| album de fotos |
| portada Mont Blanc |
Al comenzar el año empecé a planificar lo que serian mis próximas vacaciones pensando en una aventura nueva, desempolve un viejo proyecto aletargado: llegar al techo de Europa en los Alpes franceses, el Mont Blanc con sus 4.807 mts.
Enseguida
conseguí compañeros para esta aventura: Isidro y Oscar, compañeros de
trabajo, Gonzalo y otro amigo de Isidro que lamentablemente no pudo venir a
ultima hora.
Unos meses antes de partir
(previsto del 1 al 15 de Septiembre) empezamos a reunirnos para planificar con
detalle. Decidimos hacer la primera
semana alguna excursión y algún otro cuatromil mas pequeño (Mont Blanc de
Tacul) y otros tresmiles (Petit Verte y Aiguille Argentiere) para aclimatar a la
altura y la segunda semana atacaríamos a la cumbre por la ruta de los refugios
en cuatro fases:
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Primer día ascensión al refugio de Tête Rousse (3.167 mt.) |
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Segundo día refugio de Gouter (3.817 mt.) |
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Tercer día ataque a la cumbre y descenso a Tête Rousse. |
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Cuarto día bajada a Chamonix |
.......... Pero
la realidad fue muy distinta.................
Fui recogiendo a los expedicionarios por su casa, la carne fresca, huevos y embutidos nos los llevamos de Zaragoza en una pequeña nevera de 12v.. El resto de la comida estaba en casa de Isidro, que eran algo más de dos carros del Pryca, llenos hasta arriba.
Poco a poco fuimos resolviendo rompecabezas y conseguimos meter todo en el maletero de mi furgoneta. Entre el material que llevábamos estaba:
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una tienda de campaña (tipo Arpa) con dos colchonetas
hinchables dobles, con luz de 12 v., |
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· una tienda pequeña de despensa |
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dos mesas de camping, cuatro sillas plegables, |
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una cocina con dos fuegos, |
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material de cocina necesario, |
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sombrilla e instalación eléctrica para toma de corriente. |
El material de montaña necesario por persona sería:
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Anorak y pantalones tipo gore-tex. |
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Pasamontañas gordo. |
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Guantes térmicos y manoplas. |
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Ropa interior térmica |
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Botas de montaña de plástico |
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Crampones. |
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Piolet. |
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Polainas |
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Arnés. |
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Casco. |
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Gafas de sol. |
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Cuerda de 10 mm. Y 40 m. |
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Cinta de anclaje. |
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1 ocho. |
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Dos mosquetones |
Además del material personal de
cada uno, saco de dormir, esterilla aislante.
También llevábamos una tienda
tipo igloo de ataque, que no llegaríamos a emplear.
Sobre las 2 de la tarde tomábamos
la autopista y nos dirigimos hacia Francia. Esta noche dormimos en la Junquera en el Hostal Marfil.
Aunque lo más practico hubiera sido entrar en Francia y acampar
“ilegalmente” en una de las estupendas áreas de descanso en la autopistas,
desmontando al amanecer.
Después de desayunar reemprendimos el viaje. Alrededor de las 16:00 h. Llegamos a CHAMONIX. Nos instalamos en el camping DOS GLACIARES en LES BOSSONS (unos kilómetros antes de llegar a Chamonix) Este camping era muy tranquilo (nos llamaban la atención a las diez de la noche por hablar en voz alta) pero estaba muy bien.
Después de montar el campamento
y comer, nos fuimos a Chamonix donde dimos una vuelta y visitamos la Casa de la
Montaña (compañía de guías de montaña) donde esta la Meteo que es el
pronostico del tiempo para los próximos días.
Para el día siguiente daban bueno y para el otro regular. Intente convencer a mis compañeros de lanzarse a la cima sin
aclimatar utilizando la ruta de los cuatromiles en dos jornadas (¡¡¡me
pusieron de loco¡¡¡) pero solo conseguí que subiéramos al refugio de
Cosmiques (3.613 mt) para intentar al DIA siguiente el Mont Blanc Tacul (4.248
mt).

Nos levantamos a las 9:30 h.
