|
|
|
|
Epidemiología de la gripe aviar
La gripe aviar es una enfermedad infecciosa originada por el virus de la gripe tipo A. Fue identificada por primera vez en Italia hace 100 años. La infección afecta a cualquier ave, aunque se cree que algunas especies son más vulnerables que otras. En estos animales la enfermedad puede desarrollarse de varias formas, algunas de ellas con mortalidad muy alta. Los virus de la influenza aviar son del tipo A y se dividen a su vez en subtipos según los antígenos de la hemoaglutinina (H) y la neuraminidasa (N), proteínas que forman proyecciones sobre la superficie del virus. Se han identificado 16 subtipos de hemoaglutinina y 9 de neuraminidasa y los virus de la IA tienen representantes en todos los subtipos; sin embargo, los virus de la influenza de tipo A que afectan a las aves de corral pueden dividirse según su capacidad para producir enfermedad en los muy virulentos, que causan la “peste aviar”, que hoy se denomina “influenza aviar altamente patógena”, una enfermedad sistémica en la que la mortalidad puede llegar al 100% y que solo la producen los subtipos H5 o H7, por ejemplo, el virus de la peste aviar era H7N7 y el de la gran epidemia de los Estados Unidos de 1983-84 era H5N2, sin embargo no todos los virus H5 y H7 son virulentos para las aves de corral. Los otros subtipos de virus producen una enfermedad mucho menos grave, primariamente solo respiratoria, no sistémica, que puede verse agravada por otras infecciones o condiciones ambientales desfavorables.
Hospedadores naturales Son susceptibles las aves de corral domésticas, patos, gansos, pavos, gallinas de guinea, codornices y faisanes. Los brotes se producen con mayor frecuencia en gallinas y pavos. Un determinado virus puede producir una enfermedad muy grave en pavos pero no en pollos o en otras especies y por lo tanto es imposible generalizar sobre el grado de susceptibilidad de las diferentes especies. En algunos brotes en granjas ha resultado infectada solo una especie aviar de varias presentes. De las aves silvestres muchas especies son susceptibles, y en particular las aves acuáticas y las marinas, pero sus infecciones son en general subclínicas.
Distribución en el mundo El virus es probablemente ubicuo en las aves silvestres acuáticas. Las variantes patógenas pueden emerger y provocar brotes en las aves domésticas en cualquier país y en cualquier momento sin aviso previo y así los brotes se han producido a intervalos de tiempo irregulares en todos los continentes. Las epidemias recientes más graves se han producido en Hong Kong 1997-1998 y 2003, Paises Bajos 2003, Corea del Sur 2003. Durante 1983 y 1984 se produjo una epizootia en Estados Unidos originada por el subtipo H5N2 que, aunque inicialmente causó una baja mortalidad, en los siguientes seis meses dio lugar a una tasa de mortalidad en aves del 90%. Se sabe que para controlar el brote se destruyeron más de 17 millones de aves con un coste superior a 65 millones de dólares. Si no hay protocolos sobre vigilancia y control de estos brotes, las epizootias pueden prolongarse durante años. Por ejemplo, un brote del H5N2 que comenzó en México en 1992 con un grado bajo de malignidad se tornó altamente mortal y no fue controlado hasta 1995. La primera infección de virus de la gripe aviar H5N1 que se detectó en humanos tuvo lugar en Hong-Kong en 1997. Un total de 18 personas estuvieron afectadas y se produjeron 6 defunciones. El agente causal fue el subtipo H5N1, y coincidió con una epizootia de gripe aviar, altamente patógena. En 1999 se produjeron 2 nuevos casos de gripe aviar H9N2 en niños en Hong-Kong. En febrero de 2003 se identificaron de nuevo 2 pacientes afectados y un fallecimiento por virus aviar subtipo H5N1 en Hong-Kong en una misma familia que viajó a China meridional. En Europa se produjo también en febrero de 2003 un brote de gripe aviar por el subtipo H7N7 en los Países Bajos, con 83 casos leves y un fallecido. Ha sido desde finales de 2003 cuando se ha tenido conocimiento nuevamente de diversos brotes de gripe aviar H5N1 en aves en distintos países del sudeste asiático, que se ha ido expandiendo progresivamente a otros países, y que ha afectado también a seres humanos expuestos a aves enfermas. En la actualidad, el virus de la gripe aviar afecta fundamentalmente a las aves. Sólo excepcionalmente puede transmitirse de las aves al hombre, transmisión que requiere un contacto reiterado y próximo con animales enfermos. Hoy por hoy, no puede predecirse cuándo se producirá la mutación del virus y su transmisión entre personas; ni siquiera puede saberse con seguridad si llegará a producirse finalmente ni la virulencia que podría tener el virus mutado (por ejemplo, las dos últimas pandemias (1957 y 1968) fueron más leves que la pandemia de 1918).
Transmisión Raras veces se puede determinar con seguridad el origen de la infección para las aves domésticas, pero la mayoría de los brotes comienzan probablemente por el contacto directo o indirecto con aves acuáticas. Muchas de las cepas del virus que circulan entre las aves silvestres no son patógenas para las aves domésticas o lo son solo débilmente. Sin embargo, una variante virulenta puede aparecer por mutación genética o por entrecruzamiento de cepas menos virulentas. Hay evidencias científicas de que el primer mecanismo se dio en el brote de 1983-87 en el Este de Estados Unidos. El cerdo parece tener importancia en la epidemiología de la infección de los pavos con el virus de la influenza porcina cuando están en contacto. No hay otros mamíferos que parezcan estar involucrados en la epidemiología de la gripe aviar. La infección de personas por un virus H5 de influenza aviar en Hong Kong en 1997 ha provocado una reconsideración del papel de las especies aviares en la epidemiología de la gripe humana. Una vez que la influenza aviar se establece en una población de aves domésticas, se manifiesta como una enfermedad muy contagiosa y las aves silvestres dejan de desmpeñar un papel esencial en la transmisión. Las aves infectadas excretan el virus en alta concentración con las heces y en las descargas nasales y oculares. Una vez que el virus se introduce en un hato, se extiende a otros por los medios habituales, como son, los movimientos de aves infectadas, equipos contaminados, envases para huevos, camiones de pienso y trabajadores, por mencionar solo unos pocos. La enfermedad se extiende en un grupo de aves de forma rápida generalmente, por contacto directo entre ellas, pero a veces, la difusión es errática. Este virus puede vivir durante largos periodos de tiempo en el ambiente, especialmente cuando las temperaturas son bajas. Por el contrario, el virus no sobrevive a temperaturas altas (se tiene certeza de que temperaturas de 70º C o superiores eliminan por completo el virus). La transmisión por el aire se puede dar si las aves se encuentran próximas y se producen los movimientos de aire adecuados. Las aves se infectan fácilmente por instilación del virus en el saco conjuntival, en las narinas o en la tráquea. El virus se puede aislar laboratorialmente de la yema y el albumen de los huevos puestos por gallinas enfermas. La posibilidad de transmisión vertical no está clara, pero parece poco probable que un embrión infectado pueda sobrevivir e incubarse. No se han podido obtener pollos infectados incubados, en condiciones de asilamiento, a partir de huevos de grupos de aves enfermas, lo cual no quiere decir que los pollitos recién nacidos no puedan contaminarse a partir de huevos rotos contaminados e incubados en la misma incubadora, por lo tanto la incubación de huevos de una manada infectada supone un riesgo grande.
Gripe aviar
|
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Sindicato de Veterinarios de León

|Inicio|Sivele|Noticias|Actividades|Enlaces|Información veterinaria|