no habían sido concluyentes, pero los peores presagios se confirmaron el día previo a su fallecicimiento, cuando el director de salud pública de Tayside comunicó el resultado de los últimos análisis, recalcando que las únicas personas en riesgo, de la población general, son las que manipulan murciélagos o han sido mordidas o arañadas por ellos.

El Señor McRae, natural de Delph, cerca de Oldham, se había trasladado a Escocia hacía 15 años, tras una ruptura matrimonial. Había manipulado murciélagos cientos de veces y estaba trabajando para la agencia medioambiental Scottish Natural Heritage, cuando fue mordido. Había formado parte de varias expediciones a montañas y junglas remotas como las de Patagonia e Irian Jaya. Había tenido un contacto prolongado con murciélagos durante muchos años y ya había sido mordido con anterioridad sin consecuencias.

La agencia ha dejando en suspenso la mayoría de sus licencias para manipulación de murciélagos y puesto en marcha un pequeño equipo de conservacionistas experimentados, que han recibido la vacunación, para encargarse de todos los casos en que sea necesario manipular murciélagos.

Un portavoz recalcó que el EBL era extremadamente raro en los murciélagos británicos, solo confirmado en dos murciélagos, de 200 animales chequeados en el Reino Unido en los últimos 15 años, y más extendido en otros países del norte de Europa.

Los chequeos realizados entre 1977 y 2000 confirmaron 630 portadores, principalmente en Alemania, Dinamarca y Holanda, pero solo dos personas, una en Rusia y otra en Finlandia se sabe que hayan muerto a causa del ELB.

De las 16 especies de murciélagos presentes en el Reino Unido, solo se sabe de 2 que puedan ser portadoras del virus y éste se ha identificado en 2 casos en años recientes, en murciélagos "Daubenton", una en Newhaven, Sussex, donde una mujer fue mordida en 1996 y otra hace dos meses cuando una conservacionista de murciélagos sufrió una mordedura en Lancashire. Ninguna de las dos enfermó.

En los últimos 26 años han muerto 11 británicos de rabia, pero todos a causa de mordeduras de animales producidas fuera del país.

El murciélago de Daubenton (Myotis daubentoni), conocido como "murciélago ribereño" en España, el mismo que causó la fatal mordedura del naturalista, es un murciélago de talla media, que vuela bajo, sobre aguas, a la caza de insectos. Se le encuentra por toda Gran Bretaña y hay unos 40.000 en Escocia. También se extiende por toda Europa (excepto norte de Escandinavia e Islandia) y es raro en el sudeste europeo. Es propio de zonas boscosas con grandes superficies acuáticas, orillas de lagos y ríos, también en zonas de cultivo.

El director de salud pública de Tayside recomendó que solo las personas con licencia, que deben estar adecuadamente vacunadas, deberían manipular murciélagos. Nadie más corre riesgo. No hay ninguna razón para que el resto de la población maneje murciélagos y no deberían tocarlos. Si alguien es mordido o arañado por uno de ellos, debe limpiar concienzudamente la herida con agua y jabón, aplicar luego alcohol y acudir inmediatamente al médico.

Un responsable gubernamental escocés, dijo que el riesgo para la población, mascotas y animales domésticos es bajo y que los murciélagos son criaturas tímidas por naturaleza que si no se les molesta no entrañan peligro alguno.

En los últimos 15 años, en España sólo se han encontrado seis casos parecidos al del naturalista escocés. Ninguno de los casos españoles ha acabado en muerte.

"El cuadro clínico de la rabia es espantoso", según Javier Echevarría, facultativo del laboratorio de referencia de la rabia del Instituto Nacional de Epidemiología. "Empieza con un dolor, una especie de angustia, en la zona de la mordedura. Luego, el virus va escalando por el sistema nervioso en dirección al cerebro. Empiezan las fiebres, el malestar, la garganta se inflama y se paraliza. Los perros rabiosos no beben porque les duele. Finalmente, el virus llega al cerebro y provoca una encefalitis. Entonces es cuando se desarrollan la parálisis, los dolores y la agresividad. Esta agresividad, la necesidad de morder, no es otra cosa que el medio que utiliza el virus para buscar nuevas víctimas, ya que se transmite por la saliva". Además, "después de aparecer los primeros síntomas, la muerte ya es inevitable. No hay nada que hacer".

La última víctima de la enfermedad en España fue un médico mordido por su propio perro en 1975. "En aquella ocasión, el hombre no quiso terminar el tratamiento antirrábico", la misma imprudencia mató al naturalista de Escocia, que rechazó el tratamiento.

Gracias a la vacuna, desde hace 27 años no ha habido más muertes en personas. La rabia endémica desapareció de España en los años sesenta a raíz del comienzo del control y vacunación obligatorios para todos los perros. 

Según Carlos Abellán, especialista en rabia del Ministerio de Sanidad y técnico de referencia en España para la OMS, en España la zona con más casos de rabia animal es Melilla, por su cercanía con Marruecos. Sólo este año se han detectado cinco perros y un caballo enfermos de rabia. "Es curioso ver cómo en Ceuta, al existir una barrera física con Marruecos, los casos se han reducido a cero. Sin embargo, Melilla está muy contagiada por perros vagabundos del país vecino. En el caso del caballo la alarma fue bastante importante, puesto que había sido montado por mucha gente y, además, es normal que manchen de saliva. Se tuvieron que poner muchas vacunas".