(cuando pegaba el sol a la tienda), desayunamos unos huevos fritos con chorizo y
tras preparar nuestro material nos fuimos a Chamonix para coger la telecabina
que nos subiría hasta el Aguille du Midi (3.842 mt) en poco más de 15 minutos.
Desde la estación del telecabina el espectáculo es impresionante.
Se veía el Mont Blanc perfecto
con sus glaciares y picos del Macizo, teníamos enfrente el Tacul y se apreciaba
toda la ruta de los cuatromiles. Al
subir y bajar escaleras nos dimos cuenta de que nos cansábamos mas de lo
habitual debido a la falta de oxigeno. Los
turistas subían en manga corta y se les juntaba el frío con la fatiga de la
altura.
Para salir al glaciar había un túnel
excavado en el hielo donde empezaba una fina arista de nieve que era necesario
atravesar. Al ver aquello nada mas
empezar tragamos saliva y nos preguntamos si no nos habríamos equivocado de
pico, porque cualquier tropezón supondría caer al vacío varios cientos de
metros.
Total nos armamos de valor y nos
enfrentamos a la realidad, piolet, crampones, polainas, arnés, casco y cuerda,
adelante. El resto del camino hasta
el refugio de les Cosmiques era sencillo y sin problemas.
En el refugio cenamos y pasamos
la noche. A las 2:00 h. AM. sonó
el despertador, teníamos un ligero dolor de cabeza debido a la altura,
comprobamos el tiempo y “que horror”: nieve, ventisca, rayos y truenos.
A dormir.......
Cuando amaneció proseguía el
temporal, nadie se movía del refugio, solo pensar en volver a la arista después
de la nevada, nos ponía los pelos de punta.
A media mañana y sin que remitiera el temporal el guarda del refugio
anuncia que van a poner una telecabina para que bajen los del refugio, ¡¡
nadie se mueve ¡¡.
Poco después un guía de
Chamonix decide bajar con sus dos clientes, inmediatamente todo el refugio sale
tras el para seguir su huella. En
medio del temporal llegamos a la arista, el guía cansado de abrir huella nos
indica que le adelantemos, justo en el paso más critico, nadie le hace caso, y
el guía sigue avanzando con sus clientes encordados, como todo el mundo.
De repente, el último de la
cordada se resbala por un lado de la arista y se queda clavado en la nieve hasta
las axilas, el guía se echa hacia el lado contrario y pide ayuda.
Tras un momento de confusión se le ayuda y pensamos en volver al refugio
cuando solo nos quedan 50 mt. de arista para llegar a la estación del teleférico.
Jorge y José Ángel, dos montañeros
zaragozanos que conocimos en el refugio pasan delante y decidimos continuar, en
pocos minutos llegamos a la telecabina, cubiertos de nieve y hielo.
Nos quitamos los crampones y nos metemos en la telecabina que nos lleva
3.000 mt. hacia abajo, hasta llegar a Chamonix en un abrir y cerrar de ojos.
Al llegar a Chamonix un grupo de turistas japoneses nos miran alucinados
y nos fotografían al vernos con todo el equipo puesto todavía y cubiertos de
nieve. ¡¡ estamos salvados ¡¡.
Nos levantamos a las 9:00,
desayunamos huevos fritos con longaniza, café, leche, zumo y magdalenas, para
no perder la capacidad del estómago. El
tiempo es bueno, decidimos visitar el glaciar de Bossons.
Para lo cual subimos con el coche hasta “le Mont”, allí parte un
sendero que atraviesa el bosque para llegar rápidamente a la morrena.
Desde el sendero se domina la
lengua terminal del helero y tiene unas vistas impresionantes.
Después de poco mas de dos horas llegamos al Chalét de las Piramides
cuyo camino ofrece unas vistas sobre el glaciar de Bossons y Tacommaz.
Los bloques del glaciar de Bossons forman gigantescas pirámides de
hielo.
Regresamos por el mismo
itinerario. En Chamonix quedamos
con Jorge y José Ángel que nos proponen subir al Mont Blanc juntos, contando
con la experiencia de Jorge que ya había subido en otra ocasión.
Aceptamos la propuesta y nos vamos a ver la meteo.
Anuncian bueno para mañana, malo por la noche y bueno para pasado y
preveen que se acerca una gran borrasca para los próximos días.
