
Las moscas de San Narciso

Todos los gerundenses han oído hablar alguna vez de las moscas de San Narciso, incluso los padres explican la tradición a sus hijos cuando estos son pequeños. Pero ... ¿se sabe cuando pasaron realmente los hechos?, casi todos lo relacionan con la llegada de las tropas de Napoleón en 1810 en la ciudad de Girona, pero ... se equivocan; la leyenda, si es que es leyenda, viene de muchos siglos atrás, concretamente del siglo XIII.
La narración de la moscas de San Narciso se basa en un texto de un historiador y cronista local como fue Bernat Desclot que la escribió en 1288. En esta obra se hace referencia a una plaga de moscas que existió durante la invasión de las tropas francesas en la ciudad de Girona en junio de 1285. Los invasores, que eran capitaneados por Felipe "el valiente", ocuparon la colegiata de Sant Félix donde se veneraba el cuerpo de San Narciso, profanaron el templo y de repente empezaron a salir gran cantidad de moscas que picaron a los soldados y a los caballos con gran rapidez. Esto motivó que el ejército francés marcharse de la ciudad de inmediato. Bernat Desclot escribe que las moscas entraron por las fosas nasales y por el ano de los caballos, lo que motivaba que los pobres animales cayeran al suelo desmayados por el dolor. En aquél suceso fallecieron cuatro mil caballos y 20 mil soldados, ya que estos también sufrieron los ataques de las moscas en la cara. Esta narración también fue recogida por historiadores franceses a finales del siglo XIII y principios del XIV y por otros cronistas catalanes e italianos.

Pero ... fíjate en una cosa: Bernat Desclot no habla en ningún momento en su relato que las moscas salieran del cuerpo de San Narciso. Nos tenemos que remontar años más tarde para leer otros textos que mencionan este extraño suceso:
-En la obra "Gesta Comitum Barcinonensium" escrita entre el 1303 y 1314, se menciona la profanación del sepulcro de San Narciso pero no lo relaciona con las moscas, ya que las moscas es un castigo divino.
-En 1438, en ""Històries e conquestes" de Pere Tomich, las moscas salen de la nariz de San Narciso, pican a los franceses y son venenosas. Aquí tenemos el primer indicio donde se dice que las moscas salen de la nariz del santo que descansa en la iglesia de San Félix.
Pero las moscas no solamente ayudaron a los gerundenses en el sitio del siglo XIII, sino también en otra ocupación que sufrió la ciudad en 1653. Y aquí, amigo cibernauta tenemos que prestar atención, ya que el texto que nos habla del suceso es un documento firmado por unos oficiales franceses ante el notario real de Sant Feliu de Guíxols y que se puede encontrar en el libro "España Sagrada" publicado en 1819, páginas 317-319. Estos oficiales juraron que un enjambre de moscas azules y verdes diezmaron la caballería francesa. Se asegura también que la ciudad habría sido tomada si los gerundenses no hubieran puesto una caja o sepulcro del santo sobre la muralla, la cual cosa provocó una plaga de moscas que asustaron los caballos y los hicieron fallecer en medio de terribles males. Tenemos, pues, un dato curioso: las moscas salieron del interior del sepulcro del santo que estaba instalado en la muralla y ¡no en la iglesia de San Félix!. Parece pues, que los gerundenses sacaron el sepulcro para llevárselo a la muralla y allí invocar la ayuda.
Bernat Boadas, en la publicación "Llibre de fets d'armes de Catalunya" editado entre los años 1672 y 1675, da otro dato: "Los franceses profanaron el sepulcro de San Narciso, y de la nariz del santo salieron moscas azules, blancas, verdes, rojas y negras. Son mas grandes que una bellota y son venenosas". Aquí, Bernat Boadas deja claro que salen del cuerpo del santo en la segunda "aparición" de las moscas, esta vez en el año 1653.
Pero ... la tradición popular y lo que siempre se ha dicho, es que, a pesar que Bernat Desclot no hubiera hablado nunca que las moscas salieron del cuerpo del santo, siempre queda en la memoria de los gerundenses que así fue, y que en 1285, cuando los franceses profanaron la iglesia de San Félix, San Narciso ayudó a los gerundenses enviando desde su cuerpo una gran cantidad de moscas grandes y gruesas y de todos los colores que picaron a los soldados y a los caballos, que una buena parte de ellos murieron, y que el ejército tuvo que retirarse a "toque de trompeta".

