ÉPOCA PRERROMANA
Tal y como se dice en algunos escritos antiguos en los que se
menciona Sobradillo, su origen se pierde en la lejanía de los tiempos.
Y es cierto, puesto que si nos fijamos en los restos arqueológicos que
nos han quedado de nuestros antepasados, nos tendríamos que remontar a
la prehistoria, concretamente al Neolítico. Antes de nada conviene matizar
dos aspectos:
-Los hombres del Neolítico no tenían la conciencia de pueblo que tenemos hoy, por lo que es más probable que Sobradillo, como tal, ni existiera.
-Estos hombres, eran seminómadas, y es probable que su estancia en lo que hoy es nuestro término municipal, fuera meramente un hito en su camino en busca de mejores tierras de cultivo y mejores pastos para su ganado.
No obstante, es evidente que, aunque fuera de manera
casual, estuvieron aquí, y forman parte de nuestro pasado. Ese pasado
se remonta a muchos miles de años, y casi todos los restos de los
asentamientos a su paso, han desaparecido. Escasas piedras y utensilios,
en forma de monumentos religiosos o prácticos, nos dan una idea de la
vida y creencias de nuestros antepasados.
En Sobradillo se conservan varios monumentos de esta época. A
continuación se mencionan algunos de los más significativos:
·DOLMEN DE LA NAVA CARDOSA: En una de las tierras de cultivo situadas en el paraje denominado Nava Cardosa, dentro del término municipal de Sobradillo, José Belda Rodríguez descubrió en 1918 un monumento funerario prehistórico, un dolmen, formado por grandes piedras clavadas en la tierra, inclinadas hacia el interior, que sostenían otras grandes lanchas. En su interior se hallaron cuchillos de pedernal, huesos y, al parecer, dos hachas neolíticas planas. Así lo describía José Belda: “Tenía cinco grandes lanchas de pie en la cámara sepulcral, todas inclinadas hacia el interior; otras dos inclinadas desde la base de unos sostenes, a la parte alta de otros sostenes, os que estaban diametralmente opuestos. Estas dos piedras inclinadas, que no formaban juego con las demás, eran, como pude comprobar después, la cubierta del dolmen que se había caído de un lado. Otra gran piedra, hincada a lo largo, formaba un lado de la galería incipiente, que sólo en parte se conservaba. A su alrededor tenía piedras y tierra, vestigios de túmulo, y esto impedía que el arado se acercase a socavar las grandes piedras. Di cuenta de él en 1919” (Investigaciones acerca de arqueología y prehistoria en la región salmantina, Págs. 69-70). Pero el mérito del descubrimiento del dolmen de Sobradillo se lo disputará a José Belda Rodríguez un fraile agustino e historiador llamado César Morán, quien en 1919, en la publicación La Basílica Teresiana, informa del hallazgo del mismo. Había ocurrido un día del mes de julio de 1917, mientras hacía un recorrido a caballo desde Fuenteliante a Sobradillo. César Moran lo describió así: "Hay en el camino de La Redonda a Sobradillo, término ya de este último pueblo, en el sitio que llaman Nava Cardosa, a unos 400 metros a la derecha de la carretera, y antes de llegar al puente en dirección Sobradillo-Lumbrales, un dolmen en bastante buen estado de conservación, pues tiene aún cinco piedras de pie formando un círculo, otras dos también de pie en el interior que no forman juego con la cámara, y una más larga que ancha que constituye un lado de la galería mirando al oriente, como casi todos los dólmenes. A su alrededor conserva piedra y cascajo, restos de un túmulo que lo cubría todo, y ello impide que el arado se acerque a socavar el monumento. Las grandes piedras que forman la cámara están inclinadas hacia dentro, con el objeto, tal vez, de formar una falsa bóveda que sostuviera la gran losa de la cubierta que ha desaparecido. El interior no parece muy profanado, y quién sabe si en sus entrañas conserva alguna gran sorpresa [...] no tiene nombre particular en el pueblo, ni corre leyenda alguna acerca de él [...] la piedra más alta mide 1,90 m de altura, otras tienen menos, y las más pequeñas que en él se hallaron son de unos 0,50 metros". Además de suponer que se trata de un importante vestigio de un antiguo asentamiento o poblado, también nos indica que en el camino de los Afeitales existe un puente prehistórico, sobre la Rivera de Morgaez. El dolmen fue lamentablemente destruido en 1925.