En vista de los malos pronósticos para la semana siguiente, decidimos
aprovechar estos dos días buenos y efectuar un ataque sorpresa
y salvaje a la cumbre, puesto que ya habíamos aclimatado algo la noche
que estuvimos en Cósmicos.
El ataque consistía en subir el
primer día directamente al segundo refugio, Gouter a 3.817 mt. Y el segundo día
conquistar la cima y bajar casi los 2.500 mt. de desnivel hasta la estación del
“trenecillo”. Había otro
problema, en el refugio no teníamos sitio, pues estaba todo reservado hacia
meses.
Teniendo en cuenta la experiencia
de Jorge subimos con la intención de dormir en el suelo.
Para rebajar peso no llevamos ni saco de dormir
ni apenas comida. El
problema fue que no fuimos los únicos que pensamos lo mismo.
El Mont Blanc es un pico bastante
frecuentado, pero el razonamiento de que –a mucha gente, pico fácil- en este
caso no es cierto. El Mont Blanc es
visitado por montañeros de todo el Mundo, por lo que pudimos observar y no
tienen nada que ver con los domingueros de nuestro Pirineo, es gente físicamente
en forma, muy bien equipados y con bastante experiencia.
No puedo decir que sea fácil, pero tampoco que sea muy difícil, las
dificultades y peligros los crean en unos casos los propios montañeros (caídas
de piedras) y en otros los cambios climáticos, desprendimiento de nieve y
hielo, cornisas, pasos fáciles pero expuesto, grietas, puentes de nieve,
etc....
Nos levantamos y tras nuestro
potente desayuno nos unimos a Jorge y José Ángel para ir a le Fayet (590 mt)
donde a las 9:00 tomaríamos el TRAMWAY
DU MONT-BLANC que nos llevó hasta Nido de Águila a 2.372 mt. en aprox. 80
minutos.
Emprendimos la marcha rodeados de
otras personas con el mismo objetivo. Poco
después de empezar nos vimos obligados a ponernos los crampones debido a las
ultimas y recientes nevadas y el frió reinante.
En poco menos de dos horas y media llegamos al Refugio Tete Rousse por
una senda en la que algunos tramos están equipados con sirgas a modo de
pasamanos, pero sin especial dificultad.
A partir de allí. Comienzan las
primeras dificultades, teníamos que atravesar una canal en fuerte pendiente,
que comenzaba en lo alto de la pared, justo encima de nosotros donde se veía
Gouter y acababa en el Glaciar.
Allí era frecuente la caída de
piedras, denominado este lugar “la bolera”, siendo los bolos los montañeros
que van pasando. Existe una sirga
para asegurarse en dicho paso, pero no consideramos útil usarla.
Para cruzarla con el casco puesto
(que es necesario utilizar hasta el refugio) y sin prisas, pero sin pausa, se
atraviesa observando siempre la parte alta y poder esquivar un posible
desprendimiento.
Desde la “bolera”
hasta el mismo refugio aumenta la verticalidad y es necesario trepar
constantemente, durante un desnivel de 600 mt. aproximadamente.
La trepada esta equipada perfectamente con clavijas y cables de acero en
los tramos más difíciles o aéreos. El
mayor problema fue el tener que subir con los crampones en tramos de nieve,
hielo y roca.
Conforme avanzamos el cielo se
iba cubriendo, aparecía la niebla y descendían las temperaturas.
En poco más de tres horas llegamos al refugio sin apenas detenernos.
El refugio estaba abarrotado y el
guarda nos aseguro que no teníamos sitio ni en el suelo.
Afortunadamente nos dieron de cenar.
El tiempo se estropeó rápidamente, con temperaturas muy bajas,
ventisca, nieve y niebla. Vistas las circunstancias decidimos que si nos echaban del
refugio nos pelearíamos con los guardas. A
las 20:30 nos dijeron que podíamos dormir en el suelo, total que tumbados unos
encima de otros y amontonados "pasamos el rato".”
Son las 2:00 AM. apenas he
conseguido pegar una cabezada, la gente se empieza a mover.
A las 2:30 se enciende la luz del comedor y todos se levantan, nos dicen
los guardas que hay niebla y esta nevando con ventisca, es preferible esperar a
que mejore, además la huella se habrá borrado, siendo imposible encontrar el
camino en estas condiciones.