Una red de especialistas está en permanente alerta para actuar ante cualquier infección de rabia. "Afortunadamente", dice Juan Echevarría, "tenemos mucho contacto con los expertos en murciélagos de todo el país. Si hace falta analizar cualquier población, en cualquier momento, hay capacidad para hacerlo". Un ejemplo son los murciélagos de la Catedral de Sevilla, que son analizados periódicamente desde que en 1999 un hombre fue mordido por un ejemplar con rabia en el interior mismo de la catedral.

Muchas veces, la mordedura de murciélago es tan pequeña que pasa inadvertida. Ante la duda, se debe iniciar tratamiento antirrábico.

El virus de la rabia está muy lejos de su extinción. Los últimos casos de rabia en la Unión Europea son importados, es decir, de individuos contagiados antes de entrar en el país. Pero los países del entorno, con menos controles, sufren esta enfermedad mortal. En Rusia se dieron 1.929 casos en humanos el año pasado; en Croacia, 489; en Yugoslavia, 254, y en Turquía, 189. En total, más de 10.000 muertos por rabia en toda Europa según la OMS, pero ninguno autóctono en los 15 países de la UE.

 

 

La rabia es una zoonosis (enfermedad que los animales pueden transmitir al hombre) vírica que infecta a animales domésticos y salvajes y que se transmite de unos animales a otros y al hombre a través del contacto con la saliva de los animales infectados, por mordeduras, arañazos o lameduras sobre heridas cutáneas o de las mucosas. Una vez que aparecen los primeros síntomas se puede decir que la enfermedad conduce invariablemente a la muerte tanto en los animales como en el hombre.

La causa un virus neurotropo del género Lyssavirus, de la familia Rhabdoviridae, al que todos los mamíferos son receptivos y es transmisible a los humanos por inoculación o inhalación del virus infeccioso. Cualquier material sospechoso de estar infectado debe ser manipulado bajo unas condiciones adecuadas de seguridad.

Se distinguen 6 líneas genéticas diferentes dentro del género Lyssavirus: el virus de la rabia propiamente dicho o serotipo 1; el "Lagos bat" o serotipo 2; el rabdovirus Mokola o serotipo 3 y el Duvenhage o serotipo 4. El European bat lyssavirus (EBL) o virus europeo de murciélagos, se subdivide en dos biotipos, EBL1 y EBL2, que son miembros también del género Lyssavirus, pero que aún no han sido clasificados en serotipos. A los virus de los serotipos 2 al 4 y a los EBL se los conoce también como virus relacionados con la rabia. Con el empleo de anticuerpos monoclonales contra la nucleocápside vírica o antígenos de glucoproteína y la secuenciación de ciertas áreas del genoma se han podido definir numerosos subtipos dentro de cada serotipo.

Los primeros síntomas suelen ser inespecíficos y sugieren una afección del aparado digestivo, respiratorio o del sistema nervioso. En su forma aguda predominan los síntomas de hiperactividad (rabia furiosa) o parálisis (forma paralítica). En ambos casos, furiosa o paralítica, progresa finalmente a una parálisis total seguida de coma y muerte, generalmente por fallo respiratorio. La muerte, sin cuidados intensivos, se produce en 7 días tras la aparición de los síntomas.

Incidencia:

Escasean los datos fiables sobre muchas áreas del globo. Se calcula que la rabia causa entre 40.000 y 70.000 muertes anuales en el mundo; siendo endémica en África y Asia. Se calcula que 10 millones de personas reciben anualmente el tratamiento post-exposición a la rabia, consistente en vacunación e inmunoglobulinas, tras haber tenido contacto con animales sospechosos de padecerla.

Desde 1990 la rabia de los animales salvajes se ha eliminado de algunos países de la Europa occidental que han llevado a cabo campañas de vacunación orales.

Transmisión:

En los países desarrollados la rabia se presenta sobre todo en reservorios animales silvestres, desde los que salpica a los animales domésticos y a las personas. Recientemente ha emergido la rabia de murciélagos como un importante reservorio epidemiológico en algunas partes del mundo como las Américas y Australia, pero en la mayoría de los países africanos, Asia y Latinoamérica, los perros continúan siendo el principal reservorio y responsable de la mayoría de las muertes humanas por rabia en el mundo.

La forma más frecuente de contagio humano es a través de la mordedura de perros, gatos y carnívoros silvestres infectados, así como murciélagos insectívoros o vampiros. El ganado vacuno, caballar, ciervos y otros hervívoros pueden infectarse y aunque podrían transmitir el virus a otros animales y al hombre, es algo que rara vez ocurre.

Tratamiento tras la exposición:

La forma más eficaz de protección inicial es el lavado concienzudo de la herida o punto de contacto con agua y jabón o detergente o simplemente agua, seguido de la aplicación de etanol o tintura o solución acuosa de yodo, y después vacunación en los casos en que sea necesario y aplicación de inmunoglobulinas. Cuando sea necesario se aplicará también tratamiento antitetánico y antimicrobianos para controlar otras infecciones.

Más información en: Rabia (capítulo de la "Guía de actuación ante zoonosis de la Comunidad de Madrid")

 

 

En este enlace, una página  muy recomendable en español con información y consejos sobre murciélagos y rabia.

 

Fuentes:

Diario electrónico Telegraph.co.uk
Diario electrónico El País
Organización Mundial de la Salud OMS

Para saber más:

Información General Relativa a Actuaciones en Caso de Mordeduras de Animales

Rabia por murciélagos en España (PDF, 279KB)

Sindicato de Veterinarios de León, noviembre de 2002.


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