INTRODUCCIÓN
A LA HISTORIA DE TORREDONJIMENO
El nombre
actual de Torredonjimeno procede de los tiempos de la reconquista
de Fernando III el Santo. No obstante, hay indicios de población
anterior a las fechas de la empresa reconquistadora de Castilla.
Muchos investigadores (como es el caso del P. Fray Alejandro del
Barco, S. XVIII) creyeron encontrar en la actual Torredonjimeno
la ubicación de una ciudad romana que junto a Martos formaría
la Colonia Gemela Augusta Tuccitana. Parece ser que en tiempo de
los godos Torredonjimeno era conocido con el nombre de Ossaria, y
es en esta localidad aneja a Martos donde San Eulogio sitúa la
estancia de la mártir cordobesa Santa Flora, que huyó de su
patria refugiándose de la persecución religiosa que ejercían
los musulmanes sobre el pueblo mozárabe.
Desde antiguo la ciudad de Torredonjimeno ha
sido conocida también con el nombre de Tosiria, y todavía se
emplea este segundo nombre familiar para referirse a la localidad
jiennense, siendo su respectivo gentilicio el de: tosiriano.
Es seguro que en las inmediaciones de la
localidad se produjo una batalla entre las tropas cristianas,
comandadas por el Arzobispo de Toledo, Don Sancho, y los
musulmanes. El contingente cristiano venía de la vecina
localidad de Torredelcampo, cuando fue asaltado en una emboscada
camino de Torredonjimeno. Todavía se conserva entre los
lugareños el nombre de aquellos parajes como la Celada, y en una
fuente próxima se ubica el asesinato del Arzobispo de Toledo,
que capturado por los enemigos fue atrozmente muerto a manos de
un musulmán fanático que no quería que la presa fuera motivo
de disputa para todos los musulmanes que se habían aliado en
aquella jornada.
En el siglo XIII, Fernando III el Santo
conquista el Reino de Jaén y es entonces cuando Torredonjimeno,
que en aquel entonces era una sólida fortaleza islámica es
conquistada en combate por un caballero infanzón aragonés: Don
Ximeno de Raya, que daría nombre a la localidad. Como tierra de
frontera, Torredonjimeno sufrió las acometidas de los moros
nazaritas en varias ocasiones, especialmente en 1.471, siendo
alcaide de su fortaleza Diego Fernández de Martos, descendiente
de uno de los conquistadores de Córdoba, que perdió en aquella
ocasión dos hijas. Una de ellas murió martirizada en Granada,
en compañía de otra vecina de Torredonjimeno, por negarse a
abrazar la fe islámica, se ignora el paradero de la otra hija
del alcaide tosiriano, si bien es de suponer que aceptaría la
conversión al Islam. Los Reyes Católicos premiaron la valentía
y nobleza de este capitán de hombres.
Don Diego López Pacheco, uno de los prohombres
de los Reyes Católicos también dará batalla en los territorios
cercanos a la fortaleza tosiriana, y en gesto de gratitud se
convertirá en el mecenas más importante del santuario actual de
la Patrona de la ciudad, Nuestra Señora de Consolación, que al
parecer amparó al capitán castellano en la liza con los moros.
Desde la pacificación total de la península en Torredonjimeno
se inauguró un período de prosperidad, parejo al incremento de
su población. La localidad se vio aumentada en vecindario, y por
este motivo, con anterioridad a 1.529 se emprenderán las obras
de construcción de la segunda parroquia tosiriana, bajo la
advocación mariana de la Inmaculada Concepción de Santa María,
que se añadió a la Parroquia Mayor de San Pedro Apóstol, más
antigua y cabeza del Arciprestazgo de Torredonjimeno.
Desde el principio Torredonjimeno acogió a lo
más florido de la nobleza jiennense, haciendo sus moradas en la
localidad, linajes de gran abolengo castellano, leonés y
aragonés como los Moro-Dávalos, los Villalta, los Guevara, los
Perea y Prado, los Padilla, los Torres-Portugal, los Serrano de
Aguilera, los Daza, Frías, Salazar, Arias y un buen número de
linajes aristocráticos que contribuirían con su peculio al
engrandecimiento urbanístico y artístico de la ciudad, que en
la actualidad exhibe una muy pobre muestra de su esplendor de
otrora. En el Torredonjimeno actual muy pocos vestigios se
conservan de aquel patrimonio, la guerra de la independencia y el
liberalismo decimonónico, y ya en este siglo, la guerra civil y
el desarrollismo dilapidó el legado artístico. De los dos
Conventos que la ciudad tenía en su casco, sólo se conserva en
su integridad uno de Madres Dominicas, habitado todavía por
monjas contemplativas de la Orden de Predicadores de Santo
Domingo de Guzmán, monasterio con el nombre de Nuestra Señora
de la Piedad. Lo que queda del otro, cuyo nombre era el de
Convento de Nuestra Señora de la Victoria, y que antaño estuvo
habitado por frailes mínimos de San Francisco de Paula, está
actualmente en obras.
