El Barroco

El Barroco
La Contrareforma


El Barroco

En un principio, el término "barroco" tenía un sentido peyorativo ya que pasaba a definir lo no clásico, lo desmesurado y lo desordenado. El concepto nacía como contraposición al de "Renacimiento" que designaba el movimiento cultural nacido en Italia durante el S. XIV y caracterizado, entre otros aspectos, por el antropocentrismo y el retorno a las clásicas proporciones.

El término, proveniente de la palabra portuguesa "barrucca", pasó a designar el movimiento que abarca sobretodo el siglo XVII y parte del XVIII.

David. G.L. Bernini.

"David" (1619). G.L. Bernini.
Compárese con la obra ranacentista de
Michelangelo.

El concepto de barroco abarca todas las áreas del conocimiento y desarrollo humano. Por esta razón, antes de analizar las características del arte barroco, es necesario presentar las disciplinas que se desarrollan o potencian durante el periodo:

Estos son, a muy grandes rasgos, los hechos característicos de la cultura Barroca. En el ámbito del arte, el absolutismo monárquico y la Iglesia de la Contrareforma lo utilizaron de modo casi publicitario como manifestación de su grandeza. Recordemos que la Iglesia necesitaba mostrarse vencedora frente a la reforma protestante y la monarquía absoluta necesitaba ostentar grandeza e impresionar. Obsérvense las siguientes precisiones:


La Contrareforma

El arte de Fernández, aparte de incluirse dentro del ambiente de las festividades religiosas, como por ejemplo la de Semana Santa, encaja dentro de los postulados de la Contrareforma.

La Contrareforma o reforma católica se basa en un conjunto de reformas emprendidas por la Iglesia romana como reacción a la Reforma protestante. Dentro de las medidas que se adoptaron se incluyó: la instauración del tribunal de la Inquisición (1542), la creación de la congregación del Índice (1543), la convocatoria y las decisiones del concilio de Trento (1545-1563), la aparición del catecismo (1566), etc. De igual modo, sabemos que todo este espíritu encontró su realización plástica en el arte religioso barroco.

Fernández mantiene en sus temas la adhesión a la ortodoxia, evitando anecdotismos y elementos apócrifos. Asimismo el artista se mantuvo atento a la evolución iconográfica y a las nuevas canonizaciones para difundir rápidamente nuevas efigies (San Ignacio de Loyola, San Isidro Labrador, etc.).

Fernández también realiza alegorías a atributos y virtudes de santos, da gran importancia a los arcángeles, y recupera con gran fuerza la imagen de la Virgen, sobretodo en los pasajes de Asunción y de la Inmaculada. De hecho, la Contrareforma había iniciado una activa reivindicación de la Virgen en oposición al protestantismo. Asimismo, se da mayor importancia a San José y al Niño en las representaciones de la sagrada familia, aparecen nuevos santos, y se da mayor importancia a la figura de Cristo y la pasión del mismo.

Es dentro de este grupo de figuras, cargadas de un fuerte misticismo, en el que enmarcamos a nuestro "Ecce Homo".