Jorge, que no esta dispuesto a
fallar en este intento nos insiste en que hay que salir inmediatamente para la
cima, puesto que de lo contrario no dará tiempo.
Le quita importancia a la niebla
y la falta de huella, asegurando que él conoce el camino (“Cosa que yo
dudaba”) además las previsiones meteorológicas eran de una importante mejoría.
A pesar de sus argumentos no nos convenció, siguió insistiendo, nos
hizo tomar el desayuno cuando el resto del refugio no hacia el menor gesto por
salir.
De repente unos alemanes se
preparan para el asalto, Jorge se pone nervioso y vuelve a insistir en salir
tras su huella. Los alemanes tenían
pinta de ser muy buenos y al final el pesado de Jorge nos convenció.
Todo el refugio preguntándose
que donde narices pensábamos ir con este tiempo y nosotros colocándonos toda
la ropa, casco, arneses, cuerdas, crampones, piolets. ¡¡ a la carga¡¡.
Una vez en el infierno de fuera,
intentando ver algo con nuestros frontales a través de la oscuridad y la
niebla, seguimos la huella de los alemanes que estaban a punto de desaparecer.
Así, poco a poco fuimos avanzando sin saber muy bien hacia donde íbamos
y si en caso de retirada sabríamos volver al refugio.
La temperatura era muy baja, el
viento fuerte y la niebla no dejaba ver. Al
cabo de un rato nos sorprendimos, ¡¡ no era posible ¡¡ los alemanes volvían
por sus pasos asustados por el fuerte viento. Lo primero que pensamos fue volver, pero Jorge no lo permitió,
haciéndonos seguir adelante por una huella que no existía.
Empecé a pensar que aquello era
una locura, si el tiempo no mejoraba y la niebla no se iba lo mas seguro sería
que no sabríamos volver al refugio y que terminaríamos congelados.
Éramos tres cordadas, Jorge y
José Ángel, delante, Gonzalo y yo en medio, Isidro y Oscar atrás.
Isidro y Oscar se retrasaban, a la vez Gonzalo empezaba a quejarse porque
se quedaba sin fuerzas, además de no sentir los dedos, mis dedos también
estaban resentidos, pero físicamente me encontraba bien.
Jorge y José Ángel se escapaban por delante.
¡¡ Y OCURRIÓ EL MILAGRO ¡¡
de golpe y porrazo la niebla desapareció, dando lugar a un cielo estrellado.
Estábamos a unos 4.200 mt, el viento era fuerte, pero se podía
aguantar, la visibilidad era perfecta, divisándose de cerca el refugio de
emergencias de Vallot a 4.362 m. y toda la subida hasta la cima.
Hubo un momento de euforia y
gritos: ¡¡”adelante chavales, la cima es nuestra”¡¡.
Una vez en el refugio de Vallot,
decidimos entrar para comer y beber algo, lo más curioso de este refugio es que
la puerta esta hacia el lado del precipicio, para evitar que la tape la nieve,
con el consiguiente riesgo para entrar y salir. Las paredes exteriores estaban cubiertas de hielo por
completo.
Dentro del refugio saco la
botella de agua, y mi gozo en un pozo, estaba completamente helada, imposible
obtener ni una sola gota.
Jorge nos volvió a sorprender,
llevaba un termo con té caliente que le prepararon en el refugio.
Un sorbo era volver a la vida, no podías imaginar algo caliente en
semejante sitio, comimos algo y decidimos continuar.
A partir de allí, el camino
transcurría por una especie de cresta aunque a un lado había unas cornisas, y
caída vertical; al otro lado una pala empinada hacia el glaciar donde se
adivinaban grietas semi cubiertas por la nieve.
Poco a poco, y con cuidado fuimos
avanzando, siempre pendientes de nuestro compañero de cordada.
Vimos amanecer entre nubes y ventisca, el espectáculo era cada vez más
impresionante, al final una estrecha arista de nieve, con fuerte pendiente y un
buen cortado por cada lado, nos separaban de la cima.
Sin mas problemas, y muy eufóricos,
por fin estábamos en el techo de Europa, LA CIMA DEL MONT BLANC 4.807 mt.
