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EL ÁNTRAX O CARBUNCO BACTERIDIANO, UNA ENFERMEDAD PROPIA DEL GANADO, FUNDAMENTALMENTE DE LOS HERBÍVOROS

            El carbunco es una enfermedad infecciosa producida por el Bacillus (B.) anthracis. Evoluciona habitualmente de forma aguda y mortal con el cuadro de una septicemia y se caracteriza por una tumefacción esplénica y también por infiltrados serohemorrágicos en el conjuntivo subcutáneo y subseroso.

            Existe en todas las partes del mundo y está muy extendido en países en los que falla el control efectivo de las enfermedades contagiosas animales.

            Su agente etiológico es un bacilo inmóvil, gram-positivo, aerobio o anaerobio facultativo de 3 a 8 micras de largo por 1 a 1,2 de ancho. Se presenta en forma de filamentos en “caña de pescar”. En el organismo se encuentra en forma vegetativa y esporula al entrar en contacto con el aire fuera del cuerpo siempre que exista un determinado grado de humedad. Sus cepas virulentas modifican determinadas características de cultivo, tras siembras repetidas y muy fácilmente cultivándolas a 42,5ºC, apareciendo a la vez la atenuación o la pérdida de la virulencia. Los bacilos carbuncosos son igual de sensibles a los medios físicos y químicos que las formas vegetativas de otras bacterias, sin embargo sus esporos, con los que hay que contar en la práctica, son extraordinariamente resistentes frente a los influjos ambientales más variados.

            De los medios de desinfección se han mostrado eficaces: el agua oxigenada (3%) y ácido paracético (0,4%), durante 30 minutos de actuación; la formalina (5%) y el fesiaformo (5%)  durante 6 horas de actuación como mínimo.

            Los animales más receptivos, en condiciones naturales, son los herbívoros. También pueden verse afectados otros mamíferos como el cerdo, perro, gato, etc. y las aves.

En el hombre se presentan tres tipos fundamentales de carbunco o ántrax:

- El carbunco cutáneo (pústula maligna), con un periodo de incubación de unas horas hasta 3 días, se caracteriza por una pequeña vesícula rojiza rodeada de un eritema. El centro se torna oscuro y, finalmente, se vuelve negro. Se llega a la infección generalizada (fiebre, cefalea, colapso circulatorio, vómitos sanguinolentos y melenas), por vía linfática, cuando no se instaura un tratamiento adecuado.

- El carbunco pulmonar (enfermedad de los traperos), se adquiere por inhalación de esporos y evoluciona como una broconeumonía grave y atípica. Se manifiesta bruscamente con fiebre y escalofríos. La enfermedad termina en la muerte, sobre el segundo o tercer día con cianosis, disnea y hemoptisis.

- El carbunco gastrointestinal y orofaríngeo se produce por consumo de carne infectada con esporos y se manifiesta con síntomas generales con vómitos hemorrágicos incoercibles.

El tratamiento de elección en el hombre es la penicilina, ciprofloxacina, oxitetraclina, tetraciclina, eritromicina, clortetraciclina y estreptomicina.

La vacunación está  indicada únicamente para el personal de laboratorio, población militar y profesionales de alto riesgo (veterinarios, cardadores, curtidores, matarifes, ganaderos, etc.) y con ella se consigue fortalecer el sistema inmune mediante la inoculación de organismos vivos atenuados.

 

El contagio se produce en los animales, en condiciones naturales, mediante la ingestión de esporos carbuncosos con el pienso o el agua. Raramente directamente de animal a animal. La esporulación de los bacilos carbuncosos tiene una importancia fundamental. Si ha habido esporulación, hay fuente de infección por tiempo indefinido, dada la extraordinaria capacidad de resistencia de los esporos. La cantidad de esporos ingeridos es determinante para que se produzca la infección. Favorecen la infección factores predisponentes como el agotamiento, el hambre, la sed, el calor y el frío. El suelo se contamina principalmente mediante cadáveres de animales muertos por carbunco (comarcas carbuncosas), que además pueden extender la enfermedad a través de las aguas superficiales y los animales silvestres (aves depredadoras, chacales, zorros, etc.) que hayan consumido cadáveres contagiados. Es posible también la transmisión directa por insectos hematófagos.

            El curso de la enfermedad depende principalmente de la sensibilidad y de la vía de infección de las distintas especies. Cuando llegan los esporos carbuncosos a la cavidad faríngea o al intestino delgado, sin afectación por el jugo gástrico, pasan a los espacios linfáticos de la mucos intestinal y comienzan a multiplicarse. En parte son eliminados por las defensas orgánicas, pero dependiendo de la virulencia de los bacilos y de la capacidad defensiva del organismo, llegan desde el lugar de la infección a las vías linfáticas y finalmente a la sangre, en la que se multiplican sin dificultad y producen cuadros patológicos graves de tipo septicémico (Toxina con tres componentes: factor I que produce edema cutáneo, factor II o antígeno protector y factor III o letal).

