Sansón y Dalila


Opera en tres actos con música del compositor francés Camille Saint-Saëns (1835 - 1921)La primera intención del autor fue la de componer un oratorio, pero finalmente se inclinó por la ópera. El libreto es de Ferdinand Lemaire basado en el Libro de Los Jueces del Antiguo Testamento, capítulos 14 al 16. La obra, con una duración aproximada de dos horas y traducida al alemán, fue estrenada el 2 de diciembre de 1877 en Weimar.

 

Personajes

DALILA

SANSÓN

SUMO SACERDOTE

ABIMELECH

Muchacha Filistea

Caudillo de Israel, enamorado de Dalila

Sacerdote del Dios Filisteo Dagón

Capitán Filisteo

Mezzosoprano

Tenor

Barítono

Bajo

 

La acción se desarrolla en Israel, durante la ocupación filistea, en la época de los Jueces.

 

ACTO I.- En Gaza, en una plaza junto al templo de Dagón, un grupo de judíos se lamenta de su derrota y de la opresión que padecen en manos de los filisteos. Entre ellos, Sansón dice que ha oído la voz de Dios y que se acerca el tiempo de su liberación:"Arretez, o mes freres"..."L'as-tu donc oublié?" ("Deteneos, hermanos míos"..."¿Habéis olvidado?") Los judíos, al principio se mantienen incrédulos, pero después se animan y los tonos de sus voces atraen la atención de Abimelec, que entra con un grupo de soldados filisteos. Abimelech se mofa de los judíos y de su Dios, y Sansón, ante esta provocación, invoca la venganza de Dios y alienta a los judíos a levantarse contra sus opresores. Abimelech les ataca, pero Sansón se apodera de la espada del filisteo y le da muerte. Aparece entonces el Sumo Sacerdote, que sale del templo y ordena a los soldados que sofoquen la revuelta, pero no consiguen hacerlo: Ahora llega un mensajero a decir que la rebelión se ha extendido por todo el país. El Sumo Sacerdote maldice a los judíos:"Maudite a jamais soit la race" ("Maldita sea por siempre la raza").

Los judíos oran pidiendo a Dios su liberación, dirigidos por un anciano Dalila, con un séquito de doncellas filisteas, llega para rendir homenaje a los victoriosos judíos ("Je viens célébrer la victoire") ("Vengo a celebrar la victoria"). Sansón pide a Dios que proteja la debilidad que siente por ella, y el anciano le exhorta a que deje a la doncella. Después de una danza de las sacerdotisas, Dalila se dirige cálidamente a Sansón:"Printemps qui commence" ("La primavera comienza"). Sansón queda fascinado.

ACTO II.- En su casa, en el fértil valle de Sorek, Dalila está pensando en el poder que ejerce sobre Sansón, al que nunca amó, y en tenderle una trampa en favor de los filisteos ("Amour, viens aider ma faiblesse" ("Amor mío, ven a ayudarme en mi debilidad"). E1 Sumo Sacerdote llega para ayudarla en su determinación. Pero no hace falta, dice Dalila, porque detesta a Sansón. El Sumo Sacerdote pide a Dalila que averigüe el secreto de la fuerza de Sansón. Sale el Sumo Sacerdote y Dalila entra en su casa con el temor de haber perdido su influencia sobre Sansón y que éste no regrese.

Pero Sansón vuelve, arrastrado hacia Dalila por una irresistible fuerza. Sus pensamientos siguen centrados en la libertad de su pueblo, mas habla a Dalila de amor y de la pasión que siente por ella:"Mon coeur s'ouvre a ta voix" ("Mi corazón se abre ante tu voz"). Se está formando una tormenta; Dalila redobla sus esfuerzos para que Sansón revele el secreto de su fuerza, pero él invoca a Dios para que le ayude a rechazar a Dalila. Finalmente, mofándose de él, Dalila entra en su casa; Sansón duda un momento, pero después no puede resistir el impulso de su pasión y entra también tras ella. Llegan ahora los soldados filisteos y esperan dispuestos para actuar; finalmente Dalila aparece en una ventana y llama a los soldados; Sansón ha quedado a merced de los filisteos.

ACTO III.- Sansón, encadenado, ciego y privado de su cabellera, hace girar la rueda de un molino en la prisión de Gaza mientras invoca la misericordia de Dios:"Vois ma misere, hélas""¡Ay de mí!, ¡contempla mi miseria!"). Los judíos le insultan por haberles traicionado; lo que es peor, por haberlo hecho con una mujer filistea. Llegan ahora los filisteos y se llevan a Sansón.

En el templo de Dagón, los filisteos celebran su victoria con una bacanal en la que todos danzan. E1 Sumo Sacerdote se mofa de la situación de Sansón y lo mismo hace Dalila. Sansón pide a Dios que le devuelva la fuerza y poderío para vengar los insultos que lanzan contra su nombre. Por su parte, el Suma Sacerdote y Dalila ruegan a su dios Dagón y finalmente piden a Sansón que se una a su celebración. Es colocado entre dos columnas en el centro del gran salón. Sansón vuelve a invocar de nuevo a Dios. Su plegaria es escuchada: Sansón derriba los pilares del templo y todos los filisteos, y el propio Sansón mueren bajo las ruinas del templo, que es reducido a escombros.

 

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