Eran las 8:30
cuando coronamos, seguía haciendo mucho frio, pero el viento era un poco
más flojo, estábamos nosotros solos y eramos los primeros, aún estuvimos casi
media hora arriba, viendo el paisaje y haciendo fotos, sin importarnos el frio y
el no sentir los dedos de las manos.
Sobre las 9:00 iniciamos el
descenso, el tiempo seguía mejorando, la temperatura subía, y el viento
amainaba. Bajamos tranquilamente,
haciendo fotos por todos los lados, paramos a comer algo a mitad de camino.
Al quitarme el gore-tex, me di
cuenta que el sudor de mi espalda, debajo de la mochila se había congelado
entre el forro y el gore, dejando las dos prendas como si fuera una sola pieza.
A las 12:30 ya estábamos en
GOUTER, allí nos pedimos una sopa caliente y volvimos a comer algo, para
recuperar fuerzas. Nos quedaba lo más
delicado del recorrido, la bajada hasta el refugio de Tete Rousse.
En estos refugios no hay agua y
los grifos no existen, se pueden comprar botellas de litro y medio de agua
mineral, traídas en helicóptero al módico precio de unas 1.000 Pts. por
botella.
Las letrinas consisten
simplemente en unos agujeros en el suelo con caída al vacio, por el mismo entra
una corriente de aire “a presión” que
casi hacia volver hacia arriba, lo que bajaba.
Iniciamos el descenso “despacio
y con buena letra”, había aún mas nieve que cuando subimos, por lo que
estaba más “puntuable el recorrido”.
A las 16:00 llegamos por fin a la
estación de tren de cremallera, que salía el ultimo a las 16:30, dejándonos
en Le Fayet sobre las 18:00. Por la
mañana a 4.807 mt. y el mismo día
a 590 mt. en Le Fayet.
Nos levantamos pasadas las 10:00
de la mañana y dedicamos el día a comer, vegetar y hacer la colada.
También estuvimos en Chamonix de tiendas, por la noche invitamos a cenar
a Jorge y José Ángel en nuestro camping de “lujo”.
Después
de un desayuno “por su sitio”, nos fuimos a Chamonix, donde montamos en la
telecabina que nos sube a PLANPRAZ. Allí
mismo cogimos el teleférico que nos subirá a EL BREVENT (2.525 mt) desde donde
se ve una magnifica perspectiva sobre el macizo del Mont-Blanc, los heleros de
Bossons y de Tacommaz y Chamonix.
Desde
allí recorriendo una GR nos dirigimos hasta Planpraz, siendo siempre una
caminata fácil que sigue el itinerario del Gran Balcon Sur, alternando entre 1.800 mt y 2.000 mt, con la
vista despejada sobre el Monte Blanco.
Terminamos
el recorrido en LA FLEGERE donde cogimos el teleférico para bajar, después de
un paseo por la orilla de la carretera regresamos a Chamonix.
Amaneció el día regular, había
nevado por la noche, no dirigimos al pueblecito LE TOUR, donde cogimos una
telecabina y después un telesilla hasta el COL DE BALME,
A partir de allí empezamos la
marcha hacia el Col des Posettes y la ascensión al Aiguillete des Posettes,
pico situado en el eje del valle de Chamonix y de Vallorcine, ofrece una nueva
perspectiva sobre el macizo del Mont-Blanc y los picachos Rojos.
También vimos los heleros de TRIENT, del TOUR y el pantano de Emosson.
Regresamos por la Crete des
Trettes, hasta llegar al aparcamiento de la telecabina del Tour donde teníamos
el coche.
En Chamonix tomamos el ferrocarril de cremallera que por fuertes rampas alcanza la estación superior. Junto a ella existe una pequeña telecabina que desciende hasta la lengua del glaciar donde existe una cueva excavada en el hielo de unos 80 mt. de profundidad y preparada para su visita turística, con esculturas en el hielo y bonitos juegos de luces y azules fuertes.
Nosotros atravesamos la estación
y nos dirigimos por una senda hasta unas grapas metálicas ancladas en la roca
que salvan el desnivel que existe hasta el glaciar.
Nos colocamos los crampones y nos
dispusimos a remontar el glaciar, atravesando un laberinto de grietas entre las
cuales había que ir buscando el paso.