De las muchísimas ermitas que la villa tenía
todavía en el S. XVIII, sólo quedan la ermita de Ntra. Sra. de
Consolación, la ermita de los Santos Patronos San Cosme y San
Damián, y el monumento recordatorio cuando no las ruinas de
otras ermitas como la de San Roque, o la del Santísimo Cristo
del Calvario.
Uno de los monumentos más emblemáticos de la
localidad es el Palacio Municipal del Ayuntamiento, cuyas obras
se emprendieron en 1.637, bajo la alcaldía de Don Andrés de
Guevara Calatayud, palacio renacentista que mantiene la función
para la que fuera construido en 1.637.

Son muchos los descubrimientos arqueológicos de
Torredonjimeno, destacando entre todos ellos el célebre Tesoro
visigótico encontrado a unos dos km de Torredonjimeno en el
lugar conocido como Majanos del Garañón, y actualmente en el
Museo Arqueológico Nacional. En el Cortijo Venzelá se han
encontrado figurillas de piedra de tipo fálico y una cabeza de
sátiro que se exhiben en el Museo Arqueológico Provincial, así
como un león del cortijo del Fraile, una cabeza de hombre, otra
de toro y una estala funeraria. En Las Parrillas apareció una
cabeza de mármol bacante y otra Némesis y un sello de barro.
También se encuentran en su término la minas
del municipio romano de Barbi o Barba, Municipium Barbitanum,
descubiertas por don Juan Montijano Chica y don Rafael Ocaña
Contreras el 31 de agosto de 1982.
En la época romana tuvo gran importancia y
junto con Martos formó la colonia Augusta Gémina o Tuccitana.
Fue la famosa Tosiria, que parece ser un derivado de Tucci y
Osaria. Su castillo o torre fue tomada por orden de Fernando III
el 29 de septiembre de 1229 por don Jimeno de Raya, Caballero
Calatravo de Baeza, de quien tomó su nombre actual y uniéndose
a Martos.
En el año 1275, lo moros de Mohamed II, rey de
Granada, quieren conquistar Torredonjimeno, después de atacar y
arrasar varias poblaciones cercanas, Enterado de ello el Infante
de Aragón, don Sancho, hijo de Jaime el Conquistador y Arzobispo
de Toledo, les presentó batalla y muriendo en ella el día 21 de
octubre del referido año a un km de la población, en el lugar
ahora conocido como "Fuente de don Sancho" Estuvo unida
a Martos hasta el año 1558 en que Felipe II la hizo Villa.
Alfonso XIII le otorgó el título de Ciudad el 11 de febrero de
1911.
Fue cuna de las Santas Juana y María, hijas del
Alcaide de la Fortaleza don Diego Fernández de Martos, que al
ser llevadas por los moros a Granada, prefirieron morir mártires
antes que abjurar de su fe cristiana. El 5 de junio de 1785
nació el General don Miguel Gómez Damas, que se distinguió en
la Guerra Carlista. También nació Simón de Padilla, Capitán
de las Tercios de Flandes.
Sus Patronos son la Virgen de la Consolación y
los Santos Cosme y Damián.
En 1125 escondieron los mozárabes en una cueva
una imagen de la Virgen para librarla de la profanación de los
infieles.
Por su protección ganaron los cristianos a los
moros una batalla en el año 1471- Diego López Pacheco le
levantó una ermita.
En 1580 y por haberlos librado de una epidemia
de peste los Santos médicos Cosme y Damián a quienes se habían
encomendado, los hicieron patronos erigiéndoles una Ermita.
El 8 de septiembre se celebra una romería en
honor de la Patrona a su Santuario. Celebra también fiestas el
29 de junio en honor de San Pedro y el 27 de septiembre en el de
los Patronos San Cosme y San Damián.
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