Influenza (gripe)
aviar
Su importancia en la salud
pública
Extraído
de: "Gripe aviar - nota descriptiva", de la web de la OMS
La gripe aviar es una enfermedad
infecciosa de las aves causada por cepas A del virus de la gripe. Esta
enfermedad, identificada por vez primera en Italia hace más de cien años, se
da en todo el mundo.
Se considera que todas las aves son
vulnerables a la gripe aviar, pero algunas especies son más resistentes a la
infección que otras. La infección causa un amplio espectro de síntomas en las
aves, desde una variante leve hasta un cuadro altamente contagioso y
rápidamente mortal que da lugar a graves epidemias. Esto último es lo que se
conoce como «gripe aviar altamente patógena».
Se conocen 15 subtipos de virus de la
gripe que infectan a las aves. Hasta la fecha, todos los brotes de la forma
hiperpatógena han sido causados por los subtipos H5 y H7 de la cepa A.
Todos los virus de la gripe de tipo A,
incluidos los que regularmente causan epidemias estacionales en el hombre,
son genéticamente lábiles y están bien adaptados para eludir las defensas del
huésped. Los virus de la gripe carecen de los mecanismos de «corrección de
pruebas» y reparación de errores que operan durante la replicación. De
resultas de esos errores no corregidos, la composición genética de los virus
cambia conforme se van replicando en el hombre y en los animales, y la cepa
de partida se ve reemplazada por una nueva variante antigénica.
Los virus de la gripe presentan una
segunda característica profundamente preocupante para la salud pública: la
cepa gripal A, incluidos los subtipos de diferentes especies, pueden
intercambiar o «recombinar» el material genético y fusionarse. Ese proceso de
recombinación desemboca en un nuevo subtipo distinto de los dos virus
originales. Como las poblaciones carecen de inmunidad frente al nuevo
subtipo, y como no hay ninguna vacuna que confiera protección contra él, el
cambio antigénico ha dado lugar a lo largo de la historia a pandemias
altamente mortíferas.
Se considera desde hace tiempo que la
existencia de poblaciones humanas que viven en estrecho contacto con aves de
corral y cerdos domésticos es un factor que favorece el cambio antigénico.
Como los cerdos son vulnerables a la infección tanto por virus aviares como
por virus de mamífero, incluidas las cepas humanas, esos animales pueden
hacer las veces de «tubo de ensayo» de mezcla del material genético de
los virus del hombre y de las aves, del que emergería así un nuevo subtipo.
Sin embargo, algunos acontecimientos recientes han permitido identificar otro
mecanismo posible: existen cada vez más indicios de que, al menos para
algunos de los 15 subtipos de virus de la gripe aviar que circulan entre las
poblaciones de aves, la propia especie humana podría servir de «tubo de
ensayo».
Los virus de la gripe aviar no suelen
infectar a otros animales aparte de las aves y los cerdos. El primer caso de
que se tiene noticia de infección del hombre por virus de la gripe aviar se
produjo en Hong Kong en 1997, cuando la cepa H5N1 causó una enfermedad
respiratoria grave a 18 personas, seis de las cuales fallecieron. Esa infección
coincidió con una epidemia de gripe aviar hiperpatógena, causada por esa
misma cepa, en la población de aves de corral de Hong Kong.
Una amplia investigación de ese brote
concluyó que el contacto estrecho con las aves infectadas vivas había sido el
origen de la infección humana. Los estudios genéticos realizados
posteriormente mostraron que el virus había saltado directamente de las aves
al hombre. Se produjo también una transmisión limitada al personal sanitario,
sin llegar a causar síntomas de gravedad.
Ese acontecimiento alarmó a las
autoridades sanitarias, pues demostraba por primera vez que un virus de la
gripe aviar podía transmitirse directamente al hombre y causar una enfermedad
grave con alta mortalidad. La alarma cundió de nuevo en febrero de 2003,
cuando un brote de gripe aviar por H5N1 registrado en Hong Kong causó dos
casos y una muerte.
Otros dos virus de la gripe aviar han
sido causa reciente de enfermedad en el hombre. Un brote de la gripe aviar
H7N7 altamente patógena, declarado en los Países Bajos en febrero de 2003,
causó la muerte de un veterinario dos meses más tarde, y un cuadro leve en
otras 83 personas.
La causa más reciente de alarma se ha
producido en enero de 2004, tras confirmar las pruebas de laboratorio la
presencia de la cepa H5N1 de la gripe aviar en personas con síntomas
respiratorios graves en el norte de Vietnam.
¿Por qué la cepa H5N1 es especialmente
preocupante?
De los 15 subtipos del virus de la gripe
aviar, la cepa H5N1 es especialmente preocupante por varias razones. Es una
cepa que muta rápidamente y tiene una tendencia demostrada a adquirir genes
de virus que infectan a otras especies animales. Su capacidad para causar una
enfermedad grave en el hombre ha quedado ya constatada en dos ocasiones.
Además, los estudios de laboratorio realizados han demostrado que los
aislados de este virus tienen una alta patogenicidad y pueden tener serios
efectos en el hombre. Las aves que sobreviven a la infección excretan el
virus durante al menos 10 días, oralmente y por las heces, lo que facilita la
ulterior propagación en los mercados de aves de corral vivas y a través de
las aves migratorias.
La propagación de la infección entre las
aves aumenta la probabilidad de una infección directa del hombre. Si a medida
que pasa el tiempo crece el número de personas infectadas, aumentará también
la probabilidad de que el ser humano, cuando se vea infectado simultáneamente
por cepas de la gripe humana y la gripe aviar, sirva también de «tubo de
ensayo» del que emerja un nuevo subtipo que posea los suficientes genes
humanos para poder transmitirse fácilmente de una persona a otra. Ese hecho
marcaría el inicio de una pandemia de gripe.
A juzgar por lo ocurrido a lo largo de
la historia, las pandemias de gripe tienden a producirse como media unas tres
o cuatro veces cada siglo, de resultas de la aparición de un nuevo subtipo
del virus que se transmite fácilmente de una persona a otra. Sin embargo, la
aparición de una pandemia de gripe es impredecible. En el siglo XX, a la gran
pandemia de gripe de 1918-1919, que según se estima causó entre 40 y 50
millones de muertos en todo el mundo, siguieron las pandemias de 1957-1958 y
1968-1969.
Los expertos coinciden en que la
aparición de otra pandemia de gripe es inevitable y posiblemente inminente.
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