El glaciar tiene una profundidad
máxima de 250 mt. y avanza a una media de más de 2 m. Diarios, este lugar es
ideal para practicar cualquier técnica sobre hielo, incluido un curso de
rescate en grietas en el que participaron Jorge y José Ángel.
Nos dirigimos a Argentiere, desde
donde, y utilizando el teleférico subimos hasta Les Grands Montets, a 3.297 mt.
nuestro proyecto inicial era ascender en dos días al Petit Verte y al Aguille
Argentiere, pero debido a las ultimas nevadas caídas era poco aconsejable, con
lo cual realizamos una excursión que consistió en bajar desde la estación del
teleférico hasta el fondo del glaciar por unas fuertes rampas de nieve entre
grietas y cornisas muy espectaculares y regresar por el mismo lugar.
Este día fue decididamente turístico
para conocer la zona donde esta el Cervino, otro de los cuatromiles más emblemático
situado en los Alpes Suizos junto a ZERMATT.
A unos 150 Km. De Chamonix,
llegamos a Tasch, situado junto a Zermatt, donde es obligado dejar el coche y
seguir hasta Zermatt en tren, puesto que allí están prohibidos los vehículos
de combustión. Sólo hay coches eléctricos y carretas de caballos.
El pueblo de Zermatt es muy
bonito y típico dentro de los Alpes Suizos, pero en mi opinión los coches eléctricos
y el afán de no contaminar no deja de ser mas de un montaje turístico para
sacar la pasta de variadas formas a todo aquel que se acerca.
Una vez visitado Zermatt tomamos
una telecabina que nos subió hasta Schwarzsee en las faldas del Cervino desde
donde se domina la imponente y vertical mole.
El día amaneció diluviando y no
tenia intención de parar, los pronósticos para los próximos días eran malos,
por lo que decidimos volver a casa.
Desmontamos el campamento bajo la
lluvia, hicimos una ultima visita a Chamonix y a las 14:00 empezamos el viaje de
retorno.
A la 1:00 de madrugada llegamos a
Zaragoza tras un largo viaje, en el que paramos unas cinco veces para comer y
descansar. Cerca de la frontera nos
cruzamos con José Lacarta que se dirigía al Mont-Blanc aunque el tiempo no les
fue favorable y no pudieron subir.
Kilómetros recorridos en todo el viaje |
2.600
Km. |
|
Total gastado en gasolina |
51.000
Pts. |
|
Peaje total de autopistas |
18.600
Pts. |
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Precio
del camping “les 2 glaciers” en les Bossons Por día. Incluyendo tiendas, vehículo y toma eléctrica/persona |
850
Pts. |
|
Noche en hostal Marfil en la Junquera/persona |
4.000 Pts. |
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Comida traída desde Zaragoza, incluido todo, solo
compramos pan |
por
persona 16.000 Pts. |
|
Precio de los refugios, incluyendo cena y desayuno, unos
tres litros de agua mineral embotellada, precio medio de la botella de
agua 750 Pts. |
10.000
Pts. |
|
REMONTES MECANICOS FRANCIA |
|
|
Aguille du Midi |
5.250 Pts. ida y vuelta |
|
Tramway Mont-Blanc |
3.500 Pts. ida y vuelta |
|
Brevent.........Chamonix-
Brevent |
1.750 Pts. ida |
|
La Flegere |
1.250 Pts. vuelta |
|
Le Tour-col de Balme |
1.400 Pts. ida |
|
Tren Mer de Glace c/visita gruta helada |
3.100 Pts. |
|
Les Grandes Montets.Argentiere |
3.700 Pts. ida y vuelta |
|
REMONTES MECANICOS SUIZA |
|
|
Aparcamiento obligatorio en Tasch |
1.000 pts día |
|
Tren Tasch-Zermatt |
1.500 pts |
|
Telecabina Zermatt-Furi-Schwarsee |
3.500 Pts. ida |
NOTA IMPORTANTE:
|
|
El viaje por Suiza hacerlo por carretera.
Para utilizar la autopista es necesario sacar un bono anual, que no
merece la pena. |
|
|
En el camping de Bossons no aceptan tarjetas.
En los refugios, remontes mecánicos, gasolineras y peajes de
autopistas si que se puede pagar con tarjeta. |
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