Dolmen de La Nava Cardosa en 1919
(Del libro: "Reseña histórico-artística de la provincia de Salamanca". Diptn. de Salamanca)
·DOLMEN DE LOS PEDAZOS DE LA MATA: Situado en la linde de Sobradillo con La Redonda.
·CÍRCULOS: En el paraje denominado Las Pilitas hay ciertos vestigios de antiguos poblamientos; así como en el lugar denominado de Villar de Mato, donde se observa un asentamiento "en círculo" de unos cinco metros de diámetro y, al menos, dos sepulturas antropomorfas, una de ellas con una cabecera bien delimitada. También se han encontrado abundantes restos de cerámica romana. Son círculos formados por lanchas de una altura que oscila entre 50 cm y un 1m. Hay cuatro de ellos concentrados en un radio de aproximadamente 100m; cada uno tiene 4 ó 5 m de diámetro, y es posible que fueran los restos de las chozas de un poblado neolítico, o una necrópolis de esta época, si bien no es muy frecuente este tipo de enterramiento.
·PUENTE DE FREGENEDA SOBRE EL RÍO MORGÁEZ: Uno de los pocos puentes prerromanos del término municipal.
·POBLADO DEL PRADO DEL TORO: En el citado lugar, se ven unas piedras " de pino" y otras caídas,formando lo que pudo ser la muralla de protección del poblado. Llama la atención una piedra de gran tamaño que está caída en una orilla. Yo pienso que pudo ser un menhir ( piedra larga), que sirvió a los habitantes del poblado como centro de culto. Algunas de las piedras que estuvieron en el poblado, han servido para cercar las fincas cercanas, ya que su gran tamaño las hace muy útiles para esta función. Hay otra teoría, según la cual, las piedras pudieron tener una función agraria, atrayendo el agua de la lluvia hacia esa zona.
·PUENTE DE TARDAMASA:Puente que se ha tratado de derribar por estar algo caído y en cuyo lugar se pretendía colocar unos tubos de cemento.·TUMBAS DE LA COLMENERA: Se han convertido en un símbolo más del pueblo. Sobre una altiplanicie rodeada
de abruptos arribes que se inclinan hacia el río Águeda, se encuentra el paraje de la Colmenera. En dicho lugar se pueden contemplar hoy en día los restos de un asentamiento prehistórico de gran importancia: varias sepulturas antropomorfas excavadas en grandes rocas o peñas graníticas, y otras talladas en piedras relativamente más pequeñas. Los sobradillenses las denominan popularmente "sepulturas de los moros". Sin lugar a dudas, este yacimiento constituye uno de los santuarios rupestres más significativos de Las Arribes del Duero, así como uno de los complejos culturales más abandonados de la provincia de Salamanca. Algunas de las "piletas" están provistas de canalillos tallados en la roca, indicio claro de que servían para la realización de sacrificios, en un entorno considerado necrópolis o lugar sagrado. El historiador César Morán apuntó asimismo la posibilidad de que se tratara de una citania prerromana, un castro vetón posteriormente habitado por otros pueblos: "Parece ser que se trata de una citania, y así ésta se daría la mano con las de Portugal. Tiene, dicen, una muralla circular sin mortero, derribada en su mayor parte. Abundan en las cercanías las sepulturas antropomorfas, de las que hay más de doscientas [...] se ven cimientos como de casas [...] se encuentran ladrillos romanos con rebordes, ruedas de molinos de manos con agujeros que no atraviesan las piedras, piedras de rayo (hachas neolíticas) [...] y muchos restos de cerámica". En Reseña histórico-artística de la provincia de Salamanca, César Morán añade: "En la Colmenera se ven vestigios de antigua población y chozas pastoriles construidas por el procedimiento de falsa cúpula, que es corriente por este país".
Tumba de La Colmenera·OTROS RESTOS: En la zona de la Fuente el Espino salieron a la superficie abundantes restos de tosca cerámica tardorromana. La cañada de las Moreras y el Prao del Toro son otros lugares donde se pueden hallar antiguos asentamientos. En la zona de las Marzoleras, asimismo, se produjo el hallazgo de una pequeña piedra tallada, por una sola cara, en forma de cabeza humanoide con mentón huidizo y cara hocicuda, que bien pudiera haber sido, para los antiguos pobladores diseminados por la zona, un ídolo con fines específicos para el culto.
De la revista COLMENERA (Santiago Martín, Encarna González y José Alberto Gómez.) y del libro "Raíces de la Villa de Sobradillo" (Francisco Hernández González).