El Cid

 

Ópera en cuatro actos, con música de Jules Massenet (1842-1912) y libreto de Adolphe-Philippe D'Ennery, Edouard Blau y Louis Gallet sobre la tragedia homónima de Pierre Corneille representada por primera vez en el Teatro de la Opera de París el 30 de noviembre de 1885.

 

Personajes

EL REY

DON DIEGO

RODRIGO (El Cid Campeador)

CONDE DE GORMAZ

JIMENA

LA INFANTA

DON ARIAS

DON ALONSO

SANTIAGO, EL APÓSTOL

Alfonso VI, Rey de Castilla

Noble Castellano

Hijo de Don Diego

Noble Castellano

Hija del Conde de Gormaz 

Hija del Rey Alfonso

Caballero Castellano

Caballero Castellano

Santiago el Mayor

Barítono

Bajo

Tenor

Bajo

Soprano

Soprano

Tenor

Barítono

Bajo

La acción se desarrolla en Burgos, capital del reino de Castilla, España, durante el siglo XIII



ACTO I.- Los amigos del Conde de Gormaz, reunidos en su mansión, charlando con él de Rodrigo que ese mismo día, va a ser armado caballero. Jimena está allí, y se alegra, pues su padre es favorable a su unión con el joven guerrero. La Infanta se queda a solas con ella y le confiesa su amor secreto y sin esperanza por Rodrigo.

Delante de la catedral de Burgos la gente da gracias a Dios. El Rey anuncia la victoria sobre los moros. Posteriormente, no contento con haber armado caballero a Rodrigo, nombra a Don Diego preceptor del príncipe heredero. Cólera del Conde, Desaire. Monólogo de don Diego ("O rage, ô désespoir!"). Rodrigo con el corazón destrozado, después una aparición fugaz de Jimena, el acepta vengar a su padre.


ACTO II.-
En una calle de Burgos, Rodrigo camina sólo, abatido. Anochece. Se tropieza con el Conde de Gormaz y lo desafía a un duelo tras un intercambio de insultos. El Conde cae mortalmente herido. El ruido atrae a los criados del Conde, y estos a los guardias y finalmente a Jimena. A la vista del cuerpo de su padre, ella arroja imprecaciones contra el asesino. Deambula entre la gente y al mismo tiempo estudia sus caras. Al observar la agitación de Rodrigo se da cuenta al instante y da un chillido. Desde el interior del palacio, se oyen voces que entonan un Requiem.

En la siguiente escena aparece el palacio real, en el que predomina un ambiente festivo. La corte no conoce la muerte del Conde de Gormaz y el pueblo se alegra con las bellezas de la primavera. El ambiente festivo se rompe rápidamente por la llegada de Jimena, la cuál exige la vida de Rodrigo. Don Diego explica al Rey las circunstancias del duelo, ante el cuál la corte está dividida, para unos Rodrigo ha actuado correctamente defendiendo el honor de su padre, por el contrario otros defiende la preponderancia de la justicia (una vida por una vida).

En el transcurso de esta disputa, aparece el enviado del soberano Boabdil con una declaración de guerra. Gran número de españoles quedan muy abatidos y Don Diego pide al Rey que permita a Rodrigo capitanearlos en la batalla. Cuando Rodrigo promete que volverá para recibir el castigo que el Rey considere oportuno, la petición es concedida.


ACTO III.-
Jimena está sola en su habitación llorando. Rodrigo acude para despedirse y decirle adiós. Ella le confiesa que todavía le ama, pero que su deber le dicta lo que debe hacer. Rodrigo le dice que está de acuerda en que elle sólo puede seguir un camino. Por unos momentos ella sigue los dictados de su corazón y piensa perdonarlo, pero vuelve a tomar el control de sí misma y le ordena que se vaya. A continuación Rodrigo le dice que puede morir en el combate, ella le suplica que viva y le dice que podría perdonarlo si salva a España. Nuevamente piensa en su padre lo que le obliga a salir rápidamente, confundida y avergonzada.

En el campamento de Rodrigo, los soldados beben y cantan mientras están entretenidos por las danzas de los prisioneros moros. Los soldados, sin embargo, están divididos. Unos creen que la derrota es segura y quieren retirarse; por el contrario, otros prefieren morir por España. Aparece Rodrigo y les dice que quien quiera abandonar puede hacerlo. Algunos se van, pero la gran mayoría se queda preparando le próxima batalla.

El la siguiente escena Rodrigo está en su tienda orando. Una visión de Santiago Apóstol le asegura que saldrá victorioso de la batalla.

Los soldados se reúnen en el campo de batalla. Trompetas anuncian el comienzo del ataque y Rodrigo, blandiendo la espada que le ha dado el Rey, acaudilla sus tropas. Se produce una confusión general en el fragor de la batalla.


ACTO IV. -
El Palacio Real. Don Diego es informado por los desertores de que Rodrigo ha muerto. Les recrimina por su cobardía y, aunque queda con el corazón destrozado por la pérdida de su hijo, está contento porque ha muerto de forma heroica. La Infanta intenta consolarlo, mientras Jimena, está profundamente apenada, pero se consuela por librarse de su dilema. Su muerte, dice, le deja libre para amarlo eternamente sin necesidad de vengarse. Ella se encuentra de nuevo aliviada al conocer los verdaderos sentimientos que siente por Rodrigo.

El Rey entre y una trompeta proclama la verdad, Rodrigo está vivo y victorioso. Llega con prisioneros moros y, fiel a su palabra, devuelve la espada al Rey, y le pregunta por su castigo. El Rey, a su vez, pregunta a Jimena qué es lo que ha decidido. Confusa, reclama el castigo para salvar la dignidad de su padre, pero su amor la traiciona y no es capaz de condenar a un gran soldado; aunque aún no es capaz de perdonarlo. Rodrigo le tiende su cuchillo, pues no está dispuesto a vivir con su desprecio, pero ella se precipita y le dice que él debe vivir y que le perdona, al mismo tiempo que quiere protegerlo del filo de su cuchillo. La ópera finaliza con gran alegría y regocijo de todos.

 

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