El cazador furtivo
Ópera en tres actos, con música deCarl Maria von Weber (1786 -1826) y con libreto de Friedrich Kind, basado en el Gespennsterbuch (El Libro de los Fantasmas) de Johann August Apel y Friedrich Laun. La obra fue estrenada el 18 de junio de 1821 en el Schauspielhaus de Berlín, constituyendo un éxito total.
Personajes
| OTTOKAR KUNO ÁGATA MAX AENNCHEN CASPAR KILIAN SAMIEL ERMITAÑO |
Príncipe de Bohemia Guardabosques Hija de Kuno Enamorado de Ágata Amiga de Ágata Antiguo Pretendiente de Ágata Amigo de Max El Diablo Santo Varón |
Barítono Bajo Soprano Tenort Soprano Bajo Bajo Parte hablada Bajo |
La acción se desarrolla en Bohemia a finales del siglo XVII
ACTO I.- Max, un guardabosque, se siente
humillado porque en un concurso de caza, ha sido vencido por
Kilian, un granjero. Cuno, jefe de los guardabosques, puesto que
es hereditario, también está contrariado por ello: su hija,
Agathe, es la prometida de Max. Al día siguiente, Max ha de
mostrar su capacidad para ejercer de guardabosque, y por ende, su
derecho a convertirse en yerno de Cuno y sucederle en el puesto,
ante el príncipe Ottokar. Pero no parece probable que Max
alcance el éxito deseado.
Solo en escena, Max canta su desesperación: "Durch die
Walder" ("Por los bosques"). Mientras, y sin ser
visto por Max, aparece fugazmente la figura del demonio Zamiel.
Ahora, Caspar, compañero de Max, después de una canción de
brindis, entrega a Max una escopeta y le invita a que dispare a
un águila que cruza el cielo; Max lo hace así y el águila cae
a sus pies. Caspar dice a Max que aquella bala es una bala mágica
que siempre acierta en el blanco y que si Max le acompaña a
medianoche a la Garganta del Lobo podrán fundir muchas balas
como esa, permitiendo así que Max venza la prueba del día
siguiente. A pesar de que conoce las historias que relacionan la
Garganta del Lobo con el Diablo, Max accede a la propuesta.
Caspar, solo en escena, exulta de alegría; en realidad, él
vendió su alma al diablo Zamiel y ahora espera que también Max
se convierta en víctima del demonio.
ACTO II.- En la habitación de Agathe, su
prima Aennchen está colgando un cuadro que se ha caído.
Aennchen canta coquetamente, pero Agathe está triste y
preocupada. Cuando queda sola, canta su amor y su ansiedad su
aria, al principio una plegaria piadosa: "Leise, leise"
("Suavemente, suavemente") se hace más apasionada
cuando ve llegar a su prometido. Entra Max en escena y también
vuelve Aennchen. Max, entonces, les dice que debe dejarlas para
ira la Garganta del Lobo, desoyendo los ruegos de las muchachas
para que desista de su intento.
La escena tiene lugar ahora en un terrorífico paraje, la
Garganta del Lobo. Al fondo suena un coro de espíritus
invisibles. Caspar, que espera allí la llegada de Max, formula
un conjuro y aparece Zamiel, pero se marcha antes de la llegada
de Max. A pesar de los ruegos y advertencias de los espíritus
que se le aparecen, el de su madre y el de la propia Agathe, para
que no siga adelante, Max continua su propósito. El y Caspar
funden, mediante encantamiento las siete balas mágicas que van
contando a medida que las van haciendo. Cada una de ellas es señalada
por un signo en la escena, y al fundir la séptima aparece Zamiel,
que trata de asir en su mano la mano de Max. De las siete balas
fundidas, seis acertarán donde quiera Max, la séptima lo que
Zamiel quiera.
ACTO III.- Es el día fijado para el concurso
y, en su caso, las bodas. Agathe, vestida de novia, está triste.
Después de una aria, le cuenta a Aennchen que ha tenido una
pesadilla llena de malos presentemientos. Aennchen se mofa de los
presagios y le cuenta a Agathe otro sueño suyo, en tono festivo,
en el que un "espíritu" resultó ser un perro: "Einst
traumte meiner sel'gen Base" ("Una vez mi muy respetada
tía tuvo un sueño"). Sin embargo, no consigue alegrar
Agathe.
Llega un coro de jóvenes damas de honor y entra Aennchen
llevando una caja que se supone contiene el ramo nupcial, cuando
se abre la caja, aparece una corona funeraria. Aennchen quita
importancia al hecho, pero Agathe ve en ello otro mal presagio.
Ahora la escena representa una plaza. El príncipe Ottokar ha
estado cazando y un coro de cazadores lo celebra gozosamente. Max
(que ha disparado con éxito tres balas) recibe del príncipe la
orden de tirar a una paloma blanca posada sobre un árbol "Schiess
nicht! ich bin die Taube" ("¡No dispares, Maxl ¡Yo
soy la paloma!") dice la voz de Agathe, pero ya es demasiado
tarde; su cuerpo cae al suelo y es recogido por un ermitaño que
aparece. Sin embargo, Agathe no está muerta sino desvanecida; ha
sido Caspar el alcanzado por la bala. Zamiel (silente e invisible
para todos) aparece y lo reclama para sí. Caspar muere.
Max cuenta entonces toda la historia. El príncipe le condena a
destierro, pero el ermitaño se adelanta y solicita su perdón, a
lo que el príncipe accede; no obstante, Max y Agathe deberán
esperar algún tiempo para contraer matrimonio. Todos, en fin, y
cerrando la ópera, alzan sus oraciones al Cielo.
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