            El periodo de incubación depende de la cantidad de esporos carbuncosos ingeridos y de la especie animal (20 días según el Código Zoosanitario internacional de la Oficina Internacional de Epizootías). En vacuno y caballo suele ser de 3 días y en ovino pueden aparecer los primeros síntomas a las 24 horas.

            En su forma hiperaguda (apoplética), los animales mueren repentinamente con un cuadro de ataque cerebral. En las agudas y subagudas, hay elevación de la temperatura corporal (40-42ºC), gran debilidad y torpeza, anorexia, estreñimiento al principio y severa diarrea sanguinolenta posteriormente. Respiración disneica y taquipneica que termina con asfixia. La forma crónica se produce fundamentalmente en ganado porcino y no suele mostrar manifestaciones clínicas.

            El pronóstico es muy desfavorable en los casos hiperagudos y si no hay tratamiento prematuro, antes de la aparición de las alteraciones graves del estado general, tumoraciones edematosas y hemorragias.

            En la necropsia de la septicemia carbuncosa (que no se debe realizar nunca salvo en condiciones muy especiales), se aprecian hemorragias en la mayoría de los órganos, infiltraciones sero-gelatinosas y derrames hemorrágicos en la hipodermis y en los tejidos subserosos y submucosos. Los ganglios linfáticos están muy tumefactos. El bazo está muy aumentado de tamaño, con la pulpa rojo-oscura y pastosa. El hígado y los riñones están muy engrosados y con degeneración parenquimatosa. En el intestino delgado aparecen hemorragias o bien presenta grandes tumefacciones esféricas (carbuncos) o alargadas ulceradas. La sangre es rojo oscura, viscosa y como alquitrán.  

Para el diagnóstico se utiliza el examen bacteriológico y los métodos serológicos, especialmente la precipitación según Ascoli y Valenti.

Criterios de laboratorio para el diagnóstico:

  • Confirmación en laboratorio por uno o varios de los siguientes elementos:

  • Aislamiento de Bacillus anthracis de un espécimen clínico (por ejemplo, sangre, lesiones, exudados)

  • Comprobación de la presencia de B. anthracis en un espécimen clínico mediante el examen microscópico de frotis teñidos de líquido vesicular, sangre, líquido cefalorraquídeo, líquido pleural, heces, etc.

Serología positiva (ELISA, Western Blot, detección de toxinas, ensayo cromatográfico, prueba de anticuerpos fluorescentes, RCP (reacción en cadena de polimerasa).

Para el tratamiento se usa suero anticarbuncoso (neutraliza la toxina) combinado con antibióticos (penicilina, etc.). En la profilaxis, además de las medidas de policía sanitaria e higiene general, se dispone de vacunas.

Según el Real Decreto 2459/1996, por el que se establece la lista de enfermedades de animales de declaración obligatoria y se da la normativa para su notificación, es una enfermedad de declaración obligatoria en España (no así en la Unión Europea) y como tal está sometida a las medidas sanitarias especiales aplicables según la Ley y el Reglamento de Epizootías (20 de diciembre de 1952 y 4 de febrero de 1955) y demás legislación complementaria.

 

BIBLIOGRAFÍA

o       Enfermedades Infecciosas de los Animales Domésticos. Joachim Beer. Editorial Acribia (1981).

o       Patología Infecciosa Ovina. E. Zarzuelo. Publicaciones Científicas Ovejero. (1981).

o       Código Zoosanitario Internacional –2001 Oficina Internacional de Epizootias (OIE)

o       Boletín Oficial del Estado

  

Sindicato de Veterinarios de León (octubre de 2001)

 

ENLACES DE INTERÉS:

El Antrax Como Arma Biológica. Artículo del diario El Mundo (23/10/2001)

http://www.elmundo.es/especiales/2001/10/internacional/libertad/bacteriologica.html
http://www.elmundosalud.com/elmundosalud/noticia.html?vi_seccion=1&vs_fecha=200110&vs_noticia=1002901121
http://www.elmundo.es/elmundo/2001/10/17/enespecial/1003349487.html
http://www.elmundosalud.com/elmundosalud/noticia.html?vi_seccion=8&vs_fecha=200110&vs_noticia=100333176
http://www.oie.int/esp/normes/mcode/E_00044.htm
http://www.paho.org/Spanish/SHA/be_v21n3-casos.htm#leptospirosis
http://www.juntaex.es/consejerias/syc/dgspc/spub/ProtocoloEDO/Carbunco.pdf
http://www.latinsalud.com/Inicio.htm?http://www.latinsalud.com/Temas/carbunco.htm
http://dgsp.san.gva.es/SSCC/Epidemiologia/edo/EDOs/edos.htm#m3
http://www.colvet.es/infovet/oct99/ciencias_v/articulo1.htm


 

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