Aquí puedes ver un cuadro anónimo del siglo XVII que hace revivir la aparición de las moscas y que se puede apreciar en el interior de la iglesia de San Félix.
Y ... aquí va la pregunta: ¿verdad o ficción?. ¿En que se habría basado Bernat Desclot para escribir este texto?. Pues ... una solución válida seria que se hubiera podido inspirar con la conocida narración de "Las 10 plagas de Egipto" que sale en el Libro del Éxodo (7, 8-11,10); aunque allí no aparece la palabra "mosca" pero si la de "tábanos", langostas y mosquitos.
Es interesante un reportaje que escribió la filóloga catalana Anna Cortadellas Vallès en la "Revista de Girona" los meses de septiembre-octubre de 1998, donde compara el texto de Bernat Desclot con otra leyenda oriental. Para Anna Cortadellas, el texto de las moscas de San Narciso estaría en consonancia con una obra de Casiodoro del siglo V que describe el sitio que sufrió la ciudad de Nisibis. En primer lugar, te tengo que aclarar que este tal Casiodoro era un político y escritor que nació en Calabria en el año 490 y que Nisibis (hoy Nusaybin) es una ciudad situada en la antigua Mesopotamia, en Turquía, muy cerca de Siria. Esta población fue sitiada por Sapor II, rey de Persia, tres veces, desde el 338 hasta el 350, y finalmente conquistada en el 363.
La historia de Casiodoro se sitúa en uno de los sitios frustrantes y explica que después de muchos meses de luchas, el obispo de Nisibis, de nombre Jaime, preocupado por el estado de sufrimiento de los fieles pidió a San Efrén que malquisiera a los persas. Acto seguido, subió a la muralla para invocar ayuda y solicitó por la intercesión de San Efrén, que el Señor enviara moscas y mosquitos contra los invasores. Inmediatamente, una nube de moscas y mosquitos cayeron sobre el ejército persa, introduciéndose en las trompas y orejas de los elefantes así como en las narices de los caballos. Este es un fragmente de Casiodoro:
"Conmovido, pues, el venerable hombre subió a la torre y cuando vio el ejército de millares de hombres, no pidió otra cosa para ellos que mosquitos y tábanos para que conocieran el poder de Dios manifestado por los animales más pequeños. En efecto, su oración fue sucedida por nubes de mosquitos y tábanos, los cuales llenaron las trompas de los elefantes y las orejas y narices de los caballos y otras bestias de carga. La fuerza de las armas fue inútil contra aquellos pequeños animales, y los elefantes y los caballos hicieron caer al suelo a sus jinetes y conductores, provocando la confusión y la ruptura de las escuadras".
Parece claro que Bernat Desclot se habría podido ambientar también en este texto para escribir la historia de las moscas. Pero ... ¿no hay una pequeña verdad en todo esto de las moscas de San Narciso?. Pues ... ahora te haré pensar. Si solamente se trata de una leyenda oriental ambientada y trasladada a la ciudad de Girona, ¿por qué en el otro sitio que sufrió la ciudad en 1653 unos oficiales franceses juraron ante el notario real de Sant Feliu de Guíxols que un enjambre de moscas asustaron a los caballos y los hicieron morir en medio de terribles males?
Texto de Ángel Rodríguez Vilagrán
| Ja que sou
daquesta terra el cabdill més esforçat, protegiu-la en temps de guerra, de malura o bé daiguat! Manteniu-li l'energia i la fe arrelada al cor! Defenseu-nos nit i dia, Narcís, màrtir del Senyor. (